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Entrevista a Josean Querejeta

La revista Gigantes del Basket publica en su último número una interesante entrevista con el presidente del Tau Cerámica, Josean Querejeta. Avalado por los resultados de su trabajo al frente del equipo vasco y por un discurso claro y renovador, las opiniones de Querejeta nunca pasan desapercibidas. En esta ocasión aborda para Gigantes temas como la formación de jugadores, la liga cerrada o la situación estructural del basket

Josean Querejeta
© ACB
  

Gigantes del Basket, 12 Mar 2002.- Habla pausado y con frases largas. Se le nota orgulloso tanto de lo que ha conseguido para su club como de su aportación para que el baloncesto español y europeo siga creciendo. Pero por cada vez que alude al pasado lo hace diez del futuro.

De cómo se construye un imperio

G: El Tau contradice una serie de tópicos como que las aficiones no se identifican si los jugadores no son locales o incluso si éstos no permanecen muchas temporadas en un mismo club. El Tau sólo tienen un jugador nacional, cambia mucho su fisonomía y, en cambio, mantiene permanentemente una afición subyugada. ¿Cuál es el secreto?
Q: En principio, esta es una ciudad con más de cuarenta años de historia de baloncesto detrás. Cuando llegamos hace trece años a la Junta Directiva, nos dimos cuenta que no podíamos competir por los más jugadores jóvenes, porque el Madrid y el Barcelona se los llevaban y tampoco por los más importantes, porque no teníamos medios económicos. Entonces decidimos, además de crear una organización que fuera capaz de generar recursos, competir en mercados donde no había nadie y por leyes de nacionalización conseguir unos jugadores a los que otros no optaban. Así conseguimos a Marcelo Nicola, a Ramón Rivas, entre otros. No importaba que hubiera sólo dos o tres jugadores españoles en la plantilla. Fuimos creciendo y los aficionados fueron creciendo con nosotros.

G: Pues parece que el éxito no ha podido ser mayor.
Q: El público no va al cine porque la película la haya hecho un español; va al cine porque cree que verá la mejor película. No compra un libro porque lo haya escrito un español; lo compra porque cree que es el mejor libro que puede encontrar en ese momento. Pues en el baloncesto es igual. Si nosotros hacemos un buen equipo que da espectáculo y gana, el público va a ir. Si ese equipo, además tiene jugadores de su entorno con los que se identifica, pues mejor. Eso sería lo perfecto, pero lo perfecto no existe y en nuestro caso es aún más improbable, ya que somos una provincia de 270.000 habitantes y las posibilidades de sacar jugadores de primer nivel son muy limitadas.

G: Usted ha pasado de dirigir un club con un presupuesto de 113 millones de pesetas a otro que maneja 1.600 trece años después. De ser un equipo que andaba siempre por la zona media, media-baja de la tabla, a estar peleando por los primeros lugares de todas las competiciones en la que participa, tanto en España como en Europa. ¿Cómo se ha producido esa evolución?
Q: Nosotros entonces jugábamos en el pabellón de Mendizorrotza y nuestra primera idea fue cambiar a otro de mayor capacidad porque pensábamos que ello nos posibilitaría generar más recursos y conseguir un entorno social más importante. Cada año hemos ido invirtiendo una parte de nuestro presupuesto, aún cuando quizá deberíamos invertir en jugadores, en mejorar nuestra organización. Tenemos posiblemente la estructura más cara de la ACB, pero nos ha dado buenos resultados y nos ha permitido que no dependamos de un patrocinador importante o de tener un pabellón muy grande con muchos abonados. Nuestra capacidad de generar recursos está muy dividida porque tenemos una organización amplia que nos permite que en el momento que se nos caiga algo, la sociedad, el club, lo pueda sostener sin problemas.

G: ¿Sería esa la línea por la que debieran apostar el resto de equipos de la Liga ACB?
Q: Yo lo que pienso es que los clubes tienen que ir en la línea de generar recursos en su entorno. Los grandes contratos pueden venir a través de acuerdos de televisión, de la publicidad estática, de la unión de los intereses de los equipos y de la propia ACB, pero al final el salto importante te lo hace dar tu entorno y donde tienes que trabajar y tener una estructura es donde tienes más intereses cercanos a lo que persigues. Creo que esa es una tendencia que teníamos que tener clara los equipos de la ACB.

