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Valencia Basket entra en el Olimpo europeo tras lograr la Eurocup (73-85)
Dando una demostración de acierto ofensivo y entrega en defensa, Valencia Basket se ha proclamado brillante campeón de la Eurocup al derrotar por un total de 25 puntos a Unics Kazan. Doellman, con 26 puntos y 34 de valoración, la estrella de la final y del torneo

(Foto EFE)

Redacción, 07 May. 2014.- ¡Valencia Basket hace historia al ganar su tercera Eurocup! El conjunto taronja escribe su nombre como campeón de una competición que domina desde que se iniciara el siglo y donde este miércoles volvió a escribir una brillante página al derrotar a Unics Kazan por 73 a 85.

Haciendo justicia a las palabras del técnico Andrea Trincheri, lo de pensar en ganar la Eurocup rápidamente se convirtió en una quimera para el equipo ruso. Bien pudiera tener una posibilidad entre 100... pero de ser cierta, ésta se esfumó con el salto inicial.

Lejos de lo que se podía pensar, la final fue gozada por el equipo desde su comienzo y mientras Unics Kazan se suicidó desde el triple (falló sus ocho primeros triples) Valencia Basket comenzó abrir brecha desde la pintura. Canasta sencillas en penetraciones y de hombres altos que provocaron un rápido parcial de 2-15 con el que condicionó la final.

Como ya sucediera en Valencia, los valencianos exhibieron una defensa asombrosa, cerrando el aro a los pívots tal y como hicieron durante tres cuartos y redoblaron esfuerzos para que la ayuda siempre llegara a puntear el triple ruso. En ataque, la secuencia de estrellas taronja fue socavando opciones de triunfo local. Sam Van Rossom, Justin Doellman, Pablo Aguilar o Rafa Martínez se sucedían para ir creciendo la diferencia hasta los 19 puntos (13-32).

Fue un encuentro total por parte de los valencianos, con 11 jugadores disfrutando de minutos de juego en la primera parte y frente al egoísmo e individualismo que exhibió un Unics Kazan que vivió del talento de Andrew Goudelock (10 puntos al descanso para un total de 22).

Sin embargo sólo era un hombre contra un conjunto. Un equipo que completó un partido superlativo y que, además, tuvo en el tercer cuarto a un hombre tocado por una varita mágica. Justin Doellman se alzó a los altares del valencianismo baloncestístico anotando 14 de sus 26 puntos y encumbrándose como auténtico MVP de la competición y de la final al conseguir 34 puntos de valoración.

El pívot acabó con cualquier atisbo de remontada y con una renta que superó la veintena de puntos, la final quedó solventada antes de tiempo. Después de sufrir en varias rondas, de verse eliminado en los segundos finales de su duelo contra Khimki, y tras haber superado a la armada rusa, ronda tras ronda; la Eurocup rendía pleitesía a su nuevo campeón: Valencia Basket, el rey de la competición.

(Foto EFE)

Un cerrojo sobre el aro taronja

No pudo comenzar mejor el partido para Valencia Basket y en apenas unos segundos Pau Ribas dio continuidad a su gran final de partido con una rápida acción ofensiva. El español ya mostró en declaraciones previas sus ganas por ser importante y levantar el trofeo.

Lo de Valencia era una cuestión de fuerza mental. Sin ser una gran presión ambiental, el Basket Hall Kazan apretaba, pero los taronja entendieron que el mejor camino para entrar en la final era anotar canastas sencillas. Dicho y hecho, tras la bandeja de Ribas, llegó la de Sam Van Rossom. El caso opuesto era un Unics que porfió todas sus opciones de entrar en el partido desde el triple y con nulos resultados (falló los siete lanzamientos triples del primer cuarto).

