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Guillem Vives: asentando las bases del éxito
Joven, en un equipo con máximas aspiraciones, pero donde los resultando están costando que lleguen. La temporada para Guillem Vives está siendo una lección acelerada de supervivencia en la élite y que ahora, por fin, comienza a rentabilizar

Redacción, 06 Ene. 2015.-Ser joven en la siempre competitiva liga Endesa no es nada fácil; serlo en un equipo con máximas aspiraciones pero donde los resultados no son los esperados, eleva la experiencia del jugador casi a la categoría de supervivencia deportiva.

No lo hubiera deseado, pero este ha sido el hábitat natural en el que se ha manejado Guillem Vives desde que llegó a Valencia. Fue uno de esos fichajes que no se esperan y que se cierra en silencio mientras otros nombres amenizan el verano mediático. Agradable sorpresa para la entidad taronja por lo que representa como valor nacional y promesa de calidad.

Empero desde que el balón comenzó a botar en esta nueva Liga Endesa, nada fue fácil para el base. Con Sam Van Rossom como pieza fuertemente anclada en el engranaje interno del equipo y vestuario, y el talento anotador de Dwight Buycks, el camino que debía labrarse el base barcelonés partía desde la discreción del trabajo diario y la optimización del tiempo que a cuentagotas le llegó en sus primeras semanas.

Asevera con rotundidad que “no creo en eso de empezar de tercer base”, pero la realidad es que el primer mes de competición promedió apenas 14 minutos de juego y desde entonces su media de minutos creció por encima de los 19 minutos de juego. Con números, Vives hace buenas sus palabras sobre el credo de Velimir Perasovic. “El entrenador da la oportunidad a quienes se lo merecen y tampoco hay roles definidos entre titulares y suplentes, sino que en cada entrenamiento luchamos por los minutos y por mejorar día a día”, asevera un base que simplemente dice trabajar para que “cuando me toque y el entrenador estime oportuno, jugar y cumplir como estoy haciendo ahora”

ACB Photo/M. Á. Polo

Crecimiento personal que, no obstante, no vino acompañado de la estabilidad grupal que el equipo esperaba y que desde una situación compleja de lesiones e inestabilidad en el puesto de base (se marchó Buycks y llegó Nemanaja Nedovic desembocó en más derrotas de las esperadas en Valencia. Una compleja situación, además, que de manera indirecta pudo salpicarle cuando semanas atrás Romain Sato habló de que dentro del equipo “estábamos jugando de manera egoísta en ataque y se lo dije a mis compañeros. Necesitamos dar siempre un pase extra y mover la pelota, porque si no lo haces no se mueve la defensa rival”.

Una crítica global, pero que afectaba a los bases, más aún en ausencia del lesionado Van Rossom. Guillem reconoce que “Romain sí tenía razón porque no compartíamos bien el balón, no sólo los bases sino todos. Ahora se ha visto que estamos jugando muy bien, todo el mundo participa y eso es muy importante porque todo el mundo debe estar metido para que funcione nuestro juego”.

Ahora que comienza un nuevo año todo parece que comienza a cambiar, la enfermería se vacía, regresan jugadores y otros progresan en su rendimiento haciendo de este Valencia Basket un equipo coral que ambiciona con crecer y ser el equipo que todos soñaron ser en septiembre. “Conseguimos una racha muy buena en casa y hay que seguir con esta dinámica. Creo que hicimos dos muy buenos partidos frente a FIATC Joventut e Iberostar Tenerife y ahora nos toca seguir así de bien lejos de casa para saber competir”, señala el jugador

Cierto que por el camino ha quedado la Euroliga como peaje pagado por una mala coyuntura y que el equipo adolece de la regularidad necesaria para evitar derrotas inesperadas en la carretera, pero como Vives asegura, en esta Liga Endesa nada es fácil, tampoco ganar a domicilio. Para el base “estamos viendo que esta liga es muy dura, además, este año que todos pueden perder contra cualquiera así que fue duro perder en Manresa y San Sebastián, pero hay que seguir con esta racha y competir fuera tan bien como ahora lo estamos haciendo en casa.

Con aguas más calmadas, todo se ve en perspectiva y quizá es momento por preguntar por los motivos del dubitativo inicio de competición valenciano. Para Vives no hay grandes explicaciones y el mismo hace la radiografía de lo acontecido meses atrás. “Creo que fue un problema de detalles, sobre todo en defensa. Anotar canastas fáciles, encontrar nuestro ritmo de juego, que debe ser muy rápido muy alegre, y presionar...”, matices que el equipo ha ido apuntalando en las últimas semanas y que ahora falta rematar como el propio jugador insta “creo que lo hemos hecho muy bien en casa y ahora toca refrendarlo fuera”.