De cómo se construye un futuro

G: Cada club de la ACB es un mundo, con sus pequeños o grandes problemas. ¿Cómo podrán ustedes aunar voluntades e intereses? 'Hacia adónde deberán caminar?
Q: Nosotros tenemos que dar ciertas garantías para que los equipos puedan desarrollar proyectos, y en estos momentos es muy difícil que algún club que tenga dificultades económicas o que ascienda y tenga que pagar un canon, pueda desarrollar ese proyecto. No estoy defendiendo una Liga cerrada, pero sí creo que tenemos que ir a un modelo de Liga semicerrada en la que los equipos tengan una serie de años para consolidar sus proyectos; en la que un equipo que paga 400 millones de pesetas y que evidentemente sale con muchos problemas, pueda tener posibilidades. En la ACB tendríamos que plantearnos a corto plazo una competición en la que pudiéramos tener equipos a los que les garantizáramos una serie de años para desarrollar un proyecto en ACB sin el peligro del descenso. Pero esos equipos tendrían la obligación de desarrollar un proyecto y, con una organización tutelada por la ACB, alcanzar un mínimo presupuestario importante. Los equipos que no lo cumplieran no podrían entrar entre nosotros y tendríamos que dar paso a otras ciudades, a otros proyectos que sí pudieran cumplir.

G: ¿Qué frena ese proyecto?
Q: Pues que antes de iniciarlo habría que llegar a un acuerdo con la Federación y los jugadores. Conocer cual es el papel de cada uno en el baloncesto.

G: ¿Y cuál es el papel de cada uno según usted?
Q: Tendríamos que diferenciar perfectamente el baloncesto profesional por una parte y baloncesto de formación por otra. Lo que tengo claro es que lo que no puede existir es ese baloncesto de LEB, LEB 2, ese baloncesto semiprofesional que en definitiva sirve más como una fuente de financiación para la Federación que como algo que le esté dando calidad y que sirva para el baloncesto.

G: ¿Y qué sustituiría a esas categorías que menciona? 'Tal vez una Liga para jugadores jóvenes promovida y financiada por la propia ACB?
Q: Pues creo que sería un buen proyecto, aunque habría que estudiarlo muy bien; un proyecto así evitaría que equipos como el nuestro, que no tienen buenas competiciones para categorías inferiores, lo pudieran tener. Porque, vamos a ver, baloncesto importante en categorías inferiores, sólo hay en Madrid y en Cataluña. En el resto del Estado, las competiciones inferiores son muy flojas. Pero una competición así es cara y hay que buscar los recursos suficientes para que funcione.

G: ¿Se desentenderían entonces los clubes ACB de la formación de jugadores?
Q: Los clubes tenemos que orientar nuestros recursos a competir y la formación de los chavales tiene que estar en manos de las Federaciones, tanto de las Autonómicas como de la Española.

G: Si los clubes no continuaran con la labor de formación, ¿cómo se articularía luego el pase a los clubes profesionales, mediante una especie de 'draft'? Habría que cambiar muchas cosas...
Q: Claro que habría que cambiar muchas cosas. Ahora estamos en una situación en la que todos hacemos baloncesto profesional. Los recursos que pueda haber en todo el Estado para el baloncesto son limitados y lo que no puede hacerse es destinarlos a unas Ligas semiprofesionales. Habría que cambiar esta estructura y el funcionamiento, pero habría que partir de la base de que cada estamento debería tener asumido su rol, cosa que ahora no sucede. Los clubes hacemos formación de jugadores porque existe un vacío y al tiempo necesitamos competir. Aquí todos hacemos de todo, pero nadie resuelve el problema.

G: ¿Cómo colaborarían ustedes en la formación de jugadores que luego habrán de servirles?
Q: Ayudaríamos con medios y con técnicos. A partir de esos conceptos, tendríamos que ver si tiene cabida una competición Sub-22 tutelada por la Liga ACB y habría que ver si para esos jugadores que salen de las categorías inferiores sería conveniente establecer un sistema de 'draft'. Si seguimos así, no haremos otra cosa que seguir pensando que hay muchos jugadores de fuera, que no deja que el español crezca... Al final creo que el sistema competitivo es el que vale, sea el jugador español, italiano o francés. El problema de que no salgan jugadores es que el sistema, tal y como está montado hoy, no da salida a los chavales jóvenes que quieren jugar al baloncesto.

