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Hollis Price: el hombre que gana al destino

Con Hollis Price, el Caja San Fernando no sólo ha fichado un gran base, sino a un superviviente nato, un hombre que ha podido con su destino. Nacido en Nueva Orleans, en uno de los barrios más peligrosos de Estados Unidos, esquivó el abismo gracias a sus abuelos, y cumplió cuatro años extraordinarios en Univ. Oklahoma... pese a serias lesiones que incluso hicieron peligrar su brazo. Pero en 2005 sobrevino la catástrofe: el huracán Katrina le dejó sin casa ni posesiones y puso en la calle a su familia. La afición de Oklahoma, con sus donaciones, llenó un camión que sacó de problemas a Price y familia. Un año más tarde, llega a Sevilla pese a los cantos de sirena del Olympiacos

Hollis Price, un superviviente nato al servicio del Caja San Fernando (Foto Caja San Fernando)
© Hollis Price, un superviviente nato al servicio del Caja San Fernando (Foto Caja San Fernando)
  

Sevilla, 11 Sep. 2006.- Los caminos que un jugador tiene que recorrer para ser un baloncestista de élite a veces son tortuosos, pero difícilmente serán tan complicados los que ha superado Hollis Price, el nuevo base del Caja San Fernando. Price ha tenido que enfrentarse a todo tipo de dificultades desde pequeño, ya que su infancia en New Orleans no invitaba al éxito deportivo.

Ha conseguido escapar a la pobreza, a una infancia en un barrio donde la droga estaba presente por todas partes y justo cuando parecía encauzar su carrera, a los devastadores efectos del Huracán Katrina, que se llevó por delante su casa y le obligó a un gran esfuerzo económico para sacar a su familia adelante. Aún con todo, Price sigue siendo un ejemplo para su barrio, un modelo de comportamiento dentro y fuera de la cancha y un hombre que no pierde la sonrisa en ningún momento. Fue Lucio Anneo Séneca quien dijo hace casi 2,000 años que "no hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba". Pues bien, Price es un hombre afortunado, un luchador nato con ganas de convertirse en uno de los mejores bases de la ACB 2006-07.

Price nació y creció en un lugar de New Orleans llamado "Desire", una estructura de 20 edificios que fue demolida en 1999 pero que una vez fue considerada como uno de los lugares más peligrosos de todo Estados Unidos. La tasa de desempleo en el barrio llegó a ser del 70% y la droga simplemente estaba al alcance de todo el mundo, con traficantes, prostitución y todo tipo de peligros en cada esquina.

Price, desde luego, no lo tuvo fácil, pero tuvo el mejor ejemplo posible en su propia casa: sus abuelos tiraban del carro cada día para sacar a la familia adelante. Su madre luchaba contra la droga y alguna vez visitó la cárcel, pero su abuela Ann Dennis tenía dos trabajos simultáneos para que al chico no le faltase de nada. El abuelo, George Carraby fue quien hizo que el pequeño Hollis, que dormía en el sofá de casa de sus abuelos, no faltase a la escuela y viese en el deporte un estilo de vida ejemplar. "Fue duro crecer en ese entorno", comentó Price a la revista ESPN hace unos años. "Pero tuve a mis abuelos, que siempre se aseguraron de que hiciese lo correcto". El jugador adquirió su indestructible ética de trabajo en esos años. Su deporte favorito de pequeño fue el béisbol, pero pronto se dio cuenta que lo que más le gustaba era el baloncesto.

Las cosas no fueron fáciles en el instituto St. Augustine, entonces uno de los más duros del país, con estrictas reglas y permiso firmado de los padres para aceptar castigos físicos. Por lo mismo pasaron jugadores que llegaron a jugar en la NBA como Avery Johnson, Kerry Kittles o Donald Royal. Su amor por el basket y la disciplina interior adquirida en St. Augustine hicieron que destacase a la vez que Quannas White, un base que más tarde jugaría con él en Oklahoma y con el que compartiría similares vivencias en años venideros. Ambos hicieron que St. Augustine fuese el campeón del estado de Louisiana en su año senior, en el que los dos dieron el salto a la Universidad de Oklahoma. Durante esos años, Price se ganó su fama de jugador duro, dando siempre el 100% en los entrenamientos sin importar esguinces de tobillo o problemas similares.