Caminos diversos para sumar puntos que convergían en una realidad positiva para un Valencia Basket que se cerraba en la pintura, bloqueaba a los pívots rusos, saltaba al dos contra uno en la zona y no dudaba en saltar a múltiples ayudas para que el lanzador exterior no actuara con impunidad defensiva. El exiguo 1/6 con el que comenzó el partido para los rusos permitía que, mediado el primer cuarto, el efecto efervescente del inicio se disipara y Valencia Basket dominara en el inicio (2-6).

Un marcador que hubiera sido mucho más amplio si Bojan Dubljevic hubiera acertado con alguno de sus cuatro primeros lanzamientos. Sin puntos del montenegrino y con Justin Doellman ausente, un triple de Van Rossom confirmaba el dominio taronja y obligaba a Trincheri a pedir el primer tiempo muerto del encuentro.

Ni con esas. Al técnico italiano poco caso le hicieron los suyos y los siguientes dos ataques también murieron desde el triple, además una absurda pérdida de balón de Chuck Eidson puso en bandeja de plata a Valencia Basket alcanzar la decena de ventaja (3-13). Lo hizo con la primera canasta de Dubljevic y tras previamente capturar el equipo dos rebotes en ataque.

Por momentos, Valencia Basket acumuló noticias positivas en el encuentro, pues no sólo la renta era importante o la defensa conseguía anular completamente las armas del rival, sino que sus propias estrellas comenzaron a hacer acto de presencia y cuatro puntos seguidos de Doellman elevaron la ventaja hasta los 12 puntos. Por si eso no fuera suficiente, los valencianos dominaban el rebote por completo... y en las dos canastas.

Al final del primer cuarto la siempre fría estadística era demoledora para Unics Kazan: sólo sumó cuatro puntos con 1/13 en tiros de campo, cinco pérdidas de balón, cinco rebotes menos que valencia Basket y menos cinco de valoración... Con todo aún el marcador podía parecer escaso y la renta de 12 corta visto lo acontecido en los primeros 10 minutos.

(Foto Euroleague/Getty)

Goudelock contra el cuerpo de triplistas valencianos

El baloncesto es caprichoso y si minutos antes de comenzar el duelo se dudaba de si la renta de 13 puntos sería suficiente... minutos despues de comenzar el segundo cuarto no eran 13 puntos los que debía defender Valencia Basket, sino los puntos con los que dominaba a un rival absolutamente superado por la situación (4-17).

Y es que más de 10 minutos pasó entre la primera y segunda canasta en juego de Unics Kazan. Si la primera fue de Ian Vougioukas, la segunda también llegó con firma griega y Nikos Zisis logró cerrar un parcial abrumador de 2-15.

Detalle sin importancia el del dos más uno del base, cuando acto seguido Pablo Aguilar recordó la inmensa profundidad de banquillo taronja. Dos triples del ala pívot granadino y dos más de Rafa Martínez elevaban la diferencia a la catalogación de paliza (10-29). Valencia Basket calcó el segundo cuarto de la ida y desde el triple se escapó con un ritmo anotador brutal. Un estilo de baloncesto frenético que devoró a Unics Kazan dejándole al servicio del talento individual de sus estrellas.

Estas buscaron resolver de manera personal, pero lo único que pudieron sacar Goudelock y compañía fue un par de tiros libres. Por contra, el tiempo se aceleró entre pérdidas y penetraciones alocadas del perímetro ruso mientras Rafa Martínez volvía a morder desde el triple para bordear la veintena puntos de ventaja (13-32).

Fue el mejor momento de Valencia Basket, pero rápidamente Unics Kazan despertó desde el triple y Harangody y Goudelock (10 puntos en este segundo cuarto después de quedarse en blanco en el primero) quisieron advertir a los taronja de que nada era definitivo.

Fue una reacción más de orgullo que de calidad, pero aún así e talento individual volvía a resolver en favor de los rusos y les colocó a 11 puntos. Por suerte, no tardó en llegar la réplica y Justin Doellman apagó la chispa encendida con otro triple, era el sexto de los valencianos en el segundo cuarto (acabarían con un brillante 12/24). Pese al despertar anotador del escolta americano, Valencia Basket mantuvo templaza y se fue al descanso imponiéndose en este período y con una renta de 14 puntos (25-39).

