Crónica

Marcelino Huertas agranda la historia del FC Barcelona (75-77)
Una fantástica canasta sobre la bocina de Huertas (22 puntos y nueve asistencias) han dado la clasificación para la final de la Liga Endesa al FC Barcelona. El Valencia Basket luchó hasta el final, pero sólo encontró como premio el cariño de una afición que creó un ambiente maravilloso

(ACB Photo / M.A. Polo)

Redacción, 15 Jun. 2014.- ¡Enorme Semifinal! El FC Barcelona jugará la final de la Liga Endesa tras imponerse con una canasta final de Marcelino Huertas (75-77)

Una canasta sobre la bocina que agranda una historia que comenzó hace ocho temporadas y que desde entonces le ha mantenido en la élite del baloncesto nacional jugando hasta 16 finales consecutivas. En Liga Endesa será su octava presencia, quizá la que más le ha costado, seguramente la que mejor sabor le dejé después de un inesperado, largo y casi agónico sufrimiento.

Un padecer que tuvo su punto álgido este domingo al derrotar en el quinto y definitivo partido a un heroico Valencia Basket. Pese a caer es justo reconocer todos los honores que se merece el equipo valenciano. Con un juego interior mermado por varias ausencias y un estado físico general muy precario, el conjunto taronja alargó la serie hasta este domingo, pero en el acto final de este drama no pudo más y capituló esfuerzos frente a un FC Barcelona que hizo bueno su profundidad de banquillo y lustrosa experiencia en partidos decisivos.

El partido fue espectacular, engullido por un ambiente como el de las grandes ocasiones no tuvo respiro desde el primer minuto y compuso un maravilloso mosaico baloncestístico con pinceladas de calidad, brochazos de intensidad y gotas del picante que siempre condimenta cualquier buen espectáculo.

Y es que nadie quiso dar su brazo a torcer y uno y otro equipo jugó el quito partido con sus mejores armas. El FC Barcelona demostró tener un base galáctico y Marcelino Huertas interpretó el pick and roll de manera maravillosa (22 puntos y nueve asistencias para 31 de valoración) para sumar puntos y alimentar a un gigante llamado Ante Tomic (20 puntos y ocho rebotes). Tan sencillo como efectivo.

Ahora, delante tuvo a un rival en mayúsculas, quizá con pocos efectivos sanos, pero todos ellos entregados a la causa: la victoria. Comenzando con Perasovic que cedió la defensa del bloqueo por cerrar el aro (22 a 16 al descanso) y negar las segundas oportunidades que tanto daño hicieron. Y tras él Justin Doellman ejecutando conforme marca sus galones de MVP (18 puntos), el luchador Romain Sato (17 puntos y ocho rebotes) y el carácter ganador que siempre inculca Sam Van Rossom, Serhiy Lischuck y compañía.

Dos estilos contrapuestos que dieron un derroche de energía en el partido, con un Valencia Basket que dominó la primera parte, que tuvo una renta de 11 puntos (41-30), pero que no pudo irse en el marcador por la experiencia y saber hacer del corazón campeón blaugrana.

Quien mejor lo ejemplificó fue Huertas con un tercer cuarto magistral. Haciéndose amo y señor del partido con siete puntos y dos asistencias que ayudaron a su equipo a dar la vuelta al marcador gracias a un parcial final de 8-22 con el que el FC Barcelona se puso por delante justo antes de empezar el momento de la verdad.

El instante de los campeones y ahí el FC Barcelona supo desenvolverse como tal. Dominó la situación impregnando al partido de una sensación de dominio quizá más psicológica que deportiva. La defensa se impuso y la calidad de sus hombres siempre salió a relucir para mantenerle por delante en el marcador. Calidad como la de Tomic y Huertas los hombres que sostuvieron al equipo en el último cuarto y que protagonizaron la última acción de partido.

La de la canasta maravillosa del brasileño, la de la octava final del FC Barcelona y la del punto y final a una increíble temporada del Valencia Basket. El dolor del momento pronto fue mitigado por un pabellón que se rindió al enorme esfuerzo de sus jugadores y que a buen seguro será difícil de olvidar.

(ACB Photo / M.A. Polo)

El orgullo taronja entra en escena

Como si no hubiera un ayer, como si no hubiera un mañana, el primer minuto y medio de partido fue espectacular. Valencia Basket y Marcelino Huertas compitieron en efectividad y lo que en otros partidos fue un atasco ofensivo, en este quinto fue un toma y daca anotador en los primeros ataques de unos y otros (5-5).

