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Carlos Cabezas: El coleccionista de tiros
De Hospitalet a Santiago, pasando por Mannheim, Málaga, Tel Aviv, Zaragoza o Fuenlabrada. El niño que ensayaba una y otra vez el último tiro para ser el héroe lo logró en más 10 ocasiones estos años. Repasa con Carlos Cabezas las canastas ganadoras de su carrera. ¿Acaso recuerdas algún fallo final? Él tampoco

Redacción, 26 Mar. 2014.- Nou Congost. 9 de marzo. 80-80 en el luminoso entre La Bruixa d’Or y Baloncesto Fuenlabrada. Poco más de medio minuto en el marcador. Cabezas la pide. Cabezas la recibe. Cabezas se la juega. Cabezas la clave. Hubiera sido otra clave y ganadora en su carrera si no hubiera sido porque entre Eriksson y Ljubicic lo impidieron. Derrota, cabreo y el destino, caprichoso, que le dio una segunda oportunidad solo dos semanas después.

Esta vez, en la jugada definitiva y con su equipo abajo, cuando el balón más quema, cuando el Multiusos do Sar más gritaba. Penetración, reverso, canasta forzada y letal, con falta personal incluida. Victoria para su equipo. La lista, esa cuyo primer capítulo se escribió hace ya 16 años, acababa de crecer en ese instante. Carlos Cabezas acababa de completar su propio Top10 de heroicidades.

ACB Photo / F. Martínez


I- Hospitalet, el comienzo de todo

Al comenzar la entrevista con Carlos, al arrancar en Mannheim, el base malagueño recordó que la historia empezaba meses atrás. Concretamente, en el Torneo de L’Hospitalet. Enero de 1998. El Unicaja, vigente campeón, jugaba contra el Joventut. Los Cabezas, Gabriel y Perujo frente a los López, Dramec o Mendiburu. El cuadro verdinero arrancó pletórico (15-4), aunque los malagueños empezaron a remontar. Cuatro triples seguidos de Carlos Cabezas empataron el partido, marcado por el duelo entre él y Raül López. Cuando el último balón cayó en sus manos, el de Marbella sumaba 24 puntos y el de Vic, 25. Entonces, Cabezas se la jugó a falta de tres segundos y ganó el duelo, el partido y el torneo para su equipo. La leyenda acababa de nacer. “Fue espectacular, la anoté por encima de él a falta. Él había anotado muchos puntos y yo también. Esa es de las primeras canastas que recuerdo porque, a partir de ahí, tuve un gran año con Unicaja y Charly Sainz de Aja me llevó al primer torneo, el de Mannheim”.

II- “Esta me la juego yo”

Mannheim, abril del 98. Torneo Albert Schweitzer, donde comenzó todo. Tras una buena primera fase, con una única derrota frente a Rusia, España eliminó a Estados Unidos de forma apoteósica en semifinales (108-101), aunque la final frente a la Australia de Andersen fue aún más igualada. 26 segundos para el final y balón para Cabezas. “Esta me la juego yo”, pensó, como reconoció en su día en Gigantes. 16 años después, sigue siendo un momento inolvidable para él. “La segunda canasta más importante que he metido con la selección. Todo venía de un tiempo muerto. Había más jugadores importantes en la cancha pero en esa jugada esta defendido Navarro. Venía con mucha moral y, cuando la tuve, recordé que había conseguido canastas así antes. Charly me conocía, sabía que siempre las pedía y me gustaba jugármelas. Penetré con todo y fue una bandeja a tabla, medio bomba, contra Andersen. Ganamos el partido”. 80-78 y los juniors de oro empezaban a forjar su historia. Todo había empezado con aquella canasta de Cabezas en Mannheim…



