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March Madness: Dieciséis dulces historias buscan su final feliz
Tan solo quedan dos semanas de competición en el March Madness de la NCAA y solo 16 equipos candidatos a acabar cortando las redes en Indianápolis. Llega la parte más dura del torneo final: el Sweet Sixteen

Redacción, 15 mar. 2010.- Empezaron 68. Y tan solo quedan 16. En su primera semana, el March Madness se ha llevado por delante a los más previsibles como también a algunos más que favoritos. Virginia, Iowa State o Villanova deberán seguir desde su campus la lucha por el título final. 16 candidatos con motivos y argumentos distintos detrás para creer en ellos. Dieciséis dulces sueños en busca del mejor final...

  • Cuadro del torneo


  • Kentucky Wildcats

    8 títulos (1948, 1949, 1951, 1958, 1978, 1996, 1998, 2012)
    16 presencias en Final Four (última en 2014, cayeron en la final)

    Su 36-0 le deja como claro favorito al título. Los de John Calipari no ofrecieron signos de debilidad en ninguno de sus dos encuentros de este torneo final y superaron a la modesta Hampton y a la correosa Cincinatti con facilidad. Han vuelto a imponerse a sus rivales desde la defensa, dejándolos en menos de sesenta puntos. Una selección de talentos y físicos que no ha encontrado aún rival. Karl Anthony Towns y Willie Cauley-Stein dominan bajo aros y los gemelos Harrison, Tyler Ulis y Devin Booker lo hacen desde el perímetro. Su amplia profundidad de banquillo y su extenuante nivel físico, sus mejores armas para creer en sus opciones para completar la temporada perfecta.

    Su camino a la Final Four: Su duelo contra West Virginia puede ser una auténtica batalla. Los Mountaineers son un equipo realmente duro, que presiona a toda pista con mucha agresividad y que puede pelear más que dignamente contra la pintura de los Wildcats. Sin embargo, sería una gran sorpresa que esta Kentucky cayera en la siguiente ronda. Si cumplen su pronóstico y consiguen ganar a los de Bob Huggins, pueden toparse contra el talento ofensivo Jerian Grant y Notre Dame o la ilusión y descaro de una Wichita State con hambre de revancha.


    Duke Blue Devils

    4 títulos (1991, 1992, 2001, 2010)
    15 presencias en Final Four (última en 2010, fueron campeones)

    Jahlil Okafor marca el ritmo de una Duke con ganas de hacer mucho ruido. El pívot es la gran referencia de unos Blue Devils que han superado claramente a Robert Morris y San Diego State en las dos primeras rondas, marcando un ritmo durísimo desde el primer minuto y con la mejor versión de Justise Winslow. Los de Krzyzewski afrontarán esta recta final del torneo en uno de sus mejores momentos de la temporada. Un perímetro de muchísima capacidad ofensiva, con la pareja Quinn Cook-Tyus Jones como líderes, es otro argumento de mucho peso para creer en las posibilidades de título de esta Duke. ¿Su posible laguna? Su falta de banquillo, que explota en exceso a su quinteto titular (contra San Diego State, el que menos participó jugó 33 minutos)

    Su camino a la Final Four: Utah será un duro escollo en este Sweet Sixteen. Los Utes se presentan como un rival muy equilibrado, con su estrella Delon Wright en busca de una gran actuación para crecer en el próximo Draft, y el duelo entre Okafor y el austriaco Jakob Poeltl puede ser uno de los mejores atractivos de ese choque. Si consiguen ganar a los Utes, pueden toparse contra una Gonzaga muy ilusionante o una UCLA que llegó de rebote al Madness pero que está confirmándose como un equipo muy peligroso.


    Wisconsin Badgers

    1 título (1941)
    3 presencias en Final Four (última en 2014, cayeron en semifinales)

    Aunque quizás los de Bo Ryan no han mostrado su mejor nivel en lo que llevamos de March Madness, nadie se atreve a descartarles como candidatos al título en esta temporada. Los Badgers tiraron de la mejor versión de su gran estrella, Frank Kaminsky, para superar a la modesta Coastal Carolina, pero sufrieron contra una inferior Oregon. Un equipo de ritmo lento, en el que el colectivo prima en todo momento a ambos lados de la cancha. Ni la baja de Traevon Jackson, que podría reaparecer en este Sweet Sixteen, afectó en exceso en la parte final de la temporada de los Badgers, que han encontrado en Bronson Koenig y Sam Dekker a los mejores escuderos de un Kaminsky con ganas de repetir presencia en el fin de semana final.

    Frank Kaminsky trata de superar a Okafor (Courtesy of Wisconsin Athletics)

    Su camino a la Final Four: Durísimo camino tienen por delante los Badgers para estar en la Final Four. Su rival en el Sweet Sixteen será la histórica North Carolina, un equipo con mucha capacidad física y gran amplitud de banquillo en el que el talento de su base Marcus Paige marca su dirección y ritmo. En caso de superar a los de Roy Williams, Wisconsin puede encontrarse con otro rival muy sólido en Arizona. Los de Sean Miller son otro de los grandes candidatos al título y, si se acaba dando este enfrentamiento, podríamos vivir uno de los partidos más competitivos de todo el torneo.


