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José Ignacio Hernández: El hacedor de medallas
Su nombre es sinónimo de éxitos. No importa la generación y da igual que sea masculino o femenino, José Ignacio Hernández nos ha acostumbrado cada verano a ver a sus equipos colgados de una medalla. Conocemos un poco mejor a este exitoso entrenador

Redacción, 18 Jul. 2015.- Aún con los ecos del triunfo en el Europeo resonando en los medios de comunicación, el arquitecto del éxito ya descansa con su familia y trata de reponer energías tras más de 30 días de tensión y trabajo a tiempo completo.

Para José Ignacio Hernández, seleccionador nacional Sub20 femenino, es el momento de la desconexión total. Le queda cerrar unos flecos burocráticos, pero ya sus palabras y tono de voz denotan el anticipo de unas vacaciones más que merecidas.

Lo son por el esfuerzo, el trabajo y la presión a la que ha estado sometido junto a la selección Sub20 en las últimas semanas, pero también será la recompensa social que se ha ganado después de ver el magnífico resultado obtenido y la forma en la que se ha conseguido.

(Foto Gonzalo Mejías/Prensa #U20Lanzarote15)

Él, que se ha convertido en un alquimista capaz de cada verano crear en su fragua metales deportivos, recuerda el gran impacto que ha tenido el triunfo de la Sub20. “Quizá porque el equipo ha ido de menos a más, hemos ganado con mucha amplitud todos los partidos y con cierta comodidad”, nos dice. Tanta superioridad que en casi todos los partidos “alguna vez estuvimos con más de 20 puntos de ventaja y eso demuestra la brillantez con la que el equipo ha jugado, sobre todo, en los momentos decisivos”, apunta.

Momentos importantes, como las semifinales y final en los que se vio la mejor versión del equipo español. “Es la ventaja de ganar con más comodidad que nuestro rival. A nosotras eso nos ha permitido rotar muchos más las jugadoras en todos los encuentros, mientras que Francia en cuartos de final contra Italia sufrió mucho, también contra Holanda en semifinales y eso hizo que pudieran llegar más justas”, dice el técnico. Por el contrario, las españolas “hemos llegado al final con más fuerzas y mentalmente mucho mejor preparadas que Francia”.

Y si importante ha sido la cuestión de fondo: la medalla de oro; más si cabe es la forma en la que se ha ganado... el cómo se ha jugado a baloncesto. España ha vencido con amplitud a todos sus rivales, sí, pero más significativo es aún el ver que lo ha conseguido con un estilo agresivo en defensa sobre el que se construyó un ataque rápido, coral y con una rápida circulación de balón que acabó siendo el arma con el que ajusticiaba a sus rivales con el paso de los minutos.

Para el seleccionador español el rodillo español tiene un origen en la defensa. “A partir de construir una gran defensa, muy agresiva en líneas de pase en uno contra uno y a partir jugar con mucho dinamismo y un baloncesto rápido”, señala.

“Cierto es que en la primea fase con tanta zona nos costó mucho meter de tres, pero, sobre todo, a partir del segundo tiempo en cuartos de final entendimos que se podía jugar a baloncesto contra zona sin tirar tanto triple y el equipo encontró tiros medios, cortos, con penetraciones y fuimos capaces de generar esos puntos de manera diferente”, comenta José Ignacio Hernández.

El éxito de la selección sub20 sigue la línea continuista en los éxitos del baloncesto español y afianza un estilo de juego con el que el se trata de identificar. Una “Marca España” baloncestística a través de la similitud de sistemas que, a su vez, tenía una segunda lectura. “Contra defensa individual sí que hemos jugado mismos sistemas porque creíamos que la adaptación de Leticia al equipo sería mucho más fácil y, variando algunos matices, lo que se hizo fue coger sistemas de la absoluta para hacer más fácil la adaptación de Leti”, reconoce el seleccionador. Para Hernández esta apuesta “ha sido uno de los mayos aciertos porque ha permitido ver a dos selecciones con un estilo parecido, un sello similar y que realmente hace que la marca España esté entrando en sintonía en todas sus categorías”. Con características de jugadoras físicas y técnicas similares, el sello del baloncesto español ha quedado patente que triunfa en Europa.

