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España suspira tras su primera final (76-77)
¡A octavos de final! España elimina a la anfitriona Alemania, a la que derrota por 76-77 de la mano de un decisivo Sergio Rodríguez (19 puntos) tras un final muy igualado, en el que Dennis Schröder falló un tiro libre que podría haber forzado la prórroga. En octavos: Polonia, Israel o Francia

Foto EFE


Redacción, 10 Sep. 2015.- Dicen que sufriendo sabe mejor, mas cualquier aficionado español hubiera firmado la versión arrolladora de los días dorados para asegurar el pase a octavos en lugar de esperar hasta el último segundo, con el tiro libre errado por el fabuloso Schröder, para asegurar el pase a octavos de final.

España afrontaba el partido con la mayor de las presiones, sabiendo que una derrota podría suponer su primera eliminación en la fase de grupos desde aquellos horribles Juegos de Sídney 2000. Y desde el primer minuto mostró todas las virtudes y defectos exhibidas durante los cuatro partidos previos. La inspiración de los Pau, Gasol y Ribas, le permitió mandar de inicio (10-14, m.8) pero su fragilidad defensiva le puso por debajo al final del primer cuarto (20-18). Más tarde, la irrupción de Sergio Rodríguez le permitió cambiar el signo del partido al descanso (38-41) y, en su versión más seria del campeonato, España se sintió ganadora tras un tercer cuarto soberbio, en el que se fue por 12 (48-60).

Con Nowitzki frenado -sus 10 puntos son su peor anotación jamás realizada con Alemania... y ese dato es su mayor grandeza-, Schröder tiró de orgullo y encontró a Lo como gran aliado para una remontada que parecía imposible tanto a falta de 7 minutos (52-65) como a uno del final (66-73). Empero, dos triples seguidos y una discutida decisión de dar tres tiros libres a Schröder cuando el tiempo agonizaba pudieron forzar la prórroga. El alemán falló el último y España respiró. Ya está en octavos.



Sin defensa no hay octavos

Como si los cuatro partidos anteriores no importaran -y cuánto dolieron dos de ellos-, como si el Eurobasket solo durara del día 10 al 20, como si jamás se inventara la fase de grupos y el torneo empezara en una especie de dieciseisavos. Sin margen para el error, sí, pero con el oro a tan solo cinco victorias de distancia. Tan lejos y tan cerca. Tan sencillo, tan difícil.

Cómo tembló el pabellón berlinés con el primer triple de Nowitzki, con Gasol recogiendo el balón prometiendo venganza a la siguiente jugada. Qué eternos ambos. Otro Pau, Ribas, que parece llevar jugando en el equipo desde que en 2001 el de Wurzburgo y el de Sant Boi se retaran en el olimpo, igualó con un triple y la conexión Gasol-Mirotic, por partida doble, propició el 0-7 de parcial (5-9, m.4).

Los ojos de Gasol gritaban venganza. La serbia, la italiana, la del Mundial, la de Alemania en 2005. La que fuera con tal de volver a vestirse el sábado y jugar octavos. Tan pronto se peleaba por el rebote en ataque y machacaba con rabia rodeado por tres rivales, como fallaba hasta dos veces, con sendas capturas ofensivas, para anotar a la tercera en plena liberación (10-14, m.8).

España sentía capaz de parar a Nowitzki pero no a un Schröder correoso capaz de reducir a la nada los méritos en el primer periodo de un equipo que se dejaba, además, tiros libres por el camino. 6 puntos seguidos del base y un triple postrero de Benzing ponían por delante al cuadro germano al final del primer cuarto (20-18) y mandaban un mensaje clarísimo al combinado español: si nos ganáis, sudaréis sangre hasta el último segundo. Mensaje profético.

Foto FEB


El Chacho, sin pedir permiso

Alemania, ahora sin sus estrellas en pista, parecía sentirse muy cómoda en defensa, con muchas ayudas, y el pabellón empezó a crecerse cuando se vio 4 arriba y con balón (22-18). En ese momento apareció él. Mago cuando viste de blanco, con más destellos que regularidad de rojo, y un torneo por debajo de sus posibilidades hasta el momento, el Chacho gritó cambio.

