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Valencia Basket: Nadie dijo que fuera fácil
Del don’t panic inicial, a terminar cantando de la felicidad ¡Viva la vida! Valencia Basket vivió un concierto de sensaciones en su duelo frente a Unicaja. Un recital que enarboló los valores del baloncesto con dos equipos exhibiendo un enorme derroche de talento y pasión, y una felicidad final que no fue Yellow y sino taronja

Redacción, 28 May. 2016.- La noche del viernes nos deleitó con dos grandes espectáculos a orillas del Mediterráneo, esos que algunos nunca olvidan pero que todos recordarán por un largo tiempo. Al mismo tiempo que Barcelona disfrutaba del colorista espectáculo musical de la banda británica Coldplay, Valencia se enamoró nuevamente de un equipo monocolor pero igual de brillante que el grupo de Chris Martin.

Mientras éste lanzaba un alegato a la felicidad y volvía a recordarnos que ésta se encuentra en la letra de una composición, la melodía de una canción o el show visual de un concierto, Valencia Basket y Unicaja evocaron los valores del Playoff. Ese que transforma el baloncesto y convierte lo ordinario de una canasta o un rebote en algo más... De lo cotidiano a lo extraordinario, cada posesión se convierte el balón una valiosa presea que te lleva del cielo al infierno en 40 minutos... o sólo unos segundos.

Y es que, música y baloncesto se abrazan muchas veces en sentimientos para bailar bajo los acordes que marca uno y los ritmos que dicta otro. En la noche valenciana del viernes no sonaron las canciones de Coldplay pero, por momentos, el encuentro recordó la discografía de la icónica banda inglesa.

(ACB Photo / M.A. Polo)

Don’t Panic

Abriendo el disco de lanzamiento, Parachutes, los británicos eligieron el tema Don’t Panic, una expresión con la que Antoine Diot resume perfectamente lo que fue el inicio de partido. “Don’t panic” responde mientras resopla quizá pensando en el momento inicial de partido. “No nos entró el pánico. Estuvimos bien e intentamos jugar nuestro partido sin cambiar si ellos anotaban fácil. Intentamos estar bien y estar centrados en nuestro estilo de juego que era lo realmente importante.”, contesta.

Frente a la avalancha de triples de Unicaja (siete en un primer cuarto donde comenzó ganando 0-9), el conjunto valenciano tuvo que apelar a la tranquilidad para mantenerse dentro de la hoja de ruta trazada por su entrenador. “Dijo que siguiéramos jugando con tranquilidad en ataque y que empujáramos más en defensa. Ellos iban a fallar. Anotar lo que anotaron en el primer cuarto no era fácil y debíamos seguir defendiendo como lo estábamos haciendo porque los fallaos iban a llegar y así sucedió.”.

Convencidos de que el camino que les ha llevado hasta aquí es el correcto, los jugadores de Pedro Martínez no tuvieron más dudas que las que impone el momentáneo marcador, pero apeló al sentido de la responsabilidad para comprender que en los altos y los bajos de un partido, ahora estaban abajo y tocaba tocar, nota a nota, para empezar a afinar. “Fue realmente muy duro. Fue un partido de Playoff y todos son así. La intensidad del partido fue realmente alta, pero supimos responder al desafío, jugamos como equipo y eso es lo mejor.

Y no fue un camino fácil. Fue una labor zapadora de ir minando recursos del rival a veces de manera sonora, como la defensa exhibida en el segundo cuarto, pero otras veces menos acústico como el ir limando a base de faltas el trabajo de los interiores de Unicaja. “Fue un partido muy duro. Fue increíblemente duro física y mentalmente. Es baloncesto y el partido acababa de empezar. Sabemos que ellos tiene mucho talento y pueden anotar. Fue duro porque anotaron canastas muy difíciles, pero fuimos mejorando durante el partido. Tenemos jugadores con experiencia, que ha jugado grandes partidos y nunca dejamos de empujar para ganar”, recuerda John Shurna.

Inmunizado ante los triples de Unicaja, Valencia Basket se blindó ante la adversidad y fue progresando en un partido al que todos destacan con una gran componente emocional. “Los partidos de Playoff son muy duros y era importante defender la ventaja campo y dar una alegría ante los fans. Es una gran victoria de equipo” recuerda un Shurna que destaca el valor del triunfo en una serie tan corta. “Es especialmente importante en una serie a tres partidos. Es importante proteger la pista y fue duro”.

(ACB Photo / M.A. Polo)

The Scientist

La remontada valenciana iba in crescendo pero le faltaba el acorde definitivo para abordar a Unicaja. Costó tanto encontrarlo que, cuando lo hizo por primera vez, fue con un triple que acabó siendo de dos. Hizo falta más de 25 minutos para que, por fin, la banda local comenzara a levantar aplausos ganadores de su afición.

Fue un notable tercer cuarto y lo hizo como siempre, apelando al grupo. Esta banda no es de cuatro componentes sino de algunos más y así lo demostró con todos sus jugadores en pista anotando al menos una canasta. La batuta del juego la alternaron por momentos Fernando San Emeterio (13 puntos) y un Antoine Diot (siete puntos y seis asistencias) que disfrutó con el sufrido partido.

