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Un March Madness de imposible pronóstico
Llega el momento más esperado en la NCAA con la disputa del gran torneo final. Una edición muy abierta en la que la gran novedad será la ausencia del gran candidato al número uno del Draft, Ben Simmons (LSU). Sin Simmons y sin un favorito claro, la locura de marzo se presenta más alocada que nunca

  • Cuadro completo del March Madness 2016

  • Redacción, 15. Mar 2016.- El mes de marzo es una cita marcada en rojo en el calendario de los amantes del baloncesto universitario estadounidense. La celebración de la competición más brutal y despiadada de este deporte es su gran motivo y tan solo 68 equipos tienen el privilegio de formar parte de un torneo en el que no hay lugar para el error. Una mala tarde puede destrozar temporadas perfectas o casi perfectas y terminar con las ambiciosas esperanzas de miles de aficionados y con el trabajo diario durante meses y meses. Y es que el March Madness no es un campeonato más. Es una auténtica religión que en todo el mundo mueve centenares de miles de locos aficionados. Ganar o morir. No hay otra opción.

    Y en este curso, el March Madness se presenta más alocado que nunca. La veteranía y la consistencia serán esenciales para avanzar y es que no existe un grupo de favoritos claros, ni tampoco ha habido un gran dominador que haya hecho una temporada histórica (en el recuerdo, el 34-0 en la pasada temporada de una Kentucky que se quedó en semifinales). Aunque, sin duda, la noticia más impactante es la ausencia del gran favorito al número uno del próximo Draft: Ben Simmons. Su universidad, LSU, ha firmado una temporada desastrosa y no ha conseguido estar entre los 68 elegidos de este próximo March Madness.

    Las 23 derrotas en la fase regular que acumulan los cuatro cabezas de serie son la peor marca de la historia de la competición. Y eso abre un abanico infinito de posibilidades: desde bloques trabajados al mínimo detalle hasta equipos tan imprevisibles como peligrosamente talentosos. Todos ellos buscarán estar el próximo 4 de abril en Houston cortando las redes.

    AGUANTANDO LA PRESIÓN DE SER FAVORITOS

    Kansas Jayhawks (30-4)
    3 títulos NCAA (último en 2012). Última F4: 2012)


    El equipo de Bill Self ha sido nombrado oficialmente como el mejor equipo del país tras dominar completamente su conferencia por duodécima temporada consecutiva. Y es que los Jayhawks son un equipo muy sólido, defensivamente fuerte y con una interesante variedad de eficientes opciones ofensivas (49% en tiros de campo). Kansas llegará al March Madness en una magnífica racha de 14 victorias y con todas sus armas bien afiladas. Su principal referencia es Perry Ellis, un poderoso cuatro de último año que ha firmado su mejor curso con sus 16,7 puntos y 5,9 rebotes. Sin embargo, el gran poder de Kansas recae en su juego coral, en el que talentos exteriores como Frank Mason III, Devonte Graham o Wayne Selden tienen un papel muy relevante, y en su integridad defensiva, con la que consiguen dejar a sus oponentes por debajo de los 70 puntos por encuentro. Un bloque compacto, experimentado y completo al que se le exigirá estar en una Final Four en la que no participan desde hace cuatro años.


    North Carolina Tar Heels (28-6)
    5 títulos NCAA (último en 2009). Última F4: 2009


    Físicos privilegiados, máxima experiencia y consistencia colectiva. Estos son los más que serios argumentos de un clásico como North Carolina, quien ha conseguido un hecho que actualmente parece imposible: evitar que sus líderes se deslumbraran por los focos de la NBA. Marcus Paige y Brice Johnson, sus principales estrellas, han decidido completar sus pasos universitarios y en su último año en la NCAA intentarán poner la guinda con el ansiado título. Johnson es un portento atlético de enorme capacidad reboteadora (capaz de ganar 40 capturas entre dos partidos contra Duke), mientras que Paige es el director del juego físico y meditado de esta North Carolina. El crecimiento de Joel Berry II como fiable tirador y la consolidación del dúo formado por Kennedy Meeks e Isaiah Hicks en la pintura le ha dado más peligro ofensivo a unos Tar Heels que ya superan los 80 puntos por encuentro. Razones de gran peso para soñar a lo grande en un March Madness en el que la experiencia y la fortaleza física serán decisivas.


    Michigan State Spartans (28-5)
    2 títulos NCAA (último en 2000). Última F4: 2015


    Exprimir al máximo hasta el recurso más mínimo. Esta es la filosofía de Tom Izzo, toda una leyenda en los banquillos de la NCAA y todo un experto en hacer brillar a los Spartans en el momento más oportuno. Michigan State llegará al March Madness plenamente reforzado y con un líder más que claro, el gran candidato al premio de jugador del año en la NCAA: Denzel Valentine. Un extraordinario jugador que roza el triple-doble en cada partido. Muy inteligente, letal en momentos clave y de una visión de juego privilegiada, Valentine es el eje sobre el que funciona toda la maquinaria de los Spartans. Y a su lado, fieles escuderos. Desde un triplista consumado (Bryn Forbes) hasta un interior de enorme futuro y envergadura (Deyonta Davis) pasando por el simple (y no por ello menos importante) jugador de incansable trabajo en la figura de Matt Costello. Argumentos más que fiables para soñar con el tercer título de su historia. Tras el gran Magic Johnson y el dúo Morris Peterson-Mateen Cleaves, ¿conseguirá Denzel Valentine en su último año universitario guiar a los Spartans al ansiado tercer título?


