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Al Horford: El resurgir del halcón
Sin alas por las lesiones sufridas en el pasado, la carrera de Al Horford se hundió para nuevamente resurgir con el centelleante fuego de una voluntad y esfuerzo que se refuerzan con la increíble temporada de Atlanta Hawks. Ahora bate las alas de su juego tan alto como el cielo de la NBA le permite y persigue un anillo con el que sueña desde que llegó a la liga

Redacción, 18 Abr. 2015.- Cuenta la leyenda que el Ave Fénix era un ave mitológica del tamaño de un águila cuyo plumaje era parecido al del incandescente fuego. Se trataba de una ave fabulosa que se consumía por acción del fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus cenizas. La leyenda pasó de la cultura egipcia a la griega y de ésta a la romana configurándose hoy como una metáfora del renacer de aquellos que tropiezan alguna vez en la vida y luego vuelven a levantarse.

Más que un águila de llameantes alas, la historia de Al Horford debería ser la de un halcón cuyas alas se rompieron hace unas temporadas por mor de las lesiones y que ahora vuelve a batir en el cielo de la NBA con una mirada incendiaria que se haya fijada en el anhelado sueño de su infancia.

Con una trayectoria profesional reconocida a través del éxito personal (dos veces All Star en 2010 y 2011) y consolidado en un equipo de Playoff como Atlanta Hawks, la carrera del pívot dominicano se vio truncada en enero de 2012 cuando se lesionó en el hombro izquierdo. Lesión que no parecía revestir la gravedad que después se evidencio ya que del primer diagnóstico, que preveía una pronta recuperación, se pasó a un desgarro del músculo pectoral que le mantuvo cuatro meses fuera de la pista.

(Foto EFE)

Tras su regreso, Horfod no encontró la continuidad deseada y la pasada temporada volvió a lesionarse a finales de 2013. Nuevamente cuando lideraba a su equipo en puntos y rebotes, el jugador se rompía el musculo derecho pectoral y no sólo se quedaba fuera del equipo para el resto del equipo sino que perdió la oportunidad de jugar la Copa del Mundo de 2014 con la República Dominicana.

Sin alas, Horford tocó fondo. Con un cuerpo consumido por la propia incandescencia de su esfuerzo, el jugador tuvo que trabajar este verano para resurgir de unas cenizas que amenazaban con enterrarlo deportivamente antes de tiempo. No fue fácil, pero Horford entendió que había llegado el momento donde su vida deportiva exigía dar un paso diferente en preparación y condicionamiento físico.

“He cambiado mi rutina por completo. Especialmente en la forma de entrenar con pesas”, nos cuenta el jugador de Altanta Hawks. “Antes hacía muchas pesas, mucho pres de banca y ahora mi enfoque está más en las piernas, en abdominales y espaldas. Estoy trabajando distintas áreas del cuerpo y la intensidad del entrenamiento es más cardiovascular que de fuerza en sí. Incluso he perdido un tono de definición muscular pero es para mantenerme más liviano”, señala.

Ahora el ave vuelve a batir sus alas y esta vez con más fuerza y un deseo redoblado porque ve que el esfuerzo personal no sólo tiene recompensa sobre su juego (15,3 puntos, 7,5 rebotes y 3,3 asistencias) sino porque entiende que la recompensa está llegando por partida doble con el éxito colectivo.

Con un balance de 43 victorias y 11 derrotas, la fantástica temporada del los Hawks impulsó al pívot dominicano y tres compañeros más a estar presentes en el All Star de Nueva York, una cita que Horford vivió de manera especial. “Es algo que es más especial ahora porque yo siento que las primeras veces como que se acostumbra uno, es algo de rutina, pero el estar de nuevo después de todas las adversidades que he tenido que pasar, especialmente con las lesiones, me hace sentir muy bien estar en este nivel y regresar a un All Star Game”.

A Horford, después del calvario de lesiones y decepciones deportivas, la vida le ha dado una segunda oportunidad que disfruta con mayor intensidad y serenidad. “La apreciación es más grande. Llegué a un punto después de mi segunda lesión que no sabía si podría llegar a este nivel de baloncesto, había mucha incertidumbre. Es algo que lo he gozado y que he gozado más porque tenía a mi familia y compañeros de equipo a mi lado”, afirma.

