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El equipo internacional impone su sentido de la globalidad (112-121)
En un partido donde brilló Mirotic con 16 puntos y cuatro rebotes, el equipo internacional ganó por 121 a 112 siendo Andrew Wiggins (22 puntos y seis rebotes) el mejor del partido

Nueva York 13 Feb. 2015.- El All Star más mediático de la historia abrió el telón con el Rising Star Challenge, el último intento de la NBA por revitalizar un acto creado para promocionar a los jóvenes talentos pero que había quedado desvirtuado a un simple concurso de habilidades individuales y mates improvisados sin defensa. En esta ocasión hubo competición a medias y en ella se impuso el equipo internacional por 121 a 112.

Con el desafío entre jugadores de Estados Unidos y resto del Mundo, la NBA quiso dotar de un punto de interés competitivo al inicio del All Star de los récords. El invento puede decirse que funcionó a medias, puesto que si bien el sentido colectivo pudo estar presente en más momentos, no faltó el típico correcalles durante la principal parte del encuentro y en donde Nikola Mirotic puso orden y acierto con 14 puntos sin fallo en la primera parte.

La actuación del español fue de lo mejor del partido, sobre todo en su primera parte dejando evidencias de una calidad e inteligencia que fueron, a su vez los factores que hicieron imponerse al equipo internacional. El colectivo les hizo vencer frente a las acciones individuales del equipo americano, aunque también tuvieron estrellas y la que más brilló fue la de Andrew Wiggins, MVP con 22 puntos, cuatro asistencias y seis rebotes.

A nivel de espectación no hubo más que la de otros años, los asientos vacios protagonizaron las primeras filas y el ambiente no dejó el de ser una fiesta desde la llegada de los jugadores hasta el final, pasando por una presentación que tuvo el punto anecdótico de ver como Nikola Mirotic fue presentado como representante de Montenegro. Una curiosa anécdota con la que iniciarse el espectáculo.

Kostas Papanikolaou, en el Rising Stars Challenge (Foto EFE)

Sentido colectivo frente a individualidades

Una apartura que se abrió, como suele ser en estos casos, con más atención ofensiva que tensión ofensiva. Mates para arrancar el correcalles y muy pronto el primer triple de Nikola Mirotic. No es que el ataque internacional tuviera una gran elaboración, pero no fue tan descaradamente un uno contra uno y pronto tomó el control de un partido que respondió al patrón de cualquier otro partido de novatos. Nada nuevo bajo el sol (4-11).

La respuesta americana vino a base de mates de sus interiores Cody Zeller y Nerlens Noel y un dos más uno de Victor Oladipo. El poder físico de uno contrastaba con la calidad anotadora de los jugadores internacionales y rápidamente volvieron a distanciarse en el marcador. Con dos triples de Mirotic, la ventaja volvía a situarse en siete puntos llegados el primer parón del encuentro 14-21.

Curiosidades que sólo en estos partidos pueden darse, el inicio de las rotaciones se hizo con el saludo de dos ex enemigos. Con nueve puntos en su haber, Mirotic daba paso a Kostas Papanikolaou y los nuevos jugadores de cada equipo entraban en pista para dejarse ver.

Esto no hizo más que alargar la sensación de partido sin sentido y exhibición de dos equipos más preocupados por correr y lanzar que por poner un mínimo de inteligencia y sentido colectivo al duelo llegado el intermedio de la primera parte.

Anticipándose a la cita de este sábado, Zach LeVine puso algunas gotas de lo que puede ofrecer en el concruso de mates y aceleró el ritmo del equipo americano en un estéril intento de aproximación ante un conjunto internacional que seguía moviendo el balón mejor y manteniendo su renta de inicio de encuentro.

Tras un breve período de instrucciones técnicas, la reanudación del duelo trajo alguna de las mejores acciones individuales del partido, así dos mates de Mason Plumlee y los triples de Trey Burke y LeVine lograron empatar el a 42 partido para el equipo americano. Parecía que el ritmo de los jóvenes locales podía imponerse en este momento de partido, pero un triple de Bojan Bogdanovic volvió a estirar la diferencia.



Aunque pocas, las instrucciones de Alvin Gentry, entrenador americano, surtieron efecto y, por primera vez en el encuentro, su equipo mandó en el marcador (51-50). Fue el mejor momento de un conjunto americano que extendió su racha de aciertos y los triples de Oladipo (tres para 16 puntos al descanso) definitivamente asentaron la diferencia en su favor poniendo una máxima de seis puntos.

Tuvieron que ser los titulares del conjunto internacional quienes salieran a devolver al encuentro a su estado natural y así, cinco puntos de Mirotic (14 puntos en la primera parte con un perfecto 5/5 que incluía cuatro triples) y la doble conexión Schroder-Wiggins, devolvió la ventaja al conjunto resto del mundo hasta el final de la primera parte (67-69).


Oladipo no acaba con el dominio internacional

El equipo americano reanudó el partido con cambios en su cinco titular y apostó por aquellos que mejor resultados le habían dado. Así, Zach LeVine (22 puntos) y Mason (13) Plumlee crearon una sociedad que volvió a colocar a su equipo por delante en el marcador. Los vuelos del base suplente de Minnesota Timberwolves provocó los aplausos y despertó al frío publico asistente en medio de un partido que aceleró su ritmo anotador pero no su competitividad (81-75).

Con el paso de los minutos y el regreso de alguno titulares, el equipo internacional recuperó sensaciones y apretó en defensa para, primero empatar a 90, y luego estirar la ventaja hasta los seis puntos de ventaja. En este período de tiempo la presencia del francés Rudy Gobert se hizo notar y dominó los tableros de ambos lados de la pista ante un equipo americano donde sus interiores eran incapaces de producir en ataque.

Sabedores que irremediablemente el partido se iba a decidir en los últimos minutos de partido, los minutos comenzaron a caer sin mayor sentido ni interés. Bueno, Oladipo sí le puso interés y comenzó a opositar como MVP de su equipo (22 puntos y cuatro asistencias), mientras Bogdanovic apareció para responder en el equipo internacional estabilizando la ventaja en los eternos siete puntos que tanto tiempo quedaron reflejados en el marcador (86-103).

Y ya con los actores principales del partido en la pista, éste se encaminó a su resolución con las dos cuestiones principales en el aire: quién ganaría y quién sería el MVP. La primera quedó rapidamente contestada porque el equipo internacional evidenció un poco más de colectividad y llegados estos momentos de encuentro, sea o no una fiesta, el grupo siempre es más imprevisible que la acción individual. Así una asitencia de Schroder a Wiggins dio una ventaja de seis puntos a noventa segundos del final.

Oladipo quiso remontar el marcador, pero el equipo americano sólo recortó diferencias por descuidos con el balón del equipo internacional. Insuficiente a todas luces y la victoria cayó del bando global... y colectivo.



La segunda cuestión, la del mejor jugador del partido, estuvo más tiempo en vilo. Por mor de ese sentido más coral que aplicó el equipo del resto del mundo, el MVP pudo haber caído en Mirotic o Gobert, aunque finalmente recayó en un Andrew Wiggins (22 puntos, cuatro rebotes y seis asistencias) que comienza de esta manera a escribir líneas en un curriculum NBA que está llamado a llenarse con páginas de logros individuales.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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