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Pablo Aguilar: La redención del talento
Constreñido en un segundo plano, el talento de Pablo Aguilar parecía estar secuestrado para el disfrute del aficionado taronja y satisfacción del jugador. Lesiones y decisiones técnicas habían impedido ver el talento de un jugador que ahora recoge con dorados frutos la paciencia y serenidad con la que afrontó los días de tormenta anímica

Redacción, 24 Mar. 2015.- Con paso tranquilo y botella reconstituyente en mano, Pablo Aguilar salía el domingo con una sonrisa delatora. Era uno de los hombres del momento y todos querían hablar con él. Es lo que tiene la gloria, que todos quieren tener un pedazo de ella, ya sea por medio del selfie tan de moda hoy en día o con declaraciones que actúen de altavoz de un hombre que el domingo constató su nueva vida.

Aunque tímido en aseverarlo, Aguilar sabe que con él la vida deportiva ha cumplido la máxima que señala que el hombre nunca puede perseguir al destino… y que todo en esta vida pasa por alguna razón. Determinista o no esta aseveración, la realidad para Aguilar es que un cambio ajeno a su poder de decisión transformó el destino de su temporada, y no hay que estudiar mecánica cuántica o discutir con filósofos para entender que el cambio de entrenador le sentó también a él como a Valencia Basket.

“Se ve un equipo diferente al que se veía antes, no por nada... los jugadores seguimos siendo los mismo, el cuerpo técnico tuvo el cambio de Peras por Carles pero no ha cambiado en esa confianza en nosotros” reconoce buscando una explicación más cercana para entender esta metamorfosis. “Carles desde un primer día ha transmitido que está con nosotros a muerte, que confía en nosotros y que va a hacer todo lo posible para que el equipo esté lo más arriba posible. Creo que eso nos lo ha trasmitido y se ve a un equipo con más alegría, que juega sin tanto pensar y que juega bien tanto atrás como adelante”, comenta Aguilar.

(ACB Photo / M.A. Polo)

El pívot vive seguramente el momento más dulce desde que está en Valencia Basket. Si el año pasado las lesiones fueron cortando su trayectoria y minando la confianza, esta temporada la ausencia de oportunidades le relegó a un papel secundario e incluso al ostracismo profesional. Ahora él es la imagen individual de un cambio colectivo en el que Valencia Basket trabaja cada día.

Pablo Aguilar logró hace tres jornadas su tope anotador con 29 puntos frente al CAI Zaragoga (y se quedó a dos puntos de valoración de su tope, cifrado en 34 cuando jugaba en el CB Granada), mientras que este domingo, aunque no llegó a esas cifras, tuvo una actuación determinante en el triunfo sobre el FC Barcelona. “No fue redondo, no creo que haya nunca un partido 100% redondo, pero sí es cierto que siempre sueñas jugar bien. Trabajamos durante la semana para que el equipo juegue bien y haga un buen partido. Si es contra un rival como el barça, y en una situación como la que estamos, donde el equipo necesitaba esta victoria, pues mucho mejor y es mucho más importante” , señala un jugador que no duda en afirmar que la victoria cosechada “es un empujón anímico mucho más grande”.

Pablo bien sabe de lo importante que son esos refuerzos emocionales. Su explosión actual (promedia 27,5 minutos y 19 puntos en marzo) llega tras vivir, quizá, la etapa profesional más dura. Aguilar reconoce que “fueron meses muy duros personalmente, sobre todo anímicamente. Estaba mal. No es fácil cuando en tu trabajo no van bien las cosas y anímicamente no estás bien”. Además, Pablo Aguilar recuerda que si ese mal momento se vive "lejos de tu casa, lejos de tu familia, tu novia, tus amigos... pues no lo va a hacer fácil; al revés, lo hace todo más complicado que si estuvieras en casa”.

(Foto Álvaro Paricio)

“Creo que todo pasa por algo”, afirma Aguilar. No hay realidad objetiva en el pensamiento cuando se evocan a las leyes del karma y si en el pasado Pablo Aguilar cultivó paciencia y serenidad, ahora el karma le da una cosecha de éxitos.

Todo es subjetivo porque vivimos entre sujetos y por ello el momento de Aguilar y Valencia Basket también está ligado a un sujeto. Ha sido Carles Duran el principal causante de un cambio deportivo que, aunque le falta quizá regularidad de los resultados, se percibe en muchos elementos del juego tal y como el propio Aguilar nos revela. “de Carles, no te puedo hablar personalmente porque no me coge y me dice 'oye Pablo... tal’; pero sí es cierto que desde el primer día nos transmitió tranquilidad, nos transmitió confianza, nos dijo cómo quería que trabajemos, cuál era su filosofía, lo que esperaba del equipo en cuanto al cambio necesario para ser un mejor equipo y creo que todos lo entendimos como una entrada de aire fresco y pensar que estamos aquí y vamos a ir a por todas porque él confía en nosotros, nosotros confiamos en él y vamos hacer todo lo posible para que Valencia Basket esté donde se merece, no como estábamos”.