Fue una conversación con el entrenador de Oklahoma, Kelvin Sampson, lo que hizo que Price eligiese a los Sooners por encima de otras prestigiosas opciones como LSU, Texas o Xavier. Sampson es un entrenador exigente y Price un trabajador nato, así que ambos conectaron rápidamente. El técnico pronto le convirtió en su extensión en la pista, ya que Hollis se ganó el puesto rápidamente en cada entrenamiento, trabajando más duro que nadie. Las lesiones le respetaron hasta que llegó la más dura, en primera ronda del Torneo NCAA de 2001 ante Indiana State. En una entrada a canasta, Price chocó con Kelyn Block con tan mala suerte que el codo del primero chocó con la boca del segundo. El base de Oklahoma vio como los dientes de Block desgarraron por completo su triceps. Ambos volvieron al partido, pero fue Block quien hizo que Indiana State ganase el partido. Price necesito tres operaciones para reparar su problema. Los doctores le dijeron que tuvo suerte de que no le amputasen el brazo.

Pero no se rindió: todo lo contrario, mejoró su nivel pese a tener inmovilizado el brazo durante dos largos meses. Tener que tirar y driblar con la mano izquierda durante su convalecencia le hizo mejor jugador, y Oklahoma llegó hasta la Final Four en 2002 en parte gracias a las exhibiciones de Price en el torneo, en el que tuvo dos actuaciones memorables para liderar a su equipo, que contaba con White, el ex-ACB Aaron McGhee, Ebi Ere or Jozsef Szendrei, hijo del mítico ex-portero del Cádiz.

Oklahoma ganó a Arizona por 88-67 en la semifinal regional del Oeste gracias a los 26 puntos de Price, que anotó 22 en la primera parte para mantener a su equipo en el partido. Oklahoma alcanzaría su primera Final Four desde 1988 tras ganar a Missouri por 81-75; el nuevo jugador del Caja San Fernando lideró a su equipo con 18 puntos y se llevó un elogio increíble del duro Coach Sampson. "Me encantaba ver a Larry Bird clavar un triple que era como una puñalada en el corazón. Hollis también es así, un asesino con sangre fría que puede tirar con el defensor en la cara". Las cosas cambiaron en la semifinal ante Indiana, cuando sólo anotó 1 de 11 tiros y Oklahoma perdió por 73-64.

Price tuvo otra oportunidad de alcanzar el título NCAA en 2003, y las cosas individualmente fueron aún mejores para él, anotando 130 de 140 tiros libres y 94 de 217 triples, porcentajes estelares que le permitieron promediar 18 puntos por partido esa temporada y ser elegido por segunda vez para el primer equipo de la Big 12. Precisamente en la final de este torneo Price se lesionó en la ingle y tuvo que jugar con esta molesta lesión durante el torneo. Oklahoma partía como número 1 de la zona Este, y consecutivamente tumbó a South Carolina State, California y Butler para llegar a la final regional contra la Syracuse de Carmelo Anthony, que acabaría por ganar el título. Price volvió a tener un mal día en el peor momento para su equipo, anotando 3 de 17 tiros en una derrota por 63-47 que suponía el final de su carrera NCAA. Con todo, Price ganó hasta 111 partidos con Oklahoma, más que cualquier Sooner en la historia.

El Draft NBA de 2003 fue uno de los mejores de la historia, con jugadores como Dwyane Wade, Lebron James, Chris Bosh o el propio Anthony. Tanto fue así que otros como Udonis Haslem, Marquis Daniels o el propio Price se quedaron fuera, así que Hollis dio un nuevo rumbo a su carrera y, pese a tener alguna oferta de ACB, optó por firmar un año con el Le Mans francés.