(Foto EFE)

UN GIRO INESPERADO

Hoy la vida sonríe nuevamente a Al Horford y Atlanta Hawks, un equipo que es la auténtica revelación de la temporada alcanzando el All Star con el mejor registro de la liga. Una mejoría inimaginable y que provocó que ya en febrero superase las 38 victorias (38-44) que obtuvo el equipo el año pasado y que le permitió entrar en Playoff con el octavo mejor balance del Oeste.

Fue una postemporada irrelevante y sobre la que durante un tiempo se debatió por su conveniencia o no buscando el manido tanking que le diera opciones en el draft de mejorar el equipo. Sin tanking ni elección del draft, el cambio radical de estos Hawks se fundamente según Al Horford “en tres cambios: las llegadas de Ken Bazemore y Thabo Sefolosha que son grandes jugadores defensivos y pueden anotar triples si los dejas solos. Ellos fueron piezas importantes porque mejoramos defensivamente. En segundo lugar, Dennis Schröder, el alemán quien en su segundo año ha mejorado bastante, está jugando con mucha confianza, está en otro nivel. Lo tercero tiene que ver conmigo. Nada más jugué 29 partidos la temporada pasada, entonces cuando me agrego a la mezcla y nos juntamos, la química hace que estemos mucho mejor”.

Tal es la mejoría que Atlanta Hawks fue el primer equipo en alcanzar las 50 victorias y con ellas postemporada. Quizá por ello hablar de nombres propios y más de jugadores que tienen una preponderancia menor en el equipo se hace insuficiente para entender lo que es un cambio global. Indagando en la transformación de los Hawks, Horford da con uno de los puntos clave del éxito cuando nos dice que “nuestra defensa mejoró drásticamente”.

“Nosotros somos un equipo que quiere jugar ‘defensa’; una defensa sofocante, muy dominante; y en ataque tener mucho movimiento de balón, jugar en equipo, en conjunto… y esa es la clave: Defensa y mover el balón en ataque”
, señala como las grandes señas de identidad de un conjunto al que se le compara con San Antonio Spurs, los vigentes campeones.

Al Horford entiende que la comparativa es inevitable en tanto en cuanto en el banco se sienta Mike Budenholzer, antiguo discípulo de Gregg Popovich, y viendo unos biorritmos en pista que se asemejan al de los tejanos. Sin embargo, el jugador muestra un gran respeto por un equipo que hace unos meses hizo historia con su quinto anillo y ganó la admiración mundial por su baloncesto. “Los campeones son los campeones. Nosotros no estamos a ese nivel, hay que darles crédito a ellos. Son un muy buen equipo, pero nosotros tenemos nuestra propia identidad y esperamos llegar a un nivel como el de ellos… aunque ellos están a un nivel que no se puede comparar. Entendemos que, como el entrenador viene de allí y nosotros jugamos de forma similar, se hable de semejanzas, pero nosotros estamos trabajando para crear nuestra propia identidad y esperamos tener el éxito que ellos han tenido”, afirma.

(Foto EFE)

Un éxito donde él se guarda una parcela de responsabilidad cuando nos comenta que “otra de las cosas que ayudó es que yo pude seguir progresando, mi forma física mejoró”. Criticado en el arranque de la temporada por su escasa participación en la ofensiva de Atlanta, Horford responde que “la gente no entiende que yo empecé a entrenar a mediados de octubre y yo le decía a la gente que tenían que darme tiempo, que yo necesitaba hasta enero para yo empezar a tener la forma necesaria y así fue. Cuando llegó enero empezamos a jugar mejor y ahora tenemos muy buen ritmo como equipo”.

Horford reconoce que lo suyo ha sido un proceso natural de inmersión en la dinámica de un equipo que comenzó a construir su identidad en su ausencia, pero que ahora le ha acogido con naturalidad. “Estoy en mejor forma. Al principio de la temporada estaba en una posición que no me sentía muy cómodo en la cancha. Todavía tenía molestias en el hombro y por eso yo tenía como un rol diferente; ahora, como me he ido sintiendo mejor, mi producción ha incrementado”, señala.

UN NUEVO RETO EN LA VIDA
Como las desgracias, que nunca viene solas en la vida, las alegrías también suelen llegar acompañadas. Buena fe de ello pueda dar Al Horford quien está viviendo un excelente momento en lo deportivo, pero también en lo personal con su reciente paternidad.
Hace escasas fechas nació Ian Horford llenando de satisfacción su hogar a la par que imponiéndole otro reto en la vida. “Ese es el más importante. Es un reto que nunca afronté. No puedo coger consejos de mucha gente pero se va aprendido poco a poco”, señala el jugador reconociendo que ni la proximidad de su padre, el también jugador Tito Horford, puede ayudarle en esta nueva misión. “Él me puede dar consejos pero uno tiene que vivirlo desde dentro”, asegura.

