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El Real Madrid busca reescribir la historia de la Euroliga
La historia se escribe haciendo historia y el más brillante de los palmarés europeos ansía ampliarse frente a un club histórico en Europa. El Real Madrid busca su noveno título continental, renovar su hemeroteca y dar color a una copa que no levanta desde hace 19 años

(Euroleague/Getty)

Redacción, 17 May. 2014.-Pocos partidos reúnen un ambiente más memorable que el de este domingo. Puestos a hacer historia y agrandar una leyenda, el Real Madrid no podría haber elegido un mejor escenario, Milán (hogar de una de las grandes tradiciones baloncestística de Europa), y rival, Maccabi Tel Aviv (el equipo “europeo” con más tintes histórico de la competición), para escribir una nueva página en su gloriosa historia y, por fin, dar carpetazo a 19 años de derrotas alzando la que sería novena Copa de Europa.

Ahora bajo el formato de Euroliga, el Real Madrid quiere ampliar la hemeroteca de victorias en color ypersigue crear recuerdos de triunfos en toda una generación que ha crecido con referencias históricas en blanco y negro, pero que ni el triunfo en Zaragoza en 1995 llegó a ver... Ha llegado la hora de que el Real Madrid del siglo XXI cuente su propia historia y que este equipo también entre en el olimpo de los grandes equipos continentales.

Ya lo decía Marcus Slaughter en una entrevista esta temporada: Está muy bien jugar un baloncesto alegre y ofensivo, pero para pasar a la historia como uno de los mejores equipos de todos los tiempos hay que levantar un título.

Y es que para ser honestos, cuando pasen 10, 15 años no nos acordaremos de los brutales mates del pívot norteamericano, los pases de fantasía del Chacho sólo serán un espejismo o los triples de Rudy y Llull serán borrados, si antes no consiguen ganar la Euroliga. Es la tiranía de la memoria selectiva. Un cruel alzheimer que nos hace olvidar el enorme espectáculo vivido esta temporada porque el recuerdo sólo está reservado para los campeones. Un guión, un epígrafe en las páginas de historia, en los almanaques deportivos que nos diga que todo ese bagaje de contraataques, puntos y diversión tuvo su fundamento en el sentir de un equipo campeón.

Los Sergios, Rudy Fernández, Felipe Reyes, Nikola Mirotic y compañía hoy sueñan con dar relevo a los Emiliano Rodríguez, Wayne Brabender, Walter Szczerbiak, Clifford Luyk, o Arvidas Sabonis, y añadirse a la lista de históricos referentes del madridismo que hace muchos años eran citados de carrerilla como campeones de Europa.

(Foto Euroleague/Getty)

Dominio blanco

Hoy, tristemente, la historia triunfal del club blanco tiene un enorme salto al vacío. Sus años de vino y rosas allá por los años sesenta y setenta se perdieron en el olvido con aquel oasis en el desierto de victorias que fue la Euroliga de Zaragoza en el 95.

Previamente, de 19964 a 19968 la tiranía blanca convirtió al club en una dinastía continental, el azote madridista sólo fue interrumpido, curiosamente por el Olimpia de Milán en 1965.

Incluso en los setenta el nombre del Real Madrid iba ligado al temor y respeto que causó un equipo que ganaría los títulos en el 74 y 78. Sin embargo, ya por entonces mientras una historia se apagaba, otra emergía y Maccabi Tel Aviv comenzó a escribir líneas en los libros de las copas de Europa.

El equipo Macabeo logró su primer título en el 77 erigiéndose en un rival que, con apuestas locales y grandes americanos, quería consolidarse entre la élite. A fe que lo consiguieron, pero antes de logralo los caminos de Real Madrid y Maccabi Tel Aviv se cruzaron en lo que es, hasta este domingo, la única final disputada entre ambos equipos.

Fue en 1980, aquel año que vio nacer en España a la generación más talentosa de todos los tiempos, en Berlín y bajo un guión que amenaza con repetirse este 18 de mayo: una enorme anotación. Antes de que el baloncesto táctico entrara en las líneas de trabajo de los entrenadores, en el baloncesto las finales se ganaban con más de 80 puntos y eso es lo que tuvo que hacer el Real Madrid para tumbar un equipo donde Mike Berkovitz, Perry y, sobre todo, Eric Williams (31 puntos en la final), sometieron a un esfuerzo máximo a un equipo blanco que no llegó siendo favorito, pero que, gracias a los 27 puntos de Rafa Rullán, 21 de Miester o 19 de Szczerbiak, conquistó su séptima Copa de Europa. Fue el final de su segunda gran etapa.