    Arizona Wildcats

    1 título (1997)
    4 presencias en Final Four (última en 2001, cayeron en la final)

    Confirmó su supremacía en la que ya es su conferencia, la Pac12, y no ha mostrado duda alguna en la primera semana del March Madness. Arizona superó con facilidad el trámite de Texas Southern y minimizó el peligro de la Ohio State del gran talento D'Angelo Russell, al que dejaron en un paupérrimo 3/19 en tiros. La solidez defensiva de los Wildcats es una de sus mejores identidades. Un equipo de gran capacidad física, que sabe controlar el balance reboteador, con el durísimo Tarczewski como exponente interior, y con un interesante repertorio en ataque. A la calidad de Stanley Johnson, Arizona suma el cerebro de uno de los mejores bases puros de la competición, TJ McConnell, a un todoterreno capaz de sumar en todas las facetas en Rondae Hollis-Jefferson o el tiro de Gabe York o su cuatro Brandon Ashley. Un bloque muy completo, muy duro y que intentará llegar, por fin, a una más que deseada Final Four que hace más de una década que no saborea.

    TJ McConnell (Courtesy of Arizona University)

    Su camino a la Final Four: Los Wildcats parten como grandes favoritos contra una Xavier que se ha plantado en el Sweet Sixteen con mucha fortuna, tras superar a una Georgia State que firmó una de las sorpresas más sonadas de la primera ronda ganando a Baylor. Arizona debería poder frenar la capacidad interior de Matt Stainbrook, aunque puede sufrir con el diferente arsenal ofensivo de unos Musketeers vestidos con piel de cordero. Mucho más duro promete ser, si superan esta ronda, su siguiente encuentro contra Wisconsin o North Carolina, en el que los de Sean Miller se pueden encontrar contra un rival muy competitivo, ya sea a nivel de juego (Wisconsin) o capacidad física (UNC)


    Gonzaga Bulldogs

    Ningún título
    Nunca ha estado en una Final Four (su mejor clasificación, Elite Eight en 1999)

    Nadie puede discutir que Gonzaga es un equipo con mucha calidad. Pero sí es cierto que muchos pueden dudar de las posibilidades reales que tienen los Bulldogs de colarse en la Final Four, algo que no han conseguido en toda su historia. Sin embargo, los de Mark Few han pasado por encima de sus rivales en las primeras rondas de este March Madness, especialmente arrasando a una Iowa que nunca supo competirle. Gonzaga presenta un equipo con muchos recursos distintos. Kevin Pangos marca el ritmo desde el puesto de base, pero quizás su mejor calidad la encontramos en sus puestos de cuatro y cinco. Y es que el trío Wiltjer-Sabonis-Karnowski ha marcado el nivel de los Bulldogs en lo que llevamos de torneo. El canadiense está en un excelente momento de juego, siendo muy efectivo desde la larga distancia (75% en tiros en este March Madness), mientras que el pequeño de los Sabonis se ha alzado con un papel protagonista como sexto hombre de un equipo con ganas de confirmarse como uno de los mejores.

    Su camino a la Final Four: Evidentemente, Gonzaga parte como gran favorita contra UCLA en este Sweet Sixteen. Los Bruins, que han llegado a este March Madness con una invitación más que discutida, han superado con dos muy buenas actuaciones a SMU y a la sorprendente UAB, pero no son un equipo, en teoría, capaz de superar la gran capacidad colectiva de los Bulldogs. Sin embargo, deberán marcar de cerca a la pareja Bryce Alford-Norman Powell en el perímetro, y en la pintura, a un Tony Parker en el mejor momento de toda su carrera. En caso de victoria, el cuadro le presentaría un duelo terrible contra la Duke de Jahlil Okafor para llegar al fin de semana final, en el que los de Mark Few partirían claramente como un rival netamente inferior a los Blue Devils.


    Notre Dame Fighting Irish

    Ningún título
    1 presencia en Final Four (1978, cayeron en semifinales)

    Notre Dame es, quizás, uno de los equipos más imprevisibles de la NCAA. Los de Mike Brey desprenden descaro e imaginación partido tras partido y se han convertido en uno de los equipos más peligrosos del torneo. Sin embargo, su camino hasta el Sweet Sixteen ha sido mucho más espinoso de lo esperado. Y es que los Fighting Irish han tenido que sufrir en cada una de las rondas para superar a una modesta North Dakota State y, sobre todo, a una Butler que llegó a obligarle a forzar un tiempo extra para evitar su eliminación. Ahí vimos al mejor Jerian Grant, un base de una enorme calidad técnica y que es, indiscutiblemente, el gran líder de esta Notre Dame. Pero no es la única referencia. El trabajo interior de Auguste, la versatilidad de Connaughton o el desparpajo del gran escudero de Grant, Demetrius Jackson, también son esenciales para unos Fighting Irish en busca de su segunda aparición en una Final Four, más de 30 años después (1978)