Desde que llegó a la NBA hace siete temporadas, su juego y personalidad le configuró como líder dentro de la pista así como en un vestuario donde su voz siempre fue respetada. Ahora a su regreso, una de las dudas era saber qué lugar tendría su presencia, más si cabe una vez vista la buena dinámica que el equipo respiraba cuando se incorporó. “Tenemos un buen grupo y ellos me acogieron nuevamente muy bien”, indica el jugador. En cualquier caso, Al Horford reconoce que la principal incógnita no radicaba en su vuelta al grupo, sino en su respuesta dentro de la pista tras las lesiones sufridas. “Creo que el desafío realmente fue estar a buen nivel en la pista y recuperar la confianza de jugar con los compañeros. La química siempre fue buena y eso es lo importante para mí y para que yo estuviera bien. Desde el principio de temporada mejoré y ahora estoy muy cómodo dentro del equipo y de la pista”.

Los números ratifican esta sensación y Horford fue creciendo esta temporada desde octubre hasta enero donde consiguió topes estadísticos. El pívot pasó de los 13,6 puntos promediados en noviembre a los 17,1 de enero, de 6 a 7,8 rebotes; de 2,6 a 4,3 asistencias y de 0,5 a 0,8 recuperaciones. Una mejoría que, sobre todo, en ataque explica por el propio estado de forma del jugador. “Me están buscando igual pero ahora estoy más confiado y estoy entendiendo más los conceptos de ataque. Era un sistema nuevo y sólo jugué 29 partido el año pasado, cuando tú entras en un sistema nuevo nos sabes realmente de dónde viene tus tiros, cuándo tienes que tirar, cuándo pasar y eso me tomó un tiempo. Ahora que ya he jugado más de 50 partidos ya sé cuándo va a llegar mi tiro, cuándo tengo que pasar, qué debo hacer en cada momento. Ahora jugar para mí es más fácil”, reconoce Horford.

(Foto EFE)

DE IRRELEVANTES A ASPIRANTES

Asentado como líder del Este y tras vencer recientemente a Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers, Atlanta Hawks difícilmente parece que vuelva a estar fuera del radar de casas de apuestas y críticos a la hora de hablar de candidatos al anillo.

Es cierto que por más victorias que sumen y su juego resulte atractivo de ver, la eterna duda sobre su capacidad para competir en Playoffs parece que les persigue a diferencia de, por ejemplo, su homónimo líder en el Oeste, los Warriors.

No les molesta, más bien les resta presión y supone un acicate para un grupo de jugadores que, eso sí, reconocen que su rol dentro de la liga ha cambiado y ahora los equipos rivales les esperan con una mentalidad diferente. Ahora todos los equipos quieren vencer al ogro de la liga y eso lo sabe un Al Horford cuando reconoce que “los equipos te miran de forma diferente y nosotros debemos de prepararnos de manera distinta”. Para el pívot este cambio implica que el equipo esté mas concentrado cada noche porque “uno tiene que ir mentalmente listo y dispuesto a saber que los equipos van a poner más ganas porque te quieren tumbar, pero hay que reconocer que esto es sólo la liga regular. Nosotros estamos en mitad de la temporada, hay mucha temporada y mucho que demostrar especialmente cuando lleguen los playoffs”.

La voluntad de los rivales por vencerles y esta dureza propia a la que alude el jugador dominicano quedaron patentes antes del descanso del All Star con la derrota frente Boston Celtics. Después de llegar a encadenar un mes de enero perfecto y superar a los Warriors, aquella derrota (a falta de siete minutos para el final ganaban por 14 puntos de diferencia) supuso un toque de atención para encarar con la mentalidad correcta el resto de la temporada. “Creo que esa derrota contra Boston nos hizo bien como equipo. Ese juego lo teníamos dominado en su mayor parte del encuentro y nos dormimos. Hay que darle crédito a Boston, pero esa derrota nos va a mantener despiertos y entendemos que hay mucho trabajo por hacer todavía”, confiesa.

(Foto EFE)

ORGULLO LATINO

Ver a Al Horford es ver a un jugador de profundas raíces latinoamericanas. Es un icono en la Republica Dominicana y allí dónde va le persigue un corte de periodistas que ponen el altavoz a un mensaje que llega a una comunidad cada vez mayor y más influyente en Estados Unidos.

