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La ABA (XVI): Los mejores (IV)
G Vázquez nos ofrece una nueva entrega de la relación de los mejores jugadores de la ABA. En esta ocasión encontramos, entre otros, al gran Moses Malone, que llega a profesional siendo un jovencito y escuálido jugador y que terminó siendo todo un histórico de la NBA. Junto a él, Billy Knight, Mo Lucas o Freddie Lewis' Nombres fundamentales para conocer lo que fue aquella competición


Moses Malone, en su primera temporada, ya se convirtió en el mejor bajo los aros

Larry KENON (1973-76) / 2.05 m

1973-75 New York
1975-76 San Antonio

Otro inolvidable olvidado del más puro oro negro de la estética que vio la luz, cómo no, en la última ABA. Un extraordinario volador que para colmo tuvo dos años como compañero de filas al mítico Dr J y unos maneras francamente similares, y junto a él lograría ganar el título del 74. Delgadísimo de medio afro y muñequeras blancas, Kenon, como nacido para el baloncesto, era un tres en estado puro con más centímetros de lo habitual, lo que le convertía en un anómalo reboteador en potencia y un formidable defensor al corte de manos; y es que hablamos aquí de una rara avis que en su año de junior abandona Memphis State con unos promedios inconcebibles de 27.6 puntos y 25.1 rebotes por partido. Su cuerpo estilizado y sus brazos y dedos larguísimos dotaban a su juego, esencialmente de salto en carrera, de una formidable variedad de movimientos, mates y penetraciones en que paseaba el balón muy arriba a una sola mano por encima del adversario, al que superaba con creces por salto y velocidad; otro pionero junto a Erving, Thompson y Hillman del espectáculo de altos vuelos que devendría después. De hecho, fue uno de los cinco participantes de la primera fiesta de los mates en enero del 76. Como era de esperar, disputa sus tres años de profesional en la ABA el All Star Game antes de recalar en la liga rica y producir allí más de veinte puntos para San Antonio, antes de visitar Chicago, Golden State y Cleveland, donde se dio retiro, no sin antes legar aquel registro de 11 balones robados el 26 de diciembre del 76 a Kansas City.

Billy KELLER (1969-76) / 1.79 m

1969-76 Indiana

Junto a Dampier y Brown, otro de los célebres 'pequeñitos' blancos de aquella liga y como tal, especialista puro en los lanzamientos de mayor distancia. Anotó de hecho nada menos que 506 triples para los Pacers en sus siete años bajo esa camiseta y el 4 de enero del 74 endosa 9 a San Antonio en Playoff. Para su estatura, Keller era fuerte y veloz -Walt Frazier llegó a decir de él que era el jugador más rápido que había visto jamás- pero sobre todo decidido, de una atención muy especial en su marcaje individual en defensa porque consideraba que había de compensar de algún modo, decía, el hecho de que su hombre pudiese tirar cómodamente por encima suyo, luego habría que ahogar su bote y sobre todo, sus pases. Otro excelente tirador que aprovechó al máximo su oportunidad profesional con el sacrificio en tareas específicas: triple, pase, manejo de balón y cómo no, el tiro libre; nada menos que un 87.2 por ciento en siete años; en los Playoffs del 75 repartió 30 aciertos de 30 intentos desde la línea. Uno de aquellos privilegiados Pacers en conseguir tres títulos de la ABA en la más sólida franquicia de aquel campeonato, con la que sobrevivió hasta sus últimos días allí.

