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Gracias, Mario
Deja la ACB un jefe, un compañero y un amigo. Una persona clave para el crecimiento de la organización y para el baloncesto. Gracias, Mario

Adiós de Mario Hernando, Director del Área Media

4 Jul. 2016.- Recuerdo a Mario Hernando como periodista en Gigantes. Ácido, brillante y perseguidor de la exclusiva. Recuerdo verle en todos los sitios en la organización de la Copa del Rey de 2001, la primera a la que acudí acreditado con un medio de Internet y en la que él ya era pieza básica de la ACB, y por supuesto recuerdo vivamente conocerle meses después, cuando nos convertimos en compañeros y amigos.

Mario Hernando ha sido durante casi 15 años mi jefe, directo o indirecto, pero sobre todo un amigo y un compañero de batalla y de fatigas. Un día no era completo si no teníamos una larga conversación, si no cambiábamos una decena de emails. La distancia física entre nuestros puestos de trabajo (él en Madrid y yo en Barcelona) hizo del teléfono una constante, impulsando una gran complicidad.

Su área de influencia dentro de la ACB era amplísima (televisión, comunicación e internet, se dice pronto), pero llegaba a todos los rincones. A lo largo de los años evolucionó desde el área más puramente comunicativa e institucional hacia el arte de la negociación, de la relación con patrocinadores y el desarrollo de productos televisivos, a la vez que tomaba a toda velocidad las riendas de proyectos tecnológicos, siempre con respeto y confianza en los compañeros expertos en cada área. Sin ir más lejos, él era el máximo responsable de esta página web.

Exigente, como buen jefe, pero comprensivo. Afortunadamente para todos nosotros, Mario es de esos jefes que creen que los trabajadores rinden con confianza e impulso, creyendo en ellos y no con gritos y restricciones. Decía un compañero que hace años creía que los jefes, como las suegras, eran siempre los malos, y le agradecía haberle hecho cambiar de opinión.

Mario es una de esas personas que trabaja día y noche por la organización, por el baloncesto. Fuera cual fuera el reto, ahí estaba él para atacarlo con una capacidad de trabajo encomiable y el apoyo de un equipo de profesionales que ha ido forjando con los años. Trabajó codo con codo durante años con Eduardo Portela, luego con Albert Agustí y desde hace más de dos años con Francisco Roca. Lleno de compromiso y fiel a su empresa, fue un gran apoyo para todos ellos, y cada cambio de dirigente aumentó su peso en la estructura.

Hace cuatro meses su espalda dijo basta. Tantos esfuerzos y sacrificios le pasaron factura y tuvo que pasar por quirófano. Una operación delicada y una recuperación dolorosa que seguramente le hiciera pensar y, finalmente, aceptar una oferta laboral fuera del baloncesto.

Le echaremos de menos. Lo hará el baloncesto, pues ha construido tantos proyectos que resulta imposible glosarlos, y lo haremos sobre todo sus compañeros, sus amigos. El trabajo diario se hará muy extraño sin sus llamadas, sin sus bromas, sin su visita semanal a la oficina de Barcelona y sin su guía.

Gracias, Mario.

Pablo Malo de Molina
@MalodeMolinaACB
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