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Valencia Basket y el arte de la supervivencia
Sin Sato, Dubljevic ni Aguilar. Superando los problemas de faltas, el intento de ruptura del rival, nuevas lesiones, cansancio, un final agónico... El Valencia Basket volvió a escribir un capítulo de supervivencia, salvando el match ball en semifinales del Playoff Liga Endesa

Redacción, 11 Jun. 2014.- "Este partido lo voy a recordar siempre. Nadie daba ni un duro después de ver cómo estábamos y más tras el 0 a 2 que llevábamos en contra. Ha sido un partido épico”. Velimir Perasovic regala pocas palabras.

Cuando antes del inicio del partido se anunciaba la baja de Romain Sato por un golpe en la cadera, uniéndose a las ya conocidas de Bojan Dubljevic y Pablo Aguilar, el Valencia Basket parecía todavía más hundido de lo que ya lo estaba en esta semifinal del Playoff Liga Endesa, en la que había perdido los dos partidos de casa.

El conjunto taronja había conocido la épica a lo largo de una atípica temporada. Épica que adoptaba diferentes formas, pero tal vez ninguna con el vestido que se enfundó en el Palau Blaugrana. O, al menos, no con esa apariencia y radicalidad.

No solo es que Sato, Dubljevic y Aguilar (29,6 puntos, 14,1 rebotes y 32,5 de valoración entre los tres en liga regular) fuesen baja, es que, con Ksystof Lavrinovic sin inscripción para el Playoff Liga Endesa, la rotación contaba solo con ocho jugadores. Y, entre ellos, un Juanjo Triguero que arrastra problemas en la rodilla izquierda y un Justin Doellman con la mano izquierda dañada.

Pero el Valencia Basket empezó bien. En tres ataques que fueron solo flashes descolocó de inicio al Barça, tomando ventaja en el marcador, con 2-6 y 7-10, y un juego de bajitos (Van Rossom-Lafayette-Ribas de inicio en el exterior) que irrumpió a la carrera.

Foto EFE

Más elementos

Cuando Oliver Lafayette se retiraba de la pista jugados 8:42 del primer cuarto con tres faltas personales, poco después de que el FC Barcelona cogiera 10 puntos de ventaja (25-15) tras una fulgurante salida de Juan Carlos Navarro, se volvían a teñir de negro las aspiraciones taronja. Los elementos contra los que luchar se reproducían.

“Cuando empiezas el partido con ocho jugadores (con los problemas de última hora de Sato, que lo ha intentado y no ha podido) y tienes problemas de faltas al principio... Bueno, es mejor ir detrás esperando e intentarlo al final. Yo creo que hemos hecho un buen trabajo, nos ha salido bien”, explica Pau Ribas, consciente de la adversidad. Y, como si con ese cuadro no se pudiera ganar el partido de tú a tú, el escolta resume un planteamiento poco común en un Valencia Basket que ha afrontado sin complejos cuantos retos se le han presentado a lo largo de la temporada. La espera hasta el momento de la verdad. El partido como contención del rival, agazapado, con la esperanza de que un arreón final pueda darle la vuelta a todo.

Pero ese todo parecía romperse. Cuando en el minuto 19 el Valencia Basket caía por 14 puntos (40-26 y 42-28) en pleno show matador de Joey Dorsey, el partido parecía haber entrado en su punto de ruptura definitivo, con un conjunto que hallaba el vuelo de la mano de Dorsey y otro que se estrellaba ante el cansancio.

“Cuando estás ganando un partido así y más jugando en casa, no te puedes dar el lujo de perder”, se acordaba Marcelinho Huertas del +14 al final del partido. “Hoy nos han retratado, sobre todo en la segunda parte, y eso no puede volver a pasar el jueves”, explicaba Navarro.

Pero antes de la segunda mitad, en la que el Valencia Basket triunfó en los dos parciales, los taronja dieron en los instantes previos al descanso una pequeña muestra de supervivencia. Quizás la primera de las grandes del partido. En el punto de ruptura azulgrana, con Dorsey campando a sus anchas y el Palau Blaugrana animándose, frenó al Barça. Minuto y medio previo al paso por vestuarios en el que redujo la sangría e incluso recortó la distancia. Diez puntos no podían saber tan mal si el planteamiento era aguantar el tirón, sobre todo tras haber visto la espada con la que amenazaban los azulgranas en la recta final del segundo periodo.


Una temporada de épicas

En ningún partido de la temporada el Valencia Basket ha combinado la relevancia del choque, las ausencias tan determinantes, las circunstancias adversas dentro del partido, el colocarse 14 puntos por detrás en el marcador, el seguir perdiendo jugadores y el acabar remontando. Los de Velimir Perasovic escriben otra página de épica en una temporada ya de por sí dada a las gestas.

Porque las lesiones han mermado al equipo desde el inicio, obligando al técnico croata a multiplicar sus efectivos y modificar roles. Lishchuk, Lucic y Aguilar han sufrido lesiones de larga duración, mientras que Dubljevic, Ribas y Triguero se han perdido al menos un mes de competición. Todo ello, en la mejor liga regular de la historia de la capital del Turia, con 30 victorias, algunas de ellas tan épicas como la lograda en la pista del Real Madrid, con 105-110 tras un partido para la historia.

