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Sueños del ayer, anhelos para el mañana
Entre el recuerdo de un pasado agridulce y la esperanza del esperanzador futuro, la Selección Femenina prepara la gran cita Olímpica. Hablamos con las cuatro supervivientes de Pekín 2008, imagen viva de la dulce transición vivida por un equipo que ha pasado de quedarse fuera de una Olimpiada a pelear por sus medallas

Redacción, 31 Jul. 2016.- Cuando el 7 de agosto la Selección Femenina dispute su partido frente a Serbia, no sólo lo jugará por sus opciones deportivas sino también por todo lo que ha supuesto una travesía en el desierto olímpico de ocho años. Ausente en Londres 2012, el combinado español se presenta en Rio con vitola de favorita a medalla y unas ganas tremendas por demostrar que la transición iniciada en 2012 con Lucas Mondelo es capaz de derribar el último muro del baloncesto nacional.

Ocho años han pasado desde Pekín, tiempo suficiente para vivir la amargura del Eurobasket de 2011 y la gloria del Eurobasket 2013 o Mundial 2014. Años en los que la selección ha cambiado de rostros preservando una identidad de equipo partisano y de juego alegre. De 2008 sólo sobreviven Laura Nicholls, Laia Palau, Luci Pascua y Alba Torrens. En las cuatro seguro que había la misma ilusión, pero sus vivencias fueron dispares.

Alba, Luci, Laia y Laura, las supervivientes de 2008 (Foto Alberto Nevado/FEB)

Para Laia y Luci eran sus segundos Juegos Olímpicos por lo que el recuerdo era más reposado y la experiencia fue vivida en plena consciencia. “Son recuerdos muy diferentes”, asegura Laia. Para la ahora capitana de la selección “Atenas a nivel organizativo y competitivo fue peor. Había menos organización, pero como eran las primeras daba todo igual. Llegué a dormir con el colchón en el suelo, estaba todo manga por hombro, pero también tenía el glamour de ser en Atenas, desfilar por primera vez… A nivel competitivo el equipo estaba menos conjuntado y estar era un premio. En Pekín todo fue diferente, la organización fue perfecta y el equipo era diferente”.

Comparte sensaciones Luci Pascua, la otra veterana del equipo español. “2004 me queda un poco lejos, pero lo recuerdo con mucho cariño por ser los primeros, pero también es verdad que eres muy joven y no lo vives con la misma intensidad que los de Pekín”. Para la pívot la experiencia griega “fue un gran recuerdo porque fue una clasificación increíble ya que era la primera que se conseguía por méritos propios y era un premio para todas”. De Pekín, sin embargo, el recuerdo es diferente porque “Deportivamente queda ese mal sabor de boca de poder haber hecho algo un poco más importante”.

Diferentes son los recuerdos de Laura Nicholls y Alba Torrens. En 2008 apenas tenían 19 y 18 años y vivían su primera gran competición, algo que matiza los recuerdos de lo vivido. La santanderina rememora Pekín “con mucho cariño, pero como un recuerdo muy lejano. Fue mi primera experiencia con las seniors, yo sólo tenía 19 años y realmente no fui capaz de apreciarlo como voy a hacerlo en estas olimpiadas. Ahora sé el esfuerzo que se necesita para llegar a ellas”. Para Nikki “Ahora es diferente: antes iba de novata, ahora voy a competir y a dar lo mejor de mí. Sabemos que el equipo va a dar un bien nivel y vamos a intentar a conseguir una medalla. Yo voy a competir me da igual que sean unos Juegos Olímpicos o que sean en Brasil que en China, yo tengo un rival enfrente y quiero ganarle”

Como preámbulo de lo que está siendo su carrera en la selección, Alba tuvo un debut impactante contra China anotando 18 puntos en 18 minutos. Por desgracia ella recuerda que aquel gran partido individual no tuvo traslación en el resultado colectivo. “Era mi debut en un partido oficial con la Selección Española, tuve el privilegio de que fuera en unos Juegos Olímpicos. Una experiencia única para todo deportista”. De aquel día Alba recuerda “esos nervios e ilusión antes del partido. Fue un partido muy ajustado donde no pudimos conseguir la victoria contra China. Al partido siguiente nos levantamos y seguimos peleando todo el campeonato, consiguiendo la quinta plaza”.

