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Matías Sandes, el nuevo diamante argentino

La incansable cantera argentina no se conforma con haber nutrido a los campeones olímpicos y sigue generando futuras estrellas. Uno de los candidatos a tomar el relevo de los Scola, Nocioni, Ginóbili, Oberto, Herrmann... es Matías Sandes, un alero de apenas 20 años que nos presenta Fabián García, nuestro especialista en baloncesto latinoamericano. Con muchos aspectos de su juego aún por pulir, Sandes ya es una pieza clave en Boca Juniors y su futuro podría estar en el TAU Cerámica (gracias al acuerdo entre los vitorianos y los bonaerenses) aunque su próxima cita es el Mundial Sub21 del 2005, donde Argentina es, además de anfitrión, uno de los favoritos

Matías Sandes es la nueva perla del baloncesto argentino (Foto gentileza de Básquet Plus)
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La historia familiar le hubiese impedido prácticamente cualquier posibilidad de intentar comenzar otro deporte. Padre, primos, tíos, primas, tías…todos habían probado suerte con el baloncesto y él, como no podía ser de otra manera, a los 6/7 años inició su tarea con la ventaja de contar con una buena altura, mayor a la media.

Carlos Matías Sandes (todos lo llaman por su segundo nombre), ha vivido 5 años muy intensos -los últimos- y hoy no solamente es uno de los baluartes del Boca campeón en la 2003/04, sino también la principal esperanza para el Mundial Sub 21 del año próximo, en el que la Argentina será sede, y también, por qué no, uno de los mayores proyectos a ser parte de la renovación generacional del campeón olímpico.

Nacido el 14 de junio de 1984 en la ciudad de Mendoza, a unos 1.000 kilómetros de Buenos Aires, este pibe, el mayor de tres hermanos (Cecilia y Silvina), hizo toda su carrera amateur en Murialdo, el equipo de su ciudad que le permitió dar los primeros pasos. Allí, a pesar de ser el grandote del grupo, siempre se desempeñó como base o, a lo sumo, como escolta, aunque su principal virtud, está claro, la terminaba consiguiendo penetrando hacia el cesto.

Rápidamente quedó claro que Sandes tenía un talento especial para esto y por eso integró selecciones provinciales en todas las categorías, desde infantiles hasta juveniles. La cercanía con Chile también le permitió jugar algún torneo amistoso en ese país y fue en uno de ellos (el Domani), hace 5 años, cuando coincidió con Boca Juniors en un campeonato para menores. El entrenador porteño de entonces, Ronaldo Córdoba, lo vio y no perdió el tiempo. Corría enero y en marzo Matías ya vivía en Buenos Aires, fichado por Boca.

“Me había hablado de varios equipos -Olavarría, Echagüe, Bahía Blanca, Unión de Mar del Plata- pero el nombre de Boca pudo más y no tardé en decidirme. Mis padres ya sabían que no iba a poder seguir mucho tiempo más en Mendoza y lo tomaron con bastante calma”, dice el propio Sandes.

Ya en Capital Federal, Matías integró las plantillas boquenses en los torneos de categorías menores y también en la primera división, pero no en la Liga Nacional sino en el torneo local metropolitano. Al año siguiente, ya se entrenaba regularmente con los profesionales y fue en esa temporada (2001/02), cuando debutó en la Liga ante Andino de La Rioja, el 21 de setiembre del 2001.

Curiosamente, a esa altura, ya se había puesto la camiseta nacional de mayores, puesto que Rubén Magnano lo colocó para foguearse en los Juegos de la Buena Voluntad del 2001, con apenas 17 años. A pesar de su edad, no fue el jugador más joven de la plantilla, ya que con 16 también estuvo en ese equipo Alejandro Alloatti, actual hombre del Fórum Valladolid. Con Alloatti comparte selecciones argentinas desde pequeño y con él tendrá la responsabilidad mayor el año próximo, cuando se juegue el Mundial Sub 21 en la Argentina.

En Boca tuvo poca continuidad en las dos primeras temporadas con Fernando Duró (asistente de Rubén Magnano en la selección) pero el año pasado, con Sergio Hernández (ex Lobos Cantabria) en la banca, consiguió una cantidad de minutos que hasta le permitieron ser titular durante unos cuantos encuentros. ¿El único punto en contra? Jugó casi siempre como ala pivote, pese a que naturalmente es alero y perspectivamente también, ya que por su altura (2.00), no tiene futuro cerca del cesto. “No me gusta jugar como cuatro, pero sé que ha sido útil para el equipo y por eso lo hago”. Cuando muchos pensaban que en esta temporada pasaría a jugar la posición de tres, Hernández, por necesidad, vuelve a utilizarlo más como cuatro. Allí saca ventajas con su polifuncionalidad, su velocidad, su fuerza en defensa y su carácter.

Figura central en algunos partidos decisivos del Boca campeón 2003/04, Matías Sandes ha sido a los 19 años uno de los jugadores más destacados de la última década a esa edad, pese a que sabe que tiene limitaciones y mucho por mejorar. "Hago varias cosas, pero tengo que mejorar en todo, sobre todo en el tiro, que es mi punto más débil”.

Sus participaciones internacionales incluyen torneos continentales en todas las categorías menores, panamericano de mayores en el 2003 y una casi segura pronta presencia en la mayor. Por eso no tardó en ser ojeado por europeos ávidos de talento.

Boca Juniors mantiene un convenio con el TAU Cerámica de España por el cual los vascos pueden elegir un jugador de la cantera boquense cada año (este año fue Diego Guaita) y Matías Sandes, que ya hizo una prueba médica en el Tau, parece ser el próximo elegido.

“Sé que puede ser, aunque no hay nada confirmado. A mí me gustaría jugar una Liga más en la Argentina, para irme con más experiencia y minutos en cancha”, dice Sandes, representado por la dupla Villanueva-Raffaelli, la misma que tiene a Andrés Nocioni, Luis Scola y Walter Herrmann, entre otros. Hablando de sus virtudes, Sandes reconoce que lo mejor que hace es “hacer un poco de todo, por eso también tengo que mejorar en todos los aspectos” y que, si bien no tiene modelos, el preferido en su puesto es el Chapu Nocioni, por su temperamento y forma de encarar al cesto.

Aunque no es titular hoy en Boca, promedia 11.4 puntos y casi 6 rebotes en más de 24 minutos por juego. Sus porcentajes en triples y libres son los puntos más débiles, pero con consistencia en el trabajo extratemporada, seguramente Matías los subirá, de a poco. Tiene lo más importante, lo que no se entrena: talento y una enorme personalidad, lo que le permite ser líder a los 20 años y una de las mayores apariciones en su edad desde Luis Scola.