G: Eso contradice la eclosión de esta generación de los juniors de oro. ¿O cree que es algo esporádico?
Q: La generación de oro es una situación coyuntural que incluso se puede repetir, pero es más por una cuestión del trabajo que los clubes hacen en las categorías inferiores. Los clubes son los que han posibilitado que salgan estos jugadores. La Federación al final lo único que hace es que los recoge en una concentración de unas cuantas semanas y los pone a jugar, pero el trabajo individual con los jugadores no lo hace la Federación, lo están haciendo los clubes. No se trata de esperar a que salga otra generación similar, sino que la solución pasa por posibilitar que en el día a día salgan más jugadores.

G: ¿Qué sucedería en caso de que ACB, Federación y jugadores no llegaran a los acuerdos que plantea?
Q: No quiero pensar en un escenario en el que nosotros, al no tener otra posibilidad, tengamos que tomar unas decisiones como las que se han tomado en Europa con la Euroliga, que está además teniendo un desarrollo bueno y que son espejo para cosas que puedan pasar. Yo creo que todos tendríamos que hacer un esfuerzo para dejar fuera el protagonismo y pensar en construir.

G: ¿Es usted optimista?
Q: En este momento con la Asociación de Jugadores y, sobre todo, con la Federación Española, plantear este tipo de cosas es absolutamente imposible. Pero, si no llegamos a algún acuerdo pienso que tarde o temprano tendremos que tomar las decisiones que más interesen a nuestras sociedades.

G: ¿Estamos hablando de caminar fuera de la Ley del Deporte?
Q: Estamos hablando de que nosotros no queremos caminar fuera de la Ley del Deporte porque entiendo que tenemos que llegar a acuerdos, pero también entiendo que la situación en la que estamos todos lleva a que pensemos en una posibilidad de actuar fuera de la Ley del Deporte porque no podemos consolidar proyectos, no podemos competir en Europa porque el sistema nuestro de contratación es diferente al de los demás equipos europeos. Necesitamos un proyecto en el que poder trabajar, pero los otros agentes que hay en el baloncesto nos lo están poniendo muy difícil y que en un momento determinado, y aun no siendo nuestra idea, nos vayan a llevar a ese escenario.

G: Usted ha pasado de ser presidente de la Asociación de Jugadores a ser presidente de un club. Del sindicato, a la patronal. ¿Qué tendría que decirle el Querejeta actual al Querejeta que presidió la Asociación con la que ahora tienen tantos problemas?
Q: Son tiempos muy distintos. Cuando yo presidí la Asociación de Jugadores el baloncesto no tenía este nivel económico, ni existían las sociedades anónimas, pero en todo caso y, aunque pienso que es muy bueno para el debate que haya diferencias entre la ABP y la ACB, creo que el excesivo proteccionismo al final lleva al desierto. Hay planteamientos que, vistos desde fuera, desprenden un tufillo de que parece que defienden más el interés de ciertos jugadores que el interés global del colectivo. Esa es la diferencia más importante de cuando yo era presidente de la Asociación.

G: El caso es que siempre tiene que terminar interviniendo el Estado.
Q: Sí, pero cada vez que ha intervenido el Estado ha sido para tomar medidas en contra de la ACB. Incluso el año pasado nosotros estábamos en sintonía con la Federación para un pacto sobre los jugadores que debían integrar cada plantilla (seis nacionales, tres europeos 'sin distinguir entre comunitarios y no' y dos extraeuropeos), pero la ABP se opuso y no hubo pacto a pesar de que dos de las tres partes estábamos de acuerdo. Y eso es lo que no puede ser. Lo que no tiene sentido es que a nosotros, siendo SAD y teniendo que buscar nuestros recursos y, en ocasiones, jugándonos nuestro propio patrimonio, no nos dejen contratar libremente.

G: Ha hablado antes del baloncesto de la Euroliga como espejo, pero hay quien piensa que, siendo una magnífica competición, está muy limitada su expansión por aquello del sistema codificado de televisión, algo que también sucede con la Liga ACB.
Q: Bueno, depende en qué comunidades. En todo caso, cuando nace una organización como la Euroliga en su momento, que partía de una ruptura con la FIBA por el abuso que existía, había que tener en cuenta muchas consideraciones. Tenemos un patrocinador, Telefónica, que ha hecho una apuesta fundamental para que nos consolidemos y una vez dado esos pasos, yo creo que hay que reconducir el tema y hay que ir, y más ahora tras el acuerdo nuevo con Admira, hacia una situación de que ese baloncesto sea más en abierto que en codificado.

