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Finales NBA: Cavaliers - Warriors ¡Y cómo hemos cambiado!
Mismos equipos, plantillas similares y, sin embargo, tan diferentes. 12 meses después Cavaliers y Warriors se vuelven a ver en las Finales de la NBA pero poco o nada parece ser como entonces. Analizamos los principales cambios en uno y otro equipo

(Foto EFE)

Cleveland, en plenitud física

El cambio en Cleveland comienza y acaba en el estado físico de su plantilla. No se trata únicamente de contar con Kevin Love y Kyrie Irving, sino que toda la plantilla parece estar más fresca que la temporada pasada (sólo cuatro jugadores superan los 30 minutos) y eso, indirectamente debe repercutir en el minutaje en pista de un LeBron James sobre explotado hace un año (42,2 minutos de media) y que acabó fundido con el devenir de los partidos. Este año James promedia 37,9 minutos en pista.

Hace un año Love cayó lesionado en primera ronda frente a Boston Celtics y Kyrie Irving lo hizo en el primer partido de las Finales tras llegar justo de forma por anteriores problemas físicos. Hoy ambos jugadores no sólo están recuperados, sino que también su integración en el equipo es mayor. Su química fuera del equipo puede cuestionarse, pero sobre el parqué Love ha dado un paso al frente en lo que es su aportación pasando de promediar 16 puntos el año pasado a 17,3 y 9,6 rebotes. Su presencia aligera la carga de minutos de small ball que el año pasado no acabó de funcionar en Cleveland.

Aún más evidente es la mejora estadística de un Irving que en los pasados playoffs promedió 19 puntos y 3,8 asistencias, mientras que en los actuales suma 24,3 puntos y 5,1 asistencias. Crecimiento estadístico que se ve en la pista con la sensación de ser una auténtica amenaza ofensiva ensamblada a la omnipresencia de James.

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Cambio de entrenador, cambio de estilo

El relevo en el banquillo de Cleveland fue convulsivo por lo que suponía cesar a David Blatt en lo más alto del Este y dar las riendas del equipo al inexperto Tyronn Lue. Un órdago a la ortodoxia y la lógica resultadista que, empero, ha traído estabilidad al entorno (aunque persiste la sombra del poder decisorio de James) y cambios en el plan de juego de unos Cavaliers que apuestan por acelerar su ofensiva.

La estructura de equipo se ha modificado y juegan sin una clara referencia interior. Los minutos e importancia de Timofey Mozgov han caído (promedia ocho minutos menos y cuatro puntos menos) en favor de un Tristan Thompson que hace de center acompañado de ‘cuatros’ abiertos como Love, Channing Frye, Richard Jefferson o el propio James. Eso, indirectamente, va a complicar la vida de un Draymond Green que tanto daño hizo en las pasadas finales jugando el bloqueo y continuación con Curry.

Además, este small ball encubierto ha posibilitado ver a unos Cavaliers apostando decididamente por el juego exterior. Si durante los playoffs de 2015 el equipo de Ohio lanzó 28,7 triples por encuentro (34,7% de sus tiros), esta temporada lanza más y mejor. En concreto son 33,2 (40,78% de sus tiros) intentos de tres puntos con un 43,45 de acierto, más de nueve puntos porcentuales que el año pasado (34%). Y todo ello con el valor añadido de hacerlo con una mayor generosidad en la circulación de balón ya que Cleveland promedia 22,8 asistencias en playoffs, casi cinco pases más que hace una temporada… y 1,4 balones perdidos menos.

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La defensa del base rival

Una de las claves que adelantó Lue a los pocos días de ser el entrenador jefe fue que veía al equipo mal preparado físicamente para el estilo de defensa y ataque que quería imponer. Con el paso del tiempo, Lue ha podido amoldar sus piezas a la idea de juego que busca y mostrarse más eficaz en defensa, con una mayor presión sobre el balón (recupera un balón más que la pasada campaña -7-).

La recuperación de Irving pone en tela de juicio que la mediática defensa de Matthew Dellavedova vuelva a verse sobre Stephen Curry. Sin embargo, hasta ahora eso no parece ser un problema para los Cavaliers 2015-16 ya que en estos playoffs han conseguido minimizar el impacto de los bases rivales.

Reggie Jackson promedió 4,5 puntos menos que en liga regular, Jeff Teague bajó 4,7 puntos y 1,5 asistencias sus medias y Kyle Lowry, siendo el mejor de Toronto, redujo su aportación ofensiva en 2,1 puntos de media. Así pues, con o sin secante, está claro que Cleveland ha dado con la fórmula para controlar el daño de los bases con los que se enfrenta ¿será suficiente para contener a Curry?

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Mejores resultados… ¿más dudas?