Sabedor de ello, Al Horford vivió fin de semana fin de semana de las estrellas muy intensamente por compartirlo con compañeros y hacerlo en Nueva York una ciudad de profundas ligazones latinas. Orgulloso de su origen latino, siente que tanto la presencia de los hermanos Gasol como la suya propia abanderan un baloncesto emergente. “Representamos a otros muchos jugadores porque si hablamos de jugadores tenemos a Manu Ginóbilli, JJ Barea, Greivis Vásquez… tenemos muchos jugadores que son jugadores que pueden ser estrellas; lo que sucede es que no todos pueden estar en el All Star Game, pero hay mucho talento latino en la NBA”.

Y ahora que tanto se habla de la globalidad del baloncesto y se formulan hipótesis para ver un All Star entre jugadores de Estados Unidos y resto del mundo, Al Horford va más allá y no duda apostar incluso por un equipo sólo de jugadores latinos. “Hay personal para eso”, contesta. “Es interesante la forma que evoluciona el juego mundialmente. Ves a todos los jugadores que vienen de todas partes y creo que puede ser posible y que se vea”, responde.

Más dudas le genera el conocer cuál sería el quinteto titular de ese equipo. Dubitativo, Horford se decanta por un equipo con “Marc Gasol de pívot, Manu de escolta, de alero… me voy a poner para dejar a Pau de cuatro y a Barea o Vásquez de uno”.

La presencia de los hermanos Gasol refuerza ese orgullo latino y Horford ve con sana envidia el increíble logro que han ellos han conseguido realizar. Horford reconoce que “lo que hicieron los hermanos Gasol fue algo impresionante. Creo que nunca antes dos hermanos fueron titulares en el fin de semana más grande del baloncesto, además los dos internacionales… es algo que fue increíble. Es realmente impresionante”. Él, que tiene a su hermana (a quien no conoce en persona), María Fernanda, compitiendo en Brasil y a su hermano Jon en la Universidad, también sueña con compartir algún día un All Star con su familia. “Sería un bonito sueño”, apostilla.
(Foto EFE)

Y aunque el equipo comenzo a rotar y volvieron las derrotas inesperadas (cayeron frente a Philadelphia 76ers tras ganar la noche previa a Cleveland Cavaliers), el equipo ha direccionado su rumbo hacia el destino de los Playoffs. Bajo esa consigna hay cosas que han cambiado y en la mente de los jugadores y cuerpo técnico está la prevención de lesiones y racionalización de minutos. “En este equipo el entrenador es muy inteligente y su preocupación es que pasemos la temporada regular sin ningún tipo de lesión y que estemos jugando un buen baloncesto para llegar al Playoff”, contesta Al Horford.

La rotación no parece importar mucho a la dinámica del equipo pues su juego no se resiente y Atlanta se mantiene como el segundo equipo que más asistencias reparte (25,6), el octavo mejor ataque (102,8 puntos por partido y la quinta mejor defensa (96,7). Y es que la profundidad de banquillo es otro de los puntos fuertes del equipo, quizá la mejor rotación del Este. “No lo sé, sé que jugamos muchos jugadores pero no sabría decir si el más profundo. Ya que Chicago está empezando a recuperar jugadores, Cleveland también… somos uno de los más profundos y la clave para nosotros es seguir desarrollando ese banquillo”.

Lo será más aún teniendo en cuenta que “Chicago Bulls y Cleveland Cavaliers” son sus otros favoritos en el Este para estar en la Final de la NBA. Un objetivo que sueña desde que saltó a la NBA desde sus brillantes años en la Universidad de Florida. Allí ganó dos campeonatos nacionales y eso le sirvió a “entender lo que significa ganar y lo que hay que hacer para ganar”. Ahora, nuevamente con un grupo de jugadores compacto aunque sin grandes estrellas pelea por un título y un objeto muy deseado. “Claro, ese anillo me tiene loco desde que llegué a la NBA… estoy loco por un anillo de campeón”, responde con la misma sonrisa que parece acompañarle esta temporada.

Cuenta la leyenda del Ave Fénix que sus lágrimas tenían poder curativo; ahora que las lesiones son cuestión del pasado, seguro que las lágrimas que antaño derramó Al Horford sanaron su cuerpo lastimado y fortalecieron un espíritu guerrero que hoy persigue con más fuerza lograr alzarse al cielo y alcanzar la gloria.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
ACB.COM

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