Y porque la trayectoria en la Eurocup se fue esculpiendo a golpe de machada en las eliminatorias. No por remontadas estratosféricas, sino por una distinta concepción de lo épico. Disputar las cuatro eliminatorias (de octavos hasta la final) con el primer partido en casa generó un Valencia Basket que buscaba la machada desde el minuto cero para sobrevivir en la vuelta. El +16 en casa ante el todopoderoso Khimki fue solo el precedente del momento de mayor épica de la temporada hasta el momento. El tiro de Pau Ribas en Rusia que acabó colocando el –15 que permitía el pase a cuartos de final. Y, allí, a reinstaurar la concepción de las eliminatorias a ida y vuelta: +32 ante el Alba Berlín. En semifinales, doble victoria ante el Nizhny Novgorod (con +16 en Rusia, tras haber ganado en la ida).

Y, claro, la final. El +13 en la ida tras haber ido ganando por 33 puntos al Unics. Y el viaje a Kazan para acabar llevándose también la victoria y celebrar su tercera Eurocup.

“Hemos jugado con muchas bajas. La verdad es que el equipo durante todo el año ha sabido superar estos momentos y hoy ha sido otro”, resume el capitán Rafa Martínez el sentir de la temporada. “Después de la dura derrota en la Fonteta queríamos hacer un gran partido, y así ha sido: hemos tenido nuestras opciones hasta el final y hemos hecho que el partido sea nuestro”, completa.

"Es uno de los partidos en el que un entrenador se siente más orgulloso de su equipo. Nos hemos enfrentado ante un grandísimo equipo con muchas dudas físicas y con un 0-2 en contra", resaltaba Perasovic en rueda de prensa.


La supervivencia final

Cuando a falta de ocho minutos para el final del partido, con el equipo aspirando a la remontada (63-61), Juanjo Triguero tenía que abandonar la pista tras su quinta falta (sustituido por un Serhiy Lishchuk que llevaba cuatro) y Pau Ribas la dejaba por lesión tras sufrir una rampa que le había dejado tendido en el otro lado de la pista, las aspiraciones de un Valencia Basket que parecía empezar a creer, podrían haberse derrumbado.

“A partir del tercer cuarto hemos dejado de jugar, hemos dejado que cogieran confianza y se metieran en el partido y después, cuando hemos querido, no hemos metido tiros abiertos”. Habla la frustración de Navarro. “Hemos hecho 1/18 en triples... Y metiendo pocos puntos en el último cuarto es difícil ganar”.

Los visitantes habían empezado el último periodo con dos triples (Lucic y Lishchuk) que empataban el partido. Pero, al mismo nivel de importancia, logrando mantener la inacción en el conjunto azulgrana. Al nefasto día desde el triple del Barça (5,6%) se unía la capacidad valenciana para saber explotar las dudas ofensivas de su rival. Sin el tiro exterior como alivio, el FC Barcelona no encontraba situaciones de ataque claras. O no tan claras como las que parecía necesitar un equipo que solo miraba aro cuando la ocasión era tan manifiesta que no cabía la duda. Y estas, finalmente, se acababan expresando en los ataques finales de los azulgranas.

“Es una derrota en la que no pensábamos al descanso. En la segunda parte ellos han salido más agresivos, han vuelto a estar en el partido. Nos hemos venido abajo, nervios, mala circulación de balón en ataque... Y en defensa muchas faltas, llevándoles a ellos al tiro libre”. Es el resumen de un Marcelinho Huertas que añade el nerviosismo como factor. El nerviosismo con el que acabó sabiendo jugar el Valencia Basket. Tal vez del modo inverso a lo que sucedió en la Fonteta en el segundo partido, cuando un final igualado se decantó también para el equipo visitante, en aquel caso con un tiro de Ante Tomic.

“Hemos jugado mejor que en los otros dos partidos”, declaraba Pau Ribas, como sorprendido: “Es una pena, porque estando mejor no fuimos capaces de jugar como hoy y hoy que estábamos al límite hemos tenido más acierto, más paciencia; la defensa ha estado igual de bien que en los otros días”. El arte de la supervivencia y las situaciones límite que generan las mejores respuestas. “Y hemos tenido un poco más de suerte, que no tuvimos en el último partido”.


Y seguir sobreviviendo

“Ha sido un tirón, una rampa, es difícil recuperarte en dos minutos, pero supongo que en dos días será suficiente”, declaraba un Pau Ribas que confía en no perderse de el cuarto partido de la serie (jueves, 22:00 horas). “Vamos a ver si Sato puede...”, contestaba ya más dubitativo cuando le preguntaban si podría recuperar algún superviviente más para la siguiente cita. Minutos después, Romain Sato abandonaba el pabellón con una visible cojera.

“El equipo nunca se ha rendido... y ahora menos. En un Playoff todo el mundo quiere jugar. Hemos tenido los problemas que hemos tenido, pero no hay excusas, siempre damos un paso adelante y hoy ha sido la demostración”, resumía Rafa Martínez un espíritu que ahora son algo más que declaraciones. “Hemos ganado hoy y tenemos la confianza muy alta”, amenazaba Ribas.

“Hay que rematarlo el jueves para no tener que volver a Valencia, que si no sería algo muy duro”, contestaba Huertas.

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