Más allá de la magia de su baloncesto y la relevancia adquirida en los títulos del Real Madrid y la selección española, Sergio Rodríguez ha traspasado el mundo del deporte para convertirse en un icono del momento con una palabra propia: Chachismo. Conoces en qué consiste a través de la carrera y las palabras de su protagonista.
   

Redacción, 8 mar. 2018.- Chachismo: Dícese del movimiento ideológico de comienzos de siglo XXI circunscrito al baloncesto y que aboga por el libre pensamiento y la libertad creativa. Protagonizado por Sergio Rodríguez, encuentra sus rasgos distintivos en una tupida barba, tendencias culturales alternativas, gran creatividad artística y una felicidad que impregna todo lo que toca.

Si la próxima revisión del Diccionario de la Real Academia Española tuviera a bien analizar qué términos deportivos han tenido más impacto y calado dentro del lenguaje actual, sin duda que el Chachismo sería uno de ellos. Y es que Sergio Rodríguez no sólo ha tenido el enorme mérito de cubrir una ilustre carrera deportiva con títulos colectivos y reconocimientos personales, sino que su figura ha traspasado los límites del deporte para convertirse en una figura contemporánea que representa valores positivos que han hecho suyos muchos jóvenes deportistas y público en general.

Ahora bien ¿en qué consiste el Chachismo? Resulta complicado que el verso libre que es Sergio Rodríguez se pueda acotar en una definición, y quizá por ello sea más interesante y efectivo dar 10 claves que han marcado la carrera deportiva y vital del jugador para entender el auténtico significado de la palabra y que hay detrás de ella.

El icónico Sergio Rodríguez según Adrián Balastegui (Foto Twitter @SergioRodriguez)


1.- PARA CRECER HAY QUE VOLAR

Criado cerca de un balón de baloncesto, la canasta del hogar familiar se cansó de ver a un niño que, sin apenas tamaño para hacer botar la pelota, no dejaba de jugar y corretear. Los recuerdos de Sergio Rodríguez nacen unidos a su familia y al baloncesto, por ello cuando la vida le puso con 14 años ante la tesitura de viajar a Centro del Siglo XXI para hacer madurar su sueño deportivo, él comenzó a hacerse mayor.

“A mí siempre me ha encantado jugar al baloncesto y me divertía muchísimo. Los años en Tenerife fueron fantásticos y ganamos muchos campeonatos mientras jugaba con los amigos, y cuando surgió la oportunidad de viajar al Siglo XXI fue una decisión complicada para mi familia y para mí. Bilbao creo que dentro de España debía ser uno de los puntos más lejanos que había desde Tenerife, pero las condiciones eran maravillosas. Estábamos todos becados y eso era un punto importante porque no me gustaba estar en una cantera de ACB que sólo tuviera uno o dos becados y donde podía sentirme más solo. Ahí éramos una gran familia, todos con las mismas condiciones y con todas las herramientas para hacer lo que más nos gustaba: jugar. Además, podíamos estudiar en un instituto público y era una vida normal hasta las tres de la tarde, y a partir de entonces una vida más enfocada dentro del baloncesto".

Sergio Rodríguez, con la camiseta de La Salle San Ildefonso (Foto Basketmania)


Sergio siempre ha sido una persona muy positiva, ha visto cada desafío y cada obstáculo como un peldaño más en su escalera vital. Por eso los temores de un niño al alejarse del hogar, a cambiar de ambiente y quedarse desprendido del halo protector de la familia, él los convirtió en elementos de madurez.

“La experiencia del Siglo XXI fue maravillosa: poder estar con gente de mi edad, crecer dedicándonos al baloncesto todos los días y teniendo vidas paralelas con los compañeros de clase. Lo recuerdo con mucho cariño por ser años importantes en mi vida porque adquirí más libertad. Hasta esa edad había ido al cine, al carnaval y poco más; el resto era estar con mis padres y en esos años fue un salto grande pero como estábamos tan arropados fue sencillo dentro de lo que se puede echar de menos a la familia y amigos”.

Todo aquel que tenga un sueño sabe que por más que sea duro el partir, siempre hay que mirar al horizonte y emprender un camino. La casilla 0 del éxito es no tener miedo del viaje.


