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Nach, el niño que soñaba con ser como Magic
Aunque hace una década inyectó una gran dosis de 'flow' al baloncesto nacional gracias a 'Juega', lo cierto es que su vinculación con el basket viene de mucho antes. Se imaginó botando una pelota y acabó dominando la lírica. Soñó con ser como Magic Johnson y acabó siendo una leyenda del rap. Nach, repaso a sus pasos...

Redacción, 1 Jul. 2015.- Como miles de almas anónimas que pisan sobre el blanco y el negro del asfalto, como un solitario urbano, él llevaba sus 'walkmans' y su pelota "allí donde iba". Cual binomio, ambos elementos convivían y se nutrían entre ellos. Su juventud no se puede entender sin conocer la melodía de un balón rozando la red, sin la instrumental de unas Jordans pisando el parqué, ni sin ese 'beatbox' cuando suena 'crack' al romperse el tobillo de un rival. Baloncesto y rap eran su vida.

El parque de San Blas fue el comienzo, su santuario. Alicante, la ciudad. Allí se fraguó todo lo que hoy en día conocemos de Ignacio Fornés, más conocido como Nach. Posiblemente el autor más célebre de la cultura hip-hop de nuestro país. Rapero como muchos. Escritor como pocos.

Hay que pasar de las gorras New Era de visera plana a los gorros Kangool, de LeBron James a Michael Jordan y de las canas a los granos. Hay que regresar al pasado y volver a los ochenta.

En aquella época dorada un tal Earvin Johnson, al que pronto apodaron como Magic, enamoraba a cientos de adolescentes de todo el mundo. Entre ellos, a un joven alicantino de doce años que, tras un Lakers-Celtics de la temporada 87, tuvo muy claro que debía abandonar el fútbol sala para convertirse en jugador de baloncesto: "Le vi hacer una asistencia sin mirar en el Boston Garden, un gancho y cosas increíbles", recuerda.

Desde ese momento su futuro cambió. "Pasé de la cancha de fútbol de mi colegio al parque que había enfrente que tenía una canasta. No sé cómo conseguí una pelota y me puse a jugar". Esta decisión no sería del gusto de todos ya que poco tardó su entrenador en ir a buscarle al verle con la pelota naranja y echarle "un broncazo". Una nueva puerta se abría en la vida del joven Nacho "y todo inspirado por Magic Johnson".

El pequeño de la familia

En 1974 ABBA ganaría Eurovisión, Ali tumbaría a Foreman para recuperar el trono de los pesos pesados, Perón moría en Argentina, asesinaban a la madre de Martin Luther King en Estados Unidos y se produciría la dimisión de Nixon tras el caso Watergate. El uno de octubre de ese año movidito nacía en Albacete el pequeño de los ocho hermanos de la familia Fornés.

Como Ignacio sería registrado y sacaría el espíritu luchador de su padre. "Ha tenido mil negocios. Teníamos una vida bastante equilibrada pero él sufrió mucho porque éramos muchos hermanos. Lleva currando desde los 12 años y en todo lo que podía para sacar a la familia adelante", comenta: "Bastante ha hecho el hombre".

Nach, en su juventud, con una camiseta de Laimbeer


Poco tardaría en trasladarse. A sus cuatro añitos dejaría Albacete por Alicante, ciudad natal de su progenitor. "Cosa que agradezco", explica, "es una ciudad de playa, me he criado en el mar y he crecido con todo ese ambiente y esa luz. Para vivir es un buen sitio".

Entre hermanos, sueños y partidos de baloncesto

A los 12 años empezó a emular a sus nuevos ídolos. A los 14 ya se vistió con el uniforme de su primer equipo, el de San Blas. "Se me empezaba a dar genial, se veía", dice. De hecho, siendo todavía "un mico" el entrenador del equipo 'senior' de las chicas le usaba para que sus jugadoras entrenaran con él. Entre risas aún recuerda los comentarios de sus nuevas rivales: "Ya está el pequeñajo este otra vez con la pelota", siendo imposible robársela en ningún momento.

Su capacidad de continua mejora le llevaría a fichar, con 16 ó 17 años, por el Montemar, "que ha sido como el rival del Lucentum aquí en Alicante, eran los dos equipos punteros". Allí estuvo hasta los 22 ó 23 años.