El galo es de esos jugadores que se crece en los grandes escenarios e interpretó un partido notable sin el que no se entendería la victoria de su equipo. “¡Sí, por supuesto! Juego por este tipo de partido. Me encanta siempre el baloncesto, es un juego y disfruto cuando esto en pista. Disfruto del juego y de los fans. Si les veo estoy centrado en el juego, pero siento que nos empujan y nos mandan ánimos para ganar, y es fantástico responderles con una alegría”, señala un jugador que mantiene la calma y la ambición tras la victoria. “Me siento genial pero quiero más. Sólo es una victoria y necesitamos una más para llegar a semifinales. Debemos estar centrados en el siguiente partido. Estoy feliz porque necesitábamos ganar y lo hicimos en un partido muy duro”

Lo del francés con Unicaja no fue dueto armonioso, sino toda una batalla de bases por llevar a buen término la partitura que ambos equipos querían interpretar victoriosamente. “Sí, es una gran batalla, pero es como siempre: no es un uno contra uno. Nedovic y Markovic son grandes bases, pero nosotros al final jugamos mejor como equipo”, recuerda

Incluido en el segundo disco de Coldplay se encuentra The Scientist, un tema que forma parte del repertorio más sentimental y emotivo del grupo. Una canción que dice en su interior que nobody said it was easy. La vida, en toda y cada una de sus expresiones es difícil y el Playoff simboliza en el baloncesto esa idea.

“¡Exactamente! En Playoff nada es fácil, es ganas o te vas a casa. Es muy duro pero es por estos partidos por los que jugamos. A los jugadores nos encantan este tipo de partidos”, reconoce Diot.

El partido pudo tener un punto de inflexión cuando, en la última posesión del tercer cuarto, Diot asistió para que Romain Sato fallara un lanzamiento desde la esquina con 56 a 49 en el marcador. De verse nueve arriba, Valencia Basket pasó a ir perdiendo por dos puntos (63-65) con el triple de Carlos Suárez a menos de cinco minutos para el final. Para John Shurna quizá ese fue el momento más duro del encuentro. “Creo que el final de partido fue muy duro. Ellos volvieron a ponerse por delante pero nosotros nunca nos rendimos”, asegura.

La estrofa de Coldplay es la perfecta definición para lo que sería un partido en el que Valencia Basket vio como se pasó de su aparente control a una agonía final. “Fue duro pero era la misma historia que en el primer cuarto. No tener pánico. Estuvimos bien mentalmente y eso era lo importante para mí. Si te entra el pánico pierdes tu forma de pensar y tu forma de jugar. No lo hicimos y por eso nos mantuvimos en partido”, apostilla Diot.

(ACB Photo / M.A. Polo)

Fix You

Por entonces más de uno en la Fonteta bien podría entonar las compungidas estrofas de Fix You (incluido en el tercer álbum del grupo) un tema intimista de amores perdidos y desazón. La misma que pudo recorrer el pabellón valenciano, pero que, sin embargo, también esconde un mensaje de aliento, pues, como reza la canción Lights will guide you home / And ignite your bones/And I will try to fix you , Valencia Basket encontró a su rock star para guiarle a la remontada final y mover sus huesos a la victoria.

Por que en el baloncesto se compite como equipo pero muchas veces se gana con estrellas, el conjunto valenciano regresó al partido y lo ganó con un solista inesperado. De perfil muy distinto al de las estrellas musicales, John Shurna es un tipo tranquilo de look y baloncesto clásico que encontró en los minutos finales de partido su particular paradise. “¡Sí, por supuesto! A veces necesitas que un chico salga y anote algunos puntos más. Esta noche Shurna jugó un partido increíble, lanzó, anoto y fue fantástico para nosotros”, destaca Diot.

En los últimos tres minutos de partido, Shurna anotó 10 de los últimos 12 puntos y se convirtió el imprevisto (antes sólo sumaba seis puntos) héroe del triunfo. “Al final del partido los compañeros me encontraron para que lanzara y fue genial conseguir esas canastas. Tenemos grandes jugadores que no son para nada egoístas y eso es bueno porque pasamos el balón y cualquiera puede anotar”, comenta el pívot.

Así, este Valencia Basket, que a lo largo de su temporada ha vivido grandes éxitos pero también Ghost Stories, revivió con una antológica acción final de 3+1 (que no fue completado con ese más uno) y pudo cantar junto a su afición Viva la Vida.

Ahora Valencia tratará el domingo en regresar a los grandes escenarios, en aquellos de grandes focos apuntan: las semifinales. Pero antes queda no desentonar en Málaga, un auditorio exigente y donde deberá reinterpretar su melodía y buscar que nueva mente su concierto baloncestístico suene con la misma efectividad. “El domingo haber la misma clave de hoy: el rebote. Para ellos es muy importante y debemos defender muy duro. Tenemos que estar frescos y preparados mental y físicamente para el encuentro”, dice Antoine Diot, mientras que Shurna señala que “No importa lo hecho, hay que encontrar la forma de ganar, pero será muy difícil, es un equipo muy talentoso y una pista muy complicada donde ganar”.

El viernes se apagó y Coldplay abandonó España recordando con su música que la vida es más fácil si se es feliz. El pop de los británicos se ha modulado con el paso del tiempo y su discografía, pero resulta tan efectivo e incapaz de defraudar por altas que sean las expectativas cuando su música entra en contacto, piel con piel, con el público de sus conciertos. Quizá el viernes Barcelona se acostó mirando a las estrellas y pensando, como canta Coldplay, que estas brillan en Yellow; sin embargo, en Valencia la felicidad baloncestística sigue siendo de color taronja.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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