Artículo

Tomic y Hezonja casan al Barça con la final (87-79)
El FC Barcelona espera rival en la final de la Copa del Rey tras batir al Unicaja por 87-79 en un gran último cuarto. Los blaugrana se apuntan a su sexta final seguida, pese al récord histórico de triples del Unicaja con 14

87-79

EstadísticasListado de jugadas
Crónica del partidoFotos del partido
Los detalles del partido6ª final seguida del Barça
Pascual: "Contento victoria"Plaza: "Actitud, a otras finales"
Declaraciones post-partido14 triples del Unicaja
Los muelles de SatoranskyRebote-mate de Vázquez
ACBTV: Resumen del partidoACBTV: A ritmo de mi mate
Así se vivió en el banquilloRitmazo de las cheerleaders


Redacción, 21 Feb. 2015.- El FC Barcelona regresa a su 6ª final consecutiva tras vencer por 87-79 a un Unicaja muy combativo que acabó sucumbiendo en los últimos minutos contra su gran rival histórico.

El cuadro barcelonista empezó mejor por su acierto exterior (18-15, m.10), aunque entre Green y Granger los malagueños, que ya empezaban a vislumbrar su histórico récord triplista (14), le dieron la vuelta al partido al descanso (34-39).

Tomic apareció en el tercer cuarto para nivelar el partido (57-57) antes de un último cuarto en el que, cuando el Unicaja parecía más cerca de la victoria (62-68, m.34), aparecieron Hezonja y Lampe para un 23-4 de parcial que bien les vale por una final copera.

(ACB Photo)

Triples contra el orden

Fort Wayne, allá donde los niños juegan a indios y vaqueros. El lugar de nacimiento de DeShaun Thomas, el jugador con el nombre en Twitter más difícil de la Liga Endesa. El mismo que el mismo año en el que su Barça perdía la Copa por aquel tiro eterno de Llull, conquistaba Francia con el Nanterre. Aquel que llegó sin hacer ruido, con un rol muy específico, pero que de vez en cuando se desmelena sin pedir permiso.

La puesta en escena del americano marcó el inicio del partido, con dominio blaugrana por los puntos de un jugador que convirtió sus primeros dos intentos lejanos (8-5, m.3).

El mundo al revés. El Unicaja era todo lo contrario a lo mostrado 48 horas antes en cuartos contra el Bilbao Basket, donde abusó del triple y mostró un juego más plano eclipsado por su acierto exterior. Esta vez, buscaba mucho más la zona, movía mejor el balón, destacaba en el rebote ofensivo y hasta forzaba pérdidas rivales pero, simplemente, los tiros no le entraban (2/10 T2 en el primer cuarto).

El Barça, sin embargo, le daba al cuadro de Plaza de su propia medicina, con DeShaun Thomas anotando su tercera canasta de 3 puntos para volver a impulsarse en el luminoso (15-10, m.7). Y todo eso a pesar de mostrar menos riquezas en ataque que su rival, que confiaba en Granger y Vasileiadis para volver a igualar y que veía con impotencia a Huertas anotando el cuarto triple de cuatro intentos para poner el 18-15 con el que terminó el primer cuarto.

(ACB Photo)

La energía de Green

El FC Barcelona comenzó el cuarto con un repertorio más variado, especialmente gracias a la incursión de un Hezonja desequilibrante, capaz de aparecer con un canastón lateral en suspensión, con robo y mate o con lo que diablos le pase por la cabeza. No obstante, un par de triples consecutivos de Granger y Vasileiadis neutralizaban los méritos del cuadro catalán (22-24, m.13) y daban paso a una nueva fase en la que el Unicaja, sin miedo, se atrevió a coger el timón del partido.

Calebb Green tuvo mucho que ver en ese escenario diferente. El americano, tan errático en algunas fases de la temporada, mandó un aviso en forma de tapón. Empezaba su show. Y no, no fue con puntos. Lo suyo fue otra cosa. Coger un rebote y ponerse a correr a canasta. Dejarse el físico en cada defensa. Amenazar con el triple y penetrar, generando desequilibrios. Un subidón de energía que contagió a todos sus compañeros.

El cuadro blaugrana resistió las dos primeras embestidas de su rival. Con Tomic desaparecido, uUn par de mates de Satoransky y a falta de triples (1/6 en este cuarto), Doellman fueron la réplica inicial. A continuación, entre Doellman y Navarro frenaron la ambición cajista. Sin embargo, el Unicaja estaba incontenible. Seguro de sí mismo, descarado, coherente. Con Green en estado de gracia. Y con un Stefansson letal a la primera que tuvo, para poner con un triple un +7 que Navarro redujo justo antes del descanso (34-39).

