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El campeón no se quita su corona (71-77)
¡El Real Madrid repite título! El equipo blanco ha batido por 71-77 al FC Barcelona tras otro final de infarto. Dos tiros libres de Reyes adelantaron a los blancos a un minuto y Sergio Rodríguez sentenció con una entrada a siete segundos. Rudy Fernández el MVP Orange

71-77

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Rudy, MVP OrangeCanasta ganadora de Sergio
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Gran Canaria, 22 Feb. 2015-. El Real Madrid no se quita la corona. Una canasta de Sergio Rodríguez a 7,5 segundos para el final sentenció una final copera llena de emoción marcada por un duelo con tintes históricos, el que enfrentó al MVP Orange Rudy Fernández con un Ante Tomic descomunal.

El Real Madrid abre brecha en el palmarés respecto a su eterno enemigo (26-24) y revalida el título de 2014, confirmando su hegemonía reciente en ACB frente al Barça, con 6 victorias en las últimas 7 finales en las que se enfrentaron.

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Los de Pascual se apuntaron el primer cuarto (21-18) y llegaron a amenazar con romper el partido en el segundo con un Tomic inspirado por los dioses (42-35, m.19), pero se encontró con un Rudy que firmó prácticamente solo un 0-9 para adelantar a su Real Madrid. Tras una gran batalla entre el alero y el pívot, los blancos llegaron a irse de 7 (67-74, m.30) pero el Barça igualó fue remontando hasta igualar a 71 a falta de dos minutos.

En los balones que decidieron el partido, Navarro falló su intento y Sergio Rodríguez se inventó a falta de 7,5 segundos una penetración que ya es historia de la Copa.

Rudy Fernández, MVP Orange

Retomando el cliffhanger

Si la Copa del Rey fuese una serie, a lo Breaking Bad o The Wire, ya llevaría 31 temporadas y la season season finale de la última hubiera sido aquel tiro de Llull. El instante congelado, a cámara lenta, con música de suspense, filtro sepia a la imagen y un brusco corte a modo de cliffhanger, con mirada desafiante de algún jugador blaugrana, como asegurando que habría venganza. Y otra temporada, claro.

De repente, Barça y Real Madrid se ven las caras. Y los protagonistas lo recuerdan todo. Lo disfrutado, lo sufrido. Málaga 2014, la revancha del Playoff, la Supercopa Endesa. Los cuartos, las semis, las remontadas, lo vivido hasta llegar a ese momento. Lo vivido hasta esta nueva season finale. El capítulo acaba de comenzar.

El intercambio de golpes inicial fue protagonizado por dos nuevos actores de la serie, Ayón y Satoransky, precisamente dos de los poquísimos en cada equipo que jamás levantaron una Copa y que salieron dispuestos a todo para engordar su palmarés (9-12, m.7). De fondo, la actuación estelar de un Rudy que no solo se animaba en ataque. El “5” blanco asistía, reboteaba, recuperaba y lideraba buscando el trofeo y las tres letras que dan más gloria en una final, bien secundado por un Nocioni especialmente motivado.

La entrada de Abrines en pista, con dos triples consecutivos, neutralizó la ventaja madridista y una canasta de Doellman sobre la bocina dejaba el resultado en 21-18 con la llegada de la primera pausa. Esto solo acababa de empezar.

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Escándalo Tomic

Antes del partido, Laso se quedó mirándole con cara desencajada. "Pero... ¿en serio vas a jugar", le preguntó. Lesionado el día anterior, su tobillo parecía dejarle en el dique seco. ¡Ja! Un minuto antes del final del primer cuarto, tras un tapón soberbio a Pleiss y 2+1 de Rudy, Nocioni se puso a gritar mirando al infinito, apretando con fuerza los puños hacia abajo, como aquellas batallas de dibujos animados de Namek y pelos que crecían de amarillo. Nada más comenzar el segundo periodo, otra canasta y adicional del argentino, redondeada con un brillante tapón a Pleiss, volvió a desatar su furia, como en sus más dorados días en el Baskonia o Argentina (21-23, m.11).

Otro ganchito de Andrés a continuación puso 4 arriba (23-27, m.12) a un Real Madrid que no pudo terminar de irse. Y es que en el Barça primero apareció Doellman –¡precaución!- y luego Tomic -¡peligro de muerte!-, dispuesto a hacer un cuarto tan escandaloso como el que le remontó el partido 24 horas antes al Unicaja. Un mate suyo, pura rabia descargada, impulsó a su Barça, que creyó volar en la carrera hacia el aro de Thomas para poner la máxima con canasta y adicional (37-31, m.17).

Los de Laso se defendían como podían con los puntos desde el banquillo de Maciulis y Bourousis, pero lo de Tomic era algo muy serio. Siempre en el centro de la zona, asustando al más valiente en cada ataque, forzando un desequilibrio absoluto en la defensa blanca, con 13 puntos, 5 rebotes… ¡y 20 de valoración en el segundo periodo! Cuando estiró la ventaja de los suyos hasta el +7 tras el enésimo 2+1 del cuarto (42-35, m.19), el FC Barcelona sitió que por fin se escapaba. Y pudo haberse ido de 10 si el triple de Lampe hubiera entrado, a un minuto del final.