    Virginia Cavaliers (26-7)
    Ningún título NCAA. Última F4: 1984


    Ser la mejor defensa del país no es una tarea nada fácil. Y los de Tony Bennett han conseguido ser uno de los equipos más fiables defensivamente de la competición durante las últimas temporadas. Ni la salida de sus principales referencias hacia el profesionalismo ha cambiado una filosofía más que clara: nadie anota fácil ante los Cavaliers. Pero no todo es trabajo intenso atrás en Virginia. La presencia de Malcolm Brogdon, uno de los anotadores más fiables de la competición con 18,7 puntos de media, es su principal amenaza ofensiva, aunque no la única. El paso adelante de su base London Perrantes (extraordinario porcentaje desde el triple con 48,1%) y la solidez interior de Anthony Gill pueden servir para que los Cavaliers acudan a una Final Four que no visitan desde hace más de 30 años, con un tal Rick Carlisle como titular.


    Oregon Ducks (28-6)
    1 título NCAA en 1939. Última F4: 1939


    Versatilidad perimetral y alto ritmo son las grandes virtudes de Oregon, un equipo que ha hecho del talento individual su gran base de juego. Los Ducks son un equipo sin referencias claras en la pintura, pero muy contundentes defensivamente en ella (casi 6 tapones colocados por encuentro, 3 de ellos por el potente Chris Boucher). Dana Altman (nombrado mejor entrenador del año) ha sabido crear un bloque perfecto que ha dominado claramente la Pac12, llegando incluso a arrasar a Utah (88-57) en la gran final del torneo de conferencia. Altman ha sabido optimizar al máximo su rotación de siete hombres, en la que Dillon Brooks, un completo alero canadiense de 16,7 puntos por encuentro, y el eléctrico base de primer año Tyler Dorsey (internacional U19 con Grecia), son sus principales referencias. ¿Mimbres suficientes y firmes para llegar por fin a una Final Four que rozaron en 2002 y 2007?


    Oklahoma Sooners (25-7)
    Ningún título NCAA. Última F4: 2002


    ¿Por qué Oklahoma puede alzarse con el título de la NCAA? Simplemente, porque tiene a Buddy Hield, el segundo máximo anotador del país con 25 puntos de media. Un extraordinario anotador de infinidad de recursos ofensivos capaz de superar la treintena con pasmosa facilidad. En su último año universitario, el bahameño está en muchas quinielas para conseguir el premio de jugador del año y sus Sooners han firmado su mejor campaña desde 2008, cuando Blake Griffin se quedó a las puertas de la Final Four. Hield no únicamente anota, sino que consigue hacerlo con una prodigiosa eficiencia (46% en triples, 50% en tiros de campo). Argumento irrefutable para incluso ilusionar a los Sooners con el primer título de su historia antes de dar el salto a una NBA que le espera con los brazos abiertos.



    Pero no únicamente estos seis candidatos forman parte de la quiniela de aspirantes al título. No debemos ignorar la juventud y talento de Kentucky (atención especial al trío Ulis-Briscoe-Murray), Duke (con Brandon Ingram y Grayson Allen como principales atracciones), Utah (con el mejor pívot de la competición, el austríaco Jakob Poeltl) o California (mirada puesta en el futuro Top5 del Draft, Jaylen Brown), ni tampoco la aptitud de dos de los mejores ataques de la competición en Iowa State (última oportunidad para el completísimo Georges Niang) e Indiana. Sin embargo, no parece ser otro factor que el de la experiencia el que pueda ser finalmente decisivo. Y ahí, bloques bien conjuntados como Villanova, Xavier, West Virginia, Miami (con el español Iván Cruz Uceda en sus filas), Texas A&M o Purdue (todos los focos sobre la capacidad interior de la pareja Hammons-Swanigan) pueden tener la gran oportunidad de salir campeones del March Madness más abierto de la última década. ¡Preparen las palomitas!


    AROMA ESPAÑOL EN EL CUADRO FEMENINO

    Mientras que, desgraciadamente, tan solo uno de los españoles estará en el March Madness masculino, el panorama es muy distinto en el cuadro femenino. Hasta ocho españolas formarán parte del torneo final, destacando especialmente la presencia de Leticia Romero y María Conde en Florida State y de Ariadna Pujol, Laia Flores y Laura Marcos en South Florida, dos equipos que pueden tener un largo recorrido. El paso de Marina Lizarazu (Iona), Rebeca Navarro (Robert Morris) o Águeda Trujillo (Idaho) se prevee más corto, ya que las tres universidades parten con un seed muy elevado y se batirán en la primera ronda con alguna de las mejores universidades del país.

    La gran incógnita del torneo es si algún equipo conseguirá romper la hegemonía de la Connecticut del legendario Geno Auriemma, con la extraordinaria Breanna Stewart (ya en su último año) como estrella. Las Huskies buscarán su cuarto título consecutivo después de una nueva temporada invictas (32-0) y Stewart intentará completar un ciclo universitario perfecto, con 4 títulos en 4 años, algo nunca visto hasta el momento.

    Gerard Solé
    @gsole14

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