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Selección Femenina: El poder de la sonrisa
Quizá no meta canastas, seguramente nunca capturará un rebote, pero una sonrisa puede ayudar a ganar partidos. Sino que se lo pregunten a la Selección Femenina, un equipo que enamora con su alegre estilo de juego, reflejo de un estado de ánimo e identidad de sus jugadoras

(Foto FEB)

Redacción, 02 Oct. 2014.- Más allá de las tres victorias conseguidas, por encima de su exitosa clasificación para cuartos de final, si por algo ha destacado y engancha la Selección Femenina en este Mundial es por la alegría de su juego.

Un estilo ofensivo que destila velocidad y que apuesta por dar libertad creativa a unas jugadoras cuya sonrisa delatora evidencia un estado anímico que les eleva incluso por encima de sus posibilidades reales. Es la sinergia positiva que logra un estado de ánimo que favorece cualquier acción del juego español, es el poder de una sonrisa, la fuerza del pensamiento positivo, en definitiva, es la esencia de las emociones humanas trasladadas al baloncesto.

Una realidad que no sorprende dentro de la propia selección, pues quienes conocen sus interioridades y saben de las personas que habitan su vestuario no se extrañan al ver como la felicidad se ha instalado en sus emociones y estas se traducen en un juego que cada día resulta más atractivo para el espectador que se acerca a verlas competir.

(Foto FEB)

Ya lo dice, Isa Sánchez, entrenadora ayudante. La alegría es algo innato en el equipo. “Todo va con el carácter de las jugadoras. En esta selección tenemos jugadoras alegres en el juego y luego si, además, las cosas salen bien, sale un juego bonito, esta alegría se multiplica por 3”, comenta.

La andaluza sabe muy bien de lo que habla; su carácter afable fue un pilar dentro de ese mismo vestuario años atrás y conoce de la importancia que tiene el crear un buen ambiente... incluso antes de que lleguen las victorias. “Primero es la alegría que desprende el equipo y eso siempre ha ido con nosotros. Incluso en momentos malos anteriores, ya no sólo con esta selección sino en momentos malos en otros campeonatos, la alegría es lo que nos ha permitido dar un paso más y obtener victorias que no estaban previstas sobre el papel. El equipo va por esta senda: el equipo va con alegría a los entrenamientos, va con alegría por el hotel , va con alegría y saluda a la que dobla la ropa...”, dice una Isa Sánchez que pone una fácil comparación. “Hay equipos como la República Checa que juegan de una forma maravillosa, pero luego son gente que no tienen esa alegría y eso al final se muestra en el campo. El contraste es mayor. Nosotros nos caracterizamos por jugar con alegría, libertad en ataque y eso hace que la felicidad se multiplique”, comenta.

De momento, ese carácter latino ha llevado a España a cuartos e instalado en un estado de satisfacción... pero sin caer en la euforia. “Se nos caracteriza por ser un equipo muy alegre, llevamos mucho tiempo jugando juntas, hay muchas amistades dentro del equipo y al final eso se refleja en la pista. La radiografía emocional se ve en nuestras caras y mientras vas ganando muchísimo mejor”, comenta Luci Pascua, pívot de la selección.

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Tanto ella como Sílvia Domínguez conocen muy bien la materia de las emociones pues no en vano estudian psicología y por eso nadie como ellas para hacer una radiografía del momento que vive el equipo. “Creo que la radiografía es similar a la del año pasado en el Europeo, las sensaciones son las mismas tanto dentro como fuera. Diría que seguimos en esa línea” comenta Sílvia añadiendo que viviendo de esta manera el juego “se disfruta mucho más las victoria". Para ella "cualquier acción positiva de cualquier compañera en el campo nos da un subidón y eso es muy positivo para el desarrollo de cualquier partido. Todo lo que tenemos fuera de la pista influye dentro para bien y es una baza más que tenemos.”

