Artículo

"Larry Bird, una mente privilegiada", ya a la venta
Ya puedes disfrutar de "Larry Bird, una mente privilegiada", de Juan Francisco Escudero. La historia de uno de los mejores jugadores blancos de la historia del baloncesto

Portada del libro Larry Bird

Redacción, 21 Abr. 2014.- El libro "Larry Bird, una mente privilegiada", de Juan Francisco Escudero, ya está disponible a través de librolarrybird.blogspot.com.es.

Introducción

Aún resuenan en los destruidos cimientos del Boston Garden las hazañas de los héroes, los aficionados célticos todavía paladean el viejo sabor de victorias olvidadas, escenas míticas y ambientes opresivos. El tiempo pasa, el misticismo del Garden ha desaparecido casi por completo, corren los tiempos de la globalización tecnológica y el mercantilismo extremo, podría decirse que el aroma del baloncesto puro ya es sólo un recuerdo del pasado. Pero no es del todo cierto, únicamente es necesario un pequeño gesto con la cabeza para que toda la nostalgia vuelva a recorrer nuestro cuerpo, echar la mirada hacia arriba y contemplar todas esas camisetas retiradas, todos esos anillos conseguidos a fuego y sangre bajo la atenta mirada del patriarca Red Auerbach. La lista es interminable: Heinsohn, Cousy, Sharman, Russell, Jones, Havlicek, Cowens, McHale, Parish, Johnson….Todos ellos tienen dos cosas en común, la primera, su contribución a la causa para engrandecer la leyenda de una franquicia, la segunda, una creencia extendida y unánime: el mejor fue el 33.

Larry Bird no fue el jugador de los Boston Celtics que más temporadas permaneció en la franquicia, ni el que más títulos consiguió, ni el máximo anotador, ni el máximo asistente o reboteador, ni tampoco seguramente el que más huella dejó, aunque esto es difícilmente medible, y sin embargo, todos sus compañeros en armas no dudan en afirmar que fue el más destacado de entre los que alguna vez han vestido la camiseta del trébol. ¿Qué pequeño milagro estamos contemplando? ¿En qué basan su creencia todos estos mitos deportivos? La respuesta no puede ser otra que la siguiente: Bird poseía un bien muy preciado y no tan habitual como creemos dentro del universo deportivo de primer nivel, el máximo coeficiente de inteligencia aplicado al juego.

Efectivamente, en la historia de la NBA no resulta sencillo encontrar casos tan claros como el de Larry Bird en cuanto a utilización de este factor en su propio beneficiio. Si pensamos fríamente aparecen otros ejemplos; Bob Cousy, John Stockton, jugadores con un físico normal pero que sobresalían por su inteligencia y visión de juego. Bird es distinto porque su radio de acción no era el de un base puro director de juego, sino que debía enfrentarse cada noche a aleros y ala-pívots que le sobrepasaban ampliamente en capacidad de salto, rapidez e intimidación. Larry demostró que se puede sobrevivir en esta jungla competitiva a base de intuición, intensidad, técnica, autoexigencia, fuerza de voluntad y, sobre todo, lo que científicamente se denomina I. Q. Y no sólo se sobrevive, sino que se puede incluso llegar a reinar con puño de hierro.

¿Quién era Larry Bird? En su faceta personal alguien algo huraño, tranquilo, alejado de las luces de candilejas y propenso a esconderse del ruido mediático. Sin embargo, en su faceta deportiva un competidor fiero y exigente al máximo que no dudaba jamás, que nunca se arredraba ante nada ni ante nadie, y que era plenamente consciente de sus defectos y de sus virtudes. Pero Larry fue mucho más allá en su importancia e influencia en este deporte llamado baloncesto. No sólo impulsó exponencialmente la popularidad de un espectáculo entonces en crisis, sino que se convirtió en espejo para millones de espectadores y jugadores potenciales que antes de que llegara pensabean que era imposible poder alcanzar el máximo nivel sin poseer el salto de Julius Erving, la altura de Wilt Chamberlain, la rapidez de Magic Johnson o la elasticidad y el culto a la perfección de Michael Jordan.

Podríamos decir que Larry Bird es la punta del iceberg de un universo imperfecto, y al mismo tiempo la encarnación del sueño americano en torno a un chico tímido, sencillo y con pretensiones y ambiciones realmente humildes. El pájaro de Indiana ya es por derecho una figura inmortal en el museo de nuestras emociones y nuestros sueños.



© ACB.COM, 2001-

Aviso Legal - Política de cookies - Política de protección de datos