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Un placer prohibido para pensar en grande (92-67)
¡A luchar por medalla! La selección española ha arrollado a Francia (92-67) en un partido brillante para meterse en semifinales. Un increíble Nikola Mirotic (23 puntos, 5 triples) ha guiado a España. La generación de Gasol volvió a someter a la Francia de Parker

(Foto: FIBA)


Redacción 17 Ago. 2016.- Si el placer es la felicidad de los locos, España nos hace felices, España nos vuelve locos. Si la lista de sus gestas era larga, el combinado español añadió una página más en un libro donde hay hueco para otros capítulos.

Francia solo le duró diez minutos (19-16) a un equipo que despegó con triples y con Mirotic y Hernangómez vestidos de Pau. Gasol, obsesión enfermiza francesa, firmó su peor encuentro anotador de siempre con la Selección Española... con España ganando por 27. El plan galo hizo aguas.

Brillantes en el segundo cuarto (43-30), Scariolo continuó con su exhibición táctica en el tercer periodo y sus hombres transformaron la contundencia en placer. En un placer íntimo, prohibido, del que se sabe excelso, del que se sabe eterno. La locura ofensiva, la exhibición de recursos, la humillación al gigante galo alcanzó la treintena de diferencia (90-60) antes del 92-67 definitivo.

No fue una venganza. No fue una revancha. El pasado queda atrás y España solo mira al frente. Lo de hoy fue un aviso. Este viernes, toca historia.

Foto FIBA


Triplista Mirotic

Es poco probable que Borges pensara en Tony Parker o Pau Gasol cuando escribió que hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos. España, en esa especie de baile retro, con la melancolía del que repasa viejos amores, se enfrentaba a Francia dos días después de su duelo contra Argentina. Otro viejo rival, otro encuentro de eras, otras mil cuentas pendientes de aquellos que de tanto enfrentarse acabaron pareciéndose.

Y es que pocos antagonistas enamoran más que Parker. Pocos rivales te pueden desquiciar más por su talento, verdugo en ocasiones, estéril en otras. Cuando el base ponía el 0-4, los de Scariolo parecían emular el inicio frente a Argentina. Y, como contra los sudamericanos, la reacción fue inmediata. Esta vez, con más premura. Mirotic abrió la lata, avisando tormenta, y Rudy adelantaba a su equipo por vez primera antes del despegue.

Francia, obsesionada con Pau como si llevara soñando, desde aquella noche mágica de septiembre de Lille, con Gasol anotándole 40 puntos más durante trescientas madrugadas seguidas. La pintura cerrada e inexpugnable, sí, pero una debilidad exterior que España supo transformar en triples. Por momentos, la circulación de balón fue perfecta, casi académica, bella en fondo y forma y muy capaz de permitir que Mirotic, Rudy y nuevamente el propio Nikola, martilleasen desde el 6,75 el aro galo (15-8, m.7).

A pesar de que Mirotic alcanzó la decena de puntos con otra canasta, la Selección Francesa dio un paso al frente. De Colo fue el valiente. En el momento más dulce de su carrera, Nando pidió el balón y lo que salía de él era magia. Un pase excelso a Diaw lideró un parcial de 0-6 con puntos suyos (17-16, m.9) que parecía dejar claro que Francia plantearía batalla hasta el último segundo. Sin embargo, el guion estaba escrito de forma muy diferente.

Foto EFE


De Podgorica a Madrid

Los suplentes españoles no habían entrado con buen pie en el partido y la circulación de balón se había resentido. Hasta que Hernangómez dijo basta. Willy cortó la racha francesa al final del primer cuarto y se puso a volar en el segundo. Inteligente, eficaz, con esa manía de estar siempre en el lugar adecuado, con esa virtud tan complicada de convertir en fácil cada acierto. Lauvergne se iba haciendo diminuto a su lado y cuando el pívot se colgaba del aro -8 puntos seguidos en tres minutos- tras pase del Chacho, el despegue era un hecho.

Cuando se vio con diez de desventaja (27-17, m.13), Tony Parker se rebeló contra un destino ya cerrado, como en sus cuatro anteriores duelos internacionales con Pau, marcados todos por la decepción, por la derrota. Sus 5 puntos consecutivos únicamente motivaron más a una Selección que latía más fuerte si Ricky estaba en pista. Soberbio en defensa, magistral en la lectura de juego, valiente y veloz en su propuesta y hasta protagonista de un 2+1 que, sumado al triple de Mirotic (33-22, m.16), volvía a sedar a su rival.

Tal vez Collet sea brillante con el ajedrez. Pero, en pista, a la hora de mover sus piezas, campeonato tras campeonato se repitió la misma historia. Siempre fue superado por un Scariolo enorme, cuya pizarra pesaba tanto como los puntos de Mirotic. Defensa agresiva, Hernangómez vestido de Pau, Gasol sabiéndose el jugador a parar y jugando para el resto y Llull dando mordiscos sin avisar entre canasta y canasta de Nikola. Podgorica, provincia de Madrid. El jugador de los Bulls, pura catarsis, solo sumaba de tres en tres y los franceses, ya anestesiados, casi celebraban llegar con alguna opción al descanso: 43-30. Pronto sacarían la bandera blanca.