2.- ROMPER LAS REGLAS

Un jugador especial como Sergio Rodríguez no podía tener un trascurrir deportivo convencional y su estreno fue de todo menos normal. Tras un año de ensueño y en plena final de Playoff ACB el Chacho debutó como profesional. Ahí imberbe, con el pelo rapado como un jugón de la calle, Sergio dejó su sello de identidad: descaro y calidad. Fueron escasos segundos que no dejaron indiferentes a nadie y que adelantaron el camino que luego siguió.

“El primer año de Estudiantes fue una explosión muy grande deportiva y personal. Fue un año muy bueno jugando con gente mayor toda la temporada. Nunca entrenado con el ACB pero sí con gente del EBA acostumbrada al ACB y en un gran entorno como es el de Magariños. Después tuve a mitad del año un torneo en Tenerife, luego el de Hospitalet, fui convocado para Mannheim, al Hoop Summit… El año fue rodado porque terminamos segundos en el Campeonato de España Júnior y después me fui de vacaciones esperando la concentración con la Selección cuando surgió la llamada del ACB porque tenían varios problemas Miso, Brewer y Azofra. Necesitaban alguien por si pasaba algo y me tocaron los dos mejores partidos en la historia de Estudiantes. Es difícil recordar un ambiente así en cualquier otra circunstancia. Vistalegre estaba abarrotado y el ambiente era espectacular. Me chocó porque no había estado algo así; podía ser que hubiera habido un ambiente así antes, pero yo no los había vivido y ganar los dos partidos al Barça, cuando daban la final por perdida, fue algo impactante. Luego en el Palau siempre era complicado ganar, pero fue un momento especial para todos y una bonita manera de meterme en el mundo del profesionalismo y estar en el grupo de ACB”.

El Joven Sergio Rodríguez (Foto Gigantes)


Nunca hay que tener miedo a ser diferente o tener un estilo propio. Sergio Rodríguez tuvo un inicio atípico en una época donde el baloncesto comenzó a mirar con lupa la edad de los jugadores por encima de su talento. A veces, el camino se abre rompiendo reglas y estereotipos.


3.- LA MAGIA ESTÁ EN TUS MANOS Y MENTE

Al igual que la armónica canta canciones con historia y el barro esculpe figuras con pasado, la mente de Sergio Rodríguez ha ido dando trazos de genio en el baloncesto. Nunca quiso ser uno más… pero tampoco hizo nada por ser especial, sencillamente sintió que su juego era diferente. Un pase sin mirar, un bote diabólico capaz de dejar con ojos tristes al rival que le ve marchar directo a canasta. El baloncesto del Chacho llegó como un verso libre en años de atadura táctica y con él conquistó a un aficionado deseoso de salir de convencionalismos.

Fueron años de confirmación donde el error y el acierto bailaban constantemente en la formación del chico que quería ser hombre. Sus manos tenían magia para hacer fácil lo que otros ni imaginaban, pero era en su cabeza donde los sueños comenzaban a hacerse realidad. La libertad creativa con la que trazaba baloncesto era pura poesía en movimiento.

“De mis primeros años recuerdo la siguiente vez que jugamos contra el barça que había un gran ambiente, con sentimiento de revancha. Era el cuarto o quinto partido de liga regular y no me había salido las cosas como quería. Habíamos empezado con el Madrid perdiendo y con la pelea de Rubén Garcés. No estuvo nada bien el segundo partido contra el Lucentum Alicante, y creo que en Valencia ganamos, pero ya contra el Barcelona fue el momento donde se despejaron las dudas mías y de la gente de que podía dar el nivel de estar tan pronto en la ACB y en un equipo puntero como Estudiantes”.

Magia omnisciente (Foto EFE)


De los muchos partidos, de los inmensos recuerdos que su memoria guarda, aquel día y aquella actuación no fue la más brillante ni la más relevante, pero quizá si la que más necesitaba. En un momento de seguridad frágil, apreciar que sus convicciones eran válidas para triunfar le hizo sentir que ya no había paso atrás en su anhelo baloncestístico.


4.- NO HAY ERRORES SINO LECCIONES DE VIDA

“Pienso que todas las decisiones son positivas y aprendí mucho en mi primera época en la NBA y de independizarme viviendo en otro país con otra cultura e idioma. Todo ello me sirvió para aprender y seguir trabajando. Fue un sueño cumplido y la estancia de cuatro años vivida es algo que con el tiempo miro con orgullo”.

