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20 años no es nada
Recuerdos, imágenes, sensaciones... Todo ello sigue vivo en los cerebros de toda una ciudad. Y es que 20 años no es nada. Málaga aún tiene presente aquel Unicaja lleno de gente de la tierra que plantó cara a todo un Barcelona en aquella final que pudieron haber ganado si Ansley hubiera anotado aquel famoso triple

20 años no es nada. Por Javier Imbroda

Imbroda, toda una institución en Málaga (ACB Photo)

Así decía la letra de un tango que se hizo eterno. Mayo 1.995, era la fecha para que un equipo conquistara el corazón de una ciudad. Un equipo en un 80% formado por jugadores de la casa, y una tripleta de extranjeros que pasaron a formar parte de la memoria colectiva de toda una ciudad.

Vaya donde vaya, me recuerdan siempre aquella hazaña, porque verdaderamente con la perspectiva que te da el tiempo, fue una auténtica hazaña alcanzar aquella final de liga, y competirla, como si siempre hubiéramos estado allí. Pero no, éramos un intruso que se coló entre la nobleza del baloncesto español, y nos lo creímos, y eso transmitimos a toda una ciudad, que se sintió orgullosa de comprobar que un “producto” 100% malagueño, casi sin aditivos, competía por ser el mejor. Tres de los partidos de aquella final, están presentes entre los diez partidos más vistos en televisión en toda la historia del baloncesto español.

El triple de Ansley, simboliza la rebeldía de un equipo joven que ilusionó a una ciudad en aquellos momentos, huérfana de satisfacciones propias. Posteriormente a aquella final, se abrió en el club, un horizonte que alcanzó éxitos muy importantes. Pero permítanme expresar que aquella temporada, provocó una felicidad sin precedentes, y que aún perdura en el tiempo, como dice la letra del tango.

Imágenes, Sonidos y Sensaciones Imborrables. Por Dani Romero

Se cumplen ahora ¡20 años! de aquella inolvidable final contra el Barcelona, un tiempo más que suficiente para tener una mejor perspectiva de todo lo que pudimos vivir y sentir, no sólo en esos trepidantes cinco partidos, sino también en las anteriores eliminatorias.

Este largo espacio de tiempo que ha pasado permite, además de poder recordar todas esas experiencias y anécdotas vividas, disfrutar y saborear cada una de ellas, ya que con el paso de los años la mente borra de su memoria cualquier sinsabor que pudiera tener y tan sólo acude al recuerdo todo lo bueno que vivimos.

Imágenes y sonidos que tienes guardados en tu cabeza y que en estos días, en los que se recuerda todo por cuestión del aniversario, afloran y te hacen sentir la importancia de lo que sucedió aquellas semanas, ya que en ese momento todo ocurría demasiado deprisa como para darte cuenta y valorarlo en su justa medida.

Cómo olvidar la imagen al entrar a Ciudad Jardín una hora y media larga antes del comienzo del partido y encontrarnos el pabellón completamente lleno ya y con la gente animando. O estar en el túnel de vestuario justo antes de salir a la pista, y sentir a toda una ciudad encima del mismo gritando y jaleándonos. O volver tras la derrota del quinto partido y al abrirse la puerta de salida del aeropuerto ver a todo el gentío vitoreándonos.

Esos sonidos e imágenes no tienen precio y pasen 1,10, 20 o 40 años seguirán en ese rinconcito del cerebro reservado a las cosas que te tocan la fibra sensible y de las que echas mano en los momentos en los que necesitas algo de ánimo.

Se pueden contar las anécdotas y situaciones, o dar cuenta de lo que escuchamos y vivimos, pero es imposible tratar de explicar todo lo que pudimos sentir en aquella cita, eso simplemente hay que vivirlo y por eso me siento un privilegiado por haber formado parte de ello.
Unicaja


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