(Euroleague/Getty)

Fundido a negro

Desde entonces tuvieron que pasar 15 años hasta que el madridismo volviera a cantar victoria. Lo haría en Zaragoza y contra un equipo como Olympiacos que comenzaba a hacerse grande en Europa. En un equipo donde se sabía la marcha a la NBA de Sabonis o la no continuidad de muchos de sus jugadores, la sabia dirección de Zeljko Obradovic, una defensa demoledora y la eterna anotación de la pareja Arlauckas-Sabonis, aquella final supuso el epílogo de una tradición ganadora por el viejo continente.

Paralelamente al hundimiento blanco, el amarillo y azul de Maccabi creció y desde Israel se extendió por Europa conquistando el título del 81 y perdiendo consecutivamente las finales del 87, 88 y 89. Si bien no fue una historia tan gloriosa como la de su adversario del domingo, la de los hebreos fue una década de imponente talento y victorias.

El prestigio de Maccabi se consolidó en Europa y aunque también vivió años malos y alejados de las noches históricas de Euroliga, el comienzo de nuevo siglo reportó nuevas citas con la gloria.

La reciente etapa más brillante de Maccabi Tel Aviv comenzó, curiosamente, con derrota. Fue ante Panathinaikos en 1999, pero acto seguido, el equipo israelí se impuso en las ediciones de 2000 (vengándose del equipo griego), 2004 (frente al TAU Cerámica) y 2005.

Bajo la batuta de grandes bases como Arriel McDonald o Sarunas Jasikevicius y talentosos americanos de la talla de Maceo Baston y Anthony Parker, el conjunto hebreo se convirtió en el cuarto equipo con más títulos (cinco) y en el dominador de la Euroliga antes de que Grecia impusiera su hegemonía con Panathinaikos y Olympiacos creando sus propias leyendas.

(Foto Euroleague/Getty)

Cita con la historia frente a un histórico

Y llegamos a la actualidad. Al presente, al día D y al hora H. Justo el momento donde todo lo anterior no sirve de nada y sólo vale el aquí y ahora. Real Madrid y Maccabi Tel Aviv no se enfrenta por agrandar leyendas, ampliar historias de hazañas sino, simple y llanamente, ser el mejor equipo de la Euroliga 2014.

Será un partido vibrante y donde lo único que está seguro es que ambos equipos apostarán por un frenético ritmo de partido y alta anotación. Es el leitmotiv de sus entrenadores y donde más brillan sus estrellas. Todo lo demás es relativo; puede ser que todos vean en el Real Madrid al favorito, pero esa también es la estrategia de David Blatt. Quizá piensen en el dominio blanco de la pintura y la velocidad de la avispas amarillas, pero quién no nos dice que será la noche de Sofoclis Schortsanitis (anotó 15 puntos y cinco rebotes en 17 minutos en Madrid) o que emergerá la defensa blanca para frenar los puntos exteriores. Al final serán los pequeños detalles los que decidan un partido, una final y una temporada en las que destacamos las siguientes claves:

  • Peligrosos antecedentes: Dejando de lado la eliminatoria contra Olympiacos, posiblemente Maccabi Tel Aviv haya sido el equipo que más difícil le haya puesto las cosas al Real Madrid. Ya en la fase del Top16 el equipo de Israel perdió por 74 a 68 , pero aquella noche, primero Schortsanitis y luego Guy Pnini (cinco triples para 15 puntos) dieron siete puntos de renta a los suyos mediado el tercer cuarto. Al final, la conexión balear Llull-Rudy anotó 36 de los 74 puntos del equipo y el Real Madrid venció.

    Más difícil aún fue la vuelta. Entonces sólo un error final de Alex Tyus evitó la victoria de Maccabi. El 76-77. Entonces no fue Llull, sino el otro Sergio, Rodríguez, quien, con 21 puntos y 30 de valoración evitó que los 18 puntos y 11 rebotes de Alex Tyus tuvieran un sentido ganador.


