Artículo

España se enamora de sí misma (63-82)
¡63-82 contra Brasil! España se ha exhibido ante uno de los candidatos a medalla con un baloncesto espectacular y muchísimo acierto exterior e interior. Pau Gasol (26 puntos y 9 rebotes) ha hecho un partido descomunal. Los de Orenga, matemáticamente clasificados para octavos

Redacción, 1 Sep. 2014.- Si el Mundial comenzaba hoy, hay motivos para soñar. Si Brasil es de los rivales más fuertes, hay razones para creer. Si España se gusta tanto, ¿quién le puede poner límites? La Selección Española tumbó a la potente Brasil por un claro 63-82 tras un partido brillante, soberbio, basado en un inicio arrollador.



El primer cuarto de España, sencillamente sublime, pasará a la historia de esta generación dorada como uno de los instantes de baloncesto más puro y fluido, con un Pau descomunal, líder, guía y referente. Los de Orenga llegaron a ponerse con 18 de ventaja (12-30, m.9), aunque un 11-1 de Brasil amenazó con un escenario más nivelado (23-31, m.15). El cuadro local no se vino abajo, llegó al descanso con un cómodo 32-45 y volvió a encandilar en el tercer periodo de la mano del Pau de los días más grandes. Y eso es decir mucho.

El de Sant Boi encadenó 11 puntos en un monólogo de triples y talento que hizo que el pabellón se viniera abajo y que el partido muriese de forma feliz para los intereses españoles (40-61), convirtiendo los 15 minutos finales, al mismo tiempo, en fiesta y reivindicación. Este debe ser su Mundial.

Foto EFE


¡Jueguen, jueguen!

Si lo de Irán y Egipto fueron los prolegómenos, el tedioso paso por el aeropuerto, el viaje en avión, tan felizmente aburrido, lo de Brasil suponía el inicio del viaje. ¿Para qué tomarse relajado el primer día? ¿Para qué tanto rollo de adaptación? El jet lag está sobrevalorado. En lugar de eso, España decidió comenzar a vivir su viaje intensamente desde el primer minuto, como el que va directamente del aeropuerto al Cristo de Corcovado. Y allí ya pregunta si se puede subir por las escaleras. "Y a poder ser, que no sean mecánicas", les faltó decir.

Splitter bailó en la zona para inventarse la canasta inicial sin tener ni idea de la tormenta que se les venía encima. La mejor versión de España llegaba sin avisar. No ese mascado cliché de “como en los mejores tiempos”. Nada de viejos tópicos que sirven como recurso periodístico. Esta vez, de verdad. Diez minutos de perfección. Diez minutos inolvidables para todos los que tuvieron la suerte de vivirlo en directo. La España de las finales olímpicas. La España campeona del mundo. La campeona de Europa. Lituania, Polonia. Lisboa, Saitama, Pekín, Londres, Granada. Todas y una, una y todas. Sin que el tiempo pase. Sin que el cielo parezca acabarse.

Foto FEB


Un 2+1 de Marc abrió la veda y a Navarro le cuesta disimular lo que le motivan partidos así (2-8, m.2). No era el único. Pau se comía en la zona a Nene, Rudy guiñaba el ojo desde el 6,75 y Navarro volvía a parecer inmortal. El único que no anotaba, Ricky, era el motor, la velocidad, la asistencia y hasta el rebote transformado en contraataque. El conjunto local volaba y Magnano, anestesiado, no se sentía capaz de pedir tiempo muerto. “¡Jueguen, jueguen!”, parecía decir, hipnotizado por la avalancha de su rival, que fue a más a medida que la nueva estrella de los Bulls iba sintiéndose más cómodo en el partido.

Será el influjo de Chicago, el descanso o las tapas de Granada, pero este Pau no es el de su último año. La mirada de rabia, la sonrisa feliz. El mejor pívot del torneo lo mismo penetraba y sacaba la mano de forma imposible antes de caer para anotar. O aceptaba el reto de Varejao, Splitter o Nene, y les anotaba en su cara tras postear. O bien aparecía para transformar los rebotes en ataque en mates (10-22, m.7). España solo quería correr, convencida de que pasara lo que pasara en esas carreras, siempre habría final feliz. Lo demostraba Marc, machacando. O su mismo hermano, anotando desde 5 metros y cerrando el cuarto, el mejor de España en años, con otra canasta para llegar a los 12 puntos, dejar a Brasil a 18 de distancia (12-30, m.9) y poner este periodo, ya eterno, como mejor ejemplo de qué camino hay que seguir para vestirse de oro.

Brasil rompe la pauta

El “Jueguen, jueguen” de Magnano vino bien para el espectáculo, mas Brasil se había quedado fuera de la pista casi antes de empezar, transcurridos 9 minutos de tormenta sin interrupción. Al menos, después del tiempo muerto, el cuadro sudamericano aprendió a respirar, que no era mala forma de seguir con vida. Taylor, sobre la bocina del primer cuarto, marcó el camino y Leandrinho, con 5 puntos seguidos, aportó algo de fe.

