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Valencia Basket contra la estrategia del 1%
Bajo el paraguas de la renta de 13 puntos obtenida en la ida, Valencia Basket afronta la final de la Eurocup. Suficiente o no, la ventaja taronja ha sido el leitmotiv de la previa y el eje sobre el que ha versado la estrategia psicológica de Unics Kazan

Redacción, 06 May. 2014.- A mitad camino entre la bravuconada y la estrategia, lo cierto es que Andrea Trincheri, técnico de Unics Kazan, se movió como pez en el agua en el postpartido del encuentro de ida de la Final de la Eurocup.

Llevado por el excelente final de su equipo y sabedor del impacto psicológico del mismo, se creció en los minutos posteriores y o se cansó de decir en rueda de prensa y a los periodistas que le preguntaron que su equipo estaba vivo pero con muy pocas opciones de ganar el título europeo. Como un Maquiavelo del siglo XXI, Trincheri pareció planificar un astuto plan comunicativo para restar presión a su equipo, ensalzar las virtudes del rival y comenzar a trabajar (y ganar) la final en el plano emocional.

Andrea Trinchieri y la estrategia del 1% (Foto Euroleague/Getty)

“Sinceramente, creo que nosotros tenemos un 1% de posibilidades de ganar, le doy a Valencia un 99% de opciones de ganar la Eurocup”, señaló el técnico italiano. Maestro en la gestión psicológica del deporte, Trincheri sabe perfectamente que su equipo tiene muchas más posibilidades, pero también sabe que de cara al exterior esta frase grandilocuente aligera de carga las mentes de sus jugadores y transmite la presión a un rival que llega con dudas a la vuelta… Una frase que a todas luces tendrá una consecuencia positiva para él al final de la eliminatoria: si gana será el héroe del 1% y si pierde la víctima de la lógica deportiva.

Sin embargo, la realidad es bien distinta, y pocos compraron el discurso de un entrenador que tiene tanto de diplomático como de estratega, y las reacciones en el bando español no se hicieron esperar. “No me lo creo. Él podrá pensar lo que quiera pero la final no está decidida y seguro que nos lo van a poner muy difícil allí”, resumía Rafa Martínez el sentir taronja al final del primer partido.

Y es que las caras de los jugadores de Valencia Basket al oír las palabras del técnico italiano reflejaban el doble sentido de la estrategia comunicativa de Trincheri. “No me fío mucho de esto. Quizá él dijo esto para quitar presión a su equipo, pero no lo veo así. Creo que esta eliminatoria aún no ha terminado“, declara un Sam Van Rossom que sabe de lo relativa que es la ventaja adquirida. “13 puntos pueden parecer mucho o pueden parecer pocos. 13 puntos pueden ser peligrosos, ya lo vimos cuando jugamos contra el Khimki. Fuimos allí con más ventajas y al final sufrimos para clasificarnos, pero bueno, tenemos que sacar el lado positivo y trece puntos son trece puntos y ellos nos tienen que ganar por más de 13 puntos”, comenta.

Van Rossom: 13, un número relativo (Foto Euroleague/Getty)

Precavido se muestra Pablo Aguilar quien, visto lo visto, prefiere ser cauteloso y reconocer el potencial del adversario al que se miden este miércoles. “No voy a hablar de porcentajes ni de quién es o no favorito. Allí ellos ya nos ganaron y son un equipo tremendamente peligroso por lo que les respetamos y vamos a jugar la final con todas las precauciones del mundo”, asegura.

Los más valientes, como Pau Ribas, recogen el guante verbal lanzado por Trincheri y, asumiendo la realidad de la situación, también se posicionan valientemente en el rol a jugar. “Ellos jugaran con esa idea, ponernos toda la presión a nosotros y evidentemente no creo que sea un 1%, pero somos favoritos y hemos de ser capaces de dar un paso adelante, ser un equipo campeón y ganar el título”, dice.


Sin pensar en el ayer

Por suerte las palabras sólo juegan un papel residual a la hora de afrontar una final y el efecto de estas es menor comparado con el recuerdo del partido de la Ida. Pensar en lo ocurrido en la Fuente de San Luis debe ser la idea a explotar por parte rusa, mientras que Valencia es lo primero que debe evitar en su preparación de la final.

“No creo que ahora tengamos ventaja psicológica, Valencia hizo muchas cosas bien y ganarle siempre es difícil. Es Valencia, el segundo en España y allí nos pasaron por encima. Seguro que nosotros vamos a salir más concentrados y mejor anímicamente, pero ellos también saldrán muy fuertes porque es una final y nadie quiere perderla",” asume Trincheri.

Goudelock, estrella rusa (Foto Euroleague/Getty)

Es el primer factor condicionante de la final, pues nadie quiere recordar los 20 puntos de renta que se perdió en el último cuarto y que tan mal sabor de boca dejó en la afición valenciana. “El último cuarto no puede eliminar la sensación de que hicimos un gran partido. Durante tres cuartos jugamos muy bien y eso nos debe de servir para saber que, si volvemos a repetir estas mismas cosas, somos capaces de volver a ganar”, afirma Pablo Aguilar.

