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Orenga y Jofresa viven con sus hijos la ilusión de la Minicopa

La Minicopa se vive de forma intensa por parte de todos, entrenadores, jugadores y por supuesto padres. Y entre los muchos padres presentes, dos que viven de forma especial el evento son Juan Antonio Orenga y Rafa Jofresa, dos ex estrellas de la ACB que ahora viven con emoción como sus hijos dan los primeros pasos en el baloncesto

Gonzalo Orenga, hijo del ex jugador Juan Antonio Orenga (Foto Álvaro Paricio)
© Álvaro Paricio
  

La Minicopa es especial en muchos aspectos: compiten las mejores canteras ACB del momento, el espectador disfruta de tres días intensos de buen baloncesto y todos, entrenadores, jugadores, padres y aficionados disfrutan de un extraordinario ambiente.

Pero si especial es la Minicopa de por sí, lo es más si tu hijo participa en ella. En esta edición hasta cuatro hijos de ex jugadores ACB: José Miguel Antúnez, Arvydas Sabonis, Juan Antonio Orenga y Rafael Jofresa. Estos dos últimos han hablado sobre lo especial que resulta el evento y la ilusión que viven sus hijos.

Para Orenga “la Minicopa es un torneo maravilloso para los chavales. Puede haber otros torneos como el campeonato de España, pero este es especial porque conviven cerca de los mayores, viven tres años intensos donde pueden estar con chavales de otros equipos y también con sus padres. La Minicopa se vive de forma muy especial en cada uno de ellos y más si se celebra fuera de su ciudad”. En este mismo sentido se expresa un Rafa Jofresa que señala que “es una iniciativa muy buena hacer competir a chicos tan jóvenes porque habitualmente en sus campeonatos pueden encontrarse con grandes diferencias. Esto no sucede en la Minicopa porque el nivel de los equipos es muy bueno y eso les permite poner en práctica todo lo que entrenan diariamente”.

Tanto Orenga como Jofresa han compartido en los últimos meses la ilusión que significa para sus hijos un torneo que levanta tanta expectación. “Hace unos años cuando dirigí al equipo del MMT Estudiantes vivimos una situación similar a la de este año en la que el equipo no se clasificó, pero podía ser organizador lo que sucede es que el Real Madrid no entró y mi hijo no pudo disfrutar del evento. Este año mi hijo pequeño sí que ha podido jugar la Minicopa y está muy ilusionado con ello”, afirma Orenga.

A pesar de que en su época no existían torneos como la Minicopa Rafa Jofresa comparte la ilusión de su hijo y la vive como si él fuera uno más de los chavales participantes. “Para ellos es muy ilusionante este torneo porque además les obliga a mantener la ilusión durante la liga regular, ya que saben que si sus equipos entran en la Copa del Rey podrán disfrutar de este maravilloso campeonato. Es una sensación que fomenta el espíritu de club y que permite a los chavales identificarse más con los mayores”, afirma un Jofresa que destaca sentir “mucha ilusión por mi hijo, porque en mi época estos torneos no existían y ahora sientes su ilusión como tuya propia”.

Siendo ex jugadores de primer nivel y viviendo como padres los comienzos deportivos de dos jugadores que quieren seguir sus pasos, es inevitable conocer la relación que mantienen con sus hijos. A pesar de su amplio currículum como jugador y entrenador, Orenga prefiere mantenerse un poco al margen y actuar como apoyo para su hijo Gonzalo: “con él intento hablar lo menos posible de baloncesto, porque para ello ya tiene a sus entrenadores que le dirigen día a día y hacen muy bien su trabajo. Evidentemente si él me pide algún consejo o me pregunta siempre le ayudo”. En similares términos se expresa un Rafa Jofresa que ve como David Jofresa comienza a despuntar e imprimir en el DKV Joventut la calidad que su padre tenía como base. Rafa reconoce hablar de baloncesto con su hijo aunque “no para dar consejos sino que a veces vemos partidos, los comentamos y hablamos de situaciones concretas de juego”.

Por último ambos jugadores nos descubren algunas claves para entender el éxito de la Minicopa. “Cualquier competición de este tipo nos ayuda a ver en primer lugar la morfología del jugador. Cada vez se prima más el físico y es importante ver si un jugador va a ser grande o va a tener un físico importante. Lo que sucede es que a veces también nos obsesionamos mucho con el físico y nos olvidamos de lo importante que es el talento. Creo que hay que dejar libertad al talento”, comenta Orenga. Para Rafa Jofresa, en estas edades lo importante es “marcar cuatro normas de juego libre y luego, de forma natural sale el talento que cada jugador lleva dentro”.

No dudamos que con paciencia, trabajo y los sabios consejos de sus padres, dentro de unos años podremos hablar de dos jugadores con talento… y magia.