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Sílvia Domínguez: La chica del 13
Ni LeBron James, ni Tony Parker, si el 2013 tiene a un ganador en el mundo del baloncesto ese es...¡ella! Sílvia Dominguez conquistó la Euroliga con UMMC Ekaterimburgo y el Eurobasket con la Selección, logrando ser la reina de un año que le trajo suerte

(Foto FEB)

Redacción 30 dic. 2013.- En un país tan supersticioso como el nuestro, no es de extrañar que muchos temiera al 2013 y que estén deseando que pasen las horas que restan para entrar en año nuevo. Sin embargo, el 13 no ha sido para todos un año de mala suerte y hay gente que dice en voz muy alta que “si dicen que el 13 trae mala suerte, en mi caso no ha sido así, más bien al contrario. El 13 ha sido mi número de la suerte”.

Palabra de Sílvia Dominguez. La jugadora de Montgat cerrará el mejor año de su carrera profesional donde ha conseguido ganar la máxima competición continental tanto en clubes como en selecciones, algo que no lo conseguía ninguna jugadora desde que en 2007 lo hicieran la rusas del Spartak y la selección rusa (Marina Karpunina, Svetlana Abrosimova e Irina Osipova) que derrotaron aquel año a Ros Casares y a España en el europeo de Chieti. “No puedo pedir más al año. Ganar la copa rusa, la liga, la Euroliga y ahora, al inicio de temporada, la Supercopa europeo, es muy importante. Si además añades el poder ganar el Eurobasket en verano con la selección es algo increíble que difícilmente se puede ver y que creo que lo repita”, asegura Sílvia Domínguez.

La realidad es que el año no pintaba muy bien cuando meses antes de despedir el 2012, recibía la noticia de la desaparición de Ciudad Ros Casares. Casi deprisa y corriendo tuvo que coger las maletas y emprender la aventura del UMMC Ekaterimburgo. “Es cierto que cuando se cierra una puerta se abre otra y si bien al principio no iba muy segura a Rusia luego la realidad ha sido mucho mejor de lo que me podía imaginar”, comenta una jugadora que, no obstante no esconde la incertidumbre inicial por viajar a lo desconocido. “Siempre una prefiere estar cerca de casa, pero la experiencia que estoy pudiendo vivir es enriquecedora y me hace crecer como persona y seguir aprendiendo en todas las facetas de la vida”.

Sin embargo, si algo había seguro en su viaje es que sería una aventura exigente, donde el lujo y las comodidades que ofrece el potente equipo ruso estarían acompañadas por la exigencia deportiva. “Desde el principio el objetivo del club era claro. Se había hecho un equipo para ganar la Euroliga y se quería ganar después de 10 años sin hacerlo. Todos saben que Ekaterimburgo siempre hace equipos potentes para ganar la Euroliga pero por algún motivo siempre le falta esa pieza que hace que el puzzle no encaje del todo. Este año se fichó a gente con experiencia ganando la Euroliga y luego había gente mucho tiempo en el club con lo que hubo mucha hambre de triunfo” relata la base española.

Mucho dinero, mucha ambición y un proyecto que cumplió con creces el objetivo marcado en una fase final donde Ekaterimburgo ganó la final de por 26 puntos de diferencia y acumulando una ventaja media aquella semana de 27 puntos, algo inimaginable en una competición de máximo nivel. “La Final Eight fue el mejor momento de baloncesto de nuestra temporada, no voy a decir que ganáramos fácil pero sí que lo conseguimos de una manera vistosa. Para mí gana la Final Four fue especial por dos motivos: Primero por el club por que por fin hacíamos encajar la pieza que faltaba para ser un equipo ganador y, segundo, por que era mi tercer título consecutivo con tres equipos diferentes, algo realmente difícil de conseguir” recuerda.

