Crónica

Navarro eterniza al Barça en la Final (77-74)
El Barça vuelve a la final. Los azulgrana demostraron que todavía hace falta mucho para tumbarles. Que son capaces de igualar en rebote, en oficio y en anotación cuando el momento lo requiere. Navarro anotó el triple definitivo que da a los azulgrana una serie complicadísima. Y les eterniza en la Final. El Real Madrid espera

Barcelona, 14 Jun. 2015.- La supremacía azulgrana continúa. El FC Barcelona se clasifica para la Final de la Liga Endesa. Otra vez, una costumbre arraigada ya en el Palau Blaugrana, que vivirá su novena final consecutiva. Lo hace tras una serie de descoloque, en la que los azulgrana fueron de (muy) mucho a (muy) poco entre el primero y el cuarto, para acabar ascendiendo en el último y sellar la historia: el Unicaja sigue sin ganar una serie de Playoff Liga Endesa ante el Barça (9-0).

Aunque en esta estuvo cerca. El Unicaja recuperó su identidad a lo largo de la serie, hasta mantenerse con serias opciones en el quinto y definitivo. Los malagueños se quedaron fuera de romper esa historia, de la remontada del 2-0 que nunca nadie antes había logrado en unas semifinales del Playoff.

El Barça tumbó a Unicaja dominando la batalla del rebote ofensivo que se había convertido en seña de identidad de los malagueños, operando con oficio durante largos minutos, igualando la intensidad de su rival, encontrando a hombres muy distintos en muy distintos momentos del partido, sabiendo aprovechar el factor campo que ha sido la tónica de la serie... y viendo como, al final, Juan Carlos Navarro anotaba el triple que suponía el triunfo.

El que lleva al Barça a volver a enfrentarse al Real Madrid. El 19 de junio, vuelve el Madrid-Barça, por cuarto año consecutivo.

ACB Photo / V. Salgado

La adrenalina de Kuzminskas y la chispa de Granger

En un inicio de alta intensidad defensiva, Mindaugas Kuzminskas se apoderó de las primeras jugadas. En un instante ya había anotado más puntos (6) que en cualquier otro partido de la serie. Como si esa “dosis de no sé si adrenalina o bilirrubina” que reclamaba Joan Plaza para el alero lituano tras el segundo partido de la serie hubiese llegado. O como si Unicaja estuviese aprovechando especialmente los lanzamientos a media distancia tras romper la primera línea azulgrana. Mientras, en el otro lado, los malagueños se compactaban en su zona, impidiendo balones fáciles en el interior y dificultando la ejecución de su rival.

Rotando en la defensa sobre Satoransky de inicio, alternando presión a toda la cancha y, claro, controlando el rebote, los de Plaza se pusieron cómodamente por delante en el segundo tramo del primer periodo (9-16, minuto 7), gracias a dos triples consecutivos de Jayson Granger, la chispa en la solemnidad malagueña.


Factor Navarro, factor Hezonja

Tres tiros libres y una rápida transición de Juan Carlos Navarro provocaron la primera gran celebración del Palau Blaugrana (16-18), que empezaba a encenderse en el partido al mismo ritmo que Navarro buscaba su catarsis particular (sí, la acabaría encontrando) y DeShaun Thomas le colocaba un soberano gorro a Vladimir Golubovic en todo un máster de cómo llegar desde la ayuda.



Los seis puntos de Navarro en cuatro minutos redimían al Barça, que terminaba el periodo solo dos por detrás en el marcador (18-20), ante un Unicaja que había sufrido para materializar sus oportunidades en el tramo final. En él habían perdido a Fran Vázquez, al torcerse el tobillo izquierdo en una acción fortuita, aunque el pívot acabaría volviendo al partido.

El regreso en el segundo periodo de ese plus inherente en Granger volvió a empujar a Unicaja, que se colocaba de nuevo cómodamente por delante tras una canasta y asistencia tras robo del uruguayo (19-26, minuto 12).

En ese momento, en el FC Barcelona aterrizó la lucidez instantánea de Mario Hezonja. Poco importa el transcurso del partido, el atasco o el estado mental del equipo, el joven croata tiene esa inusitada capacidad para obviar todo ello y aportar una columna cuando al Barça le costaba construirse. Un triple y una transición rápida acercaban a los locales a dos puntos (26-28). Y la tercera del de Dubrovnik, para deleite del Palau, ya entraba en el guion. El triple que colocaba el 29-30 era ya con Hezonja dentro de la pizarra, buscando aprovechar su momento. El triple de Bostjan Nachbar permitiría que los azulgranas empataran el choque (32-32). Porque, en ese tramo de ecuador del segundo periodo, el Barça contestaba por duplicado a todo buen movimiento malagueño. Y, pese al vendaval, estos resistirían, sin llegar a verse por detrás en el marcador.