III- La presión de La Fonteta

Entre todas las canastas decisivas de su carrera, quizás una de las más peculiares, y más difíciles, fue, paradójicamente, un tiro libre. Ocurrió hace 13 años ya, en La Fonteta, contra el Pamesa de los Rodilla, Hopkins y compañía. Su Unicaja había llevado el mando muchos minutos pero el Pamesa remontó y tuvo bola para ganar. Alston falló el tiro final, el balón le llegó a Cabezas y, justo sobre la bocina y antes de tirar, recibió la falta del americano. Dos tiros libres con el reloj a cero con 65-65 en el luminoso. Lanzó el primero… y lo falló. La Fonteta era un infierno, con cinco minutos más de infarto en el horizonte con solo otro fallo más del malagueño, que con 20 años, solo había jugado 3 partidos de liga en su carrera. Sin embargo, el canterano mantuvo la cabeza fría y le dio la victoria a su equipo de forma agónica con el segundo lanzamiento. “Me acuerdo muy bien. Era muy jovencito y ese pabellón es siempre muy difícil. Me hicieron falta y tuve que ir a la línea. Son momentos especiales, donde intento concentrarme al máximo y me suelo encontrar muy bien. Tuve la suerte de poder meterlo”.



IV- La guinda al partido de su vida

26 de octubre de 2006. El Unicaja había comenzado errático la temporada en ACB y abría la Euroliga en una cancha mítica, La Mano de Elías, con el objetivo de salvar los muebles. Sin embargo, los malagueños jugaron un partido brillante, siempre de la mano de un Cabezas que completó el mejor partido de su carrera. 32 puntos, 6 rebotes, 6 asistencias, 7 faltas recibidas, 41 de valoración y hasta MVP continental aquel día. El Unicaja se quedó sin el premio de la victoria (106-101) pero a él le quedó el consuelo de haberlo hecho todo para evitarlo. Hasta forzar la prórroga in extremis, poco después de otro triple para igualar el partido. “Recuerdo que fue un canastón por encima de Bynum. La hostia”. Y se ríe. “Me defendía Sharp y después recibió la ayuda de Bynum. Esa es buenísima porque había un ambientazo con más de 10.000 personas y encima fue el día de mi récord”.



V- La canasta olvidada

“Son todas más o menos parecidas, momentos en los que surge. Los compañeros te conocen, los entrenadores también, las situaciones que te llegan y canastas en momentos claves para darte tranquilidad… pero esa la recuerdo menos, eh”, reconoce entre carcajadas, tras haber pensado en la canasta sin éxito mientras estiraba su respuesta. “Ah, sí, ¡la del Lietuvos!” http://www.youtube.com/watch?v=6TQ02EwajU0Euroliga 2007-08. El Unicaja había ido ganando hasta por 11 puntos en el último cuarto pero los lituanos empataron el partido y a él le llegó el balón con 69-69. 8 segundos para el final. Sin cortarse, el malagueño penetró y anotó pese a la defensa de Hollis Price a falta de dos segundos para el final. Otra canasta para la lista. Aunque la memoria falle. Empiezan a ser demasiadas. “He metido alguna, sí. Lo que ocurre es que pasan los años y al final las que más recuerdas son las que más se mencionan, como la de Mannheim. Pero es bonito hacer memoria”.

VI- Un regreso triunfal

En la misma Euroliga 2007-08, Cabezas vivió el regreso más triunfal de su carrera contra el FC Barcelona. Lesionado, tras un mes ausente por problemas físicos, regresó tocado para jugar contra el cuadro catalán, ya que el partido era clave para poder pasar a cuartos de final. En la mente estaba recuperar el basket-average (-2), aunque, con 60-61 en el luminoso, la victoria ya era un éxito. Tiempo muerto y una única ley: balón a Carlos. “Recuerdo que hubo un tiempo muerto y entonces Scariolo simplemente dijo que sacaran, me dieran el balón y me la jugara yo mismo. Me fui con todo, por encima de Sada, y fue un tiro medio acabándose la posesión. También conseguimos la victoria”. Con un par de décimas que faltaban, el Barça ya no tuvo capacidad de respuesta. Aquel día, solo pudo jugar 10 minutos y únicamente logró 2 puntos. Los de la victoria.