G: - Y con relación a la ACB?
Q: Digo exactamente lo mismo. En su momento se tomó una decisión en la que estábamos de acuerdo todos los clubes; hicimos una apuesta que ha salido muy bien, porque el mimo con el que trata el baloncesto Canal+ no tiene comparación con lo que se hacía antes, pero la experiencia nos dice que tenemos que seguir teniendo a alguien como Canal+, pero también necesitamos el abierto. Eduardo Portela está trabajando y creo que a corto plazo, y cuando digo corto plazo digo la temporada próxima, podamos tener baloncesto en codificado y en abierto, pero con el techo de calidad que estamos teniendo ahora con Canal+.

De cómo se hace construye un equipo

G: Siendo usted un presidente ambicioso, es de suponer que el próximo objetivo será que el Tau conquiste la Copa que comienza a disputarse esta misma semana en su ciudad.
Q: El éxito de un equipo no se refleja en un título. Es mejor estar siempre a primer nivel en Europa y en la Liga ACB que obtener un título sea de Liga, de Copa, o incluso europeo si eso después significa que el equipo se viene abajo. Tenemos ejemplos, aunque yo nos los voy a decir, de equipos que después de obtener títulos han desaparecido o semi desaparecido. El título, sí, te da un reconocimiento oficial, una semana de celebraciones y todo lo que se quiera, pero para mí es más importante estar continuamente en una línea de primer nivel.

G: ¿Es Querejeta más un presidente de entrenador que presidente de jugadores?
Q: Por mi experiencia, y no digo que otros no tengan otra, puedo decir que vale mucho más invertir en un buen entrenador que en un jugador número uno. Lo perfecto sería tener las dos cosas, como el Kinder, pero, claro, tiene cuatro mil y pico millones de presupuesto. Pero yo creo que un entrenador de primer nivel con unos jugadores que sin ser primeras estrellas crean en él, da mucho más resultado que al reves.

G: He oído decir, y me sumo a esa corriente de opinión, que a Querejeta lo que le gusta son, ademas de buenos técnicos, los entrenadores-capataces, que mantengan tenso el vestuario.
Q: No, no... Yo no creo que Manel Comas, por ejemplo, sea un entrenador duro en el sentido en que lo está diciendo. Él es un gran entrenador y tiene una filosofía. Como Scariolo tiene la suya y Dusko (Ivanovic) tiene la suya. Cada uno tiene unas características diferentes... pero los tres funcionan. Me demostraron los tres que les puedo dejar la responsabilidad de trabajar y desde ese momento les dejo absoluta libertad y ahí están los resultados. Otras veces , en cambio, me he equivocado y he dado nuestro proyecto a entrenadores que no estaban capacitados para llevarlo a cabo.

G: Usted es de los pocos presidentes, si no el único, que ha sido capaz sacar buenos dineros por entrenadores que estaban en su club y, además, de manera consecutiva.
Q: Manel, al aceptar la oferta el Barcelona, y Sergio, al aceptar la del Madrid, sabían que si pagan unas cantidades estipuladas se podían marchar. Y así fue, simplemente eso. Pero tanto con ellos como con Herb Brown, que también fue muy importante para nosotros, mantengo muy buenas relaciones.

G: También tengo para mí que usted compra muy bien, pero que vende aún mejor.
Q: Nosotros estamos siempre al límite de nuestras posibilidades y queremos competir con equipos presupuestariamente más importantes que nosotros. Para eso tenemos que estar muy bien informados del mercado, intentar contratar bien, sabiendo que en ocasiones puntuales tenemos que vender jugadores para seguir creciendo. Si tuviéramos la situación económica del Real Madrid o del Barcelona, nunca seríamos vendedores. Es nuestro destino.

G: Una última curiosidad. Si Dusko Ivanovic hubiera aceptado alguna de las ofertas que tuvo el pasado verano, ?a estas horas el Jabones Pardo Fuenlabrada estaría sin un escolta llamado Velimir Perasovic?
Q: Eso he leído en su revista. (Sonrisas y alguna duda). Yo tengo una gran admiración por 'Peras' y, sobre todo, una buena relación con él. He visto el nivel de profesionalidad y exigencia que tiene y a mí me gusta la gente que tiene esa mentalidad. Tanto para ser jugador como para ser entrenador. Él será un buen entrenador, aunque creo que para llegar a un equipo de primer nivel hay que recorrer antes un camino. 'Peras' será un grandísimo entrenador y ojalá en un futuro pueda ser un entrenador nuestro, o si no nuestro, sí que lo sea de un gran nivel porque siempre le deseo lo mejor.

Paco Torres
Gigantes del Basket