Y como todo gran equipo que se precie, esta selección también ha tenido a su estrella en Leticia Romero. La base canaria ya triunfó en el bronce de la absoluta y en este torneo, celebrado en su casa, ha demostrado ser la mejor base europea de su generación. Los 12,8 puntos, 5,7 rebotes y 4 asistencias por partido atestiguan la supremacía sobre la pista de Leticia Romero. Mérito doble por el cansancio que llevaba del Eurobasket previo y la falta de tiempo para la adaptación al equipo y campeonato. “Leti llegó un día antes del campeonato, no había hecho ninguna de las casi 30 sesiones previas del equipo. Es verdad que llevan muchos años jugando juntas y se conocen, por lo que su incorporación hizo que fuera progresando, yendo de menos a más y haya acabado brillando de manera extraordinaria”.

Base y equipo han crecido en el campeonato de la mano hasta llegar a la fase final en perfecta sintonía y sabiendo establecer una jerarquía de roles que José Ignacio Hernández alaba. “Uno de los grandes méritos de esta selección es que cada una conoce su rol, cada una da lo mejor de sí y todas entienden perfectamente el liderazgo en pista de Leticia Romero”, comenta.

De ella, el seleccionador destaca que “es una jugadora que aparte de su talento tiene una gran tranquilidad. Es una jugadora que muestra una tranquilidad, seguridad y conocimiento del juego realmente extraordinario. Es muy difícil que Leticia tome una decisión equivocada en la pista”. Un segundo jefe en cancha, el altavoz ideal para que las ideas del entrenador se trasladen al parqué.

(Foto Prensa #U20Lanzarote15)

Mejor (casi) Imposible

Aún recuperando el pulso tras las emociones vividas y volviendo a la calma vida del verano salmantino, José Ignacio Hernández sonríe cuando se le recuerda un palmarés que cada año crece con una presea diferente.

Mérito doble al ver que, desde que cogió su primera selección, acumula ya seis medallas en siete torneos (siete en ocho si se incluye el año en el que fue segundo entrenador de la Sub18). Alagado por el histórico trabajo, el entrenador asegura estar “muy contento porque han sido con cuatro selecciones diferentes, cinco si incluimos mi año de segundo entrenador. Me siento un privilegiado al contar con la confianza de la Federación en diferentes retos y desafíos, todos ellos apasionantes”.

Para Hernández el triunfo de este año “era muy importante porque jugábamos en casa y era un oro soñado por todos, y la puesta de la federación era muy fuerte. Es muy de agradecer que la Federación haya apostado por este cuerpo técnico y me siento muy feliz de poder haber vivido esta experiencia. Todas ellas tan dispares y, por suerte, todas tan exitosas”.

Los números avalan la trayectoria de este salmantino que en un mes cumplirá 46 años. 86% de victorias en partidos oficiales con categorías de formación y, un impresionante balance total, de 82 victorias en sus 104 partidos como seleccionador. Sin fórmulas mágicas, ni trucos de prestidigitador, cuando se le pregunta por una explicación a estos números José Ignacio Hernández nos remite a lo único que nunca falla en el deporte. El trabajo... pero con un matiz. “El trabajo de mucha gente. La mayoría de mis compañeros de selecciones tienen un porcentaje elevadísimo, empezando por Lucas y siguiendo por el resto de compañeros porque el trabajo que se hace en Federación es de todo un año. Todo parte del Gabinete Técnico, del trabajo que se hace durante toda la temporada y luego los entrenadores lo que hacemos es llevar al equipo en competición”. El entrenador ensalza el trabajo que encabeza Ángel Palmi al señalar que “creo que desde la Federación se hace un trabajo extraordinario y el equipo técnico de esta federación ha sido fantástico. Sólo así se llega a un éxito como el de esta medalla”, apostilla.

El técnico reconoce que la del domingo es una medalla especial. “La de este año ha sido la más emotiva por jugar en casa. Todas tenían muchas medallas pero casi todas fuera de casa y se quería ganar en España, con nuestra gente, con la gente de Federación, con gente del baloncesto... Es la más emotiva porque la pudimos vivir con nuestra gente, algo que no es así cuando se logra en el extranjero”, asegura.

Sin embargo, y a pesar de contar con varios oros y un bronce mundial en 2010, sería incapaz de quedarse con un partido, una victoria o una única medalla. “Todas, te mentiría si dijera una. El bronce en el mundial sénior es la primera medalla en un mundial siempre va a quedar en la historia y fue algo grandioso; pero la primera medalla, la plata en Letonia en 2006 fue muy importante... la del domingo fue muy emotiva”, confiesa.