El FC Barcelona, a partir de su base carioca, dio un recital de personalidad y aprovechando los bloqueos de sus hombres altos anotó los siete primeros puntos de su equipo. El jugador amasaba el balón en sus manos y la efectividad legimitaba su juego. Pero delante no había uno sino dos bases y Oliver Lafayette y Sam Van Rossom se aliaron para dar a Valencia Basket una frescura anotadora y ritmo de juego con el que dominar el inicio de partido con valientes penetraciones y acertados tiros (11-7).

Era un duelo intenso, donde todo se protestaba, todo se jugaba con gran intensidad y cada error se pagaba con las canastas del rival. Por momentos, el partido fue de tirones para uno y otro equipos. Si bien el FC Barcelona pudo empatar a partir de la buena circulación de balón ofensiva (de sus siete canastas, seis llegaron tras asistencia) y las ventajas que sacaron Tomic y Nachbar en la continuación del bloqueo directo, en Valencia Basket apareció su estrella, Justin Doellman.

El MVP de la Liga Endesa tuvo una centelleante aparición y, con dos acciones consecutivas, volvió a poner por delante a los suyos con cinco puntos de renta (16-11). Ventaja, no obstante, que pronto fue encauzada por el FC Barcelona que encontró en el tiro libre una opción para ir sumando puntos y no perder comba con un rival que sumaba desde la media distancia toda vez que el aro estaba cerrado por los interiores blaugranas. Un alley hoop final culminado por Joey Dorsey era un buen epílogo para un primer acto quizá más intenso que brillante pero con muchos matices en su interior (20-18).

(ACB Photo / M.A. Polo)

Huertas y Tomic sostienen al FC Barcelona

Un triple de Sato rompió una racha de cuatro fallos en el triple y dio a Valencia Basket nuevamente cinco puntos de renta en el inicio de cuarto, pero Papanikolaou no tardó en contestarle con otro. El duelo entre los dos aleros no sólo era en anotación sino también en cualquier acción que los aproximara entre sí. Ganar la posición ya era toda una batalla entre ambos.

Pero es que esto mismo se podía extrapolar a cada emparejamientos, pues la defensa trató de entrar en acción y conseguir espesar un juego de mucho dinamismo y que ponía a prueba el físico de los jugadores y las pulsaciones de un pabellón que explotaba con las acciones positivas de sus guerreros.

Un terreno donde este año se ha movido perfectamente Valencia Basket y con el que logró una máxima renta de siete puntos (30-23). En muchos partidos el triple de Rafa Martínez hubiera sido muy aplaudido pero éste fue festejado como un gol avanzado el partido. No era para menos pues siete puntos de renta era algo que se cotizaba mucho en el mar de nervios que empezaba a ser el encuentro.

Por suerte para el FC Barcelona ahí estaba Ante Tomic para hacer valer su inmensidad y cerrar las bocas de aquellos que le cuestionan. Tres mates, dos tras bloqueo y otro con rebote ofensivo, recordaban el punto fuerte de un equipo y la debilidad de otro. El FC Barcelona sabía a qué jugar y pese a que el marcador en estos momentos le era adverso el guión de partido tampoco le era del todo contrario.

Y en estas que llegó la antideportiva de Sato. Era algo que se veía venir y que podía haber caído para cualquier lado. En esta ocasión fue penado el centroafricano, pero no era una cuestión de un jugador u otro y, como era de esperar, en el siguiente lance entre los dos cayó la antideportiva para Papanikolaou. En este ir y venir de penalizaciones quien salió mejor parado fue un Sato que sumó tres puntos libres de sus cuatro lanzamientos y dos más tras su tiro en suspensión. En un visto y no visto, Valencia Basket, a minuto y medio del final de partido, logró romper la barrera psicológica de los 10 puntos y asestar un golpe anímico a su rival (41-30).

Era un momento para sacar orgullo y el FC Barcelona lo tiene a raudales. Nuevamente entregándose a los frutos del bloqueo central, primero Huertas, y luego Dorsey colgándose del aro, el equipo minimizó el daño causado por Sato y logró sobrevivir a una primera parte muy adversa en el plano emocional donde el factor Fonteta se hacía notar con un pabellón que festejaba el marcador al descanso (43-34).

(ACB Photo / M.A. Polo)

El corazón del campeón late con fuerza

El inicio de tercer cuarto se presuponía muy importante tanto para uno como otro equipo. Podía suponer romper el partido o sellarlo en el marcador. Quizá sabedores ambos equipos de este pragmatismo, los nervios se tradujeron en más errores de los que nos habían habituado. Menos por parte del FC Barcelona que encontró cerca del aro el filón donde seguir haciendo daño con puntos de Erazem Lorbek. El esloveno era el jugador del momento y quien ponía oposición a un Valencia Basket que volvió a tener un renta efímera de dobles dígitos (49-39).