"Fiché por Montemar, quería comerme el mundo, mi récord de anotación: 48 puntos"


Allí sucedió algo tremendo. Uno de esos días en los que ves el aro "como una paellera gigantesca y entraba todo". En ese partido Nach terminaría con... ¡48 puntos! "Pensé que había acabado con 55 pero viendo el acta me di cuenta que había fallado algunos tiros libres más". En aquel partido estaba en la grada Juanjo Bernabé, que en ese momento estaba en las categorías inferiores del Montemar y jugaría posteriormente en la Liga Endesa con el Cáceres, Ourense y León: "Recuerdo que vino y me dijo, '¡la que has liado!'".

Juanjo Bernabé no se olvida

"Recuerdo ir a ver el acta y, aunque me acuerdo vagamente, fue exagerado porque eran solo puntos de él. Siempre coincidimos en contra menos en mi último año. Él estaba en el San Blas cuando era cadete, fue el primer base zurdo contra el que me enfrenté, era un jugón, complicadísimo defenderle. Tenía una mano tremenda. Y ya en mi primer año de juvenil fichamos a tres jugadores de San Blas, a dos hermanos y a él. Nach se quedó un año más allí y yo me fui a Zamora".

"Cuando estaba empezando su andadura con la música me comentó que iba a llevar a Madrid su primera maqueta para enseñarla, y aún recuerdo una frase: 'El rap sin mí es como el baloncesto sin Michael Jordan'. Se me quedó grabada".

"En mi etapa en Ourense, mis compañeros ya empezaban a seguirle y cuando les dije que yo fui su compañero no me creían. Conseguí contactar con él y me envió varios discos".

Juanjo Bernabé

A solo seis puntos del récord histórico de anotación de la Liga Endesa (los 54 puntos de Epi en la campaña 83-84), el joven Nacho demostraba que estaba hecho de otra pasta. "Jugar contra el Benidorm no era precisamente como jugar en la ACB", recalca sonriendo: "Eso no se ha repetido ni de coña pero aquel día fue la ostia".

Normalmente jugaba contra los equipos de Alicante pero cuando ganaban o quedaban segundos daban un salto geográfico para jugar contra equipos de Valencia y Castellón. "Cuando salías de aquí el Pamesa te metía de 30 o de 40 puntos. Era siempre la misma historia", recuerda.

Nach, de joven, calzando unas Ewing


Ocupó la posición de base al estilo de Isiah Thomas. "Podía anotar, podía pasar y era rápido como él, era al que más me asemejaba", dice. Aunque llegó el momento en el que tuvo que tomar decisiones. "Estaba en la Universidad y me la tenía que pagar yo. Tenía que currar y también estaba con el rap, que me empezaba a llamar mucho la atención". A esa edad empiezan a haber nuevas inquietudes como los conciertos los fines de semana. Además, "vino un entrenador yugoslavo a Montemar en aquella época que era durísimo, no recuerdo cómo se llamaba (Boban Vuckcevic, recuerda el propio Juanjo Bernabé). Estaba en 'senior' y nos pegaba unos palizones tremendos y dije, 'mira, no puedo', y ya perdí la motivación por el baloncesto y me dediqué a otras cosas", acabando así una etapa exitosa.

Quería grabar maquetas, lo llevaba dentro

Como sucediera con el basket, el parque de San Blas sería su primer escenario dentro de la cultura rap. "Allí había gente que pintaba 'graffitis' y que bailaba 'breakdance', pero tampoco era nada serio", explica, "aún así, ya empezaba a fijarme".

"Era solo un muchacho inquieto, diamante en bruto,
en mi instituto, buscaba ganarme el respeto,
fueron tiempo felices, las aulas del Jorge Juan,
el Hip-Hop entró en mi vida y me atracó como un imán,
pronto empecé a rimar y a pillar cintas,
mis hermanos se reían de mis pintas pero me daba igual"


"En aquella época, estamos hablando de los 80, o eras rocker, o pijo, o heavy, o eras como yo, pero como yo éramos dos o tres", declara. Él era de los pocos que sentía pasión por el baloncesto, por el rap y por toda la cultura afro. "Mira, ya va por ahí el americano", solían decirle. Con su gorrita, con sus pantalones más caídos que el resto, sus zapatillas de skate y sus camisetas de basket. "¡Pero qué flipado!", le repetían.