    Jerian Grant (Courtesy of Notre Dame University)

    Camino a la Final Four: Parece prácticamente una quimera ver a Notre Dame en la Final Four. Los Fighting Irish tuvieron la mala fortuna de quedar encuadrados en la misma región que la Kentucky de Calipari, que, a priori, le esperaría en un partido de Elite Eight que podría pasar a la historia. Sin embargo, no hay que ignorar a la capacidad que Wichita State pueda tener para eliminar a este Notre Dame en el Sweet Sixteen. Los Shockers se presentarán como un equipo muy versátil en el que sus bases Ron Baker y Fred Van Vleet van a intentar igualar el ritmo vertiginoso que busca esta Notre Dame. En caso de superar a los de Gregg Marshall, los de Mike Brey podrían estar ante uno de los partidos más importantes de su historia ante el peor rival posible


    Oklahoma Sooners

    Ningún título (2 finales perdidas en 1947 y 1988)
    4 presencias en la Final Four (última en 2002, cayeron en semifinales)

    En su punto anárquico radican casi todas las opciones de esta Oklahoma. Los Sooners se han caracterizado por ser un equipo claramente perimetral, en el que la figura de Buddy Hield (nombrado jugador del año en la Big XII) es esencial. El jamaicano es el mejor talento de una Oklahoma que se ha plantado en el Sweet Sixteen tras superar con algunos apuros a la débil Albany y sabiendo sufrir contra una exprimida Dayton. Los Sooners fueron uno de los más afortunados en sus cruces de la primera semana, pero si quieren ser un candidato legítimo al título deben ser algo más que un equipo capaz de lo mejor y lo peor.

    Camino a la Final Four: Da la sensación que su enfrentamiento contra Michigan State puede ser, prácticamente, su billete a Indianápolis. Si los Sooners son capaces de superar a un bloque tan sólido como están siendo los Spartans, partirán como grandes favoritos en su eliminatoria de Elite Eight. Pero no será nada fácil. Y es que los de Tom Izzo acaban de cargarse a la mejor defensa de la NCAA, Virginia, y llegan a este Sweet Sixteen en su mejor momento del año. En caso de victoria de los Sooners, la Louisville de Pitino y Harrell o la sorprendente y atrevida North Carolina State serían un rival, a priori, inferior a la calidad de esta Oklahoma en el partido previo a la Final Four

    North Carolina Tar Heels

    5 títulos (1957, 1982, 1993, 2005, 2009)
    18 presencias en Final Four (última en 2009, fueron campeones)

    Un año más, North Carolina vuelve a alternar momentos de gran lucidez y potencial con enormes sombras. Y es que el año de los Tar Heels ha vuelto a ofrecer muchas dudas en un equipo de una espectacular capacidad física que, incluso, podría equipararse a la que ofrece la gran Kentucky. Los de Roy Williams supieron ser más definitivos que Harvard en la primera ronda y superaron con mayor solvencia a Arkansas en la segunda. Llegarán a este Sweet Sixteen siendo conscientes del enorme reto que tienen por delante, ya que van a enfrentarse contra dos de los mejores bloques del panorama universitario. Mucha importancia tendrá el nivel de Marcus Paige, su gran líder anotador y principal referencia exterior, pero también los irregulares porcentajes que estos Tar Heels han ofrecido durante toda la campaña, especialmente desde el triple. Su capacidad interior, la calidad de Justin Jackson y su nivel físico, fuera de cualquier duda.

    Camino a la Final Four: Durísimo camino tienen los Tar Heels ante una Final Four que, ahora mismo, parece más que lejana para los de Chapel Hill. La gran Wisconsin de Kaminsky se presenta en este Sweet Sixteen como un rival superior en todos los sentidos y no debería sorprender que aquí terminara el camino de esta North Carolina. En todo caso, si los Tar Heels pudieran dar la sorpresa ante los Badgers, le esperaría, a priori, otro escollo tremendo en el Elite Eight con una muy hambrienta Arizona que volvería a poner en cuestión la solidez como equipo de esta North Carolina.



    Sin embargo, estos ocho candidatos no son los únicos a tener en cuenta. En un plano inferior van a partir el tiro de Rozier y la potencia de Montrezl Harrell en la Louisville de Pitino, el talento de Juwan Staten y la fuerza de Devin Williams en West Virginia, la calidad suprema de Delon Wright en Utah, la ilusión y el descaro de la Xavier de Trevon Bluiett o la Wichita State de Baker, Cotton y Van Vleet, la solidez de la Michigan State de Tom Izzo y Branden Dawson, o la calidad ofensiva de Alford y sus UCLA Bruins o la pareja Barber-Lacey en NC State. Todos merecen una mención. Llegar hasta el Sweet Sixteen nunca es fácil. Pero ahora viene lo más duro y trascendente. Ahora es cuando puedes dejar de ser anécdota o sorpresa y convertirte en historia. La carrera por el título llega a su recta final

    Gerard Solé
    @gsole14

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