Una carta que también aprovecha el cuerpo técnico sabedor que cuando las cosas van bien, las jugadoras sonríen y sus mentes son más receptivas a la información que se les transmite. “La alegría va muy unida a la positividad y cuando una persona es positiva es una persona receptiva y asimila todo lo que se le dice en todos los ámbitos, ya no sólo en el técnico, también con el preparador físico, el médico... Somos unos privilegiados y eso el cuerpo técnico lo valora muchísimo”. Isa Sánchez, además, confiesa que estando sumergidos en esta dinámica de optimismo “cualquier indicación, que se le dice a la jugadora y en cualquier momento es aceptada. Parece que te observe con todos los sentidos: te mira, escucha y ejecuta....” así luego es más fácil que salgan las cosas sobre el parqué.

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Trabajar el buen rollo

La realidad en números de esta sensación se traduce en tres victorias por 25 puntos de diferencias y ocupar los primeros puestos tanto en estadísticas de ataque como en defensa, donde son la segunda mejor defensa del campeonato. Cifras que, no obstante, no hacen despegar los pies de la tierra. “En un campeonato cuanto tiene un inicio como éste, el estado de ánimo es de mucha alegría por el trabajo bien hecho. Da tranquilidad haber ganado los partidos con relativa comodidad y eso hace que el equipo ahora mismo esté confiado y muy contento, pero también es verdad que muchas ya han vivido experiencias malas y son cautas a la hora de llevar esa alegría y que luego pueda tener un revés”, asegura Isa Sánchez.

Ella como ex jugadora y ahora entrenadora hace de puente de unión entre los dos, en ocasiones, difíciles mundos y vigila por que todo ese buen rollo que desprende el equipo se canalice en positivo y no derive en excesos nocivos. Ahora bien ¿Se puede trabajar la química de un equipo?

Evidentemente, y al igual que los cuerpos técnicos trabajan la técnica, la táctica o hace scouting del rival, también hay métodos para fomentar el buen ambiente en el equipo. Así lo reconoce Isa Sánchez quien cree que la felicidad en las jugadoras se trabaja “siendo cercanos, escuchando y empatizando con las jugadoras. Eso hace que ellas se realicen de la mejor manera. Si a una persona alegre le cortas porque no te gusta en determinados momentos esas risas, a lo mejor no estás dando alas para que esa buena química sigua su curso”. La entrenadora, además, confiesa que en este sentido “los entrenadores fomentamos mucho la libertad de expresión en la cancha y fuera de ella, y las jugadoras se sienten a gusto con nosotros. Al final se ve la comunión que hay entre cuerpo técnico y jugadoras, unión sujeta a muchos puntos y éste, el de la alegría, es uno de ellos.”

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Opinión que comparte plenamente Sílvia Domínguez, quien reconoce que “se nos ve disfrutar en la pista, se nos ve sonreír, se nos ve animar y todo eso son refuerzos positivos para todas las compañeras”. Tanto es así que incluso un cambio es aceptado con una sonrisa. No hay lugar para egoísmos entre las españolas y esto es así porque “tanto en la vida como en un equipo, lo fundamental es saber que rol ocupas y creo que en esta selección cada una tiene su rol muy claro”, dice Luci Pascua. “ Es bastante negativo poner una mala cara a una compañera o entrenador y cada una tiene asumido su rol. Saber que se juegue lo que se juegue, sea 30 minutos, cinco o no jugar, vas a dar lo mejor de ti en la pista o animando desde el banquillo”, añade una pívot que sabe que en esta selección “no hay primeras y segundas, todas somos iguales y la que entra en pista da el máximo, y así se olvidan los egos”. En resumidas cuenta, y como ella misma comenta, se trata de “poner el YO al servicio del EQUIPO”.

De igual manera, Sílvia comparte la teoría del reconocimiento de roles y cree que “todas somos grandes jugadoras en buenos equipos, con roles importantes” lo que hace que dentro de la selección se cree “una solidaridad de las jugadoras que juegan más minutos con las que menos, y un apoyo más grande con esas jugadoras cuando están en pista”, señala una Sílvia que incide en que este gesto de complicidad “es algo innato, nos sale desde dentro ese apoyo unas a otro”. La base es consciente que todas pueden aportar diferentes cosas y por ello concluye afirmando que “siempre hay que sumar. Esa es la mentalidad: sumar y no restar”.