Todo eso sucedía tanto dentro como fuera de las fronteras de su casa. Sus hermanos fueron sus primeros críticos. "Pasaron por muchas fases", dice hoy en día, "se reían de mí, aunque me llevaban un poco". Recuerda que no era fácil: "Tener hermanos mayores cuando eres adolescente es una putada, sobre todo si eran un montón".

Nach, comenzando su andadura del rap


Tenía cada vez más claro su camino. Allá por el 93, y sin mirar la cantidad de jueces que de repente aparecieron tras ver su nueva andadura, cogió el micro. Con Das EFX o Wu Tang Clan rompiendo lo políticamente correcto al otro lado del charco probó qué tal sonaba "lo que tenía que decir".

"A partir de ahí y de una manera muy tranquila, sin planear nada y muy poco a poco, te juntas con gente. Con un chaval que crea un sello discográfico, luego otro sello más grande te escucha, después te llaman de un sello ya establecido y ya te dedicas a esto. Ha sido sobre la marcha. Ni en la más remota de mis ideas, o posibilidades, o proyectos, estaba el dedicarme a esto". Así ha sido. Palabra de un Currículum labrado por uno mismo.

"Fue así como mordí este anzuelo, y comencé a raparme el pelo,
mientras soñaba con las Jordans último modelo,
botellones, rimaderos, 93, la edad de bronce,
todo era tan distinto entonces.
Fue un proceso lento, confiaba en mi talento,
quería grabar maquetas, lo llevaba dentro"


'Juega'

Tras 'La brevedad de los días' y posteriormente 'Poesía difusa', pronto Nach daría un golpe sobre la mesa a nivel mediático. Había demostrado con sus últimas letras que tenía un gran dominio del idioma y que era capaz de hacer malabarismos con las palabras pero, ¿podría volver a juntar el rap con el baloncesto en su vida?

En 2005 demostró que podía tocar la cumbre. Aquel binomio que se complementaba en su juventud volvió a dar su fruto. Nacía 'Juega'. Una auténtica banda sonora para los amantes del baloncesto. Una oda al deporte que inventaría hace una eternidad el respetado señor James Naismith.

"Tengo un recuerdo de ver un anuncio, sería por los 90, en donde salía Charles Barkley con rap de fondo". La inspiración le dejaba una tarea pendiente. "Tío, yo quiero hacer algo así", pensó en aquel momento. Y aquel momento llegó.

"Fue un poco una carambola. Yo trabajaba con gente que llevaba una empresa de ropa en Barcelona y que llevaban también cosas relacionadas con el baloncesto y marcas antiguas como 'Pass the rock' y estaban en contacto con la ACB", cuenta.

Nach estaba dispuesto a colaborar. Tenía en mente una idea y "conectaron a la ACB conmigo". "A raíz de ahí salió el tema. Estuvieron por la labor, lo grabamos, les encantó e hicimos el videoclip. Fue todo como muy rodado", explica.



"No suelo hacer cosas por encargo pero aquella historia era diferente y me motivaba", dice el alicantino, que en aquella época notó un cambio a nivel mediático: "Empezaba a salir en la tele y moló porque salí en montón de medios de comunicación". De hecho, confiesa que a día de hoy aún le ven por la calle y le recuerdan aquel tema. "¡Ha pasado un montón de tiempo, tío!".

Reconoce que tenía muy claro el primer jugador de su lista para la canción. "Mi apellido no es Navarro pero soy la bomba", sonaba. Curiosamente es uno de los que hoy en día siguen al pie del cañón. Muchos otros han decidido retirarse, porque la edad en el baloncesto, al contrario que con el rap, sí que pesa.

Este año se cumple una década de 'Juega' y el rapero se sorprendió mucho con la historia de Okulaja, que fue la primera que leyó. "La de Bullock también, fue como... 'ostias, qué habrá sido de él, qué paranoia'", comenta.