Billy KNIGHT (1974-76) / 2.01 m

1974-76 Indiana

Indiana opta por Knight en su primera elección del draft en el 74 y no se equivoca en absoluto al hacerse con los servicios del novato más productivo en la historia de la franquicia (casi 18 puntos y 9 rebotes por noche). Aquella campaña del 75, Indiana visita con él las últimas Finales, que perderán con Kentucky. Al año siguiente tan sólo Julius Erving anotará más puntos que él en la liga dejando su registro en 28.1; aquel año del 76, el último del torneo, es titular en el All Star y anota nada menos que 20 puntos en apenas 23 minutos de juego. La gran virtud de Billy Knight como jugador tanto ABA como NBA fue manejarse magníficamente como pieza culminadora del juego rápido, la que en última instancia penetra con decisión a la trinchera adversaria. Con una innata habilidad y coordinación para las bandejas y rectificados cercanos al aro, Knight fue uno de los jugadores de más seria producción en apenas dos años, e incluso en sus veintiún partidos de Playoff llegó a incrementar sus números por encima de los 25 puntos y casi 10 rebotes por noche. Valga como ejemp lo el hecho de superar en dos años el 50 por ciento en tiros de dos, el 80 en libres y el 32 por ciento en triples, algo francamente digno para un anotador como él al que pese a todo nunca le acompañó ningún halo de estrella ni allí, ni posteriormente en la liga rica. Un imprescindible histórico en la franquicia de Indiana. No es de extrañar que nunca pareciese novato puesto que siendo college en Pittsburgh llegó a sangrar de la boca en más de una ocasión por los puñetazos de Brisker al tomar al joven Billy como 'sparring' para sus pachangas de entreno.

Freddie LEWIS (1967-76) / 1.82 m

1967-74 Indiana
1974-76 Memphis-St Louis

Tampoco extraña que aquellos Pacers fuesen para muchos los Celtics de la ABA logrando alcanzar cinco de las nueve finales disputadas y tres títulos en apenas cuatro años, cuando llegaron a combinar en una misma plantilla esplendores tales como Roger Brown, George McGuinnis, Darnell Hillman, Donnie Freeman, Bob Netolicky, Billy Keller, Mel Daniels, Gus Johnson y este sensacional pequeño llamado Fred Lewis, el capitán de la era más dorada de la Indiana profesional. Rápido, aguerrido sin distracciones y con una visión formidable más que para la acción inmediata para la estrategia de posición de su equipo, Lewis conjugó a la perfección su organización cerebral con la rara habilidad de este tipo de bases para anotar (en el 68 lidera la anotación de Indiana con 20.6); pero curiosamente, como sin querer asumir en ningún momento ese mando, Lewis repartía sus puntos con verdadera discreción y de costumbre merced a dos recursos: uno, rápidas suspensiones al quedar libre al bote y bloqueo, y dos, una acción singular de sobra conocida hoy día merced a la 'bomba' Navarro y al más puro Mark Jackson, el lanzamiento en carrera a una sola mano, como el gancho rígido de cara al aro, todo ello pese a su corta estatura arraigada, eso sí, en un sólido tronco inferior de pura velocidad a la carrera.

Miembro original del nacimiento de la franquicia y con nueve años en la liga, siete de ellos en Indiana, ostenta allí el récord de partidos jugados (672), tiros libres anotados (2999) y asistencias (2711). Cuatro veces all star y MVP de la edición del 75, Lewis contribuyó como nadie al título del 72, siendo nombrado el jugador más valioso de aquellos Playoffs. Valga aquí al menos, como tantos presentes en esta serie, un recuerdo para aquel pequeño y brillante luchador a quien la historia no ha deparado después un solo episodio de memoria.