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El placer prohibido

El hijo del Monte Gorica tenía quince años cuando tomó aquel avión que le llevó a Zaragoza. Alonso de Madariaga, responsable de la cantera del Real Madrid, se enamoró de él. "Era especial hasta en la mirada". Ese día ni el más convincente de los futurólogos le hubiera hecho creer que, justo una década después, iba a celebrar unas semifinales olímpicas con la elástica española. No hace falta irse tan lejos. Con Nigeria uno arriba en el último cuarto contra España, muchos tampoco hubieran visualizado esta clasificación pese a que este equipo nunca en su historia regaló demasiados argumentos para la duda.

Pau no existía para las estadísticas, mas en la pista no era invisible, haciendo rectificar tiros rivales, asistiendo, asegurando su canasta. Y ahora con Mirotic otra vez llevando prestado el "4" a la espalda, con otro triple y aro pasado de inicio, para tumbar la moral francesa. "Sí, felicidades, habeis parado a Pau. Pero habeis perdido el partido", parecía gritar el juego español, rico en alternativas hasta un punto insultante, como el temprano +20 (55-35) tras triple de Ricky. Aún restaban más de quince minutos para el final de una batalla que olía a agónica y unos ya empezaban a reservar y los otros a buscar una derrota honrosa.

Había hueco para todos en una sucesión pletórica, desbordante en la estética, cada vez más cercana al placer absoluto. Porque, por momentos, los adjetivos llevaban rombos y la exhibición pedía a gritos un codificado o un alejamiento del horario infantil. Navarro multiplicó el hedonismo quitándose varios años de encima con cada bomba, con cada corte a canasta, con ese pase a Pau derivado en mate (62-42, m.27). Y el Chacho añadía un punto más de picante a un equipo que empezaba a ser consciente de que había recuperado su letra para escribir más gloria. Otra vez.

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Treinta puntos... treinta

Se aburrirán nuestros nietos, sí. Se aburrirán cuando les contemos todas las batallitas que vimos, todos los momentos disfrutados con un equipo que jamás se aburrió de romper sus moldes, que jamás se aburrió de hacer historia. Porque otra vez esa palabra, inseparable en el caminar de la generación más dorada del baloncesto nacional, volvía a salir a escena observando el resultado.

Resoplaba Parker con cada canasta del Chacho, con cada mate de Hernangómez, con cada acción positiva de un Navarro que, en contraataque, ponía treinta puntos arriba a sus compañeros (81-51) con 6 minutos por jugar. Treinta puntos. Treinta. Puntos. A Francia, sí, el verdugo de 2013 que congeló a España en su propio Mundial. Solo han pasado dos años. Y solo uno de la agonía de Lille, de la prórroga mágica, de la victoria imposible. Treinta puntos. Treinta puntos.

No hubo más partido desde ahí. No podía haberlo. El amor propio galo se vestía de 0-6 liderado por Lauvergne. Aparecía desde el banquillo Calderón, también Abrines. Su triple puso un 90-60 con aroma a pasarela, con Francia maquillando mínimamente el resultado final hasta el definitivo 92-67. Las semifinales eran una realidad.

Se retiraba Pietrus sin hacer ruido. Decía adiós Parker, el antagonista soñado. El abrazo Pau, un guiño a San Antonio. Sonreía Scariolo que lo había vuelto a hacer. Los enterrados, los criticados, los que vuelven a no salir, y van tres Juegos seguidos, de la lucha por las medallas. Espera Estados Unidos o espera Argentina, mil símbolos en cada choque. Será otro choque de eras, otro cruce con metáforas y símbolos, con hemeroteca e historia. Y será, por encima de todo, otra oportunidad para soñar. Quizá, y no es exageración, la mayor que tuvo este si sigue mirando de tú a tú a tú a aquel que se atreva a compartir su sueño de oro.

ESPAÑA92
NNombreMinPT2T3TLRTRDROASBRBPTFPM/MEFF
4*P, Gasol2252/60/11/3871301312211
5*R, Fernandez2460/02/70/010121101174
6S, Rodriguez1563/30/20/0110410031010
7J, Navarro(C)1542/20/30/000050101145
8J, Calderon621/10/20/000000100-5-1
9F, Reyes1071/20/05/522000301125
10V, Claver1520/10/02/22202100386
14W, Hernangomez17189/120/00/165101302318
21A, Abrines230/11/10/00000000002
23*S, Llull24102/31/33/4431210031113
44*N, Mirotic26234/75/80/0532220031326
79*R, Rubio1761/11/11/1220510032014
Total9225/3910/2812/163527825811321125113


FRANCIA67
NNombreMinPT2T3TLRTRDROASBRBPTFPM/MEFF
4T, Heurtel1751/41/10/022020402-152
5*N, Batum1700/00/20/000012000-161
6A, Diot900/10/10/022031100-113
7J, Lauvergne21126/120/00/075221003-816
8C, Kahudi800/20/00/0110000011-1
9*T, Parker24142/62/34/411041203-1313
11F, Pietrus300/00/00/00000000220
12*N, De Colo29134/71/22/221120213-1012
13*B, Diaw(C)2782/51/21/222050402-156
15M, Gelabale1351/40/23/342210002-115
16*R, Gobert1872/60/03/5127501111-1714
17K, Tillie930/11/10/022010102-124
Total6718/486/1413/1637251221616221-12575

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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