¿Qué cinco jugadores no podrían faltar en un 'Juega actualizado'? "Sergio Rodríguez, Doellman, Nacho Martín obviamente, a Rudy seguro que tendría que meterlo y si tengo que poner un quinto, alguien a quien nombrara en aquella época y siga. Javi Salgado, creo, lo pondría como ejemplo a toda una trayectoria".

El regalo de existir, de vivir de lo que amo

Hoy en día es difícil no conocerle. Raros son los artistas nacionales consagrados de su género que no hayan trabajado a su lado. Su música ha madurado dentro de nuestras fronteras y ha viajado a sitios donde el propio autor nunca estará. Su nombre ha estado nominado a los Goya y se han usado algunas de sus letras para traducciones al castellano de películas mundialmente conocidas. Ha compartido canciones con Talib Kwali o Inmortal Technique. Dos maquetas y siete discos a sus espaldas y una trayectoria que, aunque parezca de ciencia ficción, esta basada en hechos reales desde 1994.

Concierto en el Teatro Metropolitan, en Mexico D.F.

Ahora vive de ello. Un hobby convertido en profesión. Una profesión que también es un hobby. Hoy es lo que es por la influencia de sus hermanos, de los que dice que "ayudaron de una manera indirecta". Cada uno escuchaba una clase de música aunque reconoce que "se escuchaba mucha música negra" en su casa. "Cuando tienes diez años y el siguiente tiene 14, el siguiente 16, el otro 18, el otro 20, el otro 22 y el otro 24, imagínate la cantidad de música que escuchas cuando eres un mico", explica: "Mi oído abierto y mi sentido musical supongo que viene de ahí".

En la actualidad continúa con esa variedad sonora. Como si tuviera mil vidas, elige una de ella para trasladarse a los 70 y disfrutar de su Soul y complacer a su tímpano con Donny Hathaway o Steve Wonder. Muchas veces regresa y se relaja con el nuevo disco de Paolo Nutini. Le encanta el piano y el violín de fondo. Se identifica con los cantautores, desde Pablo Milanés hasta Silvio, recomendando encarecidamente a Andrés Suárez. Y, por supuesto, se empapa de mucho rap, e incluso se escucha a sí mismo "para ver en qué posición estaba, qué contaba o quién era en otro momento, ver qué hacía bien y qué hacía mal". Una pura necesidad artística para analizarse, verse en perspectiva y mejorar. El idioma de los dioses recorre todas y cada una de sus venas musicales.

Es consciente de la cantidad de público que está atento a todo lo que dice, pero no le quita el sueño. "Pensar en toda esa onda expansiva de lo que hago me acaba mareando", explica. "Tengo responsabilidad con mi propia conciencia y con ser fiel a mí mismo, con lo que tengo que decir yo y no cambiar por que me pueda oír más o menos gente", dice.

También sabe que habrá cosas que no serán del gusto de todos. "¿Pero qué hago?" Se pregunta. "¿Quitarlo por lo que puedan decir? No puedo hacer eso tampoco. No puedo controlar lo que piensan de mí por las canciones, ni para bien ni para mal. Al final, los que no te conocen siempre tendrán una visión muy vaga de ti", finaliza.

La tierra donde yo nací

No solo de baloncesto vive el hombre. Nach es una artista que, gracias al señor libro y al señor calle, tiene una perspectiva real de las cosas, destacando la situación actual de España y de su reino de los absurdo en muchas ocasiones. Observar, escribir y contar. A veces, y por situaciones ajenas al ciudadano y contribuyente, toca cambiar los verbos: sufrir, sangrar y ladrar. "Este tipo de situaciones, a nivel social y político, me crean una angustia y se me remueve el estómago de una manera que lo tengo que sacar en forma de canción porque me nace de una manera directísima", dice. Aún así, es capaz de sacar lo positivo hasta del infierno más caliente y tiene la valentía para abrir la ventana de esta cárcel llamada crisis y ver un futuro mejor. "España, tierra de sol, pero difusa y oscura".

