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Acaba el sueño perfecto de Kentucky: Wisconsin-Duke, gran final de la NCAA
Tras 40 minutos de un partido para el recuerdo, Wisconsin impuso su mayor experiencia y acabó con la temporada perfecta de Kentucky. Kaminsky (20p-11r) volvió a ser decisivo. Duke será el rival de los Badgers. Los Blue Devils arrollaron a Michigan State con un gran Winslow (19p-9r). El duelo Kaminsky-Okafor, para el momento más importante del año

Redacción, 5 Abr. 2015.- 38... y 1. Acabó la temporada perfecta de Kentucky. Wisconsin jugará la gran final de la NCAA tras imponer su mayor experiencia y sobriedad en la recta final de un partido que pasará a la historia. Un auténtico combate de boxeo delante de 75.000 espectadores en el que los Badgers asestaron el golpe final. Enésimo recital de Frank Kaminsky para dejar a Wisconsin en la gran final, algo que no sucede desde el lejano 1941. Antes, pero, deberán batir a la mejor Duke de la temporada. Los de Coach K arrollaron a Michigan State en 35 minutos casi perfectos de baloncesto colectivo. Regresó el mejor Okafor. Y se confirmaron Cook y Winslow. Wisconsin-Duke, la gran final de la NCAA. ¡Y qué final!


  • Así queda el cuadro del March Madness


  • Y Wisconsin encontró el punto débil de la imbatible Kentucky

    Wisconsin Badgers 71 - Kentucky Wildcats 64



    Partido para el recuerdo en la segunda semifinal. Wisconsin y Kentucky brindaron 40 minutos de tremenda igualdad, de duros golpes recibidos y dados, pero tan sólo podía ganar uno. Los Badgers, que se plantaron en esta final con sus armas más afinadas que nunca, hicieron del clutch time, una vez más, su gran momento. Acaba la temporada histórica de una Kentucky que, durante unos días por lo menos, olvidará su espectacular racha de 38 victorias seguidas... y tan sólo pensará en su única derrota. Los Wildcats pecaron de juventud y fueron a remolque de unos más veteranos Badgers. El one-and-done es lo que tiene. Así de cruel y duro es el March Madness.

    Wisconsin dominó el partido durante gran parte del mismo. Los Badgers igualaron rápidamente el 0-5 inicial de los gemelos Harrison, los dos mejores de Kentucky en la primera mitad, llegando incluso a conseguir un primer gran parcial de 12-3 (21-14) tras el único triple de Kaminsky. A partir de ahí, golpes constantes en ambos lados. Andrew (13p) y Aaron Harrison (12p) aguantaban en el choque a una Kentucky que, con la aportación final de Trey Lyles y Karl Anthony Towns (16p-9r), le devolvía el parcial a Wisconsin (4-13). Tan solo un canastón sobre la bocina de Bronson Koenig impedía que los de Calipari se fueran al descanso con ventaja (36-36).

    Y los cinco minutos siguientes, memorables. Triples, penetraciones, dominio interior. Un único fallo en nueve intentos antes de un nuevo golpe de Wisconsin. 9-0 de parcial, liderados por un enorme Frank Kaminsky (20p-11r), para volver a obtener el dominio del partido (52-44). Sin embargo, Kentucky encontró en el pequeño Tyler Ulis a su factor inesperado para volver a apretar el choque y, con una canasta de Aaron Harrison, incluso ponerse por delante (56-58 a 7:40). A partir de ahí, los árbitros entraron en juego. Horribles decisiones en una falta en ataque muy cuestionable de Gasser y, sobretodo, una bofetada de Lyles que, en lugar de acabar en una lógica flagrante, no tuvo incidencia final alguna.

    El chispazo en el partido que necesitaba Wisconsin. Los Badgers sacaron su mejor juego en la recta final. Especialmente duros en defensa (Kentucky llegó a perder hasta tres posesiones sin, prácticamente, poder tirar a canasta) y eficientes en ataque para igualar a 60 tras una canasta de Nigel Hayes que no debió subir al marcador al estar fuera de tiempo. Quedaban dos minutos.

    Y apareció Sam Dekker. Si el año pasado fue el triple de Aaron Harrison el decisivo, pese a que aún quedaban 90 segundos por jugarse, el acierto de Dekker (16p) desde la larga distancia fue vital para el triunfo Badger. Con el marcador a su favor, Wisconsin supo ser perfecto en el tiro libre y entre Kaminsky y Koenig, completar la machada.

    Ah, por cierto. Tuvo otro triple Aaron Harrison con 68-64 a 12 segundos para el final. Esta vez, ni tocó aro. Esta vez le tocaba a Wisconsin. Revancha conseguida y regreso a una final de la NCAA más de 70 años después. Esta vez le tocó sonreír a Bo Ryan. ¿Será el año de Wisconsin?


    La apisonadora Blue Devil, más engrasada que nunca

    Michigan State Spartans 61 - Duke Blue Devils 81

  • Highlights del partido

  • Después de batir a equipos como Virginia o Louisville, Michigan State ya se plantaba como un auténtico lobo en la Final Four y no ese corderito que parecía débil al inicio del torneo final. Delante, una Duke en clara ascensión de juego, aunque con un Okafor algo inactivo en los dos últimos partidos. Se presentaba una durísima batalla en Indianapolis... en la que el lobo, como en el final de los hermanos Grimm, acabó en las peores consecuencias posibles. Duke, simplemente, arrasó.

    Cinco minutos dieron verdadera guerra los Spartans. Tres triples de Denzel Valentine y uno de Travis Trice dejaban un interesante 14-6 inicial para Michigan State... que acabó justo en ese momento. Despertó la mejor versión de unos colectivos Blue Devils. Duke volvió a involucrar a un Jahlil Okafor (18p-6r) imparable contra cualquier defensor y, precisamente, un 2+1 del pívot igualaba el choque completando un 2-12 de parcial. Una clara mejoría que, en ningún momento, los de Izzo supieron frenar. Desde el -8 inicial, Duke les endosaba a los Spartans un durísimo 11-28 que les dejaba al descanso ya con un 25-36 muy claro para sus intereses.



    Todos esperaban una salida enérgica de Michigan State tras el paso por vestuarios. Ni mucho menos. Golpe casi definitivo de los Blue Devils con un 0-6 de salida que elevaba la diferencia hasta los 17 puntos. Y es que el trío Quinn Cook (17p)-Justise Winslow (19p-9r)-Jahlil Okafor firmó una de sus mejores actuaciones de la temporada. Ni el esfuerzo final a la desesperada de Valentine (22p), Dawson o Trice, más por corazón que por acierto, puso ni en un mínimo aprieto al auténtico rodillo que fue Duke. Los Blue Devils se plantan por la puerta grande en la gran final. Esta vez, partirán como favoritos. Y la etiqueta es claramente merecida

    Gerard Solé
    @gsole14

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