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Martín Ferrer: Fidelidad y pelea
"Zeljko Obradovic intentó que me alejase un poco del aro, pero no era lo mío. Yo no era un jugador ‘de calidad’, que pudiese tener mucho tiro, sino más bien un luchador ahí abajo", aclara

Martín Ferrer, en Guadalajara

Redacción, 5 Oct. 2015.- Martín Ferrer solamente estuvo bajo la disciplina de dos clubs en toda su carrera, que no fue corta. A lo sumo tres, si no tenemos en cuenta que el Guadalajara, en los tres años que pasó allí, desde la 91-92 a la 93-94, era vinculado del Real Madrid, la entidad por la que fichó siendo apenas cadete. Como blanco llegó a formar parte de la plantilla que ganó la Euroliga en 1995. Y después permanecería una década jugando para el Baloncesto León en una ciudad en la que se acabó afincando definitivamente. Así pues, mucha fidelidad, una característica que se unía paralela a su estilo sobre la pista: un ‘4’ pequeño (2,03), pero muy peleón, que luchaba por cada rebote con enorme empuje.

Ferrer nació en Palma de Mallorca y empezó jugando al baloncesto “casi de casualidad”, sostiene. Lo hizo en un equipo impulsado por la Peña Madridista de la ciudad. Cuando el primer equipo del Madrid llegó a la isla para jugar un amistoso, allí le llevaron a él, que a los 12 años ya estaba en el 1,80 aproximadamente. “Dijeron que me querían ver, así es que hice unas pruebas y con el tiempo acabé interesándoles, ya con 15 años. Para mí fue duro tener que coger el avión e irme a Madrid, pero fue una gran experiencia estar en un gran club tanto tiempo”, narra.

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