Nach, en la actualidad


"Por eso hablar con ancianos me ayuda a reflexionar,
sobre esos años oscuros, época dictatorial,
hoy las cosas han cambiado y eso de qué me sirve,
me roba un año el Estado y luego dice que soy libre,
es la actitud más típica, hipocresía política"


En 2003 se adelantó. Tuvo la capacidad de ver qué estaba sucediendo en nuestro país. Las ventas de casas, coches, e incluso las vacaciones, estaban a la orden del día. "Creo que antes había mucha ingenuidad", opina, "todo iba bien, la gente no miraba mucho más allá y por eso pasó luego todo lo que pasó".

Los altos estamentos se han movido con total impunidad. Han manejado el tren saliéndose de las vías de la ética, de la moral, y sobre todo, de la democracia. El poder político y económico ha usado al pueblo como robots hasta que, como sucede hasta en las peores películas, los robots se revelaron contra sus 'dueños'.

"A partir de esa crisis la gente tuvo que mirar dentro del hoyo a la fuerza. Hemos tenido que madurar como país y mucha gente joven se ha vuelto mucho más activa", explica el rapero, "más allá de un cinismo determinado como país, nos ha creado también una mentalidad mucho más currada". El 15-M fue un punto de inflexión. Pero la rabia contenida comenzó bastante antes y era cuestión de tiempo que el bipartidismo se rompiera. "Ahora hay gente que a nivel político está saliendo a la palestra con mucho que decir y con mucha capacidad, ya no hablo solo de Podemos, sino también de Ciutadans o de Izquierda Unida, y de gente muy joven que ahora ya sabe lo que hay", explica.

"El olor de estas calles que me mantiene atento,
en las que vuestros hijos caen como el cemento,
en las que no hay aliento para jóvenes,
que solo soportan órdenes en trabajos basura,
con contratos basura, España, tierra pura,
España, tierra de sol pero difusa y oscura"


"Este periodo está haciendo que se levante una nueva generación que ve las cosas mucho más claras, que ya no se fía y que no va a agachar la cabeza y mirar hacia otro lado", comenta el autor de 'Mi país'. "Antes no se quería ver porque todo iba relativamente bien pero en el fondo mucha gente veía venir el batacazo que nos íbamos a meter", añade.

"Por ese lado me alegro, porque sale gente con ideas y porque ya determinados estamentos que están arriba se tendrán que pensar un poco todo lo que tenga que ver con la malversación, el cohecho y con el trapicheo puro y duro", dice mostrando su cara más positiva: "La gente ya no deja pasar ninguna, pero que tengamos que llegar a este punto para que pasen determinadas cosas, o se avance o que la cosa se remueva, es triste".

Nacho Martín, junto con Nach y ZPU, entre otros

Ese punto en el que en su último disco, 'A través de mí', el rapero ha tenido que hablar de la gente que, por obligación, se ha tenido que marchar del país para buscarse un futuro. De cómo se costea una educación y luego se exporta el talento.

"España, ahí estuviste cuando vencí, cuando perdí,
solo tú viste los pasos que di,
España, llena de tradición y magia,
de penas y hazañas, de duende y de gracia,
España, escenario de una falsa democracia"


Aún así, Nach tiene claro que su sentimiento de amor es mucho más fuerte que el de apatía. "A pesar de todo, sí, es mi país", confiesa. "Primero me considero ciudadano del mundo, pero hay que ser sensatos y saber que aquí tenemos muchas cosas que identifican una cultura, una forma de ver la vida", explica.

"Estoy orgulloso de haber nacido en este país y ser parte de él. Viajo mucho y pienso que aquí es donde está mi gente". El ejemplo más claro es "como el que quiere a su barrio, que puede ser chungo, pero es su barrio".

"España, siempre lo harás todo a tu modo,
orgulloso de nacer en este lugar del globo,
por eso te canto y te lloro, en la distancia te añoro,
sabes que te adoro, España, a pesar de todo"


Tan solo existe ahora

No siempre las comparaciones son odiosas. Hay veces que uno se tiene que obligar a recurrir al pasado para saber quién es hoy en día. "Nach Scratch era mucho más ingenuo, mucho más eufórico, mucho más niño, mucho más soñador, mucho más vulnerable, era mucho más amateur. No tenía claro quién era, se estaba buscando", dice de su 'yo pasado'. En cambio, "Nach es el adjetivo contrario a todos los anteriores". Es el Nach de hoy.

