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Real Madrid y FC Barcelona: dos temporadas para una misma semifinal
El Real Madrid maravillaba con su excelencia del arranque de temporada; el FC Barcelona se consolidó con el tiempo para hacerse temible. Dos temporadas diferentes confluyen en un Clásico de Final Four

ACB Photo / A. Martínez

Redacción, 13 May. 2014.- De los cuatro Clásicos de la temporada, el Real Madrid ha vencido tres (Supercopa Endesa, ida de la liga regular y Copa del Rey); el FC Barcelona, uno (vuelta de la liga regular). Una desigualdad (aderezada con el valor relativo que se ha concedido al encuentro de la Jornada 32) que parece recoger menos de la situación actual de lo que los propios números indican.

La brillante dominancia de inicios de temporada del Real Madrid se topó con un FC Barcelona titubeante, con dudas iniciales producidas por una doble derrota consecutiva en la Liga Endesa (Bilbao Basket y Rio Natura Monbus), una sonada ante el JSF Nanterre en casa y un equipo al que le costaba arrancar.

“El Barça siempre es un gran equipo, con jugadores con mucho talento. Ficharon jugadores que eran importantes para ellos desde principio de temporada y eso requiere de un proceso de adaptación. Quizá por eso perdieron algunos partidos, pero la racha que llevan ahora es muy buena y llegan en un buen momento de forma”, declara Sergio Llull sobre su rival. Joey Dorsey, Maciej Lampe, Bostjan Nachbar, Kostas Papanikolaou y Jacob Pullen aterrizaban esta temporada en Barcelona, modificando sustancialmente la columna vertebral del equipo que cayó en la última Final de la Liga Endesa ante el Real Madrid. Un equipo con muchas novedades, una nueva forma que adoptar, una plantilla con 14 jugadores en los que ir realizando convocatorias...

Un conjunto que reunía todas las características para un lento despegar. “Al principio fue duro”, reconoce Nachbar. “Perdimos más partidos de los que queríamos. Incluso sabiendo que íbamos a perder algunos partidos para mejorar. Pero creo que era normal. Como equipo teníamos que pasar por ello. Éramos jugadores nuevos y necesitábamos tiempo para adaptarnos”, explica el ala-pívot esloveno, clave en el despegar del equipo de enero en adelante.

El 6-3 inicial en Liga Endesa, el 1-3 en la Turkish Airlines Euroliga llamaba a la calma y al largo plazo dentro del equipo, pero alertaba al entorno. Sobre todo, por la comparativa con un Madrid arrollador, que no perdería un partido hasta el 23 de enero (en la pista del CSKA Moscú) y no caería en la competición doméstica hasta la Jornada 29 (en casa, ante el Valencia Basket). La trayectoria blanca se escribía solo con récords.

Un equipo, claro, construido sobre la poderosa base del campeón de Liga Endesa y subcampeón de Europa. Un equipo que había empezado ya a jugar de memoria un bello baloncesto. Ioannis Bourousis y Salah Mejri llegaban para paliar déficits conocidos, lo que junto a Tremmell Darden (que había aterrizado mediada la campaña anterior) y Dani Díez creaba un equipo de mayores prestaciones defensivas, un referente interior extra y, claro, mayor experiencia. “Este año creo que hemos demostrado ya durante toda la temporada que somos mucho más duros tanto en defensa como en ataque, y ahora sólo queda demostrarlo en los dos partidos que nos quedan”, explica el capitán blanco, Felipe Reyes, sabedor de que la mejora de su equipo no se mide intratemporada, sino con respecto al curso anterior. “Yo estoy muy contento con los cambios que hemos tenido. Creo que nos han ido aportando cosas diferentes, nos han ido dando cosas en todos los partidos y creo que el crecimiento de los tres dentro del equipo ha sido muy bueno”, explica Pablo Laso.