Qué minutos del canario. Qué delicia, qué importante. Robo y canasta para que su rival no se escapara, triple cuando desde el exterior, quitando Ribas, solo había silencio. Una asistencia a Gasol por aquí, una canasta quedándose congelado en el aire por allá. Y entre medias, un triple del activísimo Ribas, un tímido saludo de Rudy, Gasol haciendo estragos y otra jugada para el recuerdo de Rodríguez -tres rivales cayendo en sus fintas- para recuperar el control en el ecuador del segundo cuarto (31-36).

Quizá la España de los grandes días hubiera roto el partido aquí. Su base volando, Dirk contenido y Gasol en modo leyenda por enésima vez. Pero este equipo es terrenal y en este Europeo su cruz empieza por "d". Dennis Schröder aprovechaba los fallos en defensa del equipo y Pleiss compensaba sus lagunas atrás con puntos en la zona. Para colmo, Nowitzki encendió al pabellón cuando apareció para poner a uno a su equipo (35-36, m.18) y los fantasmas de pasado (Serbia o Italia) y presente (final del primer cuarto) volvían a resugir.

Esta vez España resistió. Y lo hizo de la mano de su líder, un Pau Gasol que volvió a gritar de rabia cuando taponó a Pleiss redondeando sus cifras de la primera mitad (10 puntos, 7 rebotes, 5 asistencias, 2 tapones) con aroma a triple doble. Incluso los de Scariolo pudieron irse 9 arriba si Llull, errado, hubiera convertido el triple, pero tuvo que ver cómo Zipser sí lo hacía y el partido volvía a estar en el aire (38-41) a la hora de irse a vestuarios. Y lo que quedaba.

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El cuarto más serio

Lástima de partido de Italia. Qué complicado vender "cambio" en España tras la exhibición frente a Turquía para volver a caer en errores previos 48 horas después. Quizá, por tanto, hay que tomar con cautela cada síntoma de recuperación, mas no es menos cierto que España, con la seriedad del tercer cuarto, es aspirante a todo. Y ese "todo" se pinta con letras doradas. Hubo hasta ahora en este torneo momentos de un baloncesto más atractivo -¿verdad, Turquía?-, aunque pocos instantes tan serios de España como los mostrados en el tercer periodo.

Todo comenzó con los Pau. Ribas aparecía de la nada para un rebote en ataque que luego Gasol transformaba en dos puntos. Luego uno encontraba a otro con una gran asistencia para que el mítico "4" se colgase del aro y más tarde Ribas se la robaba al mismísimo Dirk para que Llull se volviera loco al finalizar la jugada, como si el grito de ¡Llull, Llull! volase de Madrid a Berlín (44-51, m.26).

Por si faltaba alguno, Sergio Rodríguez demostraba que lo del segundo cuarto no solo un rato de inspiración y, merced a un triple, colocaba a los suyos con 10 de ventaja. A continuación, se sacaba un tiro imposible cayendo desde el lateral. Cuando el balón entró, el canario estaba tirado en el suelo al lado de los cámaras, con sus piernas por encima de la cabeza. Cuando el balón entró, España se sentía en octavos.

Alemania acusó la ausencia de sus dos grandes estrellas en los últimos compases del periodo y su desventaja al final del mismo, tras dos tiros de Rudy Fernández, era de doce puntos: 48-60. Y sin embargo el público seguía rugiendo. Por ellos había que remontar. Por ellos casi lo consiguen.

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Un tiro libre para la historia

Desde los años de Okulaja y Femerling, Alemania ha sido la gran infravalorada del baloncesto europeo, como si fuera eternamente algo así como Dirk y sus 11 amigos. Y sí, en ocasiones faltó talento. Pero nunca dignidad. Y dignificando su derrota y el triunfo español, los de Fleming se lanzaron con fe hacia una remontada suicida, que parecía imposible cuando Llull se liberaba de lastres y ponía una máxima de 13 a 7 minutos de final (52-65).