Para todos, la temporada y la consecución del anillo por parte de los Warriors fue una sorpresa en 2015. El equipo de la bahía de Oakland no partía entre los favoritos y el gran debate que se estableció durante la temporada giró en torno a la fiabilidad del equipo en playoffs. Todo eso voló por los aires y los Warriors dieron muestras de ser un equipo solvente, con recursos frente a todo tipo de rivales, pero, sobre todo, consiguió ser un equipo predominante en las series, capaz de imponer su juego y hacer que los rivales se ajustaran a su estilo sacándoles del punto de forma al que estaban habituados.

Este año ha sido todo lo contrario: Eran los favoritos y han ejercido tiránicamente ese papel hasta consagrar el mejor récord de la historia en Liga Regular (73-9). Superando a los Bulls de la 95-96, los Warriors se presentaron en playoffs con la vitola de gran favorito y así la ejerció en primera ronda para comenzar a vislumbrar dudas en segunda ronda. La lesión de Curry “justificó” estas dudas que, no obstante, reaparecieron fuertemente en las Finales de Conferencia.

Oklahoma City Thunder puso al límite de la eliminación a los Warriors (llegaron a estar abajo 3-1) y sólo la aportación histórica de Klay Thompson (41 triples en el sexto partido) evitó la eliminación. Eso sí, lo que no ha podido irse es la sensación de debilidad y de ser un equipo que ha tenido que adaptarse a los dictámenes tácticos de Terry Stotts y Billy Donovan. Con un récord de 12-5 (12-3 en 2015), los Warriors ya han perdido más encuentros en postemporada que aquellos Bulls y llegan más cansados y cuestionados que hace un año. Al debate sobre qué equipo es mejor le queda un último elemento que dilucidar.

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Menos cooperativos, más cansados

Curiosamente, frente a las mayores vicisitudes experimentadas en los presentes playoffs, Steve Kerr ha hecho una menor utilización de sus recursos humanos y ha cargado de minutos a los titulares en detrimento de un banquillo que no ha respondido a las expectativas aún con la notable ausencia de Curry durante varios partidos.

Esta temporada los cinco jugadores con más minutos (Curry, Thompson, Green, Barnes e Iguodala) juegan de media 35 minutos frente a los 33,6 que hacían en los pasados playoffs. Un ligero incremento que se hace más evidente en el ataque, pues estos jugadores suman 85,7 puntos de los 110,9 que promedia el equipo (77,27%). Este año, la segundad unidad aporta 6,2 puntos menos al ataque de los Warriors, es decir, sólo el 22,73% de los puntos totales. En el reparto de tiros es todavía mayor el protagonismo de estos jugadores principales, aumentando el número de lanzamientos a canasta por partido aun cuando esta temporada los Warriors promedian casi cuatro tiros menos a canasta en playoffs. Así, los jugadores con más minutos acaparan el 76,4% de los lanzamientos.

De esta negativa vorágine para los reservas se escapan Shaun Livingston y Marreese Speights. Pero esto tampoco es casualidad porque Livingston se ha visto forzado a jugar y tirar más en ausencia de Curry, y el pívot ha hecho lo propio ante el paso atrás que dieron en Playoffs Andrew Bogut y Festus Ezeli. En cualquier caso, sólo ellos dos mejoran prestaciones con respecto al 2015.

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Thompson el cambio más significativo

Después de todo lo anterior, queda clara la dependencia en Oakland de lo que hagan los Splash Brothers. Con el significativo matiz de la lesión de Curry, la pareja ha aportado una media de 52,9 puntos, es decir, seis puntos más que en los pasados Playoffs (46,9). Curry y Thompson suponen el 47,7% de los puntos de los Warriors.

Quien más ha ayudado a hacer crecer esta significativa dependencia es Klay Thompson quien ha subido 7,6 de media su anotación con respecto a la pasada campaña. Es evidente que, en ausencia de Curry, Thompson dio un paso al frente y, además de su partido de 41 puntos (incluyendo el récord de triples en partido de Playoffs con 11/18), ha registrado cuatro partidos de 33 o más puntos y 13 (de 15) partidos con 20 o más puntos. El crecimiento de Thompson en el equipo es tan significativo que incluso supera a Curry en lanzamientos a canasta. Hasta la fecha el alero intenta 20,2 intentos de lanzamiento (15,9 el año pasado), por 19,5 de su compañero. En triples, Klay promedia hasta 10 intentos por encuentro, tres más que hace un año.

Su importancia es vital para el buen funcionamiento de los actuales Warriors, pues sus puntos mediatizan la caída en importancia de jugadores como Draymond Green (1,4 puntos y 0,3 rebotes menos), Harrison Barnes (1,7 puntos y 0,4 rebotes menos) y Andre Iguodala (1,6 puntos y 0,9 rebotes menos). Es la cara b del equipo esta postemporada y, precisamente, los que deben dar el salto necesario en las Finales para que Golden State Warriors recupere un status de favorito que está seriamente amenazado por cómo llegan ambos equipos al primer partido.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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