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La sublimación del Real Madrid (62-100)
El Real Madrid sublimó su temporada con un triunfo histórico en el Clásico europeo. Arrolló al Barça con lo mejor de sus picos de la temporada: intensidad defensiva, elevado acierto, un Sergio Rodríguez de MVP y un Nikola Mirotic resurgido



Redacción, 16 May. 2014.- Real Madrid – Maccabi Tel Aviv. Dos modos distintos de entrar en una final que lleva implícita la Historia. Una remontada israelí para el recuerdo, y una paliza blanca para el recuerdo. El Real Madrid pasó por encima de su archirrival como pocas veces se recuerdan. En la sublimación de su estilo de juego veloz, felino, de acierto extremo, el conjunto blanco recordó sus mejores momentos de la temporada para una victoria por KO.

El FC Barcelona fue claramente superior durante los siete u ocho primeros minutos. Pero eso fue todo. Sergio Rodríguez entró en el partido para cambiarlo por completo. Sus 21 puntos, 5 asistencias y 24 de valoración condensan en un partido la celebración de un MVP de la temporada no unánime. Nikola Mirotic vivió el grado de comodidad ofensiva que le llevó a no tener parangón en Europa. Y el Real Madrid abrazó la velocidad en una segunda mitad sencillamente inmejorable.

El Barça no encontró faro más allá de Ante Tomic (16 puntos), volvió a dolerse una y otra vez cada vez que pisaba la línea de tiros libres, fue arrollado de la pista en un tercer cuarto en el que su multipolaridad fue tibieza e indecisión, en el que el conjunto blanco firmó una maravilla defensiva y ofensiva (11-28). De concepción y acierto. De la sublimación de su estilo tras una segunda mitad de la temporada que se demostró apenas un peaje. Medio siglo después de su primera Copa de Europa, el Real Madrid optará a la novena.

Foto EFE

Apenas ocho minutos

La comodidad de Marcelinho Huertas marcaba el inicio del partido. Con la defensa de Tremmell Darden, el brasileño aprovechaba su velocidad, verticalidad y conexión con Ante Tomic en el clásico pick&roll (el croata tenía más problemas para jugar cuando recibía al poste para el 1x1) para adelantar al Barça en el marcador (12-4). El inicio azulgrana era de libro, con ese bloqueo y continuación brasileño-croata tan identificativo de su juego de ataque, y al que los blancos no encuentran antídoto.

Ni siquiera tras el tiempo muerto de Pablo Laso hallaba el Real Madrid la facilidad en los balones al poste bajo, ni superar el artificio de unos ataques rápidos que eran, en realidad, excesivamente forzados. Lo apabullante del dominio reboteador de los catalanes dejaba su sensación de superioridad mucho más allá del marcador (13-6).


La esencia blanca

Para el despertar, el Real Madrid eligió la esencia condensada de su juego. Un tiro abierto de Nikola Mirotic ante un Lorbek temeroso de presionarle, una veloz triangulación de Sergio Rodríguez para el alley-oop de Rudy Fernández y Marcus Slaughter y un robo de Sergio Llull para culminar con comodidad el contraataque. El desate del Real Madrid era menor en el tiempo, pero superior en impacto visual (16-12).

El triple de un hasta el momento desaparecido Brad Oleson reforzaba el sosiego azulgrana, pero el Madrid ya había superado el (extremo) sufrimiento inicial. Y Mirotic todos los demonios mediáticos que le venían acechando. Superando con claridad a Lorbek en el duelo individual, el montenegrino era el hombre de suma y natural facilidad ofensiva de la primera mitad de la temporada (9 puntos y 14 valoración en el primer cuarto). Un triple de Sergio Rodríguez daba al Madrid la primera ventaja del partido (18-19).

Y este entraba en alternativas previstas. De marcador y sensaciones, confirmando las armas que pueden hacer, prácticamente por igual, que uno someta al otro y a la vez sea sometido. Unas sensaciones que habían de prevalecer incluso hasta el descanso.

Pero, para reproducciones conocidas, el dolor del Barça desde el tiro libre, con un pobre 7/13 en el primer cuarto (acabó el partido en 13-24) que le impedía ir más allá del empate a 20 en ese periodo.

Las dificultades del Barça en su relación con el aro se extendían en el segundo cuarto (ni en tiros de campo... ni libres), mientras se ampliaba la tensión defensiva blanca y el motor de Felipe Reyes y Rudy Fernández daba vida a los de Pablo Laso (20-24). El Barça trastabillaba en su intención ofensiva una y otra vez, mas el Real Madrid no era capaz de abrir hueco, en un mar de lo individual del que tampoco salía airoso.

Solo en el oasis de la segunda mayor condena azulgrana –los balones perdidos–, el Real Madrid despuntaba. Y, como acostumbra, le vale un instante. Triple de Sergio Rodríguez tras balón perdido del rival, antideportiva forzada en una transición incisiva, dos tiros libres anotados y asistencia para el mate de Mejri. El Barça llevaba siete minutos desaparecido, sin un solo punto. El Real Madrid ponía tierra de por medio en tan solo dos jugadas: 20-31.


Barça y el arte de la supervivencia

Y llegó el trance. El bello intercambio desde 6,75. Inauguraba la serie Juan Carlos Navarro, que apenas había entrado en juego hasta el momento (serían sus únicos puntos del choque); contestaba Felipe Reyes, ¡tras bote!; seguía Papanikolaou, y terminaba Rudy, para que todo continuara igual... en el marcador (26-37). La belleza se había multiplicado.