Un sueño hecho realidad (Foto EFE)


Con el éxito acariciando un rostro feliz, nadie puede poner freno a ese caballo desbocado que es la ilusión de un joven. Sergio Rodríguez era con 20 años una realidad en el baloncesto nacional y europeo cuando la NBA le llamó. El creció con poster de Jason Williams en la pared, sus retinas tenían impregnadas las imágenes Steve Nash y Allen Iverson haciendo diabluras que luego él ponía en práctica en cada entrenamiento y partido.

Sin embargo, la vida no entiende de sueños y las primeras luces de la vida americana quedaron ensombrecidas por la incomprensión de entrenadores que versaron discursos pragmáticos y ortodoxos. Pese a ello, Sergio sabe que no hay éxito sin error y que con cada decisión que tomó, por muy mal que saliera, estaba más cerca de llegar donde siempre quiso estar. No había atajos posibles, pero tampoco muros infranqueables.


5.- QUIEN NO ARRIESGA NO GANA

Sergio y riesgo son palabras que contienen las mismas palabras. Chachismo no, pero es sinónimo de ellas. Y es que no podemos entender el éxito de la carrera de Sergio Rodríguez sin esa capacidad para asumir riesgos sin miedo al fallo… o sí, pero con la seguridad de que sólo se crece llevando al extremo tus habilidades y emociones por más que eso suponga alguna vez caer.

“Siempre hay que arriesgar y saber cuándo arriesgar. Es clave tener ese concepto asimilado. Está claro que cuando arriesgas siempre hay posibilidades de perder, pero sin riesgo es muy difícil ganar y creo que mi gran aprendizaje durante todos estos años, y una gran parte del éxito que he podido tener, es medir ese riesgo y controlarlo. En mis primeros años era todo corazón y poca prudencia”.

El día en que el riesgo se convirtió en fantasía (Foto ACB Photo)


Si el Palau Blaugrana vio nacer a Sergio Rodríguez fue el lejano oriente y, un pabellón en Saitama donde se consagró. Fue en el escenario más áspero y con un agreste rival que minó la confianza de la selección española cuando el huracán Rodríguez azotó demostrando que con él no iba el miedo.

“Salió todo perfecto, el partido que tiene que salir. Ese partido lo valoras con el tiempo, pero en el momento estás en Japón, llevas 20 días fuera, ganas a Argentina y piensas: “pues sí, ha sido la leche el partido, estamos en la final de la copa del mundo, pero…” ¿Es que no sabía ni cómo era la copa? Era como: ‘pues sí, es la hostia pero ya está’. Luego pasan los años y ves quien gana los mundiales y lo difícil que es, y valoras mucho lo conseguido, pero en su momento recuerdo que fue todo muy natural. Me salieron las cosas muy bien, tuve la lucidez de saber que el equipo necesitaba otra cosa y nos salió un partido inolvidable para todos por lo que supuso y la tensión. Los últimos tres minutos fueron los más nerviosos que he estado; incluso sin saber la importancia real del momento recuerdo que la tensión fue muy grande”.

La bendita inconsciencia de la juventud guio los pasos de un chico que dio a España todo lo que necesitaba, un factor X diferente a todo lo que había en pista. Aquel día salió cuando Argentina había instalado la duda en España (12-18) y sus primeras acciones fueron un triple y un intento de alley oop que no entró pero que supusieron una bofetada al planteamiento argentino. 14 puntos no fueron bocanadas de aire fresco, sino toneladas de oxigeno en un partido de infarto. El riesgo valió una final, Sergio se ganó la eternidad .


6.- LOS SABIOS SE EQUIVOCAN, LOS MAGOS HECHIZAN

Los años nos dejan personas que están de paso y personas que se quedan para siempre. Gente en la que confiar y gente que quita confianza. Sergio Rodríguez no fue ajeno a esta realidad y durante años tuvo que vivir con entrenadores que dudaron de su capacidad para dirigir equipos. Se cuestionaron fundamentos básicos de su baloncesto y de su lectura de juego, reservándole un papel menor para su mayúsculo baloncesto. La NBA fue una época de duro aprendizaje en la sombra y la etapa inicial con Ettore Messina en el Real Madrid siguió regando de desconfianza su futuro.