Mo LUCAS (1974-76) / 2.05 m

1974-76 St Louis-Kentucky

Mucho antes de los Pistons de Daly hubo otro equipo que llegó a ser denominado como 'Bad Boys' y eran aquellos Spirits de St Louis por contar en sus filas con tres fieras salvajes de distinto pelaje. Si Marvin Barnes era siempre un polvorín y Fly Williams un loco que podía estallar en cualquier momento sin razón aparente, Mo Lucas era respetado en aquella jungla por sus límites en la legalidad del juego duro en defensa. Lucas nunca tuvo miedo a nadie (se enfrentará de hecho al intocable Magic Johnson en Oregón en 1987 después de haber sido compañero suyo el año anterior). Rudo, fornido, extremadamente serio jugando al punto de parecer encolerizado al menor contacto sospechoso, Lucas legó un doble dígito a la liga que le llevó a la titularidad de los Blazers de Walton al año siguiente en la liga rica logrando el anillo. Y allí en la ABA demostró lo que era, uno de los mejores 'cuatros' puros que alumbró el baloncesto de aquella época. Parecía motivarse además contra los grandes; así el 28 de marzo del 75 anota 28 puntos y captura 28 rebotes ante Indiana; aquel mismo año, el 22 de noviembre, sumará 34 con 23 rebotes ante San Antonio. Sin ser nunca un dechado de virtudes técnicas, aprovechó como nadie su complexión ancha de hombros y buena mano en el medio gancho en estático, para manejarse en las cercanías del aro y pegarse literalmente con estaturas mayores. Puede decirse que Lucas llegó a la ABA moribunda para relanzar su carrera, de una productividad tan sobria como lejos estuvo de los brillos de cámara, incluso siendo all star (en el 76) y posteriormente en la NBA. Es curioso igualmente que fuera él quien primero se dispusiera a apagar el fuego a la mínima chispa provocada por Fly o Marvin en St Louis, y a su presencia el adversario callaba, no fuera a ser él quien tomase el relevo en la pelea.

Moses MALONE (1974-76) / 2.08 m

1974-75 Utah
1975-76 St Louis

Moisés abre la veda oficial. En el 74 firma como profesional con los Stars de Utah sin haber pisado universidad y no dejára de hacerlo durante nada menos que veintiuna temporadas. Y no es de extrañar que a partir de él, el paso por el college se ponga en cuestión, pues con tan sólo 19 años, Moses, que nunca volverá a poseer aquel físico escuálido de cualquier jovencito, firma 18.8 puntos y 14.6 rebotes. Recién iniciada su carrera, el 19 de diciembre del 74, anota 23 puntos y captura 25 rebotes (pronto sería el rey mundial en esta disciplina de las capturas) ante San Antonio, y el 9 de abril de esa misma campaña, suma 30 puntos y 32 rebotes ante Denver. Esa será la característica esencial de Malone hasta bien entrados los años ochenta, la de ser una fuerza natural verdaderamente imparable en las cercanías del aro. Sobrio hasta decir basta (tan sólo Parish lo sería después más que él), ni la estética ni el estrellato fueron nunca con él y tan sólo haber recalado en la última ABA siendo casi adolescente le impide dominio alguno en aquella liga, algo que de algún modo le acompañará igualmente después, pues siendo de largo el mejor interior puro del mundo en los últimos setenta y primeros ochenta, tan sólo el año 83 le hará justicia en 21 largos años. Como vemos, la ABA recogió en última instancia jugadores (Knight, Barnes, Kenon, Malone, Lucas) de una calidad tan contrastada como asegurada era ya su muerte general. De ahí que muchos pensaran ya en la estadística pura con el fin de hacer nombre para la liga rica. En el caso de Moses, nunca dejó de ser él mismo jugando, pero bien es cierto que su paso colectivo por aquella liga fue ligeramente anecdótico, de origen sin más y más aun a la lesión en la campaña del 76, que le obliga a disputar media temporada con los Spirits.

George McGINNIS (1971-75) / 2.03 m

1971-75 Indiana

Sin duda alguna, uno de los mejores y más sorprendentes jugadores de los años setenta, tanto por su producción como sus maneras. La ABA fue para él un escenario de incomparable brillo individual y por qué no, colectivo, ya que allí logra los anillos del 72 y 73 con Indiana. McGinnis ya venía de ser 'all american' en la Big Ten de su tierra natal (29.9 y 14.5) para, siendo el número uno del draft del 71, recalar en la ABA y como novato ganar el título, formar parte del cinco ideal de rookies con unos registros que acarician ya el doble dígito, liderar la anotación de la liga en el 75 con 29.8 puntos y, ojo, nada menos que 14.3 rebotes por noche, repartiéndose con Dr J el MVP del campeonato. Los dos años anteriores queda segundo anotador con 27.6 y 25.9. Jugará tres veces el All Star siendo incluido otras tres en el quinteto ideal de la liga.