LA NUEVA VIDA DE PABLO AGUILAR
ENTRENADORPARTIDOSMINUTOSPUNTOSREBOTESVALORACIÓN
Con Velimir Perasovic1514,54,93,25,06
Con Carles Duran820,1210,253,612,12



EN BUSCA DEL LUGAR AL QUE CORRESPONDE

El cambio de entrenador, la recuperación de la confianza, la mejora física de jugadores... no sería justo (aunque sí merecido) otorgar el mérito del cambio en una persona cuando hablamos de entidades corales donde cada pieza tiene su valor. Eso lo sabe el pívot granadino y asegura que “fue un cúmulo de cosas que ha hecho que el equipo esté mejorando”.

(ACB Photo / M. Pozo)

Aguilar no lo niega y dice con rotundidad que “el equipo está bien y eso es lo importante”. Desde dentro todo se siente y conoce mejor, por ello que existan derrotas como la sufrida en casa frente a CAI Zaragoza, las cuales, más que hacer pensar en recaídas, refuerzan el sentimiento de estar en el camino correcto. “Esos días al final son días complicados, con muchos hándicaps como las bajas, complicaciones durante el partido como la lesión de Luke, el codazo... y acabas jugando con siete u ocho jugadores. Al final son muchas cosas contra las que no puedes pelear porque son cosas que pasan y tienes que pensar que en otros momentos, si hubiera pasado, hubiéramos perdido de 20 y ahora el equipo sigue peleando porque ,aunque los jugadores no jueguen en su posición, saben que tienen que hacer un esfuerzo para que el equipo sigua ahí”, dice Aguilar.

Un esfuerzo físico y sobre todo mental. Eso se ve en la cara de los jugadores y en las actitudes que muestran sobre la pista. El equipo frágil mentalmente de antaño y que podía salir un punto acomplejado contra los “grandes” de la Liga Endesa ha dado paso nuevamente al devorador de partidos que lo fue meses atrás. El domingo quedó patente este realidad cuando se rehízo del fulgurante inicio de tercer cuarto del FC Barcelona y un parcial 0-8 lo contestó con otro de 19-4

El equipo tenía ganas de dar una alegría, quería tumbar a uno de los importantes y por eso cuando otros días podía haberse dado un paso atrás, la confianza no minó y sí creció el ímpetu por vencer a un FC Barcelona al que confiesa que había ganas de vencer. “Sí, sobre todo teníamos ganas de mejorar esa racha negativa pensando en el futuro. Sabemos que era importante para nosotros porque sabíamos que no era lo mismo seguir mirando hacia arriba si ganábamos a que si perdíamos, y habiendo ganado Laboral Kutxa y CAI Zaragoza y si ganaba Herbalife Gran Canaria, se complicaba todo. El equipo era ambicioso en el sentido de decir que teníamos que ganar para seguir mirando hacia arriba, seguir creciendo en el Playoff y acabar lo más arriba posible la liga regular y así tener lo más fácil posible el Playoff”.

El problema es que ya poco hay de fácil en el camino que queda hasta el final de la temporada. La premura de tiempo y las piedras que Valencia Basket va a encontrar en el camino así lo atestiguan y por eso no hay ni un ápice de condescendencia con el buen momento que viven jugador y equipo. Al contrario, es el momento de querer más. “Ahora hay que olvidarse del pasado y seguir trabajando como se está haciendo y pensar que el miércoles tenemos una final, seguramente el partido más importante de la temporada hasta el momento y tenemos que salir allí pensando que el equipo está bien, que hemos trabajado bien hasta ahora y que tenemos muchas opciones de ganar si hacemos bien el trabajo”.

No hay objetivo a medio o largo plazo. Pablo Aguilar sabe que el corto plazo es lo que te permite alzar la mirada y otear el horizonte. Él, que en los malos momentos no se ahogó pensando en el mañana ahora, quiere disfrutar y exprimir el día a día, y nos recuerda que para Valencia Basket “el objetivo es ganar el miércoles. Todo pasa por ganar en Rusia si queremos seguir vivos en la Eurocup. No va a ser fácil, tenemos la experiencia del año pasado y nuestro objetivo primordial es ese”, concluye.

(ACB Photo / M.A. Polo)

Precavido como escudo ante el recuerdo reciente y comedido en sus palabras sobre lo vivido hace unos meses, Pablo Aguilar lo que no puede esconder es la felicidad del momento. Sabe que su paciencia y esfuerzo comienzan a tener la recompensa soñada durante tantos días y ahora la alegría que muestra con cada triple o rebote le acompaña a la salida del pabellón mientras le esperan sus aficionados para darle un último abrazo. Pablo Aguilar no necesita bebida reconstituyente ni complejo vitamínico, el triunfo del equipo y su buen momento personal le dan la energía suficiente para encarar un nuevo día.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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