"Mi yo futuro vino a verme y me dio un consejo, dijo: trabaja duro, luego déjales perplejos"


El Nach que flipa con el juego de los Golden State Warriors y de la temporada de Atlanta Hawks. El Nach que ama las individualidades de San Antonio y el Nach que odia a los Spurs en su conjunto. El Nach que desde que el Lucentum está donde está se viste con los colores que defiende su amigo Nacho Martín. El Nach que se ve todos los partidos de la NBA, en directo o en diferido.

La cosa va de Nacho's: Fornés y Martín

Nacho Martín y Nach, posando

"Recuerdo que fui a verle a un concierto en Granada y en esa época los cerraba con 'Efectos Vocales', y para esa canción se puso mi camiseta con el '11' del Granada. Después, nos fuimos de fiesta juntos y la gente se quedó muy confundida: '¿Nach? ¿Nacho? ¿Qué hacéis los dos juntos?' No sabían que éramos colegas y se quedaron locos. A partir de ese día ya lo saben".

"Habré ido como a seis o siete conciertos de él. Pero los que más recuerdo son ese de Granada y luego un Cultura Urbana, que él estaba con ZPU".

Nacho Martín

El Nach que ha hecho que sus hermanos estén orgullosos de toda su trayectoria y que se fascinen con todo lo que está pasando. El Nach que se mira en un espejo y, más que ver su rostro, lo que ve es la letra de 'Viviendo': "Hay mucho de mí ahí".

"Tengo un alma libre y un cuerpo al que vivo atado,
y tengo un maletero con te quieros que he guardado,
mis canciones han viajado a lugares donde no estaré,
mis labios han sellado pechos a los que besé,
me enamoré de tantas cosas que dolía,
disfruté de mil batallas no importaba si perdía,
he suplicado abrazos antes de un portazo,
herido por un flechazo que me sangra todavía"


El Nach que tras llegar cansado de la gira por Sudamérica tiene que rellenar su nevera. El Nach que usa su casa para relajarse mientras se imagina un mundo maravilloso de la mano de Sam Cooke. El Nach que aún suelta lágrimas cuando Joey Scarbury hace sonar su 'Believe it or not' antes de que empiece 'El gran héroe americano'.

El Nach que se empapa con muchos estilos musicales. El Nach que para saber "de dónde venimos, quiénes somos y a dónde vamos" usa a Bill Bryson mientras nos cuenta 'Una breve historia de casi todo'. El Nach retro que aún alucina con 'Cinema paradiso'. El Nach que tiene planeado en una de sus mil vidas dedicarse al turismo, a una enseñanza muy determinada o al cuidado de la gente mayor, rompiendo los estereotipos establecidos en la actualidad.

"He sido guía, he sido lastre, he sido abrigo,
he recorrido las calles como un mendigo,
tengo amigos que se cuentan con los dedos de una mano,
tengo unos padres longevos y siete hermanos,
tengo un ramo de ilusiones que se pudren al decir adiós,
más que en un Dios creí en el peso de mis actos,
una mitad tan triste, la otra mitad riendo,
ahora lo entiendo, estoy viviendo"


El Nach que invierte su tiempo aprendiendo idiomas y descubriendo nuevos lugares. El Nach que ama el deporte, el que disfruta leyendo y el que aún está enamorado de la playa. El Nach que sueña con una buena tortilla de patatas acompañado de una cerveza cuando está fuera. El Nach que, cuando está dentro, recorre bibliotecas y cafeterías para sentarse a escribir. El Nach que llegó y el Nach que se ha mantenido.



"Es increíble. Soy de los pocos que después de muchos años y montón de discos sigue haciendo cosas y se le sigue escuchando, como les sucede a los cantautores, que tienen su público y siguen contando cosas", dice asombrado. "Ojalá pueda ser como Serrat", poniéndolo como claro ejemplo porque es uno de los que más admira.