ACB Photo / V. Salgado

On fire, Hezonja acabaría repitiendo en lo excesivo de sus puntos álgidos y, tras un triple sin tocar aro y una falta en ataque (su tercera), se marcharía al banco convertido, como Navarro en el anterior, en el factor azulgrana del cuarto. Y, en buena medida, el que metió a su equipo en el choque.


El aguante de Unicaja

Mas los malagueños aguantaban. Pese a estar por debajo de su nivel inicial, el Unicaja siempre disponía de esa versión solemne, seria y colectiva (la que le ha ayudado a sostenerse durante largo tiempo en esa reivindicada primera posición de la Liga Regular) para mantenerse con ventaja al descanso. El triple de Germán Gabriel fue contestado por Satoransky para alcanzar el descanso con 35-37, color verde.

Y si el triple venía siendo esquivo al checo (2/7 en Málaga y 0/2 en el arranque del quinto), volvía a esa dimensión especial en la que se había instalado en este Playoff, con otro triple nada más reemprender la marcha. Y el Barça vivía por delante (38-37) antes de que Vázquez se colgara del aro y Jon Stefansson –llegado como quinto alero y convertido en utilísima pieza– anotara el triple desde la esquina. Los malagueños empezaban el tercero como lo habían hecho el primero, pero se encontraron entonces a un Barça más entero, más resolutivo y menos acuciado, lo que le permitió, dos canastas de Justin Doellman y un triple de Thomas mediante, instalarse definitivamente en el otro lado del marcador (47-44, minuto 25).

El Unicaja parecía haber perdido el arma del rebote ofensivo que tantas oportunidades le había dado en partidos anteriores. Los cinco que acumulaba al final del tercer cuarto palidecían incluso ante los 10 del FC Barcelona, cuya confianza crecía. Con DeShaun Thomas sólido en ese papel de exterior reboteador, explotaba además la faceta de hombre abierto que espera el triple. Su tercera canasta desde más allá de 6,75 era el 54-49 para los azulgranas.

Pero no hay rendición en Unicaja. Los dos primeros partidos de la serie, en el mismo escenario, nada tienen que ver con el último. Es este el Unicaja loado, el equipo incorruptible, competidor bajo todas las circunstancias que Plaza ha (re)clamado a lo largo del curso. Y Caleb Green tomaba esa competitividad para poner a los suyos con ventaja merced a cinco puntos consecutivos (57-55) al poco de finalizar un tercer cuarto que concluiría en empate (57-57).


La milésima redención de Navarro

El partido se volvería de pequeños momentos de toma y daca: de un balón que sacaba Tibor Pleiss de la nada tirándose al suelo, de un mate de Will Thomas solo bajo el aro... Hasta que el Barça vio su premio en ese juego de equiparar el orden y el trabajo malagueño con una pareja Thomas-Oleson en el exterior que obró el inicio del despegue: 68-61, tras un bello aro pasado de Marcelinho Huertas.

Los catalanes afrontarían la recta final por delante, con la relativa tranquilidad de ver que su flujo anotador no descendía bruscamente. Que aparecían Tomic o Doellman para ir llenando pequeños colchones hasta la llegada de Stefan Markovic. En un papel ofensivo por encima del que acostumbra, el base serbio, junto a Fran y Toolson, acercó a Unicaja a dos puntos (72-70). Para que el final de una serie en 2-2 tuviera un desenlace, claro, agónico.

ACB Photo / V. Salgado

El Unicaja tendría entonces dos opciones para empatar o ponerse por delante. En la primera, Tomic le birlaría el balón a Toolson; en la segunda, qué asistencia de Granger para que Vázquez empatara. Y entonces apareció ese hombre. El que llevaba 15 triples consecutivos fallados hasta ese momento. El que promediaba 3,75 puntos en esta serie. Porque, aunque las cifras digan lo contrario, la historia dice que balón a Navarro. Y el ya anotará el 75-72 a falta de 19,4 segundos.

Carlos Suárez buscaría un triple tempranero, que erró y acabó llevando al Barça a la línea de tiros libres, mientras el tiempo corría y el Palau Blaugrana celebraba que ya tenían otra final. La 19ª consecutiva en competiciones ACB, la 9ª seguida de Liga Endesa. Que sigue haciendo falta mucho para apear al Barça de una final (77-74).

David Vidal
ACB.COM

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