El paso de los minutos empezó a espesar el encuentro y con una defensa mucho más agresiva el FC Barcelona fue sintiéndose más cómodo en defensa. Abrines se notó presionando muy arriba y los pases a los hombres altos de Valencia comenzaron a contar con cuentagotas justo en el momento que en ataque apareció Juan Carlos Navarro.

Como ya sucediera en el primer partido de la serie, el escolta tuvo una primera parte muy negativa (1/6 en tiros de campo) pero cuando más necesitaba su equipo que aparecieran con puntos, éste dio un paso adelante y sumó cinco puntos seguidos para colocar un 51 a 48 en el marcador.

El parcial del FC Barcelona (2-9) obligó al tiempo muerto de Perasovic. Órdenes y cambios de jugadores eran necesario por que la efectividad tan buscada en su rival comenzaba a aparecer con un triple de Huertas.

No hay mejor forma de contestar un triple con otro, y el extra pass taronja encontró premio con el triple de Sato. Pero fue una acción puntual, pues era el cuarto del FC Barcelona y Huertas seguía ejerciendo de líder con un pase mágico que culminó Tomic. El siempre efectivo bloqueo no encontraba remedio en valencia y apretaba el marcador hasta la mínima renta valenciana (56-55).

Era cuestión de tiempo que el equipo de Xavi Pascual se pusiera por delante. La dinámica de uno y otro equipo así lo indicaba y si Huertas primero puso a uno a su equipo, el mismo se encargó de empatar el encuentro a 57. En el siguiente ataque, y ya dentro del último minuto de cuarto, Abrines hacia realidad lo que se veía viendo desde hacía muchos minutos. El FC Barcelona ya estaba por delante (57-61) gracias a un parcial final de 8-22 que borraba de golpe 20 brillantes minutos de Valencia Basket.

(ACB Photo / M.A. Polo)

Huertas decide el thriller

De nada servía ya lo que había pasado cuatro partidos y tres cuartos antes. Valencia gritaba ¡Sí se puede! Y el FC Barcelona demostraba con juego que el corazón del campeón nunca deja de latir.

El conjunto taronja empezó el último acto con una situación límite, con cuatro puntos abajo y Abrines levantándose para el triple. Éste no entró y la afición local respiró cuando poco después Sato volvía a aparecer con dos canastas de gran dificultad que valían mucho más que cuatro puntos.
Hacía tiempo que cada ataque, cada punto era sudado con mucho esfuerzo por eso el FC Barcelona respiró cuando dos penetraciones de Tomic y Huertas dejaron en nada todo lo que le había costado sumar a su adversario.

Era evidente que la frescura estaba del lado blaugrana. Sus acciones tenían más fluidez y el partido estaba en el lado de su defensa, esa que estrangulaba las ideas de un Valencia Basket que echaba de menos a su MVP, Doellman, lastrado por las cuatro faltas personales que sumaba.

Pero no había tiempo para reservar y Perasovic optó por ponerlo en pista y sacar a relucir la zona 1-3-1. En su primera puesta en escena ésta dio resultado y más aún viendo que el propio Doellman sumaba en la siguiente acción. Sin embargo, el juego de Valencia Basket seguía enredado en la tela de araña de los blaugrana y no tenía continuidad ofensiva. Era lógico que en el mínimo despertar del FC Barcelona acaba por decantar el encuentro (63-69).

La zona no era problema para Pascual y respondía sacando al perímetro al pívot para que luego cortase aprovechando la sobrecarga en uno de los lados. Una buena ejecución táctica que hacía que los puntos no dejaran de caer por su bando. Mucha culpa tuvo un Tomic inconmensurable que castigó cada ajuste defensivo y volvió a poner al FC Barcelona seis arriba a dos minutos del final.

Pero aún le quedaba un último esfuerzo de orgullo a los taronja y dos triples de Rafa Martínez y Sam Van Rossom dejó la diferencia en sólo dos (73-75). Aún pudo entrar en el último minuto por delante, pero su ataque se bloqueó y el FC Barcelona pudo sentenciar.

No lo hizo de primeras porque Tomic no pudo culminar bajo el tablero y luego llegaría el eterno ataque de Valencia Basket el del triple de Van Rossom que no entró, el de la finta de Rafa Martínez que hizo volar a dos defensores y que tuvo consecución en el pase para canasta de Sato. El partido estaba empatado y quedaban 6.8 segundos para que el FC Barcelona lo ganara.

El conjunto blaugrana jugó lo que mejor sabía y lo que mejores réditos le había dado. Confió su ataque en el bloqueo de Marcelino Huertas y éste, ante el cambio defensivo, entró en la zona para encontrar una canasta maravillosa, una canasta de vale una final de la Liga Endesa (75-77).

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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