La lejanía de la edad hace que aquellas memorias varíen y se relativicen individualmente, pero algo que todas tienen claro es que “los Juegos son el sueño y el objetivo principal de cualquier deportista de primer nivel y al final eres uno de los pocos elegidos de todo el mundo de todo el deporte mundial que vas allí. Son los mejores deportistas de cada deporte y creo que para un deportista que tengas unas metas en la vida es un sueño cumplido”, dice Luci Pascua. Laura Nicholls ahonda en esta idea y señala el compañerismo que se crea. “Las Olimpiadas son como una comunidad del deporte: estar allí con todos los deportistas y desearles suerte antes de sus competiciones, es lo bonito de las Olimpiadas. Vivir con ellos, competir con ellos y todos a la vez.”

“En los Juegos Olímpicos tengo la sensación de que somos todos iguales. Desde el momento que todos vestimos igual, la sensación es que todos somos un equipo. En realidad, todos hacemos los mismo y aquí no existe ni jerarquía, ni importa quién eres o qué marca te viste”, añade Laia Palau. Esa ilusión se percibe en todas y cada una de las jugadoras del equipo y Alba resume a la perfección el sentimiento previo al inicio del torneo. La alero vive estos días con el ajetreo propio del gran evento pero también “con muchísimas ganas de que llegue el primer partido. Para mi volver a estar en unos Juegos Olímpicos es un sueño”.

En añadido, los Juegos Olímpicos ofrecen una espléndida oportunidad para dar visibilidad a los deportes menores y poner en valor al deporte femenino. Consciente de ello y de la reciente realidad, Luci Pascua asegura que “Se está viendo que gran parte de las medallas vienen del deporte femenino y, además de ser escaparate, es una reivindicación del deporte femenino y de la figura de la mujer en el deporte”.

(Alberto Nevado/FEB)


Dulce transición

Conversar con ellas es comprender la ilusión que procesan jóvenes y veteranas por la cita brasileña, pero también ver el esfuerzo que ha supuesto llegar a esta situación. Aunque nadie quiere hablar de los malos recuerdos, Río 2016 comienza a labrarse en Katowice, un 26 de junio de 2011. Aquella tarde Croacia derrotó a España y le apartó del sueño Olímpico de Londres 2012. El equipo había tocado fondo. De soñar con el oro continental a verse fuera incluso del Preolímpico. Un palo para todas que nadie olvida.

Desde entonces han pasado cinco años y bajo la dirección de Lucas Mondelo, la Selección Femenina ha vivido una dulce transición. “El cambio generacional ha sido calmado, no ha sido una generación que haya entrado de golpe y otra que haya salido, sino que ha sido muy paulatinamente el cambio y eso no ha perturbado la dinámica del equipo. Equipo lleva cinco años con el mismo bloque con Lucas y eso hace que cuando vuelves a la selección pienses: vuelvo a mi equipo, aquí están mis compañeras.

“Ha sido una dulcísima transición. Fíjate, Nicholls y Alba vinieron a Pekín y apenas sabían dónde ponían el pie, aunque era importantes y ya aportaban mucho y las ves ahora y son el reflejo de lo vivido. El ciclo de estas dos Olimpiadas o simplemente los últimos cuatro años han sido magníficos. Se ha incorporado toda esta saga de jugadoras que forman Sílvia Domínguez, Anna Cruz, Marta Xargay… que son el núcleo fuerte del equipo”, señala Laia Palau. La capitana, que se retirará del equipo a la conclusión de la Olimpiada, además, piensa que “estaría bien que estos Juegos Olímpicos cerraran esta línea buena que llevamos en los últimos años”.

En 2008, tanto Nicholls como Alba eran promesas nacionales y hoy son el vivo ejemplo de esta exitosa transición que, además, ha cosechado un título de Eurobasket (2013) y un subcampeonato Mundial (2014). Para Nicholls el cambio vivido ha sido “muy bonito, nos hemos sabido ajustar muy bien. El error que cometen o pueden cometer algunos equipos es, cuando hay relevos generacionales, seguir jugando como se jugaba antes o la misma filosofía. Nosotras al revés, dentro de la pista hemos cambiado varias veces, incluso de un año a otro o en el mismo verano como ahora con Sancho. Creo que es lo bueno de esta selección: sabemos amoldarnos a todo tanto fuera como dentro de la pista”.

