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Joel Embiid: Un nuevo sueño agitado
Tiene 19 años. Hasta hace 3, casi no había tocado un balón de baloncesto y, ahora, suena como número 1 de un draft muy esperado y se le compara con el mismísimo Hakeem Olajuwon. Adolfo Romero te acerca la figura del último gran boom al otro lado del charco. De Yaoundé a Kansas y de ahí, al infinito

Redacción, 8 Ene. 2014.- Cuando Christine y Thomas vieron por primera vez a Joel, aquel 16 de marzo de 1994, no imaginaban lo que estaba por venir.

Foto Facebook Kansas Jayhawks

Joel disfrutó de una buena infancia. Tanto él como sus hermanos pequeños, Arthur y Muriel, gozaron de toda la atención de sus padres. Thomas Embiid era jugador profesional de balonmano en Yaoundé, la capital de Camerún. Allí nació Joel, y allí mismo comenzó toda su historia.

Ni su propio padre recordaba haberlo visto jugar al baloncesto cuando era pequeño. Practicaba el fútbol, de centrocampista, y hasta le vio jugar al voleibol, donde destacaba y donde Thomas veía que podría tener un futuro como profesional. Sin embargo, con 16 años, su vida cambió por completo.

Joel
empezó a coquetear con el baloncesto, y esto le llevó a participar en un campus que se realizó cerca de Yaoundé. El campus estaba organizado por una persona de bastante reputación en la ciudad, y que, además, gozaba de minutos en la NBA. Luc Mbah a Moute trasladaba la oportunidad a los jóvenes de su país natal de demostrar su talento y poder hacerse un hueco en Estados Unidos. Allí vio por primera vez a Joel Embiid, y quedó impresionado por las buenas maneras que mostraba, cuando apenas había aprendido a jugar.

Foto Facebook Kansas Jayhawks

El jugador, en aquel momento de Milwaukee Bucks, vio a un chico que corría la pista de un lado a otro sin parar, gracias a su preparación para el fútbol, un gran timing de salto debido al voleibol, y una gran disciplina de trabajo enseñada por sus padres.

Mbah a Moute reclutó a cinco jóvenes, a los que llevó al mes siguiente a otro campus. Se trataba del Basketball Without Borders, uno de los más prestigiosos campus de baloncesto fuera de Estados Unidos, esta vez celebrado en Johannesburgo.

Allí, volvió a destacar, esta vez en un ambiente más difícil, debido al nivel que mostraban el resto de jóvenes. Mbah a Moute le ofreció entonces la posibilidad de cruzar el charco e ingresar en uno de los principales High School del país. Joel tenía que tomar la decisión más importante de su vida con apenas 16 años.

En Camerún disfrutaba de una buena adolescencia, en la que se lo pasaba bien jugando al fútbol y al voleibol, además de contar con un buen expediente académico. No obstante, la oportunidad de ingresar en Montverde Academy, en Florida, resultaba un cambio muy significativo que podría marcar su futuro.

Foto Facebook Kansas Jayhawks

En el aeropuerto de Yaoundé, Joel Embiid no pudo ocultar sus lágrimas. Se separaba de sus padres y sus hermanos, e iniciaba una aventura donde sólo contaba con la confianza de Luc Mbah a Moute. Su padre contaba con que el joven Joel disfrutara de una carrera deportiva en Europa, jugando al voleibol, por lo que sabía que, tarde o temprano, su hijo dejaría su hogar.

Cuando Joel Embiid aterrizó en Florida, apenas hablaba inglés. Allí, fueron Landry Nnoko y Roger Moute a Bidias quienes le ayudaron a comunicarse con el resto de compañeros y a aprender poco a poco el idioma, hasta que él mismo pudo comunicarse con compañeros y entrenadores.

Académicamente hablando, Joel veía que resultaba incluso más sencillo de que lo era en su ciudad natal. En la cancha, las cosas fueron más duras. Dakari Johnson, todo un Mcdonald’s All-American, era el pívot titular de Montverde. Sin embargo, Joel no se dejó amedrentar y en cada entrenamiento saltaban chispas, casi, incluso, llegando a las manos por el pique.

La progresión de Joel Embiid era lo nunca visto, gracias a su gran ética de trabajo y unas cualidades prodigiosas para este deporte. En aquel momento, surgió un nombre. La comparativa más ambiciosa. Las semejanzas con un histórico pívot africano: Akeem Olajuwon.

Foto Facebook Kansas Jayhawks

Su velocidad de piernas, conseguida gracias al fútbol, le daba un plus a la hora de jugar al poste y hacer bailar a sus defensores, como pasaba con el propio Olajuwon. El parecido físico, la progresión y la ética de trabajo eran más puntos en común entre ambos jugadores.

Pero no todo fue como esperaba en Montverde Academy. La presencia de Dakari Johnson impedía a Joel Embiid disfrutar de todos los minutos que merecía, lo que podía estar frenando su asombrosa progresión.

Joel Embiid solicitó el transfer a The Rock Highschool, en Gainesville, donde le prometieron más minutos y balones, con el objetivo de llamar la atención de las principales universidades del país.

El verano antes del nuevo curso se limitó a trabajar para mejorar su juego. En la nueva temporada, consiguió un récord de 33-4 con The Rock Highschool, y llevó por primera vez a su escuela a conseguir el campeonato estatal. Además, su progresión le llevó a participar tanto en el Nike Hoop Summit como en el Jordan Brand Classic, los dos mayores eventos para jóvenes de cara a un futuro NBA.

Foto Facebook Kansas Jayhawks

La NCAA tenía las puertas abiertas para Joel Embiid, y diversas universidades intentaron hacerse con los servicios de uno de los mejores proyectos de pívots que se han visto. Ya situado en los siete pies, comparado con Olajuwon y con una progresión explosiva como mejor aval, Virginia, Marquette, DePaul, Louisville, Texas, Florida o Kansas se interesaron en él. El premio se lo llevó esta última. Kansas sedujo a Joel Embiid, que se unía a otros grandes proyectos, como el propio Andrew Wiggins.

Su adaptación ha sido fulgurante. La revolución comenzó frente a Iona: 16 puntos, 3 rebotes, 3 tapones. Después llegaría el partido de los 7 tapones. Y va a más. En los últimos 4 choques sus números siguen creciendo (18-6, 17-8, 14-10 y 12-12) y el techo parece aún muy lejano para un jugador que ya promedia 10,8 puntos y 7,3 rebotes por encuentro. Con estas credenciales, el joven Embiid suena cada vez con más fuerza en los mock draft e incluso sueña con arrebatarle el número uno del próximo draft (NBADraft.net le sitúa en ese lugar actualmente) a su compañero de equipo Wiggins. Un Top5 es la más pesimista de las previsiones.

"Puede hacer cosas que muy pocos en el mundo son capaces de hacer", dijo un scout NBA en un reportaje de Bleacher Report que alimentó un boom que ya no puede detenerse. Y los foros echan humo.



Un cuerpo hecho para jugar al baloncesto (2,30 de envergadura), una fuerza de la naturaleza, una ética de trabajo única, y la necesidad de grandes jugadores interiores en la NBA, le brindan una oportunidad única a Joel Embiid. ¿El heredero de Olajuwon? ¿El nuevo Dream Shake? Su agitado sueño no ha hecho más que comenzar...

Adolfo Romero
Redactor independiente

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