Dos buenos años en Le Mans asentaron a Price en Europa (Foto EFE)
© Dos buenos años en Le Mans asentaron a Price en Europa (Foto EFE)
Decidió probar tan sólo por una temporada, cosa que ha hecho desde que se pasó a ser profesional con la esperanza de jugar en la NBA algún día, pero acabó jugando dos campañas para el equipo francés. Su año en Le Mans fue satisfactorio, ya que consiguió que su equipo ganase la Copa de Francia tras ganar al poderoso Pau-Orthez por 83-80 en la final disputada en Paris-Bercy, con brillo personal gracias a 16 puntos y siete asistencias en lo que era el primer título del club desde 1982. Las cosas parecían ir sobre ruedas pese a una eliminación temprana en la ULEB Cup, ya que el Le Mans se proclamó vencedor de la temporada regular en la liga francesa.

Para entonces Price se había metido a todo el mundo en el bolsillo con su rapidez, sus triples saliendo de dribbling y su seguridad desde la línea de tiros libres. Sin embargo, el Gravelines se interpuso en el camino del Le Mans hacia el título, tumbándolo en semifinales. Pese a brillar en las Summer Leagues, Price optó por volver al Le Mans en la temporada 2004-05, pero una lesión le hizo perderse la mayor parte de la pretemporada. Sus números se resintieron especialmente en la ULEB Cup, donde promedió 7.7 puntos y 3.9 asistencias. Además, una increíble derrota ante los EiffelTowers holandeses en la jornada dejó al equipo fuera de las eliminatorias por el título. Price subió sus números hasta 12.6 puntos y 4.2 asistencias en la liga francesa, en la que Le Mans volvió a ganar la temporada regular para caer ante Nancy en las eliminatorias de octavos de final.

Price decidió tomar un nuevo rumbo y eligió Berlín como destino para formar parte de uno de un gran equipo europeo, algo venido a menos pero con gran organización: el Alba. Ahí fue cuando sucedió la catástrofe.

Los efectos del Huracán Katrina fueron devastadores. Especialmente trágicas fueron las consecuencias en la ciudad de New Orleans, donde hace un año se inundó más del 80% de la ciudad. Cientos de personas fallecieron y aún hoy la ciudad no se ha recuperado. Muchos de los miembros de la familia de Price fueron evacuados a la casa de un familiar en Houston 36 horas antes de que Katrina arrasara la ciudad de New Orleans a finales de agosto de 2005. Su antiguo compañero en Oklahoma Quannas White, que había fichado por el Bayreuth alemán, o el ala-pívot de MMT Estudiantes Will McDonald también vivieron la catástrofe de cerca.

Hollis Price preparaba en Atlanta su llegada a Berlín y vio de lejos el desastre, que le hizo perder prácticamente todo lo que tenía en su casa. Mientras tanto, más de 20 familiares se preocupaban de cómo volver a empezar sus vidas después de lo que había pasado. Price llamó a Franna Elmore, una de sus mejores amigas de la época de Oklahoma, y fue ella quien le dio el consejo definitivo: "vete a Alemania y gana dinero para que puedas ayudarles. Eso es lo que tienes que hacer, nosotros nos ocuparemos de todo y les ayudaremos a que salgan adelante".

Elmore puso la maquinaria de los Sooners en funcionamiento y fue el entrenador de Oklahoma, el propio Kelvin Sampson, quien puso el grito en el cielo. "Hollis Price fue uno de los mejores jugadores que han pasado por Oklahoma y también una de las mejores personas. Tanto él como su familia lo han perdido todo, desde sus casas hasta sus ropas". Hollis también había perdido todos sus recuerdos de la universidad: anillos, relojes, camisetas y recortes de los artículos escritos sobre él. Se hicieron anuncios por e-mail, en la radio y en televisión... y la gente de Oklahoma respondió. Poco después un camión de más de 15 metros de longitud lleno de ropa y muebles llegó a Houston con el sello de su universidad. Hasta hubo agentes inmobiliarios en la zona de Houston que se prestaron voluntarios para encontrar una nueva casa. Hubo gente sin conexión con la Universidad de Oklahoma que, dado el éxito, solicitó ayuda a los Sooners y mucha gente se prestó voluntaria para echar una mano con la catástrofe. Evidentemente, la familia de Price se quedó con lo necesario y donó a la iglesia local de Cumby todo lo que no le hizo falta. La gente escuchó la historia de Price y dio de todo: dinero, neveras y lavadoras sin usar, una docena de televisores, así hasta llenar el camión hasta arriba. Y todo en unos 10 días, lo cual deja claro el carisma de un chico como Price, que supo hacerse a sí mismo para salir adelante.