ACB Photo / Albert Martín

Encontrando un nuevo hogar

Paralelamente a la estabilidad que el equipo está adquiriendo en la competición, Guillem Vives se está asentando, más y más, dentro del equipo. Su crecimiento está fuera de lugar y sus números así lo avalan. Desde su primer mes ha subido dos puntos su anotación y valoración, aumentando también en todas las facetas del juego. “Me siento cada día más cómodo aquí, me han tocado dos partidos con buena participación y me encontré bien” asegura un Vives que nos recuerda que como jugador “sólo busco que el equipo se encuentre bien conmigo y hacer que el equipo gane, que es al final lo único que persigo y que de verdad cuenta”.

En apenas unos pocos meses, el joven jugador de 21 años ha vivido un curso acelerado de lo que es jugar en un club grande... con todo lo bueno (y malo) que eso conlleva. Ahora, mirando para atrás, Vives reconoce que el aterrizaje en Valencia ha sido “muy positivo. Sí que tuvimos el traspié de la Euroliga que no pudimos clasificarnos y fue una lastima; tuvimos lesiones y no pudimos tener un ritmo bueno, pero creo que cada vez estoy más adaptado, conozco más y mejor a la gente, al entorno y me siento muy bien e igualmente creo que me están tratando muy bien el club y la ciudad”, comenta.

Sin embargo, quizá el crecimiento más palpable en Guillem Vives sea estas últimas semanas, curiosamente, en aquello que no se ve, en esa amalgama de situaciones baloncestísticas que no entran en el folio de las estadística y que fácilmente catalogamos como “intangibles”. Defensa y liderazgo dentro de un equipo veterano son valores que aporta este joven barcelonés y que en días como el que le midió al FIATC Joventut le hizo ser reconocido por prensa y afición local.

“El público de aquí desde el primer día me ha apoyado, siempre me he sentido muy querido”, afirma un base que, no obstante, asegura que “tampoco es que juegue para el público o la prensa; juego para el Valencia Basket, juego para que el equipo juegue bien, que el equipo gane y si luego lo que llegan a mí son elogios mejor, pero si hay críticas intentare mejorar pero sólo hay que centrarse en el juego que para mí es lo importante”.

ACB Photo/ M.A.Polo

Una mejoría en la que sin duda parece jugar un papel importante su entrenador Velimir Perasovic. Técnico que tampoco se escapó a la crítica por el bajo rendimiento, pero que desde dentro nadie cuestionó. “Es un entrador duro, agresivo... así es como él ve la filosofía del juego y el año pasado obtuvo muy buenos resultados para Valencia. El club y el equipo confían en él y ahora se está viendo que estamos jugando mejor”, señala un Guillem Vives que también nos habla de su relación personal con el técnico croata.

Siempre exigente en las tareas defensivas, el base reconoce que “Peras” le pide “ser más agresivo de cara al aro y presionar al base rival mucho más”, afirma añadiendo que luego siempre hay “algunos pequeños detalles que cada uno se tiene que quedar... y se está viendo que estoy mejorando como jugador, el equipo está mejorando conmigo y creo que él está contento conmigo”.

Una felicidad que en días como el de Iberostar Tenerife es completa cuando, a la habitual generosidad defensiva y buena lectura del juego ofensivo, Guillem Vives añade desparpajo anotador. “Sí, también es una cosa que me pedía. Es cierto que tienes que encontrar tus momentos para anotar, pero bueno lo que intento es que el equipo juegue bien conmigo en pista; si hay que anotar se anota, pero si hay que ser más generoso se es... lo importante es que el equipo gane y tenga victorias abultadas como las de esta semana”, señala.

Una victoria que estuvo a punto de redondearse con la siempre mágica cifra de los 100 puntos. Como antaño hacía cuando le descubrimos en la Minicopa de 2007, el sábado Guillem Vives se jugó el último balón... aunque reconoce que no era consciente de que en sus manos tuvo el punto centenario. “No, no era consciente, la gente en el pabellón sí que se da cuenta de esas cosas, pero dentro del partido no me fijé”, concluye.

Así es Guillem Vives, un chico tranquilo que no se altera por más que haya marejada en su entorno, un buen tipo que navegó en aguas turbulentas por el Mediterráneo y a las que sobrepuso para ahora sostener con firmeza el timón taronja mientras busca llevar al equipo a la tierra prometida esta temporada.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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