Alemania remontó con sigilo, como si eso fuera posible. Un 2+1 de Nowitzki, una canasta del silencioso Lo, una puerta atrás y canasta de Zipser (58-66, m.35). Cuando España se dio cuenta de que su rival luchaba por el partido y no por maquillar su derrota, ya era tarde para convencerle de que el encuentro tenía dueño. Que Llull anotaba de dos, Schröder lo hacía de tres. Que Mirotic acertaba desde 5 metros, Lo anotaba desde 6,75 (64-70, m.36). A los de Scariolo se les iba un punto de su colchón en cada jugada por más que el ataque funcionara. Y cuando dejó de hacerlo, llegó el terror.

Zipser puso a Alemania a 4 y a España no le entraba nada. Ni los ganchos de Pau, ni los tiros de los exteriores. Ni siquiera la canasta de tres del decisivo Chacho, con sabor a sentencia (66-73), le dejó suspirar de alivio. Al segundo Nowitzki anotaba un triple que parecía cargado de misticismo -¿el último con Alemania?- pero que por poco vale por una remontada. Porque tras el fallo español, en contraataque, el letal Lo ponía a uno (72-73) con otro acierto exterior a falta de 22 segundos. Y el pabellón se vino abajo. El abismo quedaba tan cerca...



Sangre fría la de Llull en el tiro libre, y por partida doble, en un final que parecía jugarse en la línea de personal. Y así lo hizo, aunque nadie contaba con que el colegiado, con 3 arriba para España y bola para los germanos, no señalaría falta a mitad de pista y sí considerara que Schröder estaba tirando cuando recibió la falta a tres segundos para el final. Tres tiros libres para el suspense. Tres tiros libres para la prórroga. O tres tiros libres para los octavos.

El primero entró, sin inmutarse. El segundo limpio, los nervios para otro. Pero el tercero... ¡ay, el tercero! El aro repelió el balón, que se fue a la manos de Pau (76-77) mientras Nowitzki le miraba melancólico, preguntándose si alguna vez ese duelo mágico que nació en Turquía 2001 (74 puntos entre ambos aquel día) volvería a repetirse fuera de la NBA. Viéndole segundos después emocionado, solo y en el centro de la pista, devolviendo los aplausos que le brindan público e historia al mismo tiempo, la respuesta parece clara.

Cae Alemania, verdugo hace una década. Pasa España, como en cada uno de los últimos 15 torneos... aunque con más agonía que nunca. Fue grupo, fue dieciseisavos, fue final. Crecen los precedentes (8 anfitriones ya son víctimas de España desde 2002), ríe el Chacho, heroico. Y sueña un combinado español tan consciente de sus errores como que, desde el sábado, con cuatro victorias, la tortura de la primera fase jamás habrá existido.

ALEMANIA76
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFPFR+/-VAL
4M. Lo24144/52/30/0000101020010
5N. Giffey1321/10/10/0330000110-34
7A. King000/00/00/00000000100-1
8H. Schaffartzik1600/10/20/0220411021-82
*9K. Tadda900/00/10/01100000301-3
*11T. Pleiss29104/90/02/21082001133-415
12R. Benzing1630/21/20/03300010304-1
*14D. Nowitzki29101/22/42/2770105012111
*17D. Schröder31265/93/67/8660702029536
*21P. Zipser2572/41/30/033010204192
25A. Gavel300/10/00/0000000010-7-2
77J. Voigtmann542/20/00/0110000010-34
Total7619/369/2211/12363421411322416-577


ESPAÑA77
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFPFR+/-VAL
*4P. Gasol33166/140/04/61183601315929
5R. Fernandez2451/50/33/455023001369
6S. Rodriguez23194/73/42/2321303022018
7G. Hernangomez321/10/00/0000000000-52
*8P. Ribas3081/32/30/0312230043612
9F. Reyes1510/20/01/222000000101
*11F. San Emeterio1300/20/10/01101100310-2
*12S. Llull30142/41/67/8110011047-910
*14N. Mirotic29124/51/41/2752100012-216
DNPV. Claver000/00/00/000000000000
DNPP. Aguilar000/00/00/000000000000
DNPG. Vives000/00/00/000000000000
Total7719/437/2118/2433258158531624595

Daniel Barranquero
@danibarranquero
ACB.COM

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