Con Sergio Rodríguez, el Real Madrid había adoptado otra presencia. La condición diesel del Barça dejaba su juego en lo regular, sin un referente anotador exterior entre la multipolaridad que fuese capaz de acompañar al faro Tomic, y con la condena de los tiros libres.

Cuando el Madrid se marchaba por 13 tantos (32-45), Oleson conectó desde 6,75 y Tomic lo dejó en ocho (37-45), una bendición para un Barça que llegaba al descanso muy vivo, pese a haber desaparecido en la mayor parte de sus virtudes en el segundo cuarto. En el arte de la supervivencia, el Barça buscaba otra página maestra. Y es que nada hacía presagiar lo que después vendría...


Como en el mayor pico de su temporada

Pero el tercer cuarto vino a retomar las ventajas blancas por encima de los diez puntos. Pese a lo poco asertivo de Bourousis, los triples de Rudy y Darden restauraban el +13 para los capitalinos, que Mirotic ampliaba (39-53).

Ante Tomic seguía actuando de estrella, aunque necesitada de otro centro orbital. Oleson –superviviente por excelencia– y Huertas aportaban su grano (44-53). Aunque enfrente se encontraban un equipo de mayor acierto. Especialmente en lo individual (o tras mérito individual), el Real Madrid encontraba posiciones de tiro, y convertía. Bourousis se convertía en el quinto jugador merengue en anotar un triple.

Los de Laso se mantenían a un ventaja prudente, con superioridad de facto en el marcador y en el partido, a la espera de que un pedazo de acierto les diese un nuevo colchón sobre el que jugar con los nervios de su rival. El triple de Sergio Rodríguez (47-59) obligaba al Barça a una respuesta. Y, al Real Madrid, a confirmar la madurez de equipo ganador que parece haber adquirido con los últimos títulos.

Pero, presa del desparpajo, la velocidad, la ambición, el deseo y el pánico provocado, el Real Madrid puso al Barça en el brete de la ruptura definitiva. Bourousis sacó el gancho al poste bajo, Rudy culminó el contraataque y la diferencia ya era un 16 que parecía justificar el espectáculo blanco (47-63). Y el tiempo muerto de Xavi Pascual se reveló inocuo, pues amaneció un nuevo triple del Chacho, un tapón a Huertas cuando este parecía encarar el aro en solitario y dos nuevos puntos del MVP de la Euroliga para poner un mundo: 47-68 (minuto 29). La ruptura.

Como en el mayor pico de su temporada, el Real Madrid era un represor en defensa, y un felino en ataque. Como en el mayor pico de su temporada, Sergio Rodríguez era un killer desde el 6,75, un ejecutor conceptual y factual. Como en el mayor pico de su temporada, Nikola Mirotic era la naturalidad ofensiva, la facilidad para hacer de los números virtud inconsciente. Como en el mayor pico de su temporada, el Real Madrid ganaba por aplastamiento: 48-73 al final del tercer cuarto.

Foto Euroleague/Getty

Con todo de cara, la catarsis blanca iba añadiendo adjetivos a la mochila de un encuentro para la historia. Una desventaja inconcebible, hasta lo irreal. Triple de Llull, triple de Mirotic, 48-82. Todo se sucedía.

Un show que se extendió hasta el mismo final del encuentro. Centenar de puntos y 38 de diferencia (62-100). La mayor nunca vista en unas semifinales de la Final Four. Una diferencia inaudita en un Clásico moderno.

FC Barcelona62
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFTCFPFRVAL
0PULLEN, JACOB08:31 0/20/3-11 11 1-1
6DORSEY, JOEY15:1052/5-1/26421 1 1413
8SADA, VICTOR03:20 --- 1 -1
9HUERTAS, MARCELINHO28:3272/40/13/4 6 4 148
10ABRINES, ALEJANDRO12:1821/40/2-1 11 1 -2
11NAVARRO, JUAN CARLOS18:5430/21/2- 1 3 1-1
16PAPANIKOLAOU, KOSTAS21:4161/21/21/35321 1 1226
24OLESON, BRAD26:5281/32/3-11 1 1 217
25LORBEK, ERAZEM26:1483/50/32/3431 237
30LAMPE, MACIEJDNP---------------
34NACHBAR, BOSTJAN10:3971/41/22/33122 1 545
44TOMIC, ANTE27:49166/8-4/98621121 3621
Total6217/395/1813/243221111521322202355
Real Madrid100
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFTCFPFRVAL
5FERNANDEZ, RUDY29:04123/52/7-43121 2414
9REYES, FELIPE15:17114/41/1- 12 417
11DIEZ, DANIEL03:21 -0/2-11 -1
12MIROTIC, NIKOLA24:35194/42/45/64311 11 2827
13RODRIGUEZ, SERGIO20:51211/34/57/711 6 2 11425
20CARROLL, JAYCEE13:1472/31/2-22 12 1 9
21DARDEN, TREMMELL23:2660/42/2-33 2 4 3
23LLULL, SERGIO30:12114/61/3-541322 2114
30BOUROUSIS, IOANNIS15:5972/51/3-44 11 1 3 6
44SLAUGHTER, MARCUS11:3042/2--5231 4 6
50MEJRI, SALAH12:3121/2--22 113
Total10023/3814/2912/13362881778222319117

David Vidal
ACB.COM

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