Price llegó a Alemania en la primera semana de Septiembre, aunque el Alba le había dado un permiso indefinido para resolver su situación personal. Muchos periodistas esperaban junto al entrenador del equipo, Henrik Rödl, y Price atendió a todos explicando cómo había sido su terrible experiencia. "No hay palabras para describirlo. Tuve la suerte de que no estar en New Orleans y que mi familia escapó intacta, especialmente mis abuelos, que son las personas más importantes de mi vida. Hablamos por teléfono todos los días, todo el mundo está bien pero la ciudad está destruida. Todas mis posesiones están bajo el agua", dijo Price, que aprendió mucho de la experiencia. "Esto me da una nueva perspectiva en la vida, estoy feliz de ver que estamos vivos y de que aún puedo jugar al baloncesto. Es lo que me gusta hacer y ahora debo entrenar duro. El baloncesto será mi medicina".

Hollis Price brilló en el Alba Berlín en la pasada temporada (Foto EFE)
© Hollis Price brilló en el Alba Berlín en la pasada temporada (Foto EFE)
El Alba empezó la liga con una plantilla muy competitiva en la que Price y Penberthy intercambiaban las posiciones de base y escolta, y nuestro protagonista llegó a ser titular ante la grave lesión de Matej Mamic. El invento funcionó, especialmente en el Max Schmelling Halle, la cancha del Alba, donde se vieron grandiosos espectáculos de baloncesto de ataque: en 15 partidos de liga regular alemana en casa, el equipo pasó de 100 puntos en ocho ocasiones, anotando hasta 113 ante el BG Karlsruhe. Price coronaba su gran temporada regular - 14.5 puntos y 4.7 asistencias de media, lo cual es espectacular dadas sus circunstancias personales - anotando 32 puntos en una victoria ante el GHP Bamberg. Era feliz en Berlín, encontró un buen amigo en Quadre Lollis y el calor de los apasionados aficionados berlineses, que hasta le hicieron regalos el día de su cumpleaños.

"Al ser el base, tengo el balón el 85% del tiempo y marco las jugadas, así que el rol de capitán me parece bien. Además hablo mucho con los árbitros, bromeo con ellos. Trato de no tomarme las cosas demasiado en serio. Lo más importante es disfrutar y pasarlo bien. Para mí, poder ganar dinero jugando al baloncesto es un gran honor”, dijo Price, que elevó su nivel en el Playoff, anotando sus 45 intentos desde la línea de tiros libres y promediando 16 puntos y 5.5 asistencias. El Alba eliminó a Oldenburg y Bremenhaven para enfrentarse al RheinEnegie Köln en la final. Una increíble derrota en el tercer partido de la final al mejor de cinco por 80-82 con un triple sobre la bocina de Immanuel McElroy resultó ser decisiva para el triunfo del RheinEnergie. Por tercer año seguido, el equipo de Price había ganado la temporada regular, pero no el título.

Se abre una nueva puerta en la carrera del base con su fichaje por el Caja San Fernando. Una oportunidad más para que sus abuelos George y Ann sigan estando orgullosos de él, y donde espera ayudar al resurgir de un club con la misma ambición que el propio Price. La vida ha hecho de él un hombre centrado, simpático y agradecido con todos. Quizás a eso se refería el filósofo ateniense Demetrio cuando dijo aquello de "no hay hombre más desdichado que el que nunca probó la adversidad".