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¿Cómo se gestó la broma del Fontes do Sar?
Una despedida de soltero y una broma bien elaborada. Así 'engañaron' al novio, que se creyó que había ganado un dineral con un tiro desde media cancha que no entró. Nos lo cuenta su amigo Rodrigo



"El sábado hacemos una despedida de soltero sorpresa y queremos que el novio concurse en los juegos del Rio Natura Monbus Obradoiro ¿Con quién hablamos?"

En un principio, este Whatsapp iba libre de mala idea. Nada mas lejos de la que se armó en el descanso del Rio Natura Monbus Obradoiro – Baloncesto Sevilla. Un grupo de amigos con más retranca que vergüenza tramamos, gracias a la libertad creativa que nos brindaron desde el club, una travesura de potencialidades bárbaras. No era original, pero sí inédita en la Liga Endesa, al menos que nosotros recordemos.

Viernes, 22:00 horas. Recibimos el OK del club:

-Están de acuerdo ¿Dónde os sentaréis? ¡No os podéis echar atrás!
-¡No lo dudes, no lo haremos!


Y llega el día. La víctima anda a sobresaltos: que si visita sorpresa, disfraz, pancartas, y la confirmación de que vamos todos al partido. A las 18:00 le enseñamos un mensaje – falso, como nuestra condición humana – que decía que era el escogido para un nuevo concurso en el descanso. Entre esa hora y la del encuentro anduvimos escapados. Tuvimos que llegar tarde porque dentro del pabellón los voluntarios y la megafonía se estaban encargando de avisaros a los más de 5.000 espectadores según íbais llegando.

“¡Aún por encima vaya cantidad de gente!, comentamos entre los cómplices con el partido ya iniciado. La víctima, el socio número 309, que podría ser cotitular con tantos otros de una cátedra universitaria sobre lo que significa ser del Obra – es el niño que se encargaba de la bandera en el viejo pabellón de Sar – no atiende ni a los cincos iniciales. De memoria repite las consignas: “un único tiro, ojos cerrados, medio del campo”.

Quedan tres minutos y bajamos a pista. El tirador comprueba el balón. Los demás nos miramos como queriendo memorizar cuál es el rictus de un desalmado. Se explica para toda la grada la dinámica, coge la bola, tira, y miles de sinvergüenzas os ponéis a gritar como si nos hubiésemos clasificado para la Copa del Rey, desplazando la bola virtualmente más de un metro hasta hacerla pasar por el aro. A todos y cada uno de vosotros solo os podemos decir gracias, de verdad, ha sido una locura.

¿Que se lo creyó? ¡Pues claro! Esa cara solo se la habíamos visto en el pabellón del Plantío, en Burgos, hace más de cuatro años cuando volvimos a la élite – aquel día también acabó en la pista abrazado al Tuky, Oriol y Corbacho. Y ahí, el sábado, en el mismísimo centro del universo obradoirista, mientras lo manteábamos entre los cánticos de toda la Caldeira, y hasta que leyó el cheque que desvelaba la broma, estamos seguros de que se sintió como Larry Bird el día que le dijo a un rookie llamado Reggie Miller que lo molestaba antes de tirar un tiro libre: “¿Pero qué dices? Novato, soy el mejor tirador de la liga”.

Rodrigo Lamas. Socio número 1354





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