McGinnis llegó a hacer en la ABA números de auténtico escándalo para un falso cuatro (un tres demasiado poderoso). El 25 de febrero del 75 consigue contra San Diego la friolera de 41 puntos, 25 rebotes y 13 asistencias, el 10 de abril anota 42 puntos, captura 24 rebotes y reparte 9 pases de canasta ante San Antonio y precisamente a los Spurs endosará dos días después nada menos que 51 puntos. Y podríamos seguir con cierto bestialismo numérico para un jugador de una fuerza natural sin parangón en el baloncesto mundial de aquellos días; Willie Wise llegó a decir de él que era 'demasiado fuerte incluso para jugar a baloncesto'. Siendo novato registró frente a los Nets de Carnesseca 30 puntos y 20 rebotes, aduciendo Lou al término que era un 'peso pesado' con quien literalmente tenías que 'contender'. Jim O'Brien, sabedor de que George venía de jugar al fútbol americano en sus años mozos, señaló que habría sido un jugador grandioso en esa disciplina.

McGuinnis era un toro de quien solamente se podía espera un error en sus acciones de ataque ya que resultaba francamente complicado defenderle. Apodado 'Baby Bull' e incluso 'Big Mac', si venía corriendo de cara al hierro el defensor poco podía hacer ante aquellas suspensiones que encogían el balón en un pliegue del brazo para terminar soltándolo a una mano. Junto a Hawkins, Robertson, Arizin e incluso Carl Herrera, una de esos rarísimos modelos de lanzamiento en estático y carrera a una sola mano, pero a diferencia de ellos, con un uso magistral de la tabla. Su única falla sería después recalar en una Philadelphia (Dr J, Catchings, Free, Dawkins, Jones) en la que la estrella que aplastaba a todos era Julius Erving, pero aun con ello, un jugador al que no se le granjearon nunca grandes honores, siendo como fue, uno de los cinco mejores jugadores del mundo en la segunda mitad de aquella inolvidable década.

Doug MOE (1967-72) / 1.96 m

1967-68 New Orleans
1968-69 Oakland
1969-70 Carolina
1970-72 Virginia

Alero blanco de corta estatura pero sólida complexión, como un Barkley blanco, que venía de ser 'all american' en North Carolina. Tan rocoso era Moe que siendo novato con New Orleans cierra la temporada con más de 24 puntos (segundo del campeonato) y más de 10 rebotes, por encima incluso de sus propios compañeros de interior como Robbins y Moreland. Lleva a su equipo a las primeras finales de la ABA contra Pittsburgh y sentencia el desempate en el quinto con 31 puntos y 17 tiros libres sin fallo, aunque finalmente perderían el campeonato. Al año siguiente logrará el anillo con Oakland junto a Larry Brown, Armstrong (Jabali), Barry, Eakins y Harge. Tres veces all star, una en el primer equipo de la liga y otra en el segundo, tomará pronto la dirección de banquillo dos años primero con Carolina y posteriormente con Denver, franquicia de la que será técnico en la NBA nada menos que de 1980 a 1990. Sus cuatro años de asistente en la ABA discurrirán junto a su amigo Larry Brown, de quien parecía inseparable tras ser compañeros de corto en New Orleans, Oakland, Virginia y en el banquillo del 72 al 76, formando una de las parejas más singulares y reconocibles en la historia de la ABA. Curiosidades del destino harían después que Brown entrenase a Denver y Moe a San Antonio, intercambiándose después los banquillos y como Brown, recordado más por sus tareas de traje que de corto.

Gonzalo Vázquez
ACB.COM



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