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Los recuerdos de amarillo de Vandiver, Goree y English
"El CID fue mi casa y su afición mi familia", declara Carl English; "pensé que volvería a jugar en el Granca antes de retirarme", explica Marcus Goree; "todo lo que compartimos fue mágico", declara Shaun Vandiver


Marcus Goree machaca

Las Palmas de Gran Canaria, 5 Abr. 2014.- Los exjugadores del Club Baloncesto Gran Canaria Shaun Vandiver, Marcus Goree y Carl English deslumbraron durante su etapa de amarillo y contribuyeron a agigantar la leyenda de la entidad insular en la máxima competición nacional. Hoy quieren despedirse de la cancha en la que tuvieron la oportunidad de disfrutar del baloncesto ante una fiel y apasionada afición que los idolatró.

Shaun Vandiver, quien visitó la camiseta del ‘Granca’ durante dos temporadas (1995-1997) a las órdenes del proyecto dirigido por Manolo Hussein que pretendía consolidar al club en su retorno a la elite. “Tras una temporada difícil en Italia, tuve la suerte de unirme al Gran Canaria, donde los entrenadores Manolo (Hussein) y Falo (Rafael Calvo) hicieron que mi adaptación fuera inmediata”, recuerda el pívot de Illinois.

Vandiver recuerda que su experiencia en el CID fue “especial” y que su mejor momento de amarillo se produjo cuando certificaron la permanencia en la Liga ACB ante el Estudiantes, equipo al que posteriormente se incorporaría el jugador estadounidense.

“Coincidí con muy buenos jugadores españoles como Lorente, Tamames, Artiles y Hernández, aunque tuve tantos grandes compañeros de equipo que pido disculpas si me dejo alguno atrás. Todo lo que compartimos fue mágico”, subraya.

Por su parte, Marcus Goree supuso un salto de calidad en la 2003-2004, si bien le costó arrancar en el proyecto comandado por Pedro Martínez. Tras sobresalir en el Maccabi de Tel Aviv aterrizó en un pujante AUNA Gran Canaria que ese ejercicio alcanzó los octavos de final de la ULEB Cup, cediendo ante el Real Madrid.

“Es complicado quedarse con un único momento de mi temporada allí porque fue un gran año. Obtuve la experiencia necesaria para seguir mi carrera en Europa”, rememora Goree, quien formó una dupla temible con un prometedor Fran Vázquez.

El ala-pívot norteamericano reconoce que el CID era “diferente y sorprendente, con el entusiasmo de una afición que reconocía siempre el esfuerzo del equipo”.

“Fui feliz y, sinceramente, pensé que volvería a jugar en el ‘Granca’ antes de retirarme, pero no pudo ser. Les deseo muchos éxitos en el nuevo pabellón”,
subraya Goree que tocó el cielo deportivo en la Benetton de Treviso.

Otro jugador que dejó huella en la Isla fue el ‘francotirador’ canadiense Carl English (2007-2009).

“El CID fue mi casa y su afición mi familia”, destaca English, al tiempo que resume que “el ambiente era eléctrico, ruidoso e increíble. Equipo y afición éramos uno solo y nos sentíamos imbatibles en el CID”.

“Coincidí con un grupo de jugadores muy implicado, éramos una familia en el vestuario. Viví grandes momentos en esa cancha, pero los mejores fueron cuando los aficionados pedían la vuelta del equipo a la pista. Es la mejor sensación posible como jugador”, finaliza English tras saborear participaciones en la Copa del Rey, Playoff y citas continentales.

Oliver Suárez Armas

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