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"Keep calm... and Kuric on"
El mundo del baloncesto se ha volcado con Kyle Kuric, que será intervenido quirúrgicamente en los próximos días por un tumor cerebral. Más allá de los tópicos, más allá del jugador, descubrimos a la persona. Daniel Barranquero le dedica un emotivo texto. #WeAreWithYou

  • Kyle Kuric: "La ley del driveway", por Daniel Barranquero. 20 de mayo de 2014.


  • Foto Herbalife Gran Canaria


    Ey, Kyle, ¿recuerdas cuando tu abuelo te regaló aquella canasta con dos años? Podría haber sido cualquier cosa. Podría haber sido ese viejo jersey de lana que solo te hubieras puesto obligado. O una pelota de rugby. O un bate de béisbol. Pero te regalaron la canasta. Y tú nunca dejaste de tirar.

    Ey, Kyle, ¿recuerdas cuando tu padre pintó las líneas en el caminito de entrada a casa para que pudieras tirar fuera, una vez se te quedó pequeña la canasta del abuelo? Vaya desnivel había, qué incordio ir a por el balón cuando se iba cuesta abajo. Qué gran idea lanzar desde la izquierda del "driveway", cómo hiciste del problema virtud y cómo te especializaste en esa esquina.

    Ey, Kyle, ¿recuerdas cuando te quitaron la beca para ir a Louisville y preferiste pagar y empezar desde abajo que buscar otro destino más cómodo? Qué duro promediar en una temporada un punto de media. Tú, que tirabas tan bien. Qué pocos te parecían los cuatro del segundo año. Qué fuerza tuviste cuando nadie creía en ti.

    Ey, Kyle, ¿recuerdas aquel partido contra Syracuse que cambió tu vida? Era el último en la historia del mítico Freedom Home. 22.000 personas en las gradas y Syracuse enfrente, el número 1 del país en ese momento. Te pidió al descanso Pitino que tiraras y lo hiciste una y otra vez. Todo te entraba. La gente, levantada de sus asientos, se abrazaba, saltaba, incluso lloraba. Hiciste 22 puntos en la segunda parte. Tu carrera ya nunca fue la misma.

    ACB Photo


    Te acuerdas, claro que te acuerdas. Y de renunciar a la beca al año siguiente para que el equipo pudiera ser mejor. Y del día que conociste a Taraneh. Conocerla fue enamorarte. Enamorarte fue comprometerte. Comprometerte fue arrodillarte delante de todo el mundo, en la graduación de ella, y pronunciar las palabras que siempre fueron de la mano de un anillo. Ella dijo sí. Y tu vida volvió a cambiar.

    Y llegaste a Madrid. Y te declaraste demente, enamorado de la grada. Y te costó arrancar, tan tímido a veces. Y te volviste a ganar a los que dudaron. Partido a partido. Triple a triple. Cena a cena. En uno de esos días hablamos. Era mayo de 2014, buenos recuerdos para ambos. No fue una entrevista más. No era un artículo más, donde solo importaba lo que pasara en la cancha. En tu vida siempre hubo mucho más.

    Me hablaste de tu amor por Taraneh con la ilusión de un quinceañero. De tus planes de tener hijos, que ya has cumplido. De vuestros viajes por medio mundo, de una escapada al menor hueco. Descubrir restaurantes de su mano, los paseos por el parque con vuestra perra, las horas de compra. Del Nouruz y la cultura persa, que tanto te había cambiado. Hedonista de la vida, abierto de mente, viniste a disfrutar y lo hiciste. Y lo haces. Y lo harás.

    Artículos como el tuyo me gustaría cerrarlos con un "continuará", porque huelen a segunda parte. Hoy sé que habrá la habrá. Y que será mucho más bonita aún que la primera, que ya fue de película. Se empezará a escribir con tinta amarilla, en la tierra con una hora más de felicidad. Y lo de ayer solo será un mal sueño, solo será un duro prólogo, solo será una excusa para celebrar aún más todo lo bonito que llegue.

    Foto Clubestudiantes.com


    "Meningioma", lo llaman. Malditas las palabras que traen consigo el miedo. Tu papá cirujano, que ya vuela para estar contigo, te hará ver que este escollo lo superas. Bendito pues el "benigno" que acompañará tu lucha. Y sí, todo te sonará a tópico. "Este partido lo vas a ganar", "todos estamos contigo" y demás. Pero es que a veces los tópicos tienen más de verdad que la misma vida. Todos volcados contigo. "Uno de los nuestros", gritan las redes sociales. Y lo puede decir el aficionado al Herbalife Gran Canaria, el estudiantil o aquel que aún relata tus hazañas de Louisville.

    Eres uno de los nuestros y no lo eres solo porque te guste el baloncesto. Tu normalidad, tu amabilidad, tu cercanía fuera de la cancha, tu perenne sonrisa. Si no estuvieras marcando triples, estarías en la grada dejándote la voz. O aporreando el teclado como un loco. Sé lo que es eso.

    Hace años se te ocurrió la maravillosa idea de crear una fundación para ayudar a los niños de cáncer. Y jamás sacaste pecho, ni luciste tu solidaridad. 1.315 niños tuvieron un juguete el año pasado gracias a ti, a tu tiempo, al de los tuyos. Y muchos más los tendrán estas Navidades cuando tú, en primera persona, demuestres que se puede, pese a lo duro que resulta luchar contra un enemigo que llegó sin avisar y que ataca al sano, al guapo, al fuerte o al que lo tiene todo.

    Fuiste tú, puede ser ese, fueron aquellos, podríamos ser nosotros. Gana por ti, gana por él, gana por todos.



    Arsalan y Arshan, tus gemelos que hoy cumplen tres meses, querrán que les enseñes los secretos de tu esquina izquierda, donde el mundo es más bonito. Taraneh quiere planificar un millón de noches más de Halloween a tu lado. La Kyle's Korner tiene aún muchas sonrisas que regalar. Que la primera sea la tuya, lo más pronto que puedas.

    Tu equipo te espera. El basket te espera. Y que aquella vieja pancarta universitaria alimente tus fuerzas, porque con un poco de paciencia y un mucho de Kuric, esta historia continuará feliz.

    Keep calm... and Kuric on.

    Daniel Barranquero
    @danibarranquero
    ACB.COM

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