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España canta, Granada baila (73-89)
España ha jugado otro gran partido, batiendo a Serbia por 73-89 en un partido extraño, con muchos piques. Pau Gasol (20 puntos) y Navarro (15), los más acertados. Senegal es el rival en octavos y Croacia o Francia podrían serlo en cuartos

Redacción, 4 Sep. 2014.- Cinco de cinco. España concluye la primera fase con una victoria frente a Serbia tan clara y rotunda como las vividas hasta la fecha. El cuadro local lo buscó desde el primer minuto y Orenga, cuya rotación no varió pese a lo intrascendente del choque, no disimuló ni minimamente. Había que ganar y había que hacerlo de la mejor manera posible.

Serbia solo duró cinco minutos (13-10) hasta que Navarro y Pau, vaya bucle eterno, tomaron las riendas para responder con un parcial de 7-24 que dejó el choque encarrillado al final del primer cuarto (20-34). Los de Djordjevic lo volvieron a intentar sin éxito un par de veces más. La primera, con un 8-0 de parcial que les dejó a 8 (33-41, m.17), justo antes de que entre Ricky y Calderón dispararan la ventaja española hasta los 19 al descanso.

La segunda, ya en el último cuarto (66-76, m.34), llegó demasiado tarde. Rubio, impresionante, volvió a abrir brecha y la Selección se despidió, tanganas y polémicas incluidas, en un clima de fiesta y éxtasis (73-89) que Granada buscó desde el bendito día en el que la ciudad se convirtió en sede mundialista.

Foto FEB


La satisfacción eterna

“Creo en el amor porque nunca estoy insatisfecho”, ya nunca podrá cantar Gustavo Cerati, aunque cada día alguien, con sus gestos, con sus actos, demostrará que la canción es inmortal. Porque España no se jugaba nada. Ni la clasificación ni el primer puesto, ya en el bolsillo. Pero el corazón de este equipo, loco enamorado, sigue latiendo como el primer día. Y cuánto más ama al básquet, más se siente amado. Como cuando Granada rugía, tras 41 segundos de catarsis inicial. El triple de Rudy y el mate de Marc eran mucho más que un 0-5 inicial.

Serbia reaccionó merced a un 6-0 de parcial y con Bircevic ilusionando a toda la afición estudiantil y Teodosic haciendo de Teodosic, los balcánicos no solo resistieron la embestida inicial sino que se sintieron capaces de marcar el ritmo en el primer periodo (13-10, m.5) y dejar por primera vez callado al pabellón andaluz. Pero el silencio no es tiempo perdido y Navarro siempre supo cómo provocar el ruido. Una bombita supuso el tímido arranque del parcial, bien continuado por Rubio. Más tarde, una técnica a Teodosic y otros 7 puntos consecutivos de un Navarro con mirada de Lituania-2011, pusieron patas arriba el choque (16-28, m.9) sin que Serbia se diera cuenta aún por dónde venían los golpes de su rival.

Serbia vencía en el rebote, tiraba con acierto y había demostrado ambición y motivación pese a tener ya segura la cuarta plaza y no poder aspirar a más. Y sin embargo, después del mate del mayor de los Gasol y la canasta sobre la bocina y llorando del propio Pau al término del primer periodo, se veía 14 abajo (20-34) tras un parcial de 7-24… ¡en solo 5 minutos! El desamor debe ser algo parecido a eso. El amor siempre fue de rojo.

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El equipo de los mil pases

Orenga ya había demostrado, en solo diez minutos, que su rotación iba a ser similar a lo de los partidos anteriores. Es decir, cinco titulares muy titulares, cuatro suplentes con más o menos minutos y tres jugadores testimoniales esperando su oportunidad. Y los que estaban, por más que el choque ya empezara a pintarse de rojo, no podían frenar el rodillo. Aceleró el ritmo Pau, con tapón y mate en la misma jugada. Lo multiplicó Ibaka desde el banquillo, volviendo a condicionar tiros y atreviéndose hasta a lanzar de media distancia con acierto. Y terminó el sprint Llull (25-41, m.15), en el contraataque de los mil pases.

Por momentos, España no asistía. Los balones no se pasaban. Se acariciaban, se regalaban, se dibujaban con mimo. Marc en el centro de la zona, construyendo como el más cerebral de los bases. El balón fluyendo, volando de un lado a otro y Serbia entregada. Como Brasil, como Francia. Otra miniatura en el camino, otra víctima del coleccionista. Los balcánicos, con la humillación asomando, encontraron por fin el aro más grande que nunca. El arte de vivir por encima del abismo. Un triple de Teodosic, otro de Bogdanovic y Raduljica al rescate a continuación. 0-8 en un par de minutos y choque abierto. Extrañamente abierto (33-41, m.17).

Si 24 horas antes España se fue de diez al descanso en una primera mitad en la que Francia se sintió más cómoda, Serbia se colocaba aún más cerca sintiéndose totalmente a merced de su rival. Caprichos de la pelota naranja. Sin embargo, la Selección le pagó con la misma moneda, protagonizando otro parcial eléctrico para decirle adiós a Serbia sin mirar ya jamás hacia atrás.