  • Blatt, el rival más peligroso: Permitan la licencia de hablar del entrenador norteamericano como el jugador al que más hay que temer. Respetando mucho el talento individual de sus locos bajitos, es Blatt quien más dificultades va a plantear al Real Madrid. Maestro en psicología deportiva, seguro que ha preparado el partido desde el discurso de la modestia, trasladando toda la presión al rival aún sabiendas que su equipo tiene tantas o más opciones de victoria.

    Frente al Real Madrid veremos un equipo motivado, que nunca da por perdido un partido y que incluso parece sentirse cómodo yendo por detrás en el marcador. Bien lo sabe la afición milanesa con el infausto recuerdo del primer partido perdido de cuartos de final (remontó 13 puntos en el último cuarto) o CSKA Moscú (perdía de ocho a tres minutos del final) este mismo viernes.

    Además, los cambios defensivos, las zonas de engaño o el cerrojo que pondrá en la zona son las señas de identidad de un entrenador que hizo campeón de Europa a Rusia en 2007 dejando a la mejor España en su peor anotación, pero que es capaz de ganar una Euroliga a 100 puntos. Domina todos los estilos de partido y es, tentado por poderosos de Europa y la propia NBA de cara a la próxima temporada.


  • El perímetro es una cuestión de talento: Mires donde mires, por fuera verás talento este domingo... aunque con matices. No es lo mismo hablar de Sergio Rodríguez que de Tyrese Rice, no es igual el juego de Sergio Llull que el de Ricky Hickman y dista mucho el hacer de Rudy Fernández que el de Devin Smith.

    El trío de Maccabi Tel Aviv es pura anotación, pero también anarquía. Su juego es el propio de los mejores americanos: un uno contra uno constante y con el desparpajo suficiente de jugar penetraciones y triples imposibles haciendo inútil el scouting de cualquier defensa rival.

    Por el contrario, el tridente del Real Madrid puede anotar como el que más, pero son jugadores más colectivos que individuales. Quizá el talento más determinante sea el de Rudy Fernández, quien está emergiendo con fuerza desde el Playoff de cuartos, pero que nadie se olvide que la garra y el hombre de las remontadas es Sergio Llull, y la magia se pronuncia con acento canario. Tres jugadores que son determinantes de por sí de manera individual, pero que encontraron su máxima expresión cuando unen su talento al servicio del grupo.


  • Físico vs talento en la batalla interior: Consciente de que no tiene a los mejores pívots, Blatt apuesta por jugar con un equipo bajo donde Joe Ingles o Devin Smith pueden ser ‘cuatros’ y Alex Tyus Andrija Zizic y Sofoclis Schortsanitis son pívots sin que ninguno de ellos llegue a los siete pies (210 centímetros). Sin embargo, el juego de Maccabi es el de correr y por ello no le importa ceder el dominio de la pintura al rival siempre y cuando sus exteriores ayuden al rebote defensivo y puedan explotar su velocidad.

    El conjunto israelí juega casi siempre con cuatro abiertos y deja a Tyus y Schorsanitis los puntos en la zona. Un sistema de 4-1 donde el griego exprime su físico durante 15-20 minutos. En ese tiempo los balones siempre le buscan y nadie en el Real Madrid parece que pueda contenerle.

    Ahora bien, el Real Madrid puede ahogar al rival en ritmo y sacarle de sus posiciones naturales. Slaughter por velocidad y Mejri o Bourousis jugando de cara al aro deben provocarle faltas y agotamiento al griego, mientras que Mirotic será el elemento distorsionador entre los grandes de uno y otro equipo. El español es el jugador con más calidad de todos los interiores... jugando por como exterior, y si tiene el día, nadie en Maccabi parece que pueda detenerlo por envergadura fuera y/o velocidad.


  • Y por encima de todo, el Chacho: Sergio Rodríguez es el MVP más heterodoxo de los últimos años. Puede anotar como el que más, pero brilla con dribbling entre las piernas y pases sin mirar; y es capaz dominar el partido siendo el que menos juegue. Una habilidad sólo al alcance de muy grandes jugadores como Papaloukas, y que nos habla de un jugador que domina todos los aspectos técnicos y tácticos del juego. Por fuera o por dentro cada equipo puede más o menos encontrar su Némesis, pero el Chacho es único y no hay, de momento, fórmula o antídoto que pueda parar su magia.... y esperemos que así sea hasta también este domingo.


  • (Foto Euroleague/Getty)

    Álvaro Paricio
    @Alvaropc23
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