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Sobre los mecanismos internos que logran esa generosa filosofía y generan esta alegría, Sílvia Domínguez es de la opinión que no deben ser forzados y que lo que se ve en la pista es el reflejo natural de la personalidad afín de muchas jugadoras. “No es una estrategia, es algo natural. Las cosas cuando mejor funcionan son cuando salen de forma natural y no forzadas. Nosotras venimos y nos reunimos como amigas, somos jugadoras que nos llevamos muy bien y eso es lo que influye dentro del campo”, afirma

Sin embargo, y como en todo equipo, hay pequeñas tareas encargadas de fomentar ese buen ambiente y reforzar los vínculos de unión. “Tenemos nuestros pequeños rituales antes de salir del vestuario. Son pequeños conjuros que hacemos todas las jugadoras y que no se pueden desvelar. Tenemos nuestro grito de guerra, nuestra música pre y post partido. Ese orden de canciones que se ponen antes o después no se pueden cambiar... hasta que se pierde”, señala Luci Pascua.

Todo vale para elevar la condición emocional, pues al igual que el físico, la mente también juega su propio partido. “Es básica en un campeonato tan corto como es éste. Estar emocionalmente bien es primordial porque puedes estar físicamente bien, pero si la cabeza no la tienes aquí y no hay alegría en el equipo, no consigues nada. El estado emocional del equipo puede marcar la diferencia en equipos igualados”, asegura Luci Pascua. “A veces la mente puede jugar un papel muy importante y más ahora con lo que está por llegar. En momentos de tensión y marcadores más ajustados se verá si tenemos un equipo mentalmente fuerte o no”, ratifica Sílvia Domínguez

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La alegría por encima del resultado

Cierto. Este viernes llega el momento de la verdad, pues de nada servirá toda la felicidad previa si no se logra la victoria frente a China. Sin embargo, el equipo arrastra una sinergia positiva que quizá no sume puntos antes del salto inicial, pero que seguro ayudará a que el resultado final sea el deseado. Así lo asegura una Luci Pascua que reconoce que “ya veníamos felices y con muchas ganas de jugar el mundial. Ganar más partidos ha hecho acumular más felicidad y nos lleva a una racha muy positiva de cara a afrontar los cuartos con más optimismo”. Y todo ello sin caer en el exceso de confianza, pues como señala “no debemos creernos invencibles porque eso nunca es bueno. Hay que respetar al rival, pero de alguna manera esa dinámica positiva nos ayuda a afrontar el cruce con más ganas y esperanzas”.

Para Sílvia Domínguez “aunque ahora pensemos que ha sido fácil llegar a cuartos, lo bueno es que somos conscientes que a partir de ahora no va a ser a así. Nos va a costar y esa felicidad vamos a intentar convertirla en apoyo cuando las cosas no vayan tan bien e intentar seguir siendo positivas y animar a las compañeras”

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Lo bueno, en cualquier caso, es que con indiferencia del resultado final, en este equipo hay una idea, un planteamiento dogmático y una personalidad que ni una mala derrota la alterará. Tan importante (o más) es el fondo como la forma. “Nuestra esencia debe ser una idea fija desde el primer día hasta el último, con independencia del resultado. No puedes ir con una idea fija y cambiarla para un partido. Nuestras reglas son nuestras reglas, y son las que nos han llevado al éxito en el pasado europeo y hasta ahora. Tenemos que morir con nuestras cosas”, sentencia Isa Sánchez.

Ese es en sí el gran triunfo que ya ha conseguido una selección que enamora con su juego y que apasiona por la forma de entender el baloncesto y la vida. Puede ser que nunca una sonrisa sume dos puntos o dé una asistencia a canasta, pero seguro que viendo en positivo el baloncesto se acaba siendo más eficaz. Las chicas de la selección española son el mejor ejemplo de ello.

(Foto FEB)

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
ACB.COM

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