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“El Madrid no cambió muchos jugadores. Eso le hace más fácil al entrenador tener los mismos sistemas. Es más fácil para todo el mundo adaptarse, estar preparado. Pero ahora, en este momento de la temporada, nada de eso importa”, razona el barcelonista Papanikolaou. Y si cree que no importa es, precisamente, porque las fuerzas parecen más equilibradas que en el arranque de temporada.

La final de Copa del Rey de Málaga ya recogió la igualdad de fuerzas que se desprende de un triunfo en un tiro final. Sergio Llull obró el éxtasis blanco, alargando el papel de favorito de un Real Madrid que, a ojos del aficionado azulgrana, había perdido el halo de invencibilidad que pareció rodearle en los primeros meses del curso.

Mientras el FC Barcelona dejaba claro su poderío en el Top16, sin perder hasta que tuvo asegurado el primer puesto de su grupo, el Real Madrid cosechó derrotas puntuales (Moscú, Munich y, la más dolorosa, Kaunas; además del complicado 3-2 en la serie ante Olympiacos), que terrenalizaban su consideración. Toda la que puede tener un equipo que ha vencido 59 partidos esta temporada, por las 50 del Barça.

“Hemos cambiado bastante en nuestro juego desde principio de temporada. Eso se nota cuando se juega contra equipos grandes. En la segunda mitad de temporada hemos hecho partidos muy buenos contra equipos muy difíciles, incluso jugando fuera de casa. Cuando nos hemos vuelto a encontrar con el Madrid, tanto en la vuelta de la liga regular como en la Copa del Rey, que ya veníamos de una dinámica bastante positiva, hemos jugado más de igual para igual”, explica Marcelinho Huertas, importante en el buen rendimiento azulgrana. “Creo que alrededor del nuevo año empezamos a jugar bien y jugar juntos. Y lo demostramos ahora, en la parte más importante de la temporada. Estamos mostrando que estamos preparado”, corrobora Nachbar.

Para Papanikolaou, el inicio era normal: “Éramos como seis jugadores nuevos en este equipo y necesitábamos adaptarnos a los nuevos compañeros, a los nuevos sistemas, a la nueva filosofía del entrenador... Necesitábamos tiempo para hacer eso, pero todo el mundo trabajó duro y este es el resultado”. “Nos hemos ido haciendo grandes con el tiempo. Y un equipo grande tiene que ir perdiendo partidos para hacerse grande con el tiempo”, analiza el técnico azulgrana, Xavi Pascual, que destaca el amplio número de jugadores que llegan con buen rendimiento ofensivo a la Final Four (Oleson, Abrines, Papanikolaou, Huertas o Nachbar): “Llegamos con muchos jugadores bien y en función del momento de partido y de la estrategia del rival podemos sacar ventajas en un lugar y el otro”.

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Enfrente del proceso evolutivo azulgrana, un Real Madrid con la confianza de la excelencia: “Tengo mucho respeto por los otros rivales, pero todo el mundo sabe que si jugamos como lo llevamos haciendo esta temporada es muy complicado ganarnos", comentaba un ambicioso Mejri.

“Yo me encuentro muy tranquilo, porque a los jugadores los veo bien. El equipo ha respondido bien en todas las citas que hemos tenido esta temporada”, razona un Laso que cuenta las competiciones por títulos esta temporada.

Pese a un último Barça-Madrid de dominio azulgrana. “Sí, por supuesto, mejor haberles ganado”. Habla Navarro. “Si ya llegábamos bien, con confianza, pues cuando llegas ganando, todavía mejor”.

Contesta Laso. “Si hubiera sido un 4-0, podríamos pensar que les vamos a ganar siempre y no sería real, porque ellos son un gran equipo. Ahora vamos 3-1 y ¿qué vamos a pensar, que porque nos ganaron el sábado también nos van a ganar el viernes? Creo que cuando llegas a este tipo de partidos, hablar de lo que ha ocurrido antes no sirve. Sólo me vale la trayectoria del equipo y, en ese sentido, no puedo estar más orgulloso de los chicos”.

Vuelve el Clásico europeo. Tras Londres, Milán.

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