“Mi crecimiento fue muy rápido y tres años antes del mundial estaba jugando un torneo junior sin importancia. Fue todo muy rápido: de jugar en EBA pasé a debutar en ACB y de jugar en ACB a debutar con la Selección. Luego hubo una época de recesión cumpliendo un sueño que era jugar en la NBA. Yo he jugado contra Shaquille O’Neal, Jason Williams, Allen Iverson, Kevin Garnett… gente que sueñas con ella cuando eres pequeño y esos años fueron un aprendizaje grande de saber dónde estaba, de colocarme y de saber con tiempo qué tenía que mejorar. Sin esos años creo que hubiera sido difícil conseguir la estabilidad que después he conseguido en el baloncesto durante los años siguientes”.

Cuando las piezas encajan (Foto Euroleague/Getty)


Pero la magia de su juego no había desaparecido. Sergio era el Chacho y el Chacho estaba en Sergio, sólo había que tener tiempo y confianza para que se volvieran a encontrar, y cuando llegó el 2012 todo cambió. Comenzó la reformulación de un jugador que es diferente y que basta con un segundo para cambiar un partido… para enamorar al espectador. No hace falta verlo para creerlo. Los ojos no siempre guían sus pases. El control del espacio y tiempo le pertenece, sobre el parqué domina las líneas de pase con visión periférica, a veces incluso las crea cuando estas no existen y cuando las correas tácticas se desatan nadie interpreta el contraataque como él. Hay magos que tienen una varita mágica, él hace magia con su imaginación.


7.- LA MAGIA NUNCA DESAPARECE SI SE CREE EN ELLA

La lógica del ser humano en ocasiones le hace llevar a caer y pensar que el error no es un instante sino una constante. Las dudas pudieron oxidar sus habilidades y enturbiaron la realidad de un jugador en plena madurez; seguro de ser mejor pero incapaz de poder demostrarlo. Pero lo importante es no olvidar el mejor momento de cada uno, saber que se lleva dentro y creer que nuevamente volverá a salir al exterior. Así lo hizo Sergio Rodríguez y la llegada de Pablo Laso le dio espacio y confianza para recuperar del cajón la varita con la que volver hechizarnos. Paso a paso, los destellos de magia se hicieron más frecuentes y entonces llegó Londres 2012.

2012 cambió el paradigma baloncestístico de Sergio Rodríguez (Foto EFE)


“Siempre hay puntos de inflexión en todo: en la vida y en el deporte. Para mí, los Juegos Olímpicos de 2012 fueron un punto de inflexión. Fue duro no ir a Pekín porque todo deportista quiere ir a unos Juegos Olímpicos y es algo con lo que se sueña desde pequeño. Ir a Londres y ser plata jugando la final contra Estados Unidos era algo que durante los cuatro años siguientes a Pekín pensaba que no iba a poder vivir. Al final tuve la suerte de poder vivirlo y eso fue muy importante para mi confianza y cabeza; cumplir ese sueño me hizo tener más tranquilidad y confianza en lo que hacía cada día”.

Creer en sus posibilidades y no renegar de su estilo pese a los obstáculos le hizo ser algo más que una simple versión de él mismo. Fue su mejor versión. Las estrellas están siempre por más que estas sean fugaces o las nubes las cubran y el buen observador tiene la paciencia de, alzar la mirada al horizonte, esperar que el cielo se despeje y así ver que las estrellas nunca se marcharon y miran como si nos perteneciesen.


8.- MARCAR ESTILO

Los únicos que no siguen modas son aquellos que marcan su propio estilo. El Chachismo propugna llevar barba larga, camisa de cuadros y tener inquietudes culturales fuera de los grandes circuitos comerciales. Además del aficionado al baloncesto, si hay un colectivo que en España debe estar agradecido al Chachismo ese es el de los barberos.

“Fue un momento después de la Olimpiada. Me empecé a dejar larga la barba y el pelo, las cosas fueron saliendo bien, me encontraba bien y comenzó una vorágine positiva muy grande: el equipo jugaba bien, yo estaba feliz y fue algo natural que no busqué sino que fue creciendo. Creo que también fue el momento: el boom del Real Madrid como equipo peleando por títulos. Fue un momento muy bonito, el arranque de todo eso estuvo en ese gesto de la barba, yo me encontré cómodo como estaba y ahora lo recuerdo con cariño… ¡y mantengo la barba!”

