Nota de agencia

La fórmula de los Warriors: espectáculo, defensa y altruismo
El equipo de Oakland logró hacer posible el sueño que estuvo 40 años en letargo y que se consiguió con una ofensiva que implicó a varias armas además de sus estrellas Stephen Curry y Klay Thompson

Antonio Martín Guirado. Los Ángeles (EE.UU.), 17 jun. 2015 (EFE).- Los Warriors fueron el mejor equipo de la Liga en temporada regular (67-15), con el segundo mejor ataque (109,7) y la mejor defensa (98,2), pero en la Final de la NBA llevaron su altruismo al límite para doblegar a un rival herido por las lesiones aunque con un líder, LeBron James, casi sobrehumano.

Como ejemplo de ese altruismo que ha caracterizado la temporada de Golden State, nada mejor que el caso de Andre Iguodala, elegido MVP de la eliminatoria tras promediar 16,3 puntos, 5,8 rebotes y 4 asistencias por partido.

El alero, que había sido titular durante toda su carrera -758 partidos consecutivos- antes de esta temporada, partió desde el banquillo todo el año hasta que su entrenador, Steve Kerr, lo colocó en el cinco inicial a partir del cuarto encuentro de las Finales para desempeñar el llamado "small ball" -jugar sin hombres altos- y desestabilizar los esquemas de su rival.

De hecho, la idea se le ocurrió a un ayudante de Kerr de 28 años llamado Nick U'Ren, una prueba de la absoluta confianza que tiene el entrenador en su equipo técnico. U'Ren lo habló con el asistente Luke Walton y éste le envió un mensaje de texto a Kerr con la sugerencia en plena madrugada.

A la mañana siguiente, la decisión estaba tomada.

(EFE)

Esa apuesta por vivir o morir desde el triple le salió extraordinariamente bien a unos Warriors que, más allá de la espectacularidad y brillantez de Stephen Curry y Klay Thompson (los "Splash Brothers"), se benefició de contribuciones como la de Draymond Green, autor de un triple-doble (14 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias) en el choque final.

También de las explosiones puntuales de hombres como Harrison Barnes o Festus Ezeli, y de la falta de egoísmo demostrada en la actitud de hombres como Andrew Bogut o David Lee, que aceptaron un rol secundario sin rechistar.

Ahí, en esa inquebrantable fe en la noción de equipo, residió la clave de la eliminatoria, que para entonces iba 1-2 a favor de los Cleveland Cavaliers y acabó con 4-2 para los Warriors tras imponerse la pasada noche en el Quicken Loans Arena de Ohio por 97-105.

Iguodala concluyó el choque con 25 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias, pero parte de la razón por la que fue escogido como MVP fue su defensa sobre James, tal y como ocurrió la temporada pasada con Kawhi Leonard, el alero de los San Antonio Spurs.

Con Iguodala en cancha, limitó a la estrella de los Cavaliers a un 38,1 por ciento de acierto en el tiro. Pero la actuación de James fue, en cualquier caso, monstruosa. El alero promedió 35,8 puntos, 13,3 rebotes y 8,8 asistencias en la eliminatoria, unos números jamás vistos antes en las Finales de la NBA.

"King James", además, registró dos triples-dobles durante la serie para un total de seis en los 33 partidos que ha disputado de Finales a lo largo de su carrera. Sólo Magic Johnson le supera con 8 triples-dobles en 50 partidos.

Por si fuera poco, anoche superó la barrera de los 5.000 puntos en playoffs, algo que sólo han conseguido 5 jugadores en la historia: Michael Jordan, Kareem Abdul-Jabbar, Kobe Bryant, Shaquille O'Neal y Tim Duncan.

A James, sin embargo, le faltaron armas a su alrededor. Sin el base titular, Kyrie Irving -lesionado con una fractura de rótula tras el primer partido-, y sin Kevin Love -de baja desde la primera ronda por una dislocación de hombro-, el número 23 se echó el equipo a su espalda y, contra viento y marea, compitió hasta niveles insospechados dejando actuaciones inolvidables.

Pero el triunfo aguardaba a una franquicia que suma su cuarto anillo (1947, 1956, 1975) y que llevaba 40 años esperando a descorchar el champán de los campeones, una sensación completamente nueva para la plantilla de los Warriors, cuyos jugadores no poseían experiencia alguna en las Finales de la NBA.

Más novedoso si cabe debió ser para Harrison Barnes, que reconocía estar probando el alcohol por primera vez en su vida. El brindis, no obstante, estaba más que justificado.




© ACB.COM, 2001-