Foto FEB


Brasil conduce por sentido contrario en este Mundial. Cuando otros años todos los equipos llevaban a sus estrellas, a ellos siempre faltaba alguien. En plena moda de bajas y ausencias, ahora el puzzle está completo. Los de Magnano, uno de los mejores equipos del torneo, demostraron que incluso en su momento más gris son un equipo peligroso. Su reacción en el segundo periodo fue de grande, de león herido, de posible venganza futura. La defensa por fin funcionó y el resto vino de la mano. El parcial de 11-1 apretaba el marcador en el ecuador del periodo (23-31) y, lo peor, dejaba una gran duda en el aire. Si la mejor España en años solo vencía por 8 a una Brasil algo errática… ¿qué podría ocurrir si las rachas se equilibraran?

No dio tiempo ni a pensar en respuestas. Calderón se coló en la macrofiesta con 5 puntos consecutivos, Llull volvía a alejar a su rival con un triple (25-41, m.17), el mayor de los Gasol se lucía con uno de los tapones del campeonato y los brasileños bastante tenían con no pasar por vestuarios con el encuentro acabado (32-45). De eso ya se encargaría Pau un poco más tarde.

Y Pau perdió la barba

Por momentos, a Pau Gasol se le puso cara de niño. Perdió unos cuantos kilos, volumen, musculatura y hasta toda su experiencia. Y, sin embargo, pareció mejor que nunca. Como si tuviera diez o doce años menos y las ganas del chico que mordía vestido de blaugrana, capaz de hacer un coast-to-coast en una final copera y de ser una constante amenaza desde fuera jugando como alero. Con el hambre del chaval que se atrevió a mirar a Garnett tras aquel célebre mate. “Uno, dos, tres, olé”.

Foto EFE


El primer triple fue solo un aviso. El segundo, después de otro acierto bajo el aro, un mensaje. El tercero, simplemente, su grito más salvaje del torneo. Muñeca al aire, Granada en pie. Las reverencias, la locura, la catarsis. Once puntos seguidos, un puñetazo a Brasil, otro partido ganado (40-58, m.25), otro alegre día de la odisea hasta el oro. ¡Barba fuera!

España seguía de dulce y hasta Navarro se atrevía con un pase de espaldas que Marc convertía en canasta y adicional. ¿Cómo te iban a creer, Leandrinho? ¿Cómo te iban a hacer caso cuando tras anotar les decías que era posible? Llull se reía de la fe sudamericana con otro contraataque y el último cuarto llegaba (47-66) con una sensación mucho mayor a fin de fiesta apoteósico que a tambores de remontada.

Amor de Alhambra

Cuatro horas después del Francia-Egipto, qué agonía, qué invitación al sueño, España hacía que pasara como un rayo el último cuarto de un partido ya roto, a base de pequeños momentos de éxtasis. Llull machacaba tras amagar el triple y chillaba de pura rabia liberada y placer desatado. Ibaka completaba una circulación de balón maravillosa y el Chacho hacía lo propio a la jugada siguiente desde el 6,75 (54-74, m.35).

Ni los intentos de Barbosa, naufrago en un barco hundido. Ni las broncas de Magnano, ya entregado y dándole el testigo a los suplentes. Nada cambiaba el guion de lo inevitable. Otro triple de Sergio Rodríguez ponía la máxima en el luminoso (58-81, m.38) justo antes de que Pau se fuese al banquillo a lo grande, con los 8.810 espectadores en pie tras haber saltado a por una pelota perdida y tirarla contra Varejao para darle el balón a España. El héroe se iba y el partido quiso morir, consciente de que sin Pau jamás podría llegar más alto de lo que ya había hecho (63-82).

Foto FEB


España se gustó. España se vistió de España. España se enamoró de sí misma e hizo más idílico el romance con Granada, con la Alhambra mirando, como el que mira emocionado a la novia antes de la boda, fijada para el día 14. El oro busca pareja. España busca el oro. Y Brasil ya se dio cuenta.

BRASIL63
NNombreMinPT2T3TLRTRDROASBRBPTFPM/MVAL
4M, Machado760/12/20/01100000006
5R, Neto1621/30/00/02200200341
6R, Hettsheimeir1700/00/40/0440010033-2
7L, Taylor1642/50/00/010120201-11
8*A, Garcia1921/40/00/021100103-10-3
9*M, Huertas2183/80/02/232100002-244
10*L, Barbosa24114/61/10/000021001-1611
11A, Varejao23105/80/00/244011001-110
12G, Giovannoni00---0000000000
13*N, Hilario2072/70/03/554100012-214
14M, Vieira1773/50/31/255010101-105
15*T, Splitter2162/70/02/443111203-190
Total6323/543/108/1532266766120-9537

ESPAÑA82
NNombreMinPT2T3TLRTRDROASBRBPTFPM/MVAL
4*P, Gasol29268/103/51/2972203321930
5*R, Fernandez2460/12/20/044010002178
6S, Rodriguez18122/32/32/43211020327
7*J, Navarro22102/52/40/0440411012412
8J, Calderon1250/01/32/22110010034
9F, Reyes210/20/01/210100001-2-2
10V, Claver100/00/00/000000000-20
11*R, Rubio2220/30/02/222061103174
12S, Llull2172/21/50/033000003-23
13*M, Gasol3083/50/02/2550312142710
14S, Ibaka1752/40/11/255000002-44
15Á, Abrines200/00/10/000000000-4-1
Total8219/3511/2411/1641356173104219579

Daniel Barranquero
@danibarranquero
ACB.COM

Últimos artículos del autor



© ACB.COM, 2001-