(ACB Photo)

Tomic cambia el partido

Para todos la Copa es esa Copa que acaba el jueves y que nunca se sabe cuándo acaba. Para Pascual, ese torneo que empieza el jueves y acaba, siempre, siempre, siempre, el domingo. Cinco Copas, cinco semifinales ganadas. Y 5 finales (6 desde hoy) que pesan mucho a la hora de darles por muertos. Ni siquiera heridos tras el triple inicial de Green para la máxima malacitana (34-42, m.21).

En ese momento, Ante Tomic despertó del letargo. Porque si el Barça siempre huele a finales, el croata, de blanco o blaugrana, también lleva todos esos años abonado al partido por el título. El pívot dio el primer golpe en la mesa con canasta y adicional para cortar la hemorragia. No marcó el tiro libre pero la máquina ya había arrancado. Un par de triples de Satoransky y Doellman volvieron a meter en el partido a un Barça que ya nunca se despegó de él (42-44, m.23).

Qué fácil es jugar con Tomic al lado. Qué fácil parece el baloncesto cuando el de Dubrovnik se queda en el aire para transformar un pase de Oleson en canasta. Qué sencillo es aprovechar los espacios generados por la superioridad de tu hombre interior, en estado de gracia, y clavarla desde fuera para empatar el partido (48-48), como el propio Brad hizo justo en el ecuador de cuarto.

Ante, siempre él (7 puntos y 7 rebotes en el periodo), capturaba el rebote en ataque para poner por fin por delante a su Barça (53-51, m.27) y a pesar de que los puntos de Kuzminskas y la lucha estajovanista de Thomas debajo del aro cambiaron la tendencia, el Barça pudo igualar justo al final del tercer cuarto con una canasta de Huertas (59-59, m.30).

(ACB Photo)

Un 23-4 para dar el "sí quiero"

El periodo final empezó con un aficionado barcelonista en las gradas pidiéndole matrimonio a su novia. Como si hubiera sido un símbolo de lo que viniera después, la chica dijo “sí, quiero”, las mismas palabras que un FC Barcelona que parece casado hasta que la muerte le separe con las finales coperas.

El Unicaja tuvo un último arreón. “Jugaremos como si fuese la final… ya nos preocuparemos si ganamos de las fuerzas que nos queden el domingo”, decía Plaza en la previa. No era un farol. Los malagueños se dejaron hasta el último gramo de fuerza, apostando por acabar con una maldición histórica que reza que aquel duelo contra el Barça siempre acaba de forma agónica y épica, pero con el mismo resultado. Una versión moderna, o ya no tanto, del “jugamos como nunca y perdimos como siempre”.

La historia pareció cambiar cuando Vasileiadis acertó desde el 6,75 (¡record histórico en triples para los malagueños!), Gabriel soltó un gancho que pareció de esos que ya se inventaba en Lisboa 99 y Markovic , con un slalom de vértigo, desataba la locura en la grada verde (62-68) a 6 minutos para el final. Ahí, justo ahí, apareció la figura de uno de los mejores proyectos de jugador que vio Europa jamás. Se llama Mario Hezonja, segundos antes se había puesto a gritar enfadado por una pérdida de su equipo y decidió que él quería formar parte de esa tradición de finales barcelonista. Esta vez como protagonista.

¿Qué hubiera pasado si aquel triple de Mario no hubiera entrado? El caso es que lo hizo y, a partir de ahí, el FC Barcelona empezó a volar. Lampe le echaba un mano en la zona y, a la siguiente jugada, el propio croata, ponía a su equipo por delante (69-68) tras un 7-0 en un solo minuto que desquició al Unicaja. Tanto que el parcial siguió creciendo, yéndose la Copa de las manos a los malagueños. Lampe vestido de Tomic, Oleson letal en el triple y el propio Super Mario sentenciando con un triple (81-72, m.38).

Por un momento el Unicaja se acordó del triple de Ansley. De los cuartos del 97, cuando el Barça remonto un 2-1 malagueño, al igual que en año 2000. De la Copa de Valencia 99, de la increíble remontada en 2003, también en Valencia. De su derrota como anfitrión en 2007. De las semis de 2004 o aquellas de 2009, con derrota en la prórroga. O de la derrota de 2011 frente al mayor verdugo que un equipo puede tener jamás: el peso de su memoria. Lampe llegó a poner al Barça 13 arriba (85-72, m.39) tras un parcial de 23-4 en 5 minutos, con un menos abultado 87-79 de marcador final que ni consoló a unos ni preocupó a otros.

El Barça lo ha vuelto a hacer. El Barça dijo sí. Este Barça está casado con las finales.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
ACB.COM

Últimos artículos relacionados con F.C. Barcelona
Últimos artículos relacionados con Baloncesto Malaga S.A.D.
Últimos artículos del autor



© ACB.COM, 2001-