Un logro donde Sílvia tuvo un papel relevante aunque a veces en la sombra. En un equipo donde juegas junto a Diana Taurasi, Candace Parker, Sandrine Gruda, Anette Jekabsone y dejas en el banco a Sue Bird hay poco margen para el brillo. Pero ese era el trabajo de la base y quizá ahí radicó el éxito de un equipo donde las compañeras sí dieron lustre al trabajo de la abnegada jugadora. “Si que a veces las compañeras te agradecen que hagas cosas que te piden y valoran el esfuerzo que hago. En Ekaterimburgo tengo un rol menos anotador porque el despliegue anotador del equipo es inmenso. Sé que tengo que hacer para que el equipo rinda y las compañeras lo ven. Ellas agradecen que quizá pierda protagonismo personal para hacer que todo el conjunto del equipo funcione de la manera más correcta”, se sincera Sílvia Domínguez.

(Foto FIBA Europe)

Hacer historia con España

Eso fue en primavera, pero lo realmente grande de este año llegaría meses después. Sílvia encaraba la preparación del Eurobasket motivada tras el varapalo sufrido con España dos años antes y fue partícipe de un hecho histórico.

Pocos confiaban en el potencial del equipo, pero dentro de él comenzó a fabricarse una química especial que dio la vuelta a lo vivido en Polonia en 2011. “Todas aprendimos del anterior Eurobasket muchas lecciones, para empezar la preparación estuvo focalizada en la primera fase. Durante el primer mes sólo pensamos en Rusia, Suecia e Italia y eso es algo que no hicimos en 2011. También hubo casos, como el de Sancho Lyttle, de jugadoras que llegaron mucho mejor físicamente y jugadoras como Alba Torrens o Marta Xargay que dieron un paso adelante y fueron piezas clave en el equipo”, dice.

Muchos nombres importante dentro de la pista pero que fuera de ellas también formaron un grupo sensacional “A nivel de grupo humano es difícil de explicar todo lo que vivimos. Estuvimos muy unidas y el hecho de saber que era la retirada de Elisa y Amaya no hizo decir “tenemos que hacerlo lo mejor posible” y hacer especial el Eurobasket”. Fue tan especial que convirtieron en campeón a un equipo que llegaba al torneo tras jugarse un año antes su plaza en el Eurobasket en un partido a todo o nada en Alemania.

Con la sinceridad por bandera, Sílvia reconoce que “nadie pensaba que pudiéramos ganar a Fancia. Si antes del torneo me preguntan diría que Francia era la única gran favorita”. Pero se ganó y se logró lo que hacía 20 años que nadie conseguía: ganar el Eurobasket femenino. Un recuerdo imborrable que los meses sólo han hecho que endulzar las imágenes que hoy rememora la joven jugadora. “Recuerdo sobre todo la última canasta de Sancho y la ultima jugada. Todo el banquillo la siguió muy nerviosa y cuando vimos que el tiro se alejaba creo que no nos lo llegamos a creer. Ganar a Francia en Francia pocas veces se puede ver”.

Un éxito que dio un nuevo impulso, al tan necesitado de apoyo, baloncesto femenino. Quizá los meses han suavizado la marea de elogios y ha minimizado el impacto mediático de lo conseguido, pero Sílvia no quiere olvidar todo lo que se consiguió este pasado verano y pone las miras en nuevos objetivos. “Además, de nuestro triunfo todas las categorías en Europa consiguieron el oro y eso ha tenido gran repercusión. La Federación nos trata de maravilla, hace todo lo posible para que estemos lo más cómodo posibles y ahora está intentando luchar por traer el Mundial. Los chicos han disfrutado de un Eurobasket y un Mundial y a nosotras también nos gustaría tener nuestro mundial, algo que también haría que los medios de comunicación se volcase con el baloncesto femenino” señala.