La hora de los bajitos. Calderón y Llull abrían fuego, Ricky se divertía en la cara de Raduljica inventándose un caño y el base extremeño firmaba el 0-7 desde el 6,75. Más tarde, Ricky Rubio hacía un gesto, Rudy iniciaba la carrera y con todo el pabellón sabiendo lo que iba a ocurrir menos los propios serbios, Fernández dibujó a cámara lenta el alley-oop más explosivo del partido. Dos tiros libres del propio Ricky volvían a colocar, un partido más, la máxima (35-54) justo cuando se llegaba al descanso. Los Nikis estaban a punto de sonar.

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"Por 20 puntos arriba"

19 arriba y Ricky las seguía persiguiendo todas, cortando líneas de pase, robando con el mismo descaro con el que se convertía en el mejor ladrón de Euroliga con 16 años, vestido de verdinegro. Y la Selección Española se sentía muy cómoda en ese constante juego del gato y el ratón, explotando el contraataque, aniquilando a Serbia (37-60, m.23).

Si nuestro futuro depende de cómo entendamos el pasado, hubo mucho de 2010 en cada carrera, en cada celebración. Hubo mucho de triple de Teodosic, de lágrimas de Garbajosa, de rabia acumulada durante cuatro años. Tan solo la casta de Raduljica, uno de los nombres propios del torneo hasta el momento, evitó que la diferencia fuera a más. E, indirectamente, provocó que el mítico himno de Los Nikis volviera a retumbar en la cabeza de más de uno.

"Mira cómo gana la Selección. España está aplastando a Serbia… por 20 puntos arriba". Alargando el “a” y el “e” para actualizar la versión a 2014. Quedaba mejor con Yugoslavia, la verdad. Mas la esencia permanece. Están los herederos, los de los genes ganadores y el carácter indomable. Han cambiado pero su corazón permanece intacto, tan intacto como ayer. Por eso les dolía más, por eso sentían más impotencia frente a un equipo al que antes asustaba y al que ahora solo podía amenazar sin convencimiento, al término del último cuarto (56-71), con remontadas que nunca llegarían.

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El último baile en Granada

Bjelica pasó de escudero a referente y con el público más pendiente de las despedidas –adiós al Mundial, a los voluntarios, a las cheerleaders y hasta al mismísimo speaker- y España más pendiente del sábado, los serbios fueron limando puntos hasta ponerse a una distancia remontable (66-76) a seis minutos para el final.

A partir de ahí, ya con los olvidados en pista –salieron Reyes y Abrines-, la Selección Española volvió a sentirse ingrávida. Y flotó bajo la batuta del mejor Ricky, qué torneo más completo el suyo, que ha conocido este equipo. Y ya van varios partidos así. Robo a robo (¡7!), pase a pase (¡6!), rebote a rebote (¡4!) y hasta punto a punto (¡12!) para volver a desquiciar a Serbia, que volvió a escuchar el estribillo ochentero tras un 1-11 de parcial en casi cuatro minutos (67-87). Claver pisó por fin la cancha cuando el único reto del partido era esquivar tanganas. Falta a falta, tiro libre a tiro libre, y polémica a polémica (Djordjevic, Orenga… ¿qué os pasa?) la despedida se eternizó. Quizá era mejor así.

Spar, Covirán o Cebé, qué más da. Granada es baloncesto y baloncesto es Granada, tarde lo que tarde la élite en volver a visitar un pabellón que ruge y ruge sin pedir nada a cambio. Las mejores vistas de la ciudad, por una semana, no se encontraban en el Mirador de San Nicolás sino en un Palacio de los Deportes que festejó, exprimió y sintió cada minuto hasta el 73-89 final. El último baile después de tanta canción.

El cinco de cinco. El final de un capítulo y el inicio de otro. Adiós a Granada. Hola a los octavos. El todo o nada. La vida o la muerte. “Me pasé la vida imaginándote, no es el momento para ser cobarde”, cantó el loco Cerati, sí, aquel que hubiera encontrado las dos mejores palabras posibles para definir el comienzo de este viaje, al pie de la Alhambra, al filo del cielo que quiso y quiere tocar:

Gracias… totales.



SERBIA73
NNombreMinPT2T3TLRTRDROASBRBPTFPM/MVAL
4*M, Teodosic30102/32/50/032122602-165
5M, Simonovic1450/01/22/20002110076
6S, Jovic1300/10/00/02200100092
7B, Bogdanovic2481/22/50/022041104-136
8N, Bjelica22195/111/36/7105530303-1017
9*S, Markovic2642/30/10/121131204-231
10*N, Kalinic1210/00/11/222000102-8-2
11*S, Bircevic1251/11/20/022000115-41
12N, Krstic621/40/00/011000001-10-1
13*M, Raduljica26134/110/05/643111302-216
14R, Katic600/30/00/0000000012-4
15V, Stimac963/60/00/23210100273
Total7319/457/1914/2032221015818128-8040

ESPAÑA89
NNombreMinPT2T3TLRTRDROASBRBPTFPM/MVAL
4*P, Gasol28206/100/18/8413101112219
5*R, Fernandez2191/21/44/411021003126
6S, Rodriguez1520/20/22/211011202-13-3
7*J, Navarro19152/33/42/2220200011216
8J, Calderon1481/22/20/011000101-36
9F, Reyes730/00/13/45501000334
10V, Claver300/00/10/000000102-4-4
11*R, Rubio22123/40/16/6440677053315
12S, Llull2551/31/40/0330102038-1
13*M, Gasol28114/51/10/2871202112016
14S, Ibaka1421/30/10/042200113-90
15Á, Abrines421/20/10/010101000-12
Total8920/368/2325/28383081610183268076

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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