(Alberto Nevado/FEB)

Ajustes sí, pero conservando el gen ganador. Alba Torrens asegura que si hay algo que no ha cambiado estos años es el deseo por competir en cada torneo, en cada partido. “Una cosa que no ha cambiado es el carácter luchador y la ilusión que ha tenido siempre este equipo por competir. Hay mucho trabajo bien hecho detrás de los buenos resultados de estos últimos años. Y una de las claves ha sido la palabra equipo”

Luci recuerda que en 2008 “Alba y Niki tenían 18 años y ahora son jugadoras consolidadas en la selección y con una calidad increíble”. Ellas aparecen como punta de lanza de una generación que ha ido creciendo consolidándose, en esta transición olímpica, como potencia internacional. De estos años Luci se queda con la “con la clasificación de Río porque lo pasamos mal en la clasificación de Londres cuando no lo conseguimos. Tuvimos que ir a preeuropeo en 2012 y esos son momentos muy duros que están olvidados pero que tienes que tener presente para que sepas que tienes que competir siempre al máximo porque cualquier tontería te puede hacer perder y volver a competir desde los más bajo”.

Pero España ahora compite en otra división y entre las más grandes. Precisamente, si algo ha sabido inculcar Lucas Mondelo al equipo es el sentimiento de permanente lucha y el saber competir. Con los matices individuales que aportan cada jugadora y la riqueza táctica del técnico afronta la cita de Rio como la última gran barrera a superar.

(Alberto Nevado/FEB)


Frente al reto de sus vidas

Y es que a España nunca se le han dado bien los Juegos Olímpicos y siempre cayó en Cuartos. Luci Pascua, más que hablar de barrera ve matices en los últimos resultados. “En 2004 se llegó como premio y no sé si éramos del todo conscientes de que podíamos conseguir algo grande. En 2008 el equipo no es que fuera joven, estaba compenetrado, aunque tampoco consciente de lo que podíamos hacer. Ahora hay precedentes de mundiales que permiten al equipo en pensar en algo grande. Antes era de alguna manera como un logro llegar allí… aunque nos fastidió perder en Pekín cuando teníamos ahí el partido”. Para la pívot “el no ponernos techo es algo básico. Luego puedes caer en cuarto igual, pero creo que el equipo tiene unos objetivos más allá de lo que hemos venido consiguiendo”.

En una reciente publicación Sports Illustrated situaba ese techo español en la final Olímpica. Sin duda que sería un logro histórico pero del que todas hablan con prudencia. Yo no me pondría en ese lugar tan rápidamente”, dice Nicholls. “Plata sería genial, pero Francia está fuerte. Piensa que el equipo ha cambiado, para qué engañarnos perdemos una jugadora muy importante que no está”.

Cierto, la revista americana lanzó su pronóstico a partir de los resultados internacionales más recientes y sin tener en cuenta la baja de Sancho Lyttle. Sin una de las mejores jugadoras del mundo, cualquier pronóstico se hace incierto.

“La ilusión es la misma”, replica Laia Palau. “Más que nada porque la estructura del equipo es la misma y las opciones de medalla se mantienen intactas. No ganaremos a USA y ganar al resto nos costará el doble, sí. Es lógico que con ella se pensara en medalla porque nos habíamos ganado el derecho de que opinaran así, pero también es cierto que la presión extra ya no la tenemos. Vamos a sufrir mucho, seguro, pero ya sufrimos todos los partidos en el Eurobasket y sólo perdimos uno. Aquí vamos a intentar que sea lo mismo”

A nadie se le escapa la importancia de la pívot. Tanto es así que, preguntada por la diferencia entre el equipo de 2008 y el de 2016, Laia Palau asegura que “La principal diferencia entre ambos equipos es Sancho… y Sancho no está”. Para la base “con Sancho hemos competido por todo”, aunque no resta valor al equipo y tiene claro que “sin ella vamos a ser igual de guerreras. Vamos a competir al máximo de nuestras posibilidades. En todos estos años, menos en Polonia 2011 que tuvimos lesiones, hemos competido al máximo que se podía”.

