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Xavi López y Marc Solà, nuestros embajadores en China

Dos jugadores procedentes de la LEB se van a buscar fortuna a China. Xavi López y Marc Solà viven la aventura de su vida en el Lejano Oriente por su sueño de jugar a baloncesto ¡Conoce su increíble historia!

Marc Solà y Xavi López, camino de Pekín
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  • China: El gigante que viene


  • Redacción, 17 de mayo de 2010.- ¿Qué hacen dos jugadores catalanes en China? Xavi López y Marc Solà se encuentran ahora mismo en el Lejano Oriente para hacer lo que más les gusta: jugar al baloncesto. Ambos se encuentran en el campus organizado por la National Basketball League (NBL), una liga paralela a la más conocida CBA donde militaron recientemente jugadores como Stephon Marbury, para que los jugadores extranjeros que aspiren a participar en ella se luzcan ante sus posibles futuros equipos.

    Xavi López, de 27 años, y criado en la cantera del DKV Joventut, acabó la temporada en el CB Hospitalet de LEB Plata, mientras que Marc Solà, de 25 años y formado en el Suzuki Manresa, disputó la presente campaña en LEB Oro, con el Ciudad de Vigo. ¿Qué llevó a dos jugadores asentados en las categorías LEB a irse a la otra parte del mundo? Ellos mismos nos lo explican.

    "La posibilidad de venir a China surgió a traves de nuestro agente", explica Xavi López, "nos comentó la posibilidad de venir a un campus aquí donde habría unos 40 jugadores, y al final del campus harían un draft y elegirían a 20 jugadores para jugar en la NBL, una liga donde este será el primer año que va a tener jugadores extranjeros". Ninguno de los dos tuvo dudas: "En esta propuesta veo una experiencia tanto profesional como personal", confiesa Marc Solà, "en una semana ya estaba viajando hacia este país, tan desconocido pero tan atrayente a la vez".

    Marc Solà y Xavi López, en el pabellón de Nanchang
    Aparte de López y Solà, sólo otro jugador europeo participa en este campus, el serbio Nikola Bulajic, que militó la última temporada en el Gryfony Symferopil ucraniano. Los demás son estadounidenses. Xavi López nos explica el funcionamiento: "Nos han dividido en 4 equipos y vamos jugando partidos. Aquí están los entrenadores chinos evaluándonos y al final del campus, el día 18, se hace un draft donde escogen a 20 jugadores. Vamos a jugar 7 partidos en 8 días, y ya hemos jugado 3".

    Ambos están disfrutando de la experiencia. Solà explica el recorrido: "directamente desde España a una ciudad llamada Nanchang en el sureste de China. Ahora en la ciudad de Yinfeng y después 4 días en Jiangyin. Una ruta baloncestística con una organización impecable, cuidando de nosotros en todo momento y cubriendo todas nuestras necesidades".

    López cuenta lo divertido que es jugar ahí: "Me ha impresionado mucho cómo vive aquí la gente el baloncesto. Ellos dicen que aquí es el deporte que mas afición tiene. Los pabellones están siempre llenos y les gusta mucho el estilo de juego europeo, mucha gente nos recuerda el éxito de la selección española en Pekín en las Olimpiadas.". Aunque tanta pasión puede llegar a tener ciertos inconvenientes. "Hemos llegado a pedir a ayuda a algún miembro de la organización en alguna ocasión por este motivo", explica Solà, "pues estás rodeado (en el buen sentido de la palabra) por muchísimos aficionados que quieren sentirte cerca y, claro, no puedes contentar a todos aunque te encantaría, pues ellos te animan y sienten el deporte que yo amo".

    Marc Solà y Xavi López, con el jugador Stephen Newman y su guía en una plaza de Nanchang
    Aunque lo peor, posiblemente, esté fuera de las canchas: "Donde estamos sufriendo un poco más es con el tema de la comida", se queja López, "comemos arroz en el desayuno, la comida, y la cena...". Las diferencias entre la realidad española y la china no finalizan ahí: "China la ves distinta por lo que te explican en la televisión", relata Solà, "pero realmente no la vives y la sientes hasta que estás aquí. Gran cantidad de gente en todos los sitios y un tráfico muy, muy caótico. Esto es una de las cosas que más me impactaron a mi llegada.".

    La pasión por el basket ha hecho viajar a dos jugadores al gigante asiático, China, una decisión que pocos se hubieran atrevido a hacer. Ambos esperan ejercer de embajadores de nuestro baloncesto al otro lado del mundo y están trabajando duro para conseguirlo sin dejar de disfrutar cada segundo de la experiencia. "Nos lo estamos pasando genial tanto Xavi como yo, disfrutando de cada uno de los momentos vividos en estos días", resume Marc Solà, que no oculta su sueño: "Lo cierto es que me encantaría jugar en esta liga".