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Todos hablan de Vassilis
"Es un jugador de los que hay uno en muchos años". "Tiene el balón en las manos todo el partido, no es fácil defenderle". "Nunca sabes lo que puede hacer Spanoulis (...) Es una locura, asusta". "Limitar a Spanoulis. Limitarlo. Sabemos que no lo vamos a parar". Todos hablan de Vassilis

Madrid, 16 May. 2015.- Cuando Vassilis Spanoulis llevaba 0/8 en tiros de campo al descanso, todo el pabellón sabía que en los momentos decisivos las iba a meter. Cuando al final del tercer cuarto su estadística era de 0/10, todo el mundo veía el último balón recorrer el camino desde sus manos hacia la red.

Porque ya lo habían visto antes. Y lo volvieron a ver. Y, claro, todos hablan de Spanoulis.

“Ha decidido el partido con un par de buenos tiros”, se lamentaba el entrenador del CSKA Moscú, Dimitris Itoudis, que vio como su exjugador anotó 13 puntos en el último cuarto para volver a desprender esa sensación de ser la razón única de la victoria de Olympiacos. “Nuestro equipo no es solo Spanoulis”, clamaba Giannis Sfairopoulos en la rueda de prensa posterior al partido. “Estoy muy feliz de que tengamos un líder como él, pero tenemos un equipo de grandes talentos que juegan para el equipo, y todos juntos han luchado ofensiva y defensivamente. El baloncesto es un juego de equipo y nuestro equipo se caracterizó por ser un grupo, somos un equipo en todo el significado de la palabra". Un equipo con los roles más claros del planeta baloncesto y una fe ciega en que el último balón será para Billy y que él obrará. "No tiene problemas con la presión, y todos sabemos cómo es la presión en Grecia. No es solo jugarse el tiro, sino la mentalidad", reconoce Georgios Printezis, encarnando la figura de escudero.

Foto EFE

“No controlamos el ritmo del partido al principio, pero al final cambiamos el ritmo... y hablamos de uno de los mejores jugadores de Europa. Una gran personalidad. Vassilis Spanoulis. Ha anotado tiros difíciles increíbles y nos hemos llevado el partido”, resumía Kostas Sloukas en zona mixta, que lleva asistiendo en primera línea a las exhibiciones de Spanoulis desde la temporada 2011-12, y ya no necesita que le pregunten por él para referirse a ÉL. “Nunca sabes lo que puede hacer Spanoulis”. Habla ahora Brent Petway. “Llegó al último cuarto sin anotar, pero al final mostró el corazón que tiene y ¡bang!, cuatro canastas seguidas. Es una locura, asusta". Asusta su dominio casi divino sobre el partido, su rostro de todo está bajo control, la seguridad poco humana de que, cuando el balón está en sus manos es mejor ir con los suyos. Que, en los dos últimos minutos de un final igualado, Olympiacos es una pesadilla.

La misma que ya conocía Andrei Kirilenko, que ve a la banda griega irrumpir en su sinfonía inconclusa de Euroliga. "Estuvo muy bien, especialmente en el final del partido. Sabíamos que iba a estar así de activo. En la primera mitad estuvimos muy concentrados en él, poniéndole siempre en situaciones complicadas, buscando dificultarle las posiciones de tiro, pero al final no ha estado a nuestro alcance”.

La misma que ahora conoce Nando de Colo. Renovador en un grupo, el del CSKA, que ya encierra demasiados fantasmas recientes en Final Four, el francés tuvo la difícil misión de defender a Spanoulis en el tiro decisivo. "Tiene el balón en las manos todo el partido, no es fácil defenderle. Hicimos una buena defensa en la primera mitad, pero al final sí hizo varios tiros fáciles y, al final, cuando haces algún tiro fácil es más fácil meter los tiros complicados”, analizaba tras el partido, con la puñalada del griego todavía fresca.



Pero es que el CSKA se congratuló durante 36 minutos y medio de que Spanoulis no anotara. La estrella de los del Pireo falló sus 11 primeros lanzamientos de campo. Y Sfairopoulos se abrazaba a él cuando lo llevaba al banquillo. Y le hablaba. "Spanoulis es nuestro líder, un jugador de los que hay uno en muchos años. Cuando eres un líder, todo el mundo está concentrado defensivamente en ti, por eso el CSKA dedicó todo el partido a intentar pararlo. Lo que intenté decirle es que se calmara y no estuviera ansioso, y él encontró la manera de volver al partido, porque es uno de los grandes jugadores de Europa”. Y, a falta de tres minutos y medio, Sfairopoulos vio como su supernova empezó el viaje.

“Puedo hacer una defensa con cinco jugadores sobre él, pero entonces alguno de los cuatro que están libres encestaría con facilidad”. A Pablo Laso le llega ahora la difícil tarea de diseñar un partido con el gran condicionante que supone Vassilis Spanoulis. El Real Madrid se enfrenta al Olympiacos en la final de la Euroliga: la tercera seguida para los españoles, la tercera en cuatro años para los griegos. En Londres 2013, Spanoulis ya deshizo al Real Madrid, de un modo muy semejante al del viernes.

Al descanso de la Final de 2013, el griego llevaba 0 puntos y –10 de valoración. Y a partir de ahí empezó el show. 22 puntos en la segunda mitad, con cinco triples, para acabar repitiendo título. “Hemos podido verlo hoy... Muchos tiros buenísimos. Nos hizo lo mismo a nosotros hace dos años en Londres. Anotó tiros increíbles. Es realmente un clutch player”, explicaba Marcus Slaughter en el vestuario.

A Sergio Llull, probablemente uno de los encargados de perseguir al griego, también le preguntaron en zona mixta directamente por Vassilis Spanoulis: “Una vez más... El Olympiacos es un clásico de estas competiciones. Siempre va un poco de tapado y acaba jugando grandes partidos”. Un equipo con un carácter ganador al alcance de pocos ante el que el Real Madrid pedirá revancha.

Foto Euroleague/Getty

Carácter ganador y Vassilis. A Sergio Rodríguez la pregunta formulada resultaba genérica: las claves para la final. “¿Claves? Bueno, sobre todo limitar a Spanoulis. Limitarlo. Sabemos que no lo vamos a parar, es un grandísimo jugador, pero que no se encuentre cómodo durante todo el partido. Después, es un equipo muy físico, cambian a todos los bloqueos, con gente muy atlética...”.

Porque todos hablan de Spanoulis, que persigue su cuarto título y su cuarto MVP de la Final Four. Y persiguie ampliar su aura de ganador. Y superar a Toni Kukoc, el único que, como él, ha sido tres veces MVP de una Final Four (1990, 1991 y 1993).

Pablo Laso: “Lo importante de Spanoulis es su carácter, eso es lo que lo hace importante y diferente”. Por eso todos hablan de Vassilis.

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