Crónica

Jaque a la final (0-2)

El Tau Cerámica camina con firmeza hacia el reducido olimpo de la ACB. El equipo vitoriano se deshizo del Unicaja por segunda vez consecutiva en el Martín Carpena, imponiéndose por 83-86 tras fallar Bullock el triple de la prórroga, y fijando un 0-2 que le pone el título en bandeja. Los locales dominaron durante los primeros 20 minutos, pero el Tau demostró nuevamente su ambición y determinación, dándole la vuelta al encuentro y haciendo valer su mayor experiencia y oficio

Alley-oop culminado por Milan Gurovic
© Mariano Pozo
  
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  • Málaga, 15 Jun. 2002.- Como no podía ser de otro modo en un partido de estas dimensiones, el choque disputado esta tarde en el Martín Carpena estuvo marcado por la tensión y emoción. Unicaja dominó los primeros 20 minutos, pero el Tau volvió a sacar a relucir su espíritu ganador y, en un final no apto para cardiacos, se impuso por 83-86, fijando un 0-2 en la eliminatoria que sitúa la liga a un paso de la vitrina baskonista.

    Fue un choque muy competido, con múltiples alternativas y con los dos equipos llegando a los instantes finales con claras opciones de triunfo. En ellos imperó la mayor experiencia y criterio del Tau, por encima del ímpetu de un Unicaja asediado por la necesidad pero empujado por su extraordinaria afición. No obstante, Louis Bullock erró en los últimos instantes un triple que hubiera forzado la prórroga.

    El Unicaja logró limitar el juego interior del Tau, pero se encontró con un sobresaliente Elmer Bennett (22 puntos y 6 asistencias), acertadísimo en el tiro. No fue un caso excepcional, pues el equipo vitoriano mantuvo una increíble puntería desde más de 6,25 metros: 9/14. Por Unicaja respondió un excelente Milan Gurovic, capaz de destrozar una y otra vez la férrea defensa baskonista hasta finalizar con 25 puntos.

    El equipo malagueño volvió a caer fruto de dos problemas ya exhibidos en el primer partido: fallos en los tiros libres (21/33) e incapacidad en los instantes finales para tomar decisiones correctas y, sobre todo, anotar.

    Había dudas sobre como saldrían ambos equipos. En Málaga se temían los nervios y la presión del primer partido y en Vitoria la repetición de la maldición que le hace perder siempre el segundo encuentro. Los primeros compases dejaron tranquilos a ambas aficiones: los errores pasados eran exactamente eso, pasado. Tau se parecía al del primer partido y no al fantasma que deambuló por el Palau en el segundo encuentro de la semifinal, y Unicaja salió a morder, con una defensa agresiva y eficaz, y contando de inicio con un sensacional Bullock.

    El base americano, con dos asistencias concluidas en mate y un genial triple olvidó en unos instantes su flojo debut en la final, y dio a los malagueños las primeras ventajas de la eliminatoria. A diferencia del pasado partido, era Ivanovic quien rotaba el banquillo sin cesar, buscando soluciones. No las encontraba, al menos para frenar a unos brillantes Abrams y Gurovic, ni para controlar el rebote defensivo. De ese modo Unicaja logró irse rápidamente por 10 puntos (20-10), una renta tranquilizadora que hacía olvidar los nervios y el miedo a un 0-2.

    Mientras tanto, Bennett no podía darles el balón a sus pívots como es acostumbrado y, asfixiado por la excelente defensa malagueña, se vio obligado a lanzar... y anotar. Porque el genial base, junto a un también acertado Scola, desatascaron el ataque baskonista y devolvieron la igualdad al partido: 35-34. Dos robos permitieron al Unicaja aguantar la embestida vitoriana y llegar al descanso con ventaja de 50-46.

    Demasiados puntos en contra para los exigentes entrenadores de ambos equipos, abanderados de la defensa. La situación debía cambiar, y así fue. Se vio un baloncesto mucho más pausado, con menos riesgos, y con una situación completamente nueva, pues Tau se colocó por delante en el minuto 23: 52-53. Entonces se entró en un intercambio de canastas que, pese a un amago de fuga del Baskonia (61-66), culminó en 66-68 a falta de los determinantes y últimos 10 minutos.

    A diferencia de lo habitual, el Tau hacía mucho daño desde el perímetro. Un prometedor 7/10 en triples le abría el cielo, que pareció más cerca cuando Bennett anotó la octava bomba, que disparaba su cuenta particular a 20 puntos y el resultado a un amenazante 66-71. Pero Unicaja emuló a su rival, y con dos triples anuló el conato de fuga vitoriana.

    Al igual que en el primer partido, el Tau Cerámica logró mantener la hegemonía en el electrónico, aguantando las voluntariosas acometidas de su rival, quizá algo falto de una mayor cabeza a la hora de tomar decisiones. Y es que nuevamente Unicaja pecó de precipitación y, posiblemente, búsqueda de un heroísmo innecesario. El Tau, con mayor inteligencia, fue consumiendo segundos hasta certificar su segunda victoria. Sólo una jugada en los últimos segundos, con dos tiros libres anotados por Sonko, tirando a fallar el tercero, capturando Unicaja un rebote ofensivo y fallando Bullock el triple de la prórroga, puso en peligro el triunfo vitoriano.

    Pablo Malo de Molina
    ACB.COM