(Foto Euroleague/Getty)

Doellman corona a Valencia Basket como rey de la Eurocup

Con la clara premisa de morir matando, Trincheri arengó a los suyos para subir la líneas defensivas atrás y el inicio de tercer cuarto subió un punto en su intensidad. El frío marcador contrastaban con la agresividad en pista de Kazan y la irascibilidad que transmitía con sus gestos el técnico italiano. Pero nada de ello intimidó al equipo taronja y los golpes que recibieron sus jugadores no hicieron nada más que dar aún más valor a los puntos con los que Doellman y Sato abrieron por dentro y por fuera la lata rusa.

Lo del americano ya comenzó a ser algo escandaloso. Podían cambiarle la marca, darle en cada una de sus fintas de lanzamiento, pero él siempre encontraba la tabla salvadora para ir aumentando su cuenta anotadora. Por más que lo intentaba Unics Kazan nada cambiaba. Cierto es que la anotación se había abierto, sus puntos fluían con normalidad... pero los de Valencia Basket aún más y lo que pretendía ser un inicio agresivo se convirtió en minutos de desesperación (34-50).

Frente al sólo de guitarra de Goudelock, Valencia Basket tocaba una perfecta sintonía coral que, tras varios intentos, por fin se fue 20 arriba con un 36-58 con el que Doellman enterró por completo las opciones de victoria de Unics Kazan.

Sin capacidad de respuesta y haciendo subir su valor en bolsa de este blue chip original de Ohio, Doellman completó un videocurriculum con lo mejor de su repertorio en un tercer cuarto donde se fue hasta los 14 puntos logrando canastas de todos los colores y para las que su rival no tuvo poder de contestación.

La final estaba decidida, el partido resuelto y la rotación valenciana se encargó de prolongar la agonía de la afición presente. Fue un último cuarto para que los jugadores disfrutaran en pista y para que el sentido coral que ha dotado Perasovic a Valencia Basket se tradujera en bellos recuerdos para cada uno de sus jugadores.

El lógico orgullo de Unics Kazan, un conjunto construido por y para ganar esta competición, le hizo agarrarse en el parqué para, primero no verse desbordado, y, segundo para recortar diferencias y llegar a pensar en remontar.

Sin embargo, Valencia Basket no estuvo por la labor de permitirlo. Sin que nadie lo dijera en voz alta, el último cuarto del partido de ida escoció en el orgullo valenciano y las palabras de Trincheri tras el mismo no hicieron que hacer crecer las ganas por demostrar que realmente no había ni un 1% de posibilidades de que esta Eurocup tuviera un destino diferente al de Valencia.



Con todo el esplendor de su fondo de armario, Valencia Basket se volvió a ir 20 puntos arriba (65- 85) para mayor goce de los valientes aficionados valencianos que se desplazaron para ver ganar a sus ídolos.

Hasta la final, Unics Kazan sólo había perdido dos partidos en este torneo, pero en su final perdió ambos y sumó la primera derrota continental en Europa por que claramente fue inferior a un equipo que se dio el mejor homenaje posible ganando donde nadie antes lo había hecho.

Valencia Basket volvía a hacer historia ganando por tercera vez la Eurocup, tres finales donde aplicó el rodillo. A KRKA Novo Mesto le ganó por 14 puntos, derrotó por 23 al Alba Berlín y, esta vez Unics Kazan hincaba la rodilla por una diferencia total de 25 puntos. Al final nadie se acordó de lo sucedido en la ida. La felicidad y el brillo de la copa levantada por Rafa Martínez y Serhiy Lishchuk hacían que Europa entera se rindiera a los pies de su flamante campeón.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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