En esta línea de argumentación se pronuncia un Pau Ribas que va más allá y plantea un partido valiente para evitar sorpresas. “Lo más importante es olvidarse del partido de la ida, ir a allí a conseguir la victoria y así no habrá ningún tipo de problema ni duda. Después hay que ser inteligentes y jugar con esta ventaja que es muy buena, pero evidentemente, nadie tiene que pensar de cuanto ganábamos ni de qué podía pasar... lo más importante es comenzar 0 a 0 y si somos capaces de llevarnos el partido, esta ventaja será muy importante”.


La experiencia como factor a jugar

Aunque como conjunto, el equipo de Velimir Perasovic es nuevo en estas situaciones, uno por uno casi todos los jugadores ya saben lo que es jugar finales. Rafa Martínez y Serhiy Lishchuk son los únicos integrantes del la plantilla que permanecen del título de 2010, pero dentro de la misma todos los jugadores han ganado títulos nacionales y/o continentales.

Por eso, segundo objetivo valenciano en la final será el de salir a ganar el partido para evitar el efecto emocional y la presión ambiental que seguro ejercerá Unics Kazan al inicio del encuentro. Un mal arranque de partido y verse por detrás en el marcador podría tener un efecto nefasto en la mentalidad del equipo… aunque incluso si se produce esta situación Valencia Basket tiene armas suficientes para salir del problema. “Creo que después de Khimki aprendimos la lección. Aquella eliminatoria sirvió de mucho y desde entonces el equipo ha madurado esta temporada. Sabemos que nada es definitivo y que habrá que luchar hasta el último minuto porque la renta es cómoda pero nada definitiva”, insta Aguilar.

Perasovic muestra el camino tras aterrizar en Kazan (Foto EFE)

El hecho es que la Eurocup 2013-2014 ha sido un continuo aprendizaje para Valencia Basket. Cada jugador podría contribuir de manera personal en elaborar un manual de supervivencia ya que no ha sido ni una ni dos, sino muchas más veces en las que el equipo ha tenido situaciones límite y en todas ellas el equipo ha salido ganador. Así lo indica Van Rossom quien asegura que “Creo que este equipo, cuando ha estado con la espaldas contra el muro, ha salido adelante y ya sabemos lo que nos puede pasar en Rusia. 13 puntos pueden ser mucho o no, pero vamos a intentar plantear el partido con la idea de ganarlo, no pensando en defender la renta conseguida”.

“Hemos tenido de todos los colores, hemos tenido resultados muy buenos como Alba de Berlín, hemos tenido buenos que luego casi no son suficientes como contra Khimki, buenos con remontada pero que luego fuimos capaces de ganar allí... bien hemos visto diferentes situaciones y sabemos que los 13 puntos son importantes y estamos acostumbrados. Debemos aprovecharnos de ello y leer el partido. Creo que ahora somos favoritos y ellos son los que tienen que estar preocupados”, añade Ribas.


No hay mayor motivación que ganar un título

“Si no es el partido más importante de mi vida, sí es uno de los más importantes y bonitos. Por eso vine a Valencia, para jugar grandes partidos, disputar finales y. a ser posible, ganarlas. Será un partido especial y que espero que signifique mi primer título europeo”. Las palabras de Pablo Aguilar resumen el sentir general.

Da igual las palabras de unos y otros, poco importan una renta que no deja de ser relativa cuando por delante quedan 40 minutos para levantar un trofeo como la Eurocup y, lo que es más importante, asegurarse la presencia futura en la Euroliga.

Celebración en la Fonteta (Foto Euroleague/Getty)

Pau Ribas, un jugador que ha crecido abrazado al éxito, sabe perfectamente todo lo que ello supone y es por eso quien más ambicioso se muestra para este partido. “Hace mucho tiempo que no gano un título, comencé muy fuerte a Badalona, y después con Caja Laboral, pero jugué en Valencia una final y fue la primera final perdida que tuve y fue muy duro y no quiero repetirlo porque ha sido un camino muy largo. No sé si eran 56 equipos y ser el primero es difícil y para cualquier jugador lo más importante es el título y eso es lo que busco y lo que busca el equipo”. Para el escolta español ha llegado el momento de añadir una línea más a su curriculum ganador. “Hemos trabajado muy duro para llegar a días como éste y personalmente me encantan jugar este tipo de partidos. Las temporadas son muy largas, con muchos partidos que, sí, son importantes, pero son muchos y estos son los que a todos nos gustan jugar”.

Y de todos ellos en Valencia Basket hay un jugador que rezuma ganas por ganar. Ese es su capitán, un rafa Martínez que ansía poder levantar un trofeo con el equipo que lleva muy adentro en sus sentimientos. Ha estado en otras ocasiones cerca de ganar títulos, pero nunca tan cerca como este miércoles y en sus ojos se detecta la determinación y la ilusión por conseguirlo. “Cuando van pasando los años y te das cuenta que es muy difícil ganar títulos como el que ganamos en el 2010, pues significaría un éxito no sólo para mí, sino para todo el equipo. Estamos haciendo un trabajo increíble, el equipo es muy trabajador muy humilde, nos llevamos muy bien y sería un éxito para la ciudad, para el club y, personalmente, para mí”, asegura

No hay mejor epílogo para esta previa que las palabras de quien mejor resume el pensamiento generalizado de una plantilla, un club y una afición que ansía volver a reinar en Europa. Ahora sólo falta que los porcentajes no yerren y el 99% de Trincheri se haga realidad.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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