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5 apuntes australianos
Australia busca el mayor hito de su historia olímpica, con la doble pareja Bogut-Baynes/Mills-Dellavedova como eje y ante una tropa de viejos conocidos como los españoles

Redacción, 20 Ago. 2016.- Tras ser borrada de la pista por Serbia, todo lo conocido en Australia se torna incertidumbre. Un torneo de inicio soberbio, a la deriva por una semifinal para el olvido en la historia del baloncesto aussie. Mas, previamente, abundaban las certezas. Australia empezó brillando, fue el primer equipo en poner en apuros a Estados Unidos (probablemente, todavía ahora, el que más), su esquema funcionaba incluso por encima de lo previsto...

Rebajadas súbitamente las aspiraciones, a Australia todavía le queda hacer historia con su primer metal olímpico, liderada por la doble pareja Mills-Dellavedova y Bogut-Baynes. El rival, una España que busca la tercera medalla consecutiva en unos Juegos Olímpicos (domingo, 16:30).

Dobles parejas

A lo largo del campeonato, Australia ha brillado con una particular combinación de dobles parejas, las que forman Mills-Dellavedova en el backcourt y Bogut-Baynes en el juego interior. La repetición de posiciones para aunar el talento despertaban alarmas de una posible disfuncionalidad que no ha acabado siendo tal.

Uniendo a la pareja de bases NBA, Andrej Lemanis ha logrado (o había; Serbia lo pone todo en cuestión) liberar a Patrick Mills de pesadas cargas en la dirección, para explotar así una capacidad anotadora que ya le llevó a ser el líder en esta faceta en Londres 2012, con 21,2 puntos por partido. Su velocidad, capacidad para atacar en transición, facilidad en el 1x1 y rachas de tiro le ponían en disposición de repetir (21 puntos ante Francia, 26 contra Serbia y 30 frente a Estados Unidos, todo un arranque), pero su rendimiento parece haber caído, y ante él ha presentado candidatura Bojan Bogdanovic, con unos inalcanzables 25,3.

Con un foco de anotación –y de atención– en Mills, Dellavedova ha ejercido un rol de director con papel principal, bien distinto al del especialista desempeñado en los Cavaliers. El nuevo base de los Milwaukee Bucks empezó viendo el juego con suma facilidad, siendo uno de los principales culpables del extraordinario ataque de los aussies, que circulaban con fantástico criterio y encontraban fáciles opciones de canasta. En la tríada inicial de partidos que parecía obligar a Australia a la gloria olímpica, Dellavedova fue un generador de juego como pocos otros. Promedió 11,3 asistencias en el proceso Francia-Serbia-Estados Unidos. A la intermitencia en la anotación se ha añadido un rendimiento descendente en la creación, que, como Serbia, pone en peligro el equilibrio australiano.

Baynes y Mills, celebrando (Foto FIBA)

Sin un cuatro interior de primer nivel internacional, Lemanis apostó por juntar a dos cincos como Bogut y Baynes, aprovechando la facilidad de pase y visión de juego del primero, capaz de aportar un extra en la circulación exterior del equipo. Sin que las carencias de su combinación causaran especial tormento, Australia ganaba un polo de pase y creación en el poste alto (Bogut), al tiempo que mantenía dos alternativas en la pintura y dos gigantes cuerpos en la zona propia, en especial con un Bogut capaz de condicionar el juego rival.

No en vano, Bogut y Baynes son el segundo y el tercer anotador del equipo respectivamente, con 10,3 y 10,1. Bogut es también el segundo que más asistencias ha repartido: 3,7 por partido, dos más de las que reparte Patrick Mills. Además, el nuevo pívot de los Dallas Mavericks tiene el mejor porcentaje en tiros de dos del torneo (75%) y es cuarto en tapones (1,5).


Historia por hacer

En la paliza ante Lituania en cuartos de final, Australia paladeaba lo que suponía, como mínimo, igualar el mejor resultado de su historia olímpica, la cuarta plaza que vivieron amarga hasta en tres ocasiones: 1988, 1996 y 2000.

Pero, teniendo en cuenta las expectativas depositadas en el equipo, cómo las alimentó ese inicio de torneo y cómo se les aclaró el camino de las eliminatorias hacia la final, Australia tenía la medalla como objetivo evidente. Ya antes del torneo, el equipo pensaba en oro. "Tuvimos varias reuniones y fue él (Patty Mills) el que tomó la palabra cuando hablamos sobre los objetivos en Río. Fue él el que convenció a todos que aquí debíamos venir a buscar el oro, porque somos lo suficientemente buenos para intentarlo", revelaba el seleccionador, Andrej Lemanis, tras la victoria en cuartos ante Lituania.