Eso sí, en su recuerdo siempre quedará el triunfo en 2013 en cuartos de final contra Croacia. “Es la más inesperada, fue la mayor sorpresa que he dado en estos años”, nos apunta. Aquella tarde de agosto España, cuarta en la fase de grupos, era la víctima propiciatoria de una Croacia muy favorita y con algunas estrellas emergentes. “Aparte de los partidos donde se han conseguido medallas, ese partido contra Croacia era un partido casi imposible” dice el seleccionador.

“Recuerdo que lo habíamos catalogado como un partido donde teníamos un 10% de posibilidades de ganar. Croacia era el gran favorito de hecho tiene jugadores importantísimos como se ha visto posteriormente, con jugadores importantes en la medalla de plata del Mundial U19 este mismo año y ese partido fue muy especial porque muy poquita gente creía en nosotros porque la diferencia entre los dos equipos parecía insalvable”, recuerda.

(Foto José Ignacio Hernández)

Extraña paradoja

Cosas de la economía y el país, una temporada más nuestro deporte femenino se alimenta de los éxitos veraniegos de las selecciones. No importa si hablamos de fútbol, balonmano, waterpolo o baloncesto; mientras las ligas nacionales languidecen sin dinero e infraestructuras promocionales, sus jugadoras se empecinan en alcanzar la gloria cada campeonato.

El seleccionador no se escapa de esta realidad y nos asegura que “es la paradoja del destino, la liga femenina no pasa su mejor momento económicamente hablando pero en selecciones se atraviesa un gran momento”. José Ignacio Hernández asegura que “es cierto que hay muchas jugadoras fuera, hay jugadoras en universidades americanas, en el extranjero... en grandes clubes europeos que eso es algo muy importante y muchos entrenadores también en el extranjero”. En su opinión “todo hace mejorar el nivel de nuestras selecciones”.

Él que también ha sido “victima” de la coyuntura actual espera que “suba el nivel económico de la liga porque si sube, subirá el nivel deportivo de los equipos porque se podrán obtener a las grandes jugadoras”, aunque también reconoce que es el momento para ver a los nuevos talentos a los que de otra manera sería más difícil darles minutos y responsabilidad. “Es una buena oportunidad para que gente joven de un paso adelante. Es el caso del año pasado con Ángela Salvadores o otras jugadoras que tienen un buen momento para despuntar y destacar en la liga”.

A José Ignacio Hernández ahora le toca de nuevo volver a salir del país. Tras una primera etapa en Cracovia y un exitoso regreso donde conquistó la liga con Rivas, ahora el entrenador vuelve al Wisla Can-Pack. “Vuelvo con mucha ilusión porque te motiva regresar a un sitio donde ya estuve muy a gusto, muy feliz y rodeado de buena gente. Las circunstancias cambian económicamente y, como en otros equipos, han bajado, pero vamos a trabajar duro para que Wisla vuelva a crecer desde esta austeridad que nos toca vivir”.

Allí no estará sólo y junto a él estarán las españolas Cristina Ouviña y Laura Nicholls, dos grandes apoyos para alcanzar los objetivos. “Con Cristina y Nicholls ya he trabajado, me conocen bien, las conozco perfectamente y en ese sentido vamos a intentar hacer todas un buen trabajo y, junto a las americanas y el resto de nacionales, hacer una buena temporada”.

Para José Ignacio este será un camino de regreso al extranjero, una etapa que, por extraña que pudiera ser, nunca descartó. “Como profesional nunca te planteas lo que puede pasar más adelante. Si estar en casa, si estar con una u otra selección... cuando eres profesional estás con la maleta preparada por lo que pueda surgir”.

Tras el verano, Cracovia será su nuevo destino, el lugar donde volver a demostrar su valía como entrenador y el lugar donde hibernará su anhelo estival. Aquel que le cita con el éxito. Él no habla de ello, prefiere ir paso a paso y asegura que ”al igual que estas últimas semanas sólo he pensado en la selección y en Federación, a partir de ahora creo que toca cerrar memorias del campeonato, disfrutar del éxito y a partir del 15 de agosto concentrarnos en Cracovia”. Sin embargo, en la Federación saben que tienen un hombre que es sinónimo de éxito. Lo ha demostrado desde que llegó a casi 10 años. “El próximo verano queda muy lejos, por suerte la Federación tiene mucha gente trabajando todo el año en ese mecanismo de selecciones y cuando llegue el momento, si la Federación cree oportuno, estaré encantando de estar en alguna selección y ojalá con más éxitos”, comenta. Apuesten que así será.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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