Sin Sancho, “nos convertimos en equipo menos físico”, dice Nicholls. “A mí, por ejemplo, me toca coger el rol de ser la física del equipo y no estoy a su nivel. Sancho nos aporta un extra y te lo digo yo que como pívot soy quien más lo nota. Son muchos años juntas, nos entendíamos muy bien, pero Astou ha llegado muy bien y esperemos amoldarlas muy bien al equipo”. Para Laia Palau hay que cambiar el chip y “cambiar un poco el estilo. Con Astou vamos a correr más, es una jugadora más móvil y vamos a jugar menos en estático donde puede costarnos más”. “Ahora toca plantear las cosas de manera diferente. Astou ha estado fuera en este mes que estuvimos preparando el preolímpico y vamos a intentar integrarla lo más rápido posible”, señala Luci Pascua a la par que reconoce el valor de la veteranía de Sancho

En cualquier caso, España no renuncia a nada y es consciente de las fortalezas que alberga su juego. “Somos capaces de lo mejor y de lo peor, somos inesperadas. No se sabe lo que vamos hacer... pero es que muchas veces ni lo sabemos nosotras mismas”, destaca Nicholls. “Evidentemente el concepto está ahí, sabemos lo que hay que trabajar, pero hay días que tiramos de tres y lo metemos todos, y días que no entra ni una y penetramos. Nuestro baloncesto es inesperado y ese es nuestro punto fuerte porque el rival ve un partido nuestro y piensa una forma de pararnos, luego ve otro y cambia de opinión”.

“Somos un equipo muy molesto”, dice Laia Palau. “Si no hay lesiones y estamos al completo somos un equipo que en intensidad y en defensa somos inigualables”, añade.

(Alberto Nevado/FEB)

Laia Palau marca pasos cortos y en su mente está “Serbia, que es el primer partido y marcará mucho porque a USA no se le podrá ganar y ganar a Serbia te da la oporunidad de ser segunda de grupo, ahorrarte el cruce con Francia y Australia y que se pongan las cosas muy bien; todo esto suponiendo que después ganas a China, Senegal y Canadá que no será nada fácil. A Francia y Australia no los quiero ver en cuartos y China será complicado porque las veces que les hemos ganado ha sido con Sancho y ellas tienen jugadoras grandes y rápidas”. La capitana también mete en el saco de equipo a tener en cuenta a “Canadá, que es un equipo muy físico”. “Si piensas casi todos los equipos son peligrosos, así que todos los partidos van a ser de mucha exigencia”.

Comparte cauteloso discurso Alba Torrens. Para la balear “en nuestra mente esté hacer un buen trabajo en la fase de grupo para conseguir pasar al cruce de cuartos. Partido a partido, no hay otro camino. Ahora mismo en nuestra mente está Serbia y sabemos de la importancia de ganar el primer partido”. Serbia sin duda que marcará el devenir del equipo en la competición, pero si tuviera que nombrar otras rivales con las que pelear por el podio, Alba señala que “Estados Unidos es la gran favorita. Para mí, Australia es la otra gran potencia. Serbia, Francia y Turquía son las otras grandes selecciones”

Al final, todas las miradas y esperanzas están puestas en subir una medalla. Sería el mejor broche a un ciclo magnífico que ha colocado al baloncesto femenino español en lo más alto y el justo premio a este grupo de jugadoras.

En especial ese es el deseo que se vislumbra en la mente de Laia Palau al cerrar los ojos y pensar en Rio. “Una medalla… Tendría la sensación de ”ya está, ya no puedo hacer más”. Es el mejor equipo en el que he estado en mi vida y lo he conseguido todo”. La base y alma del equipo vivirá su despedida de la selección en la Olimpiada y es ineludible la pregunta que busque explorar y aventurar sus sensaciones cuando se agote el último segundo del último partido en Rio. “No quiero ni pensarlo”, responde.

“No sé qué pasará. Si pienso que si este será mi último entrenamiento, éste mi último partido me agobio y me pongo triste. Prefiero no pensarlo, disfrutarlo a tope cada día y cuando se acabe, se acabará”. Hace bien, ahora es momento de disfrutar la Olimpiada y competirla. Ocho años esperando a Rio merecen la plena concentración y el mayor goce de un equipo que ha recorrido un largo, complejo, pero también exitoso trayecto hasta la gran cita. A partir de este domingo, frente a Serbia, los recuerdos de todas ellas añadirán vivencias nuevas y los sueños comenzarán a construirse ¡Qué se hagan realidad!

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
ACB.COM

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