"He dormido en portales y en mansiones,
he dibujado el mundo como un parque de atracciones,
sucumbiendo a tentaciones y espejismos,
he mentido a tantos, sí, más a mí mismo,
de los libros que leí bebí sabiduría eterna,
hallé consuelo abriendo el cielo entre unas piernas,
por mis besos nunca dados he llorado cataratas,
he volado desde Tokio hasta Manhattan,
he visto la creación maravillosa en todas las cosas,
he sufrido depresión, crisis nerviosa"


Sabe que el camino es "trabajar, trabajar y trabajar". Sabe que tiene que buscar nuevas fórmulas, nuevos retos y nuevas motivaciones. "Uno aprende y se da cuenta que cuando hace arte tiene que llevar las cosas al límite y sufrir", comenta, "si te conformas, no vas a más". "Intenté ponerme a prueba y jugar", dice de canciones como 'Palabras' o 'Efectos vocales'. "He demostrado que se puede y de hecho aún se me siguen ocurriendo ideas locas que espero que vean la luz en los próximos discos". Reconoce que le están costando pero... "¡Sigo pensando que se puede!"

No quiere dormirse en los laureles. Quiere que el próximo disco "esté lo mejor posible" y quiere "dormir tranquilo con él". Es ambicioso y no hay mejor reto que trabajar en lo que le gusta: "Es que esto nos mola y queremos que siga".

Ahora, tras su viaje por el otro lado del charco, está preparado para volver a mostrarse ante su país. "El ocho de agosto hago la presentación en Alicante. Es muy importante para mí porque es mi ciudad. Y a partir de ahí, por toda España", avisa.

Gira de Nach por España
FechaCiudadHora
2 de octubreDonostia. Donostikluba. Gasteszena - Egia21h
3 de octubreGuadalajara. Sala Oxido22h
9 de octubreVitoria. Jimmy Jazz21h
10 de octubreSantander. Escenario Santander21h
16 de octubreGijon. Sala Acapulco21h
17 de octubreA Coruña. Playa Club23h
13 de noviembreBilbao. Santana 2721.30h
14 de noviembrePamplona. Sala Totem21.30h
20 de noviembreToledo. Circulo del Arte20h
21 de noviembreBadajoz. Teatro Lopez de Ayala21h
27 de noviembreSala Apolo. Barcelona19.30h
11 de dicimbrePalacio Vistalegre (Sala)19.30h
19 de diciembreValencia. Sala Noise20.30h
8 de eneroSevilla. Sala Custom21h
9 de eneroCordoba. Simbala21h
15 de eneroMalaga. Paris 1521.30h
16 de eneroGranada. El Tren21h
26 de febreroBurgos. Sala El HangarPor confirmar
27 de febreroLogroño. Sala ConceptPor confirmar

Las entradas podrán adquirirse en Ticketea.com desde muy pronto.

Este es el Nach de hoy. El mismo que tocó su primera pelota de baloncesto y el mismo que descubrió el rap en el parque de San Blas. Ahora, 'más maduro, más abstracto, más exacto y con más tacto', sigue rodeado de sus dos pasiones, percibiendo paralelismos entre ambas.

"Veo a muchos que buscan la canasta fácil y que luego intentan convencer a todo el público de que lo que han hecho es espectacular y novedoso cuando en el fondo ha sido desde debajo del aro, a tabla y muy fácil.

"Veo que hay muchos expertos tiradores, que son buenísimos, pero que están en determinados equipos y lugares donde no se les valora".

"Veo a muchos que tienen que estar en la sombra porque no se les da la oportunidad".

"Y luego veo a entrenadores que lo que están buscando son victorias a toda costa, y muchas veces no se trata solo de ganar, sino de convertir este deporte en algo que no sea solo dinero"
.

Palabra de leyenda




Después de tantas canciones, de tantas palabras refugiándose en su boca, viviendo, nada ni nadie podrá callarle. Está en la cima junto a los mejores, entre los elegidos, dando voz a quienes por disparos de silencio tienen una mordaza en la boca. Ha elegido su destino, haciendo que nos guste tan él, tan así, tal como es. Le ha tocado ser un hombre de lo más normal haciendo algo extraordinario, acordándose, en el ayer y en el hoy, de lo que el viejo dijo, 'hijo, en lo que sea, pero el mejor'.

Álex Conde
@AlexConde_R
ACB.COM

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