En cambio, el balón fue para un Rudy que lanzó el contraataque para que Slaughter machacara. Más tarde, nueva carrera de Fernández para ponerse a 3 y, cuando el Barça apuraba la última posesión, otra vez apareció de la nada para robar, dar zancadas de gigante hacia el aro, mirar el reloj y saber que podría ascender hasta el cielo antes de que la luz roja apareciera. Lo hizo (42-41) y el partido se iba en su punto más alto a vestuarios. La calma antes del desenlace.

Una batalla de héroes

En el capítulo final siempre hay un héroe y un antihéroe. O, simplemente, dos héroes antagónicos, que se quieren ganar el uno al otro, que se enfrentan y se necesitan al mismo tiempo. Tomic y Rudy. Rudy y Tomic. Ya sin paños calientes, sin disimulo alguno, ambos tomaron el mando dispuestos a conducir a sus equipos hasta el trofeo final.

El de Palma de Mallorca adelantaba a su equipo y el de Zagreb respondía. El croata, aún más inspirado, ponía más tarde 5 arriba a los suyos alcanzando las dobles figuras. Cuando Rudy volvía a dejar a 1 al Real Madrid, Tomic culminaba una jugada barcelonista de tiralíneas con un mate, balanceándose en el aro en pleno éxtasis. Y cuando el pívot aún celebraba su canastón, aparecía el alero para acertar el triple (52-50, m.26). Dos estilos diferentes. Dos estilos opuestos. Dos estilos determinantes, que se gritan y se responden.

Y sí, había actores secundarios, aunque más por parte blanca. Nocioni, cada vez rozando más el papel principal, empataba a 53, Sergio Rodríguez enlazaba un tapón con dos canastas consecutivas, Maciulis demostraba que quería ganar la Copa de su tercer país diferente y Ayón, qué trabajo el suyo, qué poco valorado, anotaba sobre la bocina de forma acrobática (57-64), yéndose para su grada mientras los Sergios cruzaban sus vuelos en el banquillo.

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Sergio Rodríguez crea otro momento de Copa

Como en las series finales, no hay nada decidido hasta el último segundo. Y en esta final ninguna brecha parecía definitiva. Ese +7 le duró al Real Madrid solo tres minutos, los que tardaron Tomic, Thomas y Satoransky en poner al Barça a uno. Y vuelta al ataque para el Real Madrid, con 2+1 de Maciulis, canasta de Sergio Rodríguez y Llull fallando lo que hubiera sido un +9. Que no, que no aprendemos. Que en las series buenas nada se decide con antelación. Que Laso y Pascual se midieron 38 veces y venció 19 veces cada uno. Que Real Madrid y FC Barcelona se vieron en 26 ocasiones en una final y cada uno ganó 13. Que esta season finale tenía que acabar con otro momento para el recuerdo, para enganchar, para recordar, enfadar o alegrar.

El choque volvió a cambiar otra vez con Navarro anotando un triple imposible desde 9 metros, con la posesión a punto de concluir. Tomic se iba hasta los 40 de valoración y Navarro empataba por fin para el Barça (71-71) tras técnica a Llull, aún con dos minutos por disputar. Todo un mundo. Dos tiros libres de Reyes volvieron a adelantar al Real Madrid, que se sintió ganador cuando Rudy robó en el último minuto. Tanto que Abrines le sorprendió, quitándole otra vez la cartera, con el FC Barcelona atacando para ganar la Copa y devolverle la moneda al Real Madrid tras lo de Málaga 2014.

Navarro botó dispuesto a la gloria en el torneo que ya conquistó 6 veces pero su entrada a canasta se quedó en el limbo. La pelota se quedó en las manos de Sergio Rodríguez, que luego recibió con cuatro cuatro segundos en los que le pasó de todo por la cabeza. Y viajó en el tiempo al Martín Carpena, con aquella pérdida final que pudo darle el título al Barça. Aquella vez dijo que si no fuera por Llull iba a recordar ese momento durante toda su carrera. Esta vez, sin ayudas, el capítulo volvió a tener final feliz para su equipo. Y un lugar para la gloria para él.

Sergio Rodríguez, se quitó para siempre la espina –si es que hay espinas después de ganar- con una canasta explosiva a falta de 7 segundos con aroma a Copa que desde hoy ya es historia del torneo. Rudy besando su MVP Orange, el primero blanco tras los dos verdinegros. Nocioni ya sin reservas vestido de súper guerrero, celebrando el trofeo como la misma vida. El confeti volando y los de Laso derramando en Gran Canaria las mismas lágrimas de alegría que derramó en Málaga. 29 años después, el Real Madrid revalida título. El campeón no se quita su corona.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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