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¿La mejor Final Four de la historia de la NCAA?
Más de 2500 victorias entre Izzo, Calipari, Ryan y Krzyzewski. Frank Kaminsky, Jahlil Okafor y Karl Anthony Towns, candidatos al jugador del año y al número uno del Draft. La mejor temporada de la NCAA, en juego. ¿Suficientes motivos para definir a esta Final Four como la mejor de la historia de la competición universitaria por excelencia?

Redacción, 3 abril 2015.- Cuatro equipos. Cuatro de los mejores entrenadores de la liga y un título en juego en Indianápolis. La NCAA llega ya a su última fase. El Lucas Oil Stadium de la capital de Indiana, con capacidad para 70.000 aficionados, un escenario de lujo para el cierre del año. Michigan State-Duke (00:09h) y Kentucky-Wisconsin (02:49h), dos platos muy golosos para un sábado de auténtico lujo baloncestístico. Sólo puede quedar uno en la que, a priori, se presenta como candidata a ser la mejor Final Four de la historia de la NCAA

  • Cuadro del torneo


  • Y es que motivos no nos sobran para creerlo. Desde los récords de audiencia en todo el torneo final hasta un posible histórico 40-0 para Kentucky si consigue cortar las redes de esta Final Four. Más de 2500 victorias en juego entre Mike Krzyzewski, el entrenador con más victorias en la NCAA, y tres candidatos al Hall of Fame como serán Tom Izzo, Bo Ryan y John Calipari. Y tres números en uno en una Final Four, algo que no sucedía desde 2008, ante la cenicienta más guerrera

    Y si nos fijamos en el plano individual, lucha encarnizada para el premio del jugador del año entre Jahlil Okafor (Duke) y Frank Kaminsky (Wisconsin) y también para el futuro número uno del Draft entre Okafor y Karl Anthony Towns (Kentucky). Ocho futuras primeras rondas de la NBA. Todos los alicientes perfectos para un espectáculo para el recuerdo. Kentucky, Wisconsin, Michigan State y Duke. Tan sólo puede ganar uno

    Kentucky Wildcats

    8 títulos (1948, 1949, 1951, 1958, 1978, 1996, 1998, 2012)
    Decimoséptima presencia en Final Four (última en 2014, cayeron en la final)

    Ni el sufrido triunfo final ante Notre Dame le quita el papel de favorito a esta perfecta Kentucky. Su 38-0 y la posibilidad de llegar a un 40-0 con el título, algo nunca logrado en la NCAA, su mayor motivación para Indianápolis. Kentucky quiere convertirse en el mejor equipo de la historia de la competición, pero su imbatibilidad es una arma de doble filo. Y es que los Wildcats serán, sin duda, el equipo a batir también en esta Final Four. Notre Dame mostró el camino. Ser agresivos de cara al aro y nunca sentirse intimidados por su tremenda capacidad física



    Sin embargo, hay alguien que no está dispuesto a que esto ocurra. La exhibición de Karl Anthony Towns en el Elite Eight salvó a esta Kentucky de la debacle y el dominicano llegará a la Final Four en un estado de forma espectacular. Referencia absoluta en la pintura, Towns ofrece eficiencia de tiro y una enorme capacidad atlética en defensa. Por fuera, la capacidad de los gemelos Andrew y Aaron Harrison y la amenaza exterior de Devin Booker equilibran ligeramente el juego de un bloque claramente dominador cerca del aro. Pero Kentucky también ha sabido mostrar, pese a su juventud, una madurez extraordinaria. Y es que, en los nueve partidos ajustados que han tenido los Wildcats, han sabido ganar una diferencia total de 35 puntos, anotando 1,32 puntos en cada posesión

    Un equipo creado para defender, para llevar a sus rivales a porcentajes ridículos (encaja sólo un 14% en aclarados) y sólo encajar 0,68 puntos por cada posesión. Simplemente, la mejor defensa de la NCAA a la que sólo le vale salir de Indianápolis con el título bajo el brazo. Todo lo que no sea el histórico 40-0 sonará a decepción en Lexington. Los dos últimos en intentarlo (Indiana State en el 79 y UNLV en el 91) acabarán fracasando. Y es que el reto es así de duro. Historia o fracaso. No hay más



    Wisconsin Badgers

    1 título (1941)
    Cuarta presencia en Final Four (última en 2014, cayeron en semifinales)

    El cambio de cara de esta Wisconsin en las dos últimas rondas ha sido realmente notable. Los Badgers superaron con oficio y calidad a dos duros bloques como North Carolina y Arizona para confirmar su número uno y llegar a la Final Four. Un bloque de ritmo bajo, pocas posesiones y que hace de la eficiencia su mejor valor (1,141 puntos por posesión). Defensa sólida, control de rebote y, con la vuelta de Traevon Jackson, control del ritmo de partido. Rotación corta (ocho componentes, sin contar los breves pasos de Showalter) y estancia máxima de sus titulares en pista (superando los 35 minutos). No existe cansancio en los Badgers



    Pero lo que hace especialmente peligrosa a esta Wisconsin es el estado de forma de sus grandes dos estrellas: Frank Kaminsky y Sam Dekker. Ambos ya son los dos mejores anotadores de esta edición del torneo (175 para Kaminsky, 153 para Dekker) y llegarán a la Final Four en un nivel extraordinario. El alero ha elevado sus puntos en este torneo final a los 21.3 con un espectacular 60% en tiros (48% en triples), mientras que el pívot ha firmado su mejor año en la NCAA, optando al premio de MVP de la temporada gracias a sus 18.7 puntos y 8 rebotes de media.

