Crónica

Rubio y Moiso tumban al Real Madrid (82-77)

El DKV le necesitaba. Su estado físico no era el más idóneo pero Ricky apareció para protagonizar una exhibición de su talento y marcar la diferencia en un encuentro lleno de igualdad, que cayó a favor de los badaloneses por 82-77. Bien secundado por Moiso, el base superó la resistencia de un Real Madrid liderado por Bullock y López que no pudo sentenciar la serie este lunes y deberá luchar por hacerlo en casa en cinco días

Raül López y Ricky Rubio protagonizaron un gran duelo (Foto EFE)
© Raül López y Ricky Rubio protagonizaron un gran duelo (Foto EFE)
  



Redacción, 18 Mayo 2009.- El DKV Joventut manda la serie de cuartos ante el Real Madrid al tercer y definitivo encuentro tras vencer por 82-77 en un partido que tuvo de todo. Intensidad, acierto, aparición de los cracks, jugadas de bella factura y emoción hasta el último segundo.

Los madridistas llevaron la iniciativa en el primer periodo hasta que apareció Ricky Rubio, soberbio y decisivo tras abandonar el sábado cojeando el partido. La joven estrella de la 'Penya', que acabó con 24 puntos de valoración (16 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias) le dio ventaja a su equipo con una demostración de recursos y Karl, en la jugada más impresionante de lo que llevamos del Playoff, elevó a cuatro la diferencia al descanso.

Tras el intervalo el DKV Joventut amenazó con escaparse, llegando a tomar nueve de ventaja pero la aparición de Bullock y la sobriedad de Raül López igualaron el partido hasta el ultimo segundo. Al fin y al cabo, era lo más lógico en una serie entre el cuarto y el quinto de la ACB, y no lo visto el pasado sábado en Madrid. Sin embargo, en los instantes finales, aparecieron Moiso y el omnipresente Rubio para sentenciar el encuentro y mantener la intriga durante cinco días más.

Lluvia de puntos para disipar dudas

Se presentaba el encuentro con intertidumbre. Muchas eran las preguntas que surgieron tras el extraño encuentro presenciado, 48 horas antes, en Vistalegre. ¿Podría el Real Madrid volver a mostrarse tan dominante? ¿Se recuperaría el DKV del mazazo? ¿Jugaría Ricky Rubio? Pronto las incógnitas se despejaron. Y es que el inicio fue un auténtico festival desde más allá de 6’25. El cuadro visitante salía muy agresivo en defensa mas Winston ponía el 0-3 en el luminoso al primer balón que tocaba, mientras que Pau Ribas le imitó con otro lanzamiento de tres puntos. Bullock volvió a desafiar a su rival con otro triple, con su compatriota Mallet aceptando el reto e igualando con otro misil lejano. 6-6. Todo en un minuto y medio. Sin fallos, sin errores. Un inicio sublime. Felipe Reyes -perdido en combate el resto del partido- prolongaba la inspiración colectiva aunque el cuadro verdinegro fue el primero en bajarse del tren de la perfección. Los madridistas tampoco tardaron en hacerlo, dando paso a una fase donde las defensas superaban a los ataques, los fallos eran más comunes y los puntos no llovían de tres en tres cada medio minuto. Vaya, que eran humanos.

Jerome Moiso estuvo sublime (Foto EFE)
© Jerome Moiso estuvo sublime (Foto EFE)
Sólo Raül López se atrevía a dar un paso al frente, continuando el clinic de fundamentos que protagonizó en el primer encuentro de la serie. Un robo suyo, con dribling pasándose la bola por la espalda incluído, derivó en un excelso pase a Hervelle, que lanzaba a su equipo en el luminoso: 6-12. En el ecuador del periodo se resolvió la tercera duda aún pendiente. Sí, Ricky Rubio jugaría. Y de qué forma. La entrada del base a la pista dio alas al DKV, aprovechándose especialmente los interiores de la clarividencia en el pase de la joven estrella badalonesa (10-12). Sin embargo, Raül López no sólo se sentía cómodo dirigiendo sino que se atrevió a lanzar, con dos triples consecutivos –el último en una posición realmente forzada- que le dieron la máxima a su equipo en el minuto 7: 10-18. En ese instante, Rubio asumió definitivamente galones y, bien secundado por Moiso, condujo a su equipo a colocarse a cuatro al término del cuarto (18-22), con el Real Madrid dejándose puntos cada vez que acudía a la línea de tiros libres.



Massey se exhibe, Karl fulmina

El arranque del segundo periodo continuó en la misma tónica, con Rubio igualando a base de puntos y asistencias el partido a 22 justo antes de irse al banquillo. Había metido a su equipo en el partido. Mallet, por fin, puso por delante al DKV Joventut pero, a pesar de que Ribas se empeñaba en impedirlo, el Real Madrid seguía muy vivo, como se encargó de recordar un Jeremiah Massey que recordaba a su versión más salvaje de Salónica. El ala-pívot, como el pasado sábado, volvió a elegir el segundo cuarto para lucirse y el show fue de órdago. Con un triple, que cayó con nieve, niveló el encuentro a 26 y rompió la racha madridista de varios minutos sin anotar tiros de campo. A continuación se cuelga, vuelve a anotar una canasta y pone la guinda a sus nueve puntos consecutivos con otro excepcional mate. 28-32. La sonrisa de Jeremiah coloreaba de blanco el partido.