Ganar siendo favorita o por sorpresa, en casa o en la pista de tu gran rival. La alegría para Sílvia Domínguez se vistió de formas muy diferentes en 2013, aunque la felicidad tampoco deja lugar para muchos matices, siempre es inmensa cuando se gana. “Son dos formas de alegrarse muy diferentes. Con Ekaterimburgo estaba la obligación por que toda Europa nos miraba como favoritas y jugábamos en casa. Francia era diferente por que ellas eran las favoritas y viajábamos simplemente con ilusión de hacerlo bien. Además el ambiente de la Selección es diferente porque somos todas españolas y tenemos las mismas costumbres y formas de ser y el grupo humano es extraordinario. Ahora que muchas jugamos fuera cada vez que volvemos a jugar con España lo hacemos con más ganas e ilusión por vernos y hacerlo bien deportivamente”, asegura.

Y si en el plano deportivo el año ha sido inmejorable, la experiencia acumulada en estos 12 meses también tiene un valor incalculable. “Evidentemente la adaptación a un equipo diferente te hace crecer. Venía de un equipo como Ros Casares lleno de estrellas pero aquí es diferente porque se entrena más acercándose al modelo de la WNBA y esa visión es enriquecedora. También competir con Taurasi, Parker, Bird y compañía te hace ser mejor y luego el estar 24 horas hablando en inglés también te hace crecer en lo personal”, afirma.

Una experiencia que de la que al final siempre se extrae lo mejor aunque no quiere olvidar que por momentos ha sido difícil de llevar. “Ha habido momentos duros, la plantilla y el formato de competición a veces te deja fuera en liga rusa y eso es mentalmente difícil. Tienes que estar preparada porque no juegas en liga rusa pero sabes que eres importante en Euroliga porque eres la base titular y eso requiere de un esfuerzo mental porque hay días en los que te toca entrenar aunque no se entren para mantener el nivel porque todos te van a exigir que estés al 100% cuando te toque jugar”... “y eso también te aporta cosas”, concluye Sílvia Domínguez.

(FIBA Europe)

¿Y en el 2014...?

A pocas horas para que de carpetazo al 2013, Sílvia ya tiene puesta la mente en el nuevo año y los retos que traerá el 2014. “A nivel de club ya vemos que tenemos problemas para ganar, hay equipos muy buenos en Rusia y en Europa por lo que debemos de luchar si queremos conseguir ser una dinastía. El club quiere serlo como lo fue antes Spartak, pero siempre es complicado y vemos que en la NBA o en Europa pocos equipos repiten títulos. Siempre se compara, pero nosotras no queremos pensar en los que se ha conseguido sino en el futuro y en las nuevas dificultades que nos esperan. Es un esfuerzo mental porque el año pasado había ilusión por ganar después de 10 años, pero ahora no debemos levantar el pie del acelerador y empujarnos unas a otras para seguir siendo mejores y volver a ganar, asegura.

“La selección es otra historia”, señala una jugadora que tiene claro que “ganar el Eurobasket no significa nada, no significa que no hayan selecciones mejores. Lo primero será estar entre las 12 del Mundial y una vez allí el Mundial es para disfrutar”. El sueño se viste de metal y aspirar a subir al cajón de las ganadoras serían una meta que añadir al increíble currículo de la jugadora. Sin embargo, más allá de los logros en las competiciones que le aguardan, cada año siempre planteamos la misma cuestión a Sílvia Domínguez ¿y la WNBA? Ella lo tiene claro: “La posibilidad existe, porque los contactos están, pero es difícil porque la preparación con la selección coincide con la temporada en WNBA y se solapan. Al final siempre es la misma historia, hay que elegir entre una u otra competición y en este momento de mi vida me he asentado en la selección y quiero dar lo mejor de mí misma cada vez que esté en ella”.

Por el momento parece imposible verla cruzar el charco, por eso los sueños de este 2014 volverán a circunscribirse a Europa. “A nivel de títulos repetir el póquer de títulos con Ekaterimburgo y ganar mi cuarta Euroliga sería increíble. Con la selección el objetivo es estar en el Mundial y luego lo que venga será bien recibido. El objetivo es estar sana, sin lesiones y seguir sumando en positivo que es lo que todos buscamos en todos los aspectos de la vida”señala. Una vida que este año enseñó a Sílvia Domínguez que, a veces, el 13 puede ser el número de la buena suerte.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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