VII- Salvador en el CID

Cuartos de final del Playoff 2009. El Unicaja, que había realizado una excelente fase regular y que poco antes había caído en la prórroga de la final copera contra el TAU, estaba contra las recuerdas frente al Kalise Gran Canaria. En una serie al mejor de tres, la victoria canaria inicial permitía a los isleños jugársela en casa y ante los suyos. Aquel partido resultó durísimo mentalmente para los malagueños, que volvieron a ver como su rival tuvo balón para la victoria. Sanders falló el triple y, tras el rebote, el balón fue a Cabezas, que no lo volvería a soltar. Cruzó la cancha, se tocó la suela de la zapatilla como justo antes de su célebre triple en Lisboa, intentó driblar, amagó con penetrar y frenó su carrera para lanzar por sorpresa un tiro desde 3 metros que acabó entrando. 68-70 a falta de 4 segundos. Su heroicidad no tuvo respuesta y la serie volvió a Málaga, donde el Unicaja sentenció su pase a semifinales. “Es una canasta importantísima que hace que no nos eliminen en Playoff, en el año de Aíto. La recuerdo perfectamente porque fue en Gran Canaria, una de las canchas donde más cuesta ganar. En ACB es de las más importantes por el momento que era y lo trascedente que fue”.



VIII- Verdugo en Fuenlabrada

Ironías de la vida, Cabezas se pudo desquitar de aquella prórroga maldita en Tel Aviv con una victoria frente al que, más años más tarde, sería su equipo. Aquel día de diciembre de 2011 en Fuenlabrada, jugando ya con el CAI Zaragoza, los locales se habían puesto por delante y vencían por 76-74 cuando le pasaron el balón. Entonces, en una de las penetraciones más bellas de su carrera, esquivó a Laviña y Mainoldi con un pase por la espalda para anotar y forzar la primera prórroga. A la postre, su equipo ganaría aquel partido. “Me acuerdo bien esa canasta, me metí entre dos jugadores, el pívot y el que me defendía. El otro día, tras ganar en Santiago, me la recodaron “.



IX- Otro reverso inolvidable

El CAI Zaragoza venía de ganar 7 partidos en casa y empezaba a soñar con el Playoff. Sin embargo, aquel día de marzo de 2008, solo 3 meses después de su triple en Fuenlabrada, el Assignia completó un choque muy serio y llegó a los últimos segundos con ventaja tras canasta de Doellman. Entonces, el base de Marbella recibió de Hettsheimeir, penetró como yendo hacia la izquierda y, repentinamente, giró de dirección gracias a un reverso que le permitió inventarse una bandeja que le dio el triunfo al CAI Zaragoza por 72-71. Esta vez, con polémica añadida. “¿Pasos? Recuerdo las protestas, sí. También me acuerdo bien de ese momento. Lancé por encima de Hanga, que saltó alto en la ayuda, tras mi reverso. El otro día, al final del partido en Santiago, Román Montañez me la recordó. ‘Así me ganaste un partido’, me dijo. Y lo revivimos”, confiesa orgulloso.



X- El balón que más quemaba

La primera canasta ganadora clave para afianzar una permanencia. Y, por ello, una de las más importantes de su trayectoria, según afirma. El Rio Natura Monbus acariciaba el triunfo, ganando por uno en los últimos segundos de partido cuando el balón cayó en sus manos. Una vez más. Como si hubiera sido al día siguiente de aquel torneo de Hospitalet, Cabezas ni lo dudó. Defendido por Corbacho, se lanzó hacia canasta. Cambio de mano en el bote, reverso de manual y canasta forzada, con personal como guinda, de espaldas y con la mano izquierda. “Para mí es de las más importantes tanto por la posición que estábamos como por la cancha en la que se produjo. Atravesábamos una situación difícil, con una racha regular. Para mí es muy emocionante conseguir una canasta de ese estilo, lograr una victoria de esa manera”.



Bonus- El Triple de Lisboa

Entre todos los momentos míticos de su carrera, el que más será recordado, tanto por él como los aficionados, será aquel triple frente a Estados Unidos en la final del Mundial Junior de Lisboa. No fue en la última jugada, por lo que no entraría en el top, pero su importancia trascendió ese hecho. Fue El Triple, como él mismo dice. “Charly me conocía muy bien y sabía que me gustaban mucho esos minutos. En la segunda parte jugaron fenomenal tanto Raül López como Juan Carlos Navarro y yo no había estado prácticamente en la cancha. Salí a falta de dos o tres minutos, cuando Estados Unidos se empezó a acercar. Ese triple fue casi la primera bola que toqué en toda la segunda parte. Raül penetró, abrió para mí, porque se acercaban lsus defensores, y llegó ese triple matador que dio tranquilidad en los segundos finales para conseguir la victoria. Lo recordaré siempre”.