Rubio
volvía a salir a la pista y, lo primero que hacía, era robar una bola. Ricky al rescate. Marko Tomas intentó calmar la presión del Olímpic mas un par de triples de la 'Penya', tras 16 minutos de sequía exterior desde aquel arranque fulgurante, le daban la iniciativa al cuadro local, con Ribas (10 puntos) llevando el peso en ataque. Era tal el nivel defensivo de los de casa que los madridistas tenían problemas hasta para pasar de media cancha y la estrella de la primera mitad, Rubio (+12 del DKV con él en la cancha, -11 sin su presencia en la primera parte), anotaba un triple con intriga antes de regresar al banquillo: 41-37. En los últimos dos minutos del cuarto, Moiso y Massey rivalizaron en canastas espectaculares pero la palma se la llevó Karl, quién, cortando la última jugada madridista y tirando a la desesperada desde la mitad de la cancha, logró anotar un triple a tabla (48-44) que desató la locura en Badalona con el bocinazo final que anunciaba el descanso. No era para menos. Idílica forma de enfilar los vestuarios.



DKV Joventut aprieta, pero no ahoga

Tras el descanso, Coby Karl elevó la diferencia con dos puntos desde la personal. Menos espectaculares ellos -el listón estaba alto- aunque valiosos, al fin y al cabo. Su adversario no se encontraba cómodo en ataque y el DKV aprovechó para alcanzar una renta de nueve puntos (53-44), su máxima en todo el partido. El Real Madrid, consciente de su desacierto, al menos pudo forzar faltas que transformó en puntos desde la línea para aliviar la brecha (53-48). Empero, el que más y mejor sanó los males blancos fue un clásico, Louis Bullock, que demostró el porqué de su renovación, puso el “modo estrella” en ON y empezó a anotar. Hasta el final no pararía.

Ricky Rubio da un pase intentando superar la defensa de Sergio Llull (Foto EFE)
© Ricky Rubio da un pase intentando superar la defensa de Sergio Llull (Foto EFE)
Un contraataque suyo tras robo seguido de un lejano triple igualó el partido a 53, después de un 0-9 para los visitantes en el ecuador del tercer periodo. Raül López, con otro enceste de tres, culminó la remontada, Winston y Mallet rememoraron el inicio del choque martilleando el aro rival desde el exterior y el propio López se encargó de frenar unos minutos de locura y desenfreno con su cuarto triple (60-61, min.28). Sin embargo, el conjunto blanco, como ya pasara en la recta final de los dos cuartos anteriores, se quedó sin gasolina y eso no lo desaprovechó el equipo de Badalona. Una vez le dio la vuelta al partido, puso la puntilla a su rival con un triple meditado hasta el infinito por Hernández-Sonseca, que colocó seis arriba a los suyos (67-61) antes del último cuarto y volvía a hacer estallar la euforia en las gradas verdinegras.

Rubio y Moiso prolongan la emoción hasta Vistalegre

Los diez minutos finales arrancaron con una maravillosa canasta de Rubio que ponía cuesta arriba el partido para el Real Madrid. No obstante, en el cuadro de Joan Plaza el norteamericano Louis Bullock no había perdido su inspiración y se encargó de volverle a dar emoción al encuentro con un triple. A la siguiente jugada, se quedó suspendido en el aire tras recibir una falta en su penetración, desafiando cualquier ley física y su tiro, un desafío en toda regla a las ansias del DKV Joventut, entró, al igual que su adicional (71-69). El propio Louis, reafirmó su dictadura en el último periodo –siete minutos con puntos con su única firma- y llega a la decena en este cuarto para estrechar al límite las diferencias a falta de tres minutos y medio: 72-71.

Louis Bullock mantuvo a su equipo en la segunda parte (Foto EFE)
© Louis Bullock mantuvo a su equipo en la segunda parte (Foto EFE)
En las jugadas posteriores, ni unos se alejaban ni los otros remontaban, en una sucesión de fallos compensados por la emoción del momento. Su cúspide fue el cuarto triple de Raül López, que igualaba el partido a 74. Era el momento de la verdad y los héroes tenían otra oportunidad de lucirse. Rubio no se amilanó y le dio ventaja al conjunto verdinegro desde la personal y, su fiel escudero Moiso (16 puntos) decidió traspasar esa barrera que separa a los buenos jugadores de los realmente decisivos para que el triunfo se quedara en Badalona. Primero con un robo de balón importantísimo y, en la siguiente jugada, con un palmeo vital que le dio cuatro de ventaja al DKV Joventut. Hervelle erró en su intento de remontada y, en el carrusel final de tiros libres, un fallo de Raül –que debería quedar en anécdota tras su gran serie- acabó con las esperanzas madridistas, antes de que Mallet, el tercer héroe verdinegro en discordia, pusiera, también desde la línea de personal, el definitivo 82-77.

Rudy Fernández, leyenda viva del DKV, presenciaba el jolgorio general con la impresión de haber dejado el liderazgo del equipo en buenas manos. Medio centenar de horas después de sus gestos de dolor en el parqué de Vistalegre, Rubio lograba cambiarle la cara a su equipo y llenar de emoción, a base de fe, una serie que había comenzado descafeinada. ¿Podrá repetir su exhibición en tierras madrileñas?