Todos quieren ser el Chacho (Foto Euroleague)


Aun teniéndola menos poblada que en origen, es la seña de identidad de Sergio Rodríguez. La marca personal de alguien que es mucho más que un jugador de baloncesto, pues hace años que se convirtió en un referente cultural capaz de salir en revistas de moda, crear diseños con su look y ser protagonista de anuncios de televisión.

“El anuncio ha sido divertido, son cosas positivas que se tienen que hacer porque se da mucha importancia al deporte y a la rivalidad, pero nos olvidamos que es un juego y hay que divertirse. Creo que es una parte que se debe hacer porque nos olvidamos de lo esencial que es disfrutar del baloncesto y creo que estas cosas relajan el ambiente”.



Con gorra y colgantes de oro, el look rapero recuerda al chico que de joven dormía cada noche con el sueño americano, ahora sugar kiss del chacho es con lo que sueñan otros muchos.


9.- EN CONSTANTE REINTERPRETACIÓN

La vida no es una foto estática. No somos lo que fuimos, sino seres permanente evolución. Cambiamos en lo físico, pero también en lo emocional y en lo social. Ser deportista no es un estanco cerrado sino que se alimenta de su alrededor, y la madurez de Sergio Rodríguez es producto de lo experimentado como jugador, pero también de lo vivido como persona.

“Cada momento cambia y cada circunstancia que tienes en vida te va ayuda a afrontar mejor las cosas. El nacimiento de Carmela, estar con Ana y disfrutar de cosas que antes no existían me han dado mucha tranquilidad y confianza en mí mismo”.





Las alteraciones vitales obligan a reinterpretar el guion de cada persona, saber adaptarse a los cambios y responder a los momentos con las herramientas que la experiencia te ha dotado. Para Sergio, la nueva vida de familia le hizo ganar en tranquilidad, disfrutar de un nuevo estadio en su deporte y sentir plenitud en cada cosa que hacía.


10.- EL FUTURO SOLO LO ESCRIBEN SUS PROTAGONISTAS

“Intento disfrutar de cada momento y creo que soy un privilegiado por poder vivir todas las experiencias que he tenido. Tuve una época fantástica en Estudiantes, una etapa genial en la NBA jugando con mis ídolos a los 20 años y luego estar en el Madrid fue un sueño cumplido consiguiendo todos los títulos que se consiguieron. Volví a la NBA y ahora estoy en una situación totalmente diferente que desconocía, pero que me apetecía vivir como es estar en un gran club pero fuera de España y ver cómo me desenvolvía en una situación que no siempre es fácil”.

Paso a paso, baldosa a baldosa, Sergio Rodríguez recita el camino recorrido hasta hoy. El tiempo ha borrado de su memoria los malos recuerdos y deja la parte buena porque su optimismo no podría ofrecer otra respuesta.

El baloncesto hecho magia (Foto FIBA)


Sabe que la carrera de un deportista es corta, inestable y desconocida, por ello el Chachismo invita a disfrutar de cada paso que se da. Entiende que lo mejor del viaje no es la meta sino el propio camino recorrido. Como tal, Sergio ha tenido una vida apasionante desde que salió de su hogar para emprender un viaje que todavía está por recorrer. En él hay un aroma de felicidad, sonríe como quien no tiene cargas emocionales, disfruta con pequeños gestos de complicidad con amigos y aficionados que han creado a su alrededor toda una filosofía de vida. Él agradece ese cariño que no entiende de canastas o de títulos porque su valor es más profundo y lo devuelve haciendo soñar a nuevos chachos. Ese será el mejor de sus legados.

“Lo principal es que hago lo que me gusta y eso se nota cuando juego, voy a entrenar y trabajo en las cosas que tengo que mejorar. Cuando haces lo que te gusta y tienes la suerte de poder hacerlo todo sale con más facilidad”.

Entonces… ¿el Chachismo es disfrutar haciendo lo que uno quiere? “Sí, y hacerlo con muchas ganas, con gusto y sabiendo y valorando la importancia que eso tiene y la suerte que hay en ello”. Palabra de Sergio.

No hay nada más característico en el Chachismo que una sonrisa (Foto EFE)

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
ACB.COM