    A Arizona, el dúo Kaminsky-Dekker le endosó 56 de 85 puntos posibles. Su siguiente víctima, Kentucky, será un reto aún más complicado. Pero estos Badgers llegarán con ganas de revancha (cayeron contra UK en la semifinal de la pasada temporada) y conscientes de que es su última gran opción en varios años de llegar a un histórico título nacional, más de setenta años después. Reedición de un duelo durísimo en una semifinal de la Final Four, algo que no sucedía desde que UCLA y Houston se vieran las caras en el 1967 y 1968. ¿Algún aliciente más? Se avecina el partido del año...



    Michigan State Spartans


    2 títulos (1979, 2000)
    Novena presencia en Final Four (última en 2010)

    La historia de Michigan State es, sin duda, la historia de este March Madness. Los Spartans han sabido superar la pérdida de algunas de sus últimas estrellas de los últimos años y, tras una temporada especialmente irregular, superar todos sus escollos en el momento más oportuno para, primero, conseguir su decimoséptimas presencia consecutiva en un March Madness y, posteriormente, plantarse en una sorprendente Final Four. Atrás han quedado auténticos huesos como Virginia (nº1), Oklahoma (nº3) o Louisville (nº4). Y es que, un año más, el tercer mes del año no es Marzo en East Lansing. Es Izzo.

    A sus 60 años, el técnico sigue siendo el gran creador y culpable de los éxitos de esta Michigan State indomable. Los Spartans hacen honor a su nombre con un juego batallador, enérgico y tremendamente físico lejos y cerca del aro. No hay balón suelto que no acabe en sus manos. No hay rebote en el que no estén luchando. Los guerreros de Tom Izzo juegan con el corazón.



    Un equipo que ha hecho del juego en transición su mejor arma. Hasta los 1,270 puntos por posesión se van estos Spartans en este ritmo de juego. ¿Culpables? Evidentemente, el dúo Travis Trice-Denzel Valentine. El primero, más pequeño y veloz, es una arma mortífera desde la línea de tres (40% en triples en los últimos tres partidos). El segundo, un general fuera y dentro de la cancha, es un revoltoso alero capaz de producir en todas las facetas del juego y decisivo en momentos claves de partido.

    Sin embargo, la historia juega en su contra frente a Duke. Los Blue Devils nunca han caído siendo número uno ante un seis o peor (MSU consiguió un 7) y parece que Mike Krzyzewski le tiene tomada la medida a Izzo (8-1 en sus enfrentamentos). Claro que, también decían que Michigan State no iba a pasar de primera ronda. O que Virginia les iba a derrotar con claridad en la segunda. O que de Oklahoma en el Sweet Sixteen, los Spartans no pasaban... Contra pronósticos, simplemente, Izzo. Porque la vida es mejor mirarla a contracorriente.



    Duke Blue Devils

    4 títulos (1991, 1992, 2001, 2010)
    Décimosexta presencia en Final Four (última en 2010, fueron campeones)

    Aparte de Kentucky, todas las miradas de esta Final Four estarán puestas en Jahlil Okafor. El interior no está ofreciendo las sensaciones ni los números que esperaban de él en este torneo final, pero los Blue Devils tampoco le han echado de menos. Duke superó a Utah y a una Gonzaga, que se deshizo en la recta final, y se plantó en la que será la duodécima Final Four para su legendario entrenador, Mike Krzyzewski, que igualará al mítico John Wooden con más F4 disputadas. Un paso más en la carrera de Coach K, leyenda absoluta ya del baloncesto universitario norteamericano.



    El papel de Okafor en esta fase final será clave. Duke se enfrenta a un rival inferior en la pintura y el más que probable futuro número uno del Draft deberá sacar su mejor versión. Sin embargo, esta Duke no le ha añorado. Ni mucho menos. Los Blue Devils siguen siendo uno de los mejores ataques de la liga con 1,028 puntos por posesión. Y esta vez, especialmente gracias a un Justise Winslow demoledor en el uno contra uno (0.47 puntos en situaciones de aclarado) y que se ha convertido en el líder de su perímetro.

    Pero Winslow es, simplemente, un recurso más. Su pareja de bases Quinn Cook-Tyus Jones ofrecen descaro, talento y puntos. Muchos puntos. Matt Jones se ha consolidado como tirador puro y Krzyzewski ha vuelto a confiar en Amile Jefferson y Marshall Plumlee (hermano menor de Miles y Mason) para ayudar en la rotación interior. Un bloque duro, trabajado y especialmente peligroso en ataque. Ahí radicarán sus posibilidades de salir campeones de Indianápolis. Puntos, puntos y más puntos. Calidad no les falta

    Gerard Solé
    @gsole14

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