La debacle ante Serbia lo borró todo, hasta hacer temblar la lógica de todo lo que había recorrido Australia hasta ese momento. Frente a España, el bronce podría convertirse en la primera medalla olímpica del baloncesto australiano masculino. Con el equipo femenino, que venía de cinco medallas consecutivas, viéndose sorprendido en cuartos de final también por Serbia, los Boomers son ya la única posibilidad de medalla para los oceánicos. Si sobre lo que destruyó Serbia se puede crecer, Australia buscará hacer historia: su mejor resultado olímpico.


Ausencias de futuro

Si a la afición española le ha ido doliendo la ausencia de Marc Gasol, ha ido reclamando puntualmente la contundencia de Serge Ibaka e incluso la mirada al futuro de Juancho Hernangómez, Australia también vio rebajado su talento mientras los jóvenes Ben Simmons y Dante Exum se caían de la lista.

Y son precisamente Simmons y Exum, junto a los años que restan de los Dellavedova, Ingles, Mills o Bairstow (ninguno de ellos en la treintena), los que colocan a Australia en una posición inmejorable para ser uno de los equipos a batir en los próximos torneos intercontinentales.

Exum, ya presente en la Copa del Mundo 2014, aparcó los Juegos Olímpicos para terminar de recuperarse de la rotura del ligamento anterior cruzado de la rodilla izquierda que sufrió en la preparación australiana del verano pasado, y que le ha dejado en blanco en la temporada 2015-16 con los Utah Jazz.

Un año menor, Ben Simmons, elegido número 1 del Draft tras un año en Louisiana State University, también dijo no a la selección, para centrarse en el inicio de su carrera NBA con los Philadelphia 76ers. En la Summer League de Las Vegas, donde deslumbró su capacidad de pase y visión de juego, promedió 10,8 puntos, 7,7 rebotes y 5,5 asistencias.



Bien cubierto ya el puesto de base, con Mills, Martin, Dellavedova y Lisch, Exum habría redundado en una posición en la que su concurso no resultaba tan imprescindible. Como ala-pívot, en cambio, Ben Simmons habría reforzado –pese a sus carencias en el tiro exterior– un hueco donde Lemanis ha buscado alternativas con la combinación de Bogut y Baynes, y más con la ausencia de Cameron Bairstow en las eliminatorias, tras dislocarse el hombro ante Venezuela.


Tras el hundimiento

Australia no tuvo ninguna opción en semifinales ante una Serbia que fue superior en todo y desde el mismo inicio de partido, con una defensa extraordinaria y un baño táctico y de planteamiento de partido. Y, tras la derrota la doble vía: la del orgullo herido o la de la imposibilidad ante el hundimiento.

La historia olímpica dice que Australia nunca ha ganado un partido por el bronce. De hecho, nunca ha ganado un partido más allá de semifinales. En Seúl 88, después de caer en semifinales ante Yugoslavia (70-91), vieron como Estados Unidos les apeaba del podio (68-49). En Atlanta 96, Estados Unidos se cruzó en su camino en semifinales (101-73) y la Lituania de Sabonis (30 puntos y 13 rebotes) el día del bronce (74-80).

La última vez que Australia alcanzó las semifinales fue en sus Juegos Olímpicos, en Sydney 2000, cuando de nuevo Lituania se colgaría el bronce (71-89, esta vez con 28 puntos de Stombergas y 22 de Jasikevicius) después de que Francia les privara de la final con una paliza en semis (52-76).

La historia la conoce bien Luc Longley, ahora entrenador ayudante de Lemanis, que participó en las ediciones de Seúl y Sydney.

Vidas cruzadas hispano-australianas

Media selección ha coincidido con la otra media, así que la previa del Australia – España será la reunión de unas vidas cruzadas que irán persiguiéndose para el saludo en el calentamiento.

Patrick Mills fue compañero de Rudy Fernández durante dos temporadas (2009-10 y 2010-11) en los Portland Trail Blazers, y lo será el próximo curso de Pau Gasol en los San Antonio Spurs. El propio Gasol, junto a Nikola Mirotic, lleva compartiendo vestuario dos años en los Chicago Bulls con Cameron Bairstow, aunque el australiano apenas ha disputado 36 partidos entre ambos cursos.

ACB Photo

NBA aparte, el foco de unión hispano-australiano en la Liga Endesa llega con el FC Barcelona. Allí coincidió Joe Ingles con Ricky Rubio en el último año del base español y el primero del alero australiano y con Álex Abrines en el último del australiano y el primero del español; en las tres temporadas que Ingles estuvo en Barcelona convivió, claro, con Juan Carlos Navarro. Además, Navarro también compartió vestuario con David Andersen, con el que fue campeón ACB en la 2008-09.

Esta última temporada, Víctor Claver y Ryan Broekhoff han sido piezas importantes del Lokomotiv Kuban que ha alcanzado la Final Four.

Kevin Lisch y Chris Goulding también pasaron por la Liga Endesa, ambos en el CAI Zaragoza 2014-15.

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