El niño que ensayaba ser el héroe

Cabezas se emociona recordando todas las canastas decisivas a lo largo de su carrera. Mientras celebraba en Sar su 2+1, con salto y puñetazos de rabia al aire, pareció aquel niño impulsivo de Marbella que desde pequeño siempre quiso ser el héroe, con la canasta final. Como en las películas. “Yo ya tenía ese don. Es algo que se puede llevar dentro, aunque siempre hay que intentar practicarlo. Yo ya lo hacía mucho de pequeño, recuerdo que siempre intentaba meter la última. Mi padre me ponía a jugar con gente más mayor que yo y me forzaba a buscar la victoria. Lo he ido forjando en la cantera, seguro que en infantiles y cadetes ya hubo situaciones de esas. Después, según fui creciendo, evolucioné en esos momentos y situaciones. Estoy muy contento por ello”.

No es siempre fácil estar en el momento adecuado, en el lugar adecuado y que el cuento de hadas se complete. Primero, hay que vivir un final a cara o cruz –en su etapa en la selección o en el Unicaja, muchos fueron los partidos decididos más holgadamente-, segundo hay que ser uno de los 5 que el entrenador ponga en pista en esos momentos, más tarde, hace falta que llegue la bola y, por último, lo más complicado de todo, hay que meterla. Cuatro pasos que él conoce muy bien. “Por ejemplo hace dos semanas en Manresa me tapan muy bien. Había marcado un triple para ganar segundos antes pero en la jugada final, entre Monroe y Álex Hernández me presionaron para que no cogiera la bola y se la jugó Feldeine, aunque iba para mí. Se tienen que dar muchas situaciones, muchas cosas para un tiro así, he ahí la dificultad. Por eso me siento tan contento, por momentos de tanta felicidad por el camino”.

Y de tan pocas lágrimas, claro, porque… ¿alguien se acuerda de algún fallo final de Cabezas en un partido a cara o cruz? Él tampoco. “Hostia… pues tengo pocos, eh. A ver, que va a parecer que soy tal, pero que yo recuerde una jugada final en la que me diga que hemos perdido por no haberla metido, no recuerdo. He perdido algún balón, he podido tener alguna situación más adversa, pero no recuerdo una jugada que me diga a mí mismo que vaya pena haber perdido ese encuentro por mi fallo o lamentarme porque se me salió la bola. Es que ni tiros libres. Ya te digo, porque mi padre tiene memoria de un caballo y a veces hablo con él de esto. Él tampoco se acuerda. Y mira que he tirado, han sido muchos partidos. El porcentaje debe ser alto”.

Cabezas no usa falsa modestias. Tampoco habla con prepotencia, claro. Simplemente, hay pocos precedentes en los que la moneda saliera cruz. De hecho, incluso se deja fuera de un hipotético quinteto de jugadores ganadores, capaces de decidir un partido en la jugada final. Él lo tiene claro. “Hablaré de los jugadores que he tenido más cercanos en el tiempo y conozco mejor. Uno Javi Salgado, al que repeto mucho. Otros dos a los que he visto anotar canastas dificilísimas y hemos ganado partidos con él, Raül López y Juan Carlos Navarro. También te diría Sergio Llull, estaba en Málaga cuando le dio el título al Real Madrid con su canastón, y por último… a ver que piense… ¡Jaycee Carroll!”

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Diez instantes ganadores, un bonus, un buen puñado de vídeos, mil palabras, mil recuerdos y aún una duda eterna. ¿Qué diablos se siente al ganar un partido? “Yo siempre digo que tampoco nunca he marcado un gol, no sé lo que puede sentir Messi por ejemplo el otro día en el Bernabeu. Da igual la trascendencia o el partido. Incluso en el Mundial Junior no pensabas que estabas jugando una final. Te centras en el juego, en el momento en el que estás. Es una sensación de euforia, de ver que los compañeros se te acercan, de como un campo lleno y con ruido se queda mudo. Ese silencio para el jugador es la adrenalina, es el subidón. No sé si me explico bien”. No se